13 de enero de 2026

Qué hacer en Viena, la ciudad de Sissi y la tarta Sacher

En esta entrada, trataremos de resumir la infinidad de lugares que ver en Viena, antigua capital del Imperio austrohúngaro. A partir de este diccionario básico, mostramos una selección de sugerencias que hemos recopilado tras nuestra reciente visita a una de las ciudades más bellas de Europa. Pasear por Viena es pararse en cada esquina para capturar la mejor instantánea, sin pensar que puede ser una de las urbes europeas más fotografiadas por hordas de turistas capaces de parar el tráfico o colapsar una acera. Amplias avenidas franqueadas por imponentes fachadas en el casco histórico contrastan con antiguos barrios como el judío. Este hoy da paso a edificaciones más modernas e igualmente dignas de aparecer en cualquier listado de lugares que ver en Viena. Qué ver en Viena Palacio Belvedere Este conjunto palaciego, concebido para celebrar majestuosas fiestas, esconde en la actualidad tesoros de gran valor pictórico como “El Beso”, obra cumbre de Gustav Klimt. Ubicado en Prinz-Eugen-Strasse 27, nos toparemos con dos edificios de la época imperial que ver en Viena. Unidos por enormes jardines, albergan arte barroco, medieval y una galería con los mejores cuadros de las diferentes escuelas austriacas entre los siglos XIX y XX. Escuela Ecuestre Más conocida como Königlich-Andalusische Reitschule, hace mención a la Real Escuela Andaluza del Arte Ecuestre convertida hoy en la academia de equitación más antigua del mundo. Sus instalaciones se encuentran muy cerca de los aposentos reales y ofrece espectáculos abiertos al público para ver cómo bailan jinetes y caballos, descendientes estos últimos de equinos españoles, árabes y bereberes. Los entrenamientos de la mañana son bastante más baratos y accesibles que las sesiones diarias, aunque preparaos para soportar una mezcla olfativa de lujosos salones sobre auténticas caballerizas. Catedral de Viena Denominada de San Esteban, se ubica en la plaza del mismo nombre y no tiene pérdida. Por fuera impresiona al más despistado y, por dentro, calma el espíritu de los atormentados. Imprescindible acceder a ella hasta la parte de visita gratuita o, si se quiere pagar, a través de alguno de los recorridos guiados disponibles. Cuenta la historia, en placa bien visible, que Mozart fue nombrado director musical de este recinto poco antes de su muerte. Iglesia de San Francisco Hay unas cuantas iglesias que ver en Viena a lo largo y ancho del mapa urbano. Destaca por su fotogenia la de San Francisco, en un vértice de Mexikoplatz o Plaza de México. Se localiza en el distrito de Leopoldstadt, a orillas del Danubio y pegada a la Reichsbrücke, una de las arterias más largas de la ciudad. Karlsplatz La plaza que preside la Kalrskirche o Iglesia de San Carlos Borromeo, en el centro de una inmensa explanada de agua, convierte esta ubicación en uno de los puntos de encuentro más concurridos que ver en Viena. Ofrece, además, un interesante calendario de eventos. Leopold Museum Inaugurado a principios de este siglo, el Leopold Museum