Nombre del autor:Marta Carnero

Ámsterdam, ciudad liberal y capital de los ‘coffee shops’

Su arquitectura, canales, limpieza y estilo de vida la hacen tan diferente del resto del mundo que, automáticamente, deseas comprarte una bicicleta y echarte a la calle, a descubrir cada rincón. Pero, ¿qué ver en Ámsterdam en una escapada de 3 o 4 días? Acompáñanos en este paseo por una de las ciudades más liberales del planeta. Qué ver en Ámsterdam Mercado de Flores Fundado en 1862, el de Bloemen es el mercado de flores más famoso que visitar en Ámsterdam. En él podrás comprar la flor más típica de los Países Bajos, el tulipán, en todos los colores que imagines. También, semillas de otras plantas y artículos de jardinería. Rijksmuseum Además del impresionante edificio que lo alberga, el atractivo del Rijksmuseum se encuentra en las 22 pinturas de Rembrandt que cuelgan de sus paredes. La ronda de noche o El árbol de Jesé son dos de las joyas de este museo que ver en Ámsterdam. Pero, también, alberga obras de casi todos los grandes maestros neerlandeses de los siglos XV al XVII. Está abierto a diario de 9:00 a 17:00 y su cafetería es perfecta para un bocado rápido. Van Gogh Museum Uno de los museos más visitados del mundo es otro de los imprescindibles que ver en Ámsterdam. La visita con audioguía -para conocer los secretos mejor guardados de la vida del genial artista- es más que recomendable pero no está incluída en la entrada al Van Gogh Museum por lo que tendrás que adquirirla antes de empezar el recorrido. Casa de Ana Frank Aunque se trata de una de las visitas más duras que hacer en Ámsterdam, es necesaria para conocer la historia de Ana Frank. En 1942, esta adolescente judía tuvo que esconderse de los nazis junto a su familia durante la ocupación de los Países Bajos. Fue descubierta dos años después, muriendo en el campo de concentración de Bergen-Belsen en 1945. A todos nos ha conmovido su libro. Pero ver en primera persona el lugar donde transcurre te pone un nudo en la garganta. La Casa de Ana Frank es una atracción muy visitada, por lo que te aconsejamos que reserves tus entradas con mucha antelación, semanas o, incluso, meses. No olvides que está prohibido tomar fotos. Jordaan Aunque antiguamente se trataba de un barrio obrero, actualmente, Jordaan es una de las zonas más caras de la ciudad. En ella encontrarás modernos restaurantes, boutiques de diseño y algunos de los canales más bonitos que ver en Ámsterdam. Vondelpark Con 47 hectáreas, es el parque más grande que visitar en Ámsterdam. Si el tiempo acompaña, puedes comer al aire libre o tomar algo en una de sus terrazas. Se extiende a lo largo de cerca de 470.000 metros cuadrados y recibe a más de 10 millones de personas al año. Plaza Dam El centro neurálgico de la capital es, también, la plaza más importante que visitar en Ámsterdam. En la Plaza Dam se alza el Monumento Nacional, homenaje a los soldados holandeses caídos en la Segunda Guerra Mundial. Y, también, el Palacio Real. Moco Museum Este museo independiente que ver en Ámsterdam exhibe arte moderno y contemporáneo. Si este tipo de obras no va contigo, como es nuestro caso, al menos merece la pena para admirar algunas de las creaciones más icónicas del genial Banksy. El Moco Museum abre de domingo a jueves, de 10:00 a 19:00. Y viernes y sábado, de 10:00 a 21:00. Barrio Rojo de Ámsterdam Es, sin duda, una de las zonas más polémicas que ver en Ámsterdam. Y, probablemente, en Europa. En el Barrio Rojo, las mujeres exhiben sus cuerpos en los escaparates. Se fija un precio y quien lo desea pasa a un pequeño habitáculo donde disfrutará de 15 o 20 minutos de placer, a pie de calle, con la única privacidad de unas cortinas… Aunque esto puede parecer una locura, has de saber que Ámsterdam es una de las trece ciudades holandesas donde existe la prostitución. Es legal desde 1911 y las trabajadoras del sexo alquilan el escaparate en el que trabajan, pagando impuestos como cualquier otra empleada holandesa. Recuerda que está prohibido hacer fotos. Crucero por los canales de Ámsterdam Su fama ha traspasado fronteras. Y un crucero por sus históricos canales es una de las mejores cosas que hacer en Ámsterdam. Existen diferentes compañías y modalidades para todos los gustos: con degustación de queso y vino, con pizza y cerveza, con cena a la luz de las velas e, incluso, un crucero con barra libre de tortitas. Sí, has leído bien. Heineken Experience A pesar de haber sido totalmente remodelada, esta antigua fábrica mantiene su encanto original. Durante la visita guiada a la Heineken Experience, podrás contemplar las enormes y antiguas calderas donde se elaboraba la cerveza. A lo largo de 90 minutos, también conocerás la historia de la marca. Y para rematar, dos Heineken bien frías en su animado bar. Coffee shops en Ámsterdam Ser una de las ciudades más permisivas del mundo hace posible entrar en uno de los llamados coffee shop como quien va a la frutería y decide qué tipo de manzanas comprar… Pero, en este caso, el menú se basa en drogas legales en los Países Bajos. Existen más de 160 coffee shops en Ámsterdam, siendo turistas un 23% de su clientela. Más de millón y medio de visitantes por año han hecho que sea un negocio que reporta mucho dinero a las arcas públicas. Puedes comprar diferentes mezclas o porros de marihuana pura ya preparados. Es posible fumarlos en el propio local, pero, paradojas de la vida, en ellos solo sirven refrescos, zumos o cafés. Está prohibida la venta de alcohol en los cofeee shops de Ámsterdam. También puedes encontrar tés, pipas de agua o magdalenas, galletas y pastelitos elaborados a base de cannabis. Comer en Ámsterdam No podemos destacar nada en especial de la comida típica de Ámsterdam, salvo la cerveza, por supuesto. Aun así, hay restaurantes donde merece la pena hacer una parada. Pesca Como si de un

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Qué ver en Candelario, uno de los Pueblos más Bonitos de España

Si tuviéramos que elegir otro sitio más para sentirnos en casa, además de Madrid, Salamanca, León y Gijón, ese lugar sería el bellísimo pueblo de Candelario. Ubicado en la sierra de igual nombre, a tan solo 76 kilómetros de la ciudad del Tormes, fue declarado conjunto histórico-artístico en 1975. A continuación, te proponemos los mejores sitios que ver en Candelario. Caminar por sus empinadas calles, parando de fuente en fuente, entre las viejas casas señoriales de no más de tres pisos, es una verdadera delicia para el paseante. Así como contemplar los balcones de madera y las típicas batipuertas que las protegen de la nieve. Si algo caracteriza a Candelario es cómo ha sabido mantener la esencia del pasado, sobre todo, en sus viviendas con las tejas ‘del revés’ para protegerlas de las frecuentes nevadas y bajas temperaturas. Además del típico desván donde todavía son muchos los vecinos que curan la matanza casera con el humo de madera de castaño. O los ‘amarres’ para el ganado a la entrada del hogar. Qué ver en Candelario Ermita del Humilladero, la más importante que ver en Candelario Justo a la entrada de Candelario, la Ermita del Humilladero está dedicada