muestra el legado del matrimonio Leopold, formado por Rudolf y Elisabeth. Alberga una importante colección de Egon Schiele, pintor expresionista austríaco. Junto a otros cuadros de Gustav Klimt, convierten a este museo en uno de los más visitados que visitar en Viena. Museos Imperiales Si quieres sentir en tu propia piel cómo vivían los emperadores, no dudes en adentrarte en los museos del Palacio Hofburg, cuartel general de los Habsburgo. Las tres atracciones que ver en Viena están abiertas al público. Y son los Apartamentos Imperiales, el Museo de Sissi y la Colección de Plata. Prater de Viena Dicen que este parque de atracciones que ver en Viena, enclavado en el distrito número 2, fue el primero de la historia en abrirse. Su imponente noria ya aparecía en algunas escenas de El Tercer Hombre, película protagonizada por Orson Welles y considerada obra culmen del cine. Es muy recomendable subir hasta lo más alto para obtener unas magníficas vistas de esta parte de la ciudad. Ruinas de Viena Viena se levanta sobre un asentamiento celta que, siglos más tarde, sería ocupado por la guarnición romana de Vidonbona, hasta que en el siglo V fue convertida en ruinas por causa de las invasiones bárbaras. Dinastías germanas como la Babenberg o los Habsburgo gobernaron la ciudad, que fue deseada por los turcos allá por 1683, año en el que comienza su renacimiento para convertirse en el corazón del Imperio astrohúngaro a lo largo del XVIII. Monumento a los Héroes del Ejército Rojo El Monumento a los Héroes del Ejército Rojo que se puede ver en Viena recuerda a los miles de soldados soviéticos que cayeron en las inmediaciones durante la Segunda Guerra Mundial. El conjunto se encuentra al aire libre y su acceso es totalmente gratuito. Llama la atención el contraste que provoca esta plaza respecto a los edificios que la rodean, muy cerca del mencionado Belvedere. Viena y la música Ópera de Viena Probablemente, el principal reclamo que visitar en Viena. Ubicada en el número 2 de Opernring, fue inaugurada en mayo de 1869 con la obra Don Giovanni, de Mozart. Desde entonces, se han representado multitud de libretos casi a diario. Lohengrin, de Wagner; Aida, de Verdi, o  ‘la novena de Beethoven’ son algunos ejemplos. Noventa minutos antes de cada sesión se puede conseguir una de las 500 entradas más baratas, eso sí, de pie para no dormirse con esta música «celestial». Niños Cantores de Viena Tendrás que conseguir tu entrada con antelación acercándote al MuTh, recinto junto al palacio Augarten donde se forman, conviven y cantan estos jóvenes sopranos y mezzosopranos. No pienses que este espectáculo que ver en Viena se relaciona con los orígenes religiosos del coro pues te llevarás una grata sorpresa como en mi caso. Fascinante. Mozart De Joannes Chrysostomus Wolfgangus Theophilus Mozart, nacido en Salzburgo un 27 de enero de 1756 y fallecido en Viena un 5 de diciembre de 1791, más conocido como Wolfrang Amadeus Mozart, poco más se puede decir que no venga ya en la Wikipedia. En nuestro caso, tuvimos la oportunidad de escuchar su ‘Réquiem’ en la ya citada

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Un paseo por Varsovia, la capital de Polonia

Con cerca de dos millones de habitantes, la capital de Polonia se extiende esplendorosa a ambas orillas del Vístula. Devastada casi en su totalidad durante la Segunda Guerra Mundial, se vio reducida a escombros y 700.000 personas perdieron la vida. Reconstruida durante más de una década, hoy en día es una de las urbes más visitadas de Europa y no le faltan motivos: historia se mire donde se mire, museos, música a raudales y una gastronomía tan variada como sorprendente. Hay mucho que ver Varsovia. ¿Nos acompañas en este paseo? Qué ver en Varsovia Palacio de la Cultura y la Ciencia El edificio más alto de Polonia es el más representativo de su capital, con 237 metros de altura repartidos en 42 pisos, y más de 3.000 oficinas de diferentes empresas e instituciones. En su interior alberga también la Academia de Ciencias Polaca, varios museos, una sala de cine, y dos universidades privadas. No dejes de sacar entrada para admirar las vistas de Varsovia desde su mirador de la planta 30, por tan solo 20 zlotys. Museo Chopin Uno de los mejores compositores de todos los tiempos nació en Polonia y es venerado en su capital de diferentes maneras. Además de dar nombre a su principal aeropuerto, existen estatuas, bancos sonoros en plena calle y, cómo no, su propio museo. Objetos personales, cartas, manuscritos de algunas de sus obras más famosas, fotografías e, incluso, uno de sus pianos, pueden contemplarse en el Museo Chopin, uno de los imprescindibles que ver en Varsovia aunque no te interese su música. El precio de la entrada es de 23 zlotys y hay tickets especiales para familias. Los miércoles el acceso es gratuito. POLIN Museum of the History of Polish Jews Ubicado en el antiguo gueto, este impresionante y original edificio que ver en Varsovia abrió sus puertas en 2013. Nombrado Museo del Año en Europa en 2016, el POLIN Museum of the History of Polish Jews recorre la historia de los judíos polacos a lo largo de más de 1.000 años, desde la Edad Media hasta nuestros días. El precio de la entrada es de 27 zlotys, siendo gratuita los jueves. Museo del Alzamiento de Varsovia Las antiguas cocheras del tranvía acogen más de 800 piezas y 1.500 fotografías y documentos gráficos y sonoros sobre el Alzamiento de Varsovia. Fue la mayor rebelión civil contra la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial. Del 1 de agosto al 2 de octubre de 1944, las tropas polacas resistieron al asedio germano, siendo finalmente superadas por ellos con un resultado de más de 250.000 muertos. La mayoría de ellos fueron ejecutados, dejando la ciudad destruida en un 85% de su totalidad. El acceso al Museo del Alzamiento de Varsovia es gratuito los domingos. Plaza del Mercado de Varsovia La más conocida de sus plazas es la más antigua del centro histórico, uno de los principales puntos que ver en Varsovia. Destruida tras el Alzamiento antes reseñado, fue restaurada tras la Segunda Guerra Mundial, convirtiéndose en una de las más bellas de toda Europa. Rodeada de tiendas, cafeterías y restaurantes con mucho encanto, se divide en cuatro lados que hacen referencia a diferentes parlamentarios polacos: Barss, Dekert, Kollataj y Zakrzewski. Ciudad Vieja de Varsovia Patrimonio de la Humanidad a pesar de haber sido casi destruida durante la Segunda Guerra Mundial, supo resurgir de sus cenizas para convertirse en uno de los imprescindibles que ver en Varsovia. El salón cultural de la ciudad se fundó en el siglo XIII y en su interior podemos encontrar la Barbacana y parte de la muralla de la ciudad. Así como el Castillo Real, construido en el siglo XV y que fuera residencia de los príncipes de Mazovia, Iglesia de San Martín o Basílica Archicatedral del Martirio de San Juan Bautista Mártir. Antiguo gueto de Varsovia Esta línea separaba el resto de la ciudad del mayor gueto judío establecido en Europa durante el Holocausto. En su interior fueron recluidos todos los judíos de Varsovia, así como de otras regiones de Polonia, llegando a malvivir en él alrededor de 400.000 personas. Durante sus tres años de existencia la población se redujo a 50.000 habitantes, falleciendo el resto como consecuencia de enfermedades, hambre y deportaciones a campos de concentración y exterminio. Un lugar muy triste que ver en Varsovia. Cementerio Powązki No podemos evitarlo… Nos gustan los cementerios… Ni tan siquiera los 15 grados bajo cero, con sensación térmica de -30, nos impidieron visitar el Powązki. En él descansan múltiples personalidades de Polonia, como los padres de Chopin, el Premio Nobel de Literatura Władysław Reymont o el director de cine Krzysztof Kieślowski, principal motivo de nuestra visita. Dónde comer en Varsovia La gastronomía polaca es tan sabrosa como variada y son muchos los restaurantes en Varsovia, dependiendo del presupuesto de tu viaje. Si no te apetece gastar demasiado dinero, busca tabernas en las que encontrarás comida casera y los platos más típicos del país.Mejores paquetes vacacionales Qúe se bebe en Varsovia Dónde dormir en Varsovia Aunque las primeras noches las pasamos en un apartamento, las dos últimas reservamos una habitación superior con acceso al club en el Intercontinental Warsaw, uno de los mejores hoteles de Varsovia. Con vistas de la ciudad casi en 360 grados (según se aprecia en la imagen anterior), está ubicado en la planta 41 y, de 7 de la mañana a 9 de la noche, ofrece una amplia selección de refrescos, snacks, infusiones y cafés. Cómo ir del aeropuerto de Modlin a Varsovia

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Qué ver en Toronto, la ciudad más multicultural de Canadá

Capital de la región de Ontario, es la ciudad más poblada de Canadá. El corazón económico del país no es uno de los destinos más turísticos de Norteamérica, pero sí una metrópolis con grandes atractivos gracias, entre otros factores, a su multiculturalidad. Barrios repletos de personalidad, un impresionante downtown y su cercanía a las Cataratas del Niágara son motivos más que suficientes para viajar a Toronto. Estas son nuestras recomendaciones: Qué ver en Toronto 1. CN Tower El emblema por el que la urbe canadiense es conocida fuera de sus fronteras es la primera de las atracciones que ver en Toronto. La CN Tower fue la torre más alta del mundo desde 1976 a 2007, cuando fue superada por el Burj Khalifa de Dubái, y recibe más de dos millones de visitantes cada año. No tengas miedo de caminar por el suelo acristalado a 342 metros y hacer unas de las fotos más típicas, como si flotaras en el aire. Con una altura de 553,33 metros, las vistas desde la CN Tower son apabullantes. 2. St. Lawrence Market Este mercado de ladrillo rojo que ver en Toronto es el sitio ideal para recuperar fuerzas o comprar alimentos frescos locales. Si no te apetece ninguna de las dos cosas, acércate a curiosear y descubrir uno de los lugares más animados de la capital. En St. Lawrence Market, gran variedad de carnes, pescados, frutas y verduras se dan la mano con un puñado de pequeños restaurantes como Buster’s Sea Cove, especializado en fish and chips, Churrasco’s y sus famosos sándwiches de pollo, o Yianni’s Kitchen, cocina griega. 3. Casa Loma Otro de los imprescindibles que ver en Toronto recibe su nombre por estar situado sobre una loma. Su historia roza lo rocambolesco, pues fue contruida por el multimillonario Henry Mill Pellatt en un intento por copiar el castillo de Balmoral, en Escocia. Casa Loma es una de las residencias más grandes de Canadá, con 98 habitaciones repartidas en más de 6.011 m². Sus elevados gastos de mantenimiento arruinaron a su propietario, y en 1933 la ciudad se apropió de la mansión. Desde 1937, está abierta al público en general como museo. 4. Distillery District Sin lugar a dudas, Distillery District es el distrito de moda que visitar en Toronto. Esta antiguamente zona degradada se ha transformado en un delicioso barrio de arquitectura industrial donde se reúnen algunos de los bares y restaurantes más solicitados. No dejes de hacer un alto en el camino para probar las cervezas de elaboración propia en Mill Street Brew Pub, uno de los garitos más chulos de Distillery District. 5. Kensington Market La zona hippie y alternativa que ver en Toronto se extiende apenas por unas manzanas, pero con una personalidad muy marcada. Este barrio bohemio destaca por sus tiendas vintage y agradables cafés y restaurantes. Nosotros hicimos una pequeña degustación de cervezas en Kensington Brewing Company, en el 299 de Augusta Avenue. Muy recomendable. 6. Chinatown Anexo a Kensigton Market, es igual de animado que en otras grandes ciudades. Alberga un gran número de restaurantes chinos y asiáticos (japoneses, vietnamitas o tailandeses). En Spadina Avenue podrás admirar su mercado al aire libre, con variedad de productos frescos, artesanía y hierbas medicinales. Un imprescindible que ver en Toronto. 7. Royal Ontario Museum El museo más importante que visitar en Toronto alberga importantes muestras de arte e historia natural. Sus exposiciones temporales son uno de los principales reclamos culturales de la ciudad y atraen a turistas de todo el país. El Royal Ontario Museum, conocido como ROM, fue fundado en 1912 y está formado por más de 40 galerías que guardan cerca de seis millones de elementos. Posee la colección de fósiles del esquisto de Burgess más grande del mundo, con alrededor de 150.000 especímenes. 8. Roundhouse Park Este parque en pleno centro ocupa antiguos terrenos ferroviarios. En él podrás admirar el Museo del Ferrocarril y, también, una de las mejores cosas que hacer en Toronto, visitar la Steam Whistle Brewing. Esta fábrica de cerveza artesanal a gran escala pertenece a tres ex empleados de la Upper Canada Brewing Company, quienes la fundaron en el año 2000. Reserva un tour guiado por sus instalaciones y termina degustando en su bar una de las mejores cervezas de Canadá. 9. Dundas Square y Eaton Centre Sin lugar a dudas, el centro neurálgico. Yonge-Dundas Square es a esta ciudad lo que Times Square a Nueva York o Picadilly Circus a Londres. Este concurrido lugar que visitar en Toronto resulta especialmente atractivo de noche, cuando los letreros luminosos muestran todo su poder. En ella se ubica Eaton Centre, un gran centro comercial con cerca de 350 tiendas y un atractivo food court. Recibe a un millón de turistas semanalmente. 10. Rogers Centre Ver un partido de béisbol es una de las mejores cosas que hacer en Toronto si te gusta este deporte. El Rogers Centre, con capacidad para 49.282 espectadores, es la casa de los Blue Jays y del club de fútbol local. Nosotros nos divertimos con la victoria de los primeros, equipo que compite en la División Este de la Liga Americana. Ya solo por ver el ambiente, merece la pena comprar una entrada. 11. Toronto Islands La orilla del Lago Ontario marca la geografía de la ciudad. Frente al downtown se localizan una serie de islas que ofrecen impresionantes vistas y la posibilidad de disfrutar de un entorno natural y tranquilo, como si de un parque se tratara. Nosotros hicimos un pequeño crucero que sale desde el puerto y realiza un recorrido de una hora que permite fotografiar el skyline de Toronto en todo su esplendor. 12. PATH, la ciudad subterránea de Toronto 30 kilómetros de pasillos subterráneos forman la red del PATH, ‘ciudad subterránea’ que ver en Toronto. Ya te lo advertimos, te perderás. Orientarse no siempre es fácil, así que intenta prestar atención a los indicadores para no terminar en una salida distinta a la que tenías pensada. El PATH conecta todo el centro urbano y permite

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Paradores de España, una experiencia única a través de la historia

Si existe una forma de viajar por España que combine a la perfección el lujo, la cultura y el respeto por el patrimonio, esa es, sin duda, alojarse en su red de Paradores. En esta entrada queremos resumir nuestra experiencia en cada uno de los establecimientos que hemos tenido la oportunidad de recorrer en diferentes enclaves de la geografía española. Parador de Hondarribia  Conocido también como el Castillo de Carlos V, su construcción data del siglo X. El Parador de Hondarribia es una especie de fortaleza medieval donde te transportarás en el tiempo nada más atravesar sus puertas. Considerada por muchos como una de las joyas arquitectónicas del municipio vasco, nos alojamos en él durante una escapada de fin de semana. Las vistas desde la terraza sobre la costa francesa, y desde las habitaciones de los más afortunados, son de una belleza indescriptible. El Parador de Hondarribia fusiona elementos modernos y antiguos en unas estancias prácticas y elegantes. Suelo de madera, minibar, televisión de pantalla plana, caja de seguridad o conexión wifi gratuita son algunas de las comodidades de sus 36 habitaciones. Los baños, como ocurre en algunos de sus establecimientos hermanos, están necesitados de una reforma. Arcos originales, artesonados, salas para banquetes, patios… Y objetos como tapices, cañones, lanzas o armaduras son algunas de las joyas que esconde este precioso castillo. Por desgracia, solo puedes visitarlo si eres uno de los huéspedes. Si no, deberás conformarte con tomar algo en su vistosa cafetería. Otros pequeños tesoros se esconden en sus diferentes terrazas, una de ellas, interior. Y donde se puede desayunar cuando el tiempo acompaña. El Parador de Hondarribia únicamente ofrece servicio de desayuno bufet para el cliente hospedado y para aquel que, aun no estando alojado, quiera empezar el día con energía. La variedad del bufet es magnífica. Y, como siempre en Paradores, existe la posibilidad de pedir platos calientes preparados al momento, como huevos revueltos, fritos, con chistorrra o en tortilla. Parador de Plasencia, antiguo convento de Santo Domingo No todos los días se tiene la oportunidad de dormir en un antiguo convento. Así que la boda de dos buenos amigos fue la excusa perfecta para conocer el  Parador de Plasencia -uno de los mejor valorados por los usuarios- que nos sorprendió mucho y bien.  Fundado por los Zúñigas a mediados del siglo XV, es de estilo gótico en el interior y parte del exterior. Cuenta la historia que «Los dominicos adquirieron el convento cuando la duquesa de la ciudad, Leonor de Pimentel, se lo entregó junto a los lujosos elementos que hoy lo decoran, sustraídos del palacio de Mirabel». Llaman la atención su bellísimo claustro renacentista acristalado, una biblioteca con 2.800 volúmenes y el comedor con la techumbre de madera, utilizado antes como refectorio. Las habitaciones, algunas de las cuales conservan la arquitectura original, con vigas y muebles de madera, hacen retroceder a épocas pasadas. En especial, el baño, que en nuestro caso había sido reformado recientemente y dispone de una gran ventana que lo hace relucir. Además de comidas y cenas, en el comedor se sirve un desayuno bufet, menos espectacular que otros de la misma cadena. Pero con los mismos detalles que gustan, como la preparación de algunos platos calientes al instante, productos para celíacos o zumos naturales. Capítulo aparte merece el bar, ubicado en las antiguas bodegas. Un espacio único para relajarse tomando una copa, con un ambiente mágico que invita a tumbarse en sus cómodas chaises longues, a la luz de cientos de velas. Disponen de una cuidada selección musical -que puede verse en una pequeña carta- con intérpretes de jazz instrumental y vocal. Un lugar para el recreo antes de retirarse a descansar. Parador de Gredos (Ávila), el capricho del rey Alfonso XIII Las instalaciones, decoradas con vigas de madera y cientos de detalles relacionados con la caza, son amplias y lustrosas. Destacando una terraza desde la que puede contemplarse la sierra de día y el cielo estrellado por la noche. También dispone de un gran salón con chimenea de ensueño donde disfrutar de una relajante copa. En la habitación, cama grande y confortable, muebles rústicos y cuidados y, lo más importante, baño nuevo y luminoso. El desayuno es el tradicional de Paradores, aunque menos variado que el de Léon o Ávila: quesos, embutidos, cazuelitas, fiambres, fruta, bollería… Y la posibilidad de pedir platos calientes cocinados al momento, como huevos fritos o revueltos, además de un detalle que nos encanta, zumo de naranja natural. Pero si hay algo por lo que destaca el Parador de Gredos es por su apasionante historia, ya que se trata del primero y de la red. Resultado del capricho del rey Alfonso XIII, que lo mandó construir en 1926 para hacer de él su lugar de reposo tras las excursiones cinegéticas que realizaba por la zona. Años más tarde, José Antonio Primo de Rivera fundó aquí la Falange. Y en 1978, albergó a los siete ponentes responsables de redactar el proyecto definitivo de la Constitución Española, que se debatió en el bautizado como ‘Salón del Silencio’. Como no podía ser de otra manera, nos animamos a probar el restaurante del Parador de Gredos. Vaya por delante decir que la nuestra fue una cena ligera. A pesar de que su carta está plagada de propuestas de la zona, como judiones del Barco, migas del pastor o patatas revolconas, nos decidimos por platos sencillos pero muy apetecibles y excelentemente presentados. Parador de Ávila, el sitio de recreo de Santa Teresa de Jesús Cuenta la leyenda que Teresa de Jesús, cuando todavía era niña y no santa, ya correteaba por su jardín. ¿La razón? Su tía carnal fue ama de llaves en el antiguo palacio ‘Piedras Albas’. Construido en el siglo XVI, actualmente acoge al  Parador de Ávila. Adosado a las murallas de la ciudad, se trata de un conjunto luminoso y armónico. Con un espectacular patio acristalado, suelos de adobe y granito, y un amplio jardín que conserva restos arqueológicos. Cuando llegamos nos ofrecieron la posibilidad de

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Semana Santa en León

Semana Santa en León, guía básica para disfrutarla

Durante siete días, los que van del Domingo de Ramos al Sábado de Gloria, la ciudad se viste de gala para recibir a todo tipo de visitantes. La Semana Santa en León, calificada de Interés Turístico Internacional, esconde algo más que procesiones, imágenes y cofrades. En esta entrada, vamos a ofrecer una guía básica para disfrutar, si el tiempo acompaña, ya seas padre de familia, integrante de un grupo de amigos, pareja enamorada o uno de esos guiris que viajan por España como auténticos exploradores. Semana Santa en León para extranjeros Existe un León para guiris que apenas se vende y eso que, por ejemplo, muchos son capaces de llegar en ferry desde Plymouth (Reino Unido) ‎para desembarcar en el puerto de Santander y poner rumbo a nuestra ciudad con tal de bailar en el Purple Weekend, un fin de semana de estética mod que se celebra cada año a principios de diciembre. Para ellos, nada mejor que la Posada Regia, un caserón que les hará sentirse como Hemingway en La Perla de Pamplona. Les recomendamos: Semana Santa en León para grupos León para canallas bien podría ser el título de una película pero, a pesar de su imagen seria, los leoneses practican esta condición en su máxima potencia. A los grupos de amigos que llegan desde cualquier punto de España, ya que la provincia limita con Galicia, Asturias, Cantabria y media Castilla, les recomendamos cualquier opción de alojamiento en la zona centro y las siguientes paradas: Semana Santa en León para parejas Si vienes con tu pareja, esta urbe es ideal para reavivar el amor o perderlo para siempre. Una forma original de llegar es hacerlo en un vagón del Expreso de La Robla, un tren de otra época que rememora aquellas novelas viajeras de Agatha Christie. Si buscas ofertas con antelación, podrás alojarte en el Parador de San Marcos (5 Estrellas Gran Lujo), cuya recepción ha visto pasar a monarcas, actrices, cantantes de rock y todo tipo de personajes. Nuestras sugerencias para una Semana Santa en León: Para familias Las familias son bienvenidas a León. La ciudad es para ellas, así que no dudéis en traer a los niños y elegir un alojamiento diferente: hoteles en magníficas plazas, hostales frente a inmensos parques, hospederías del medievo o albergues para peregrinos. Si os gusta dar pedales, recordad que León cuenta con casi 30 kilómetros de carril bici. Todo un lujo en estos tiempos. ¿Conoces la Semana Santa en León? ¿Qué es lo que más te gusta de ella?

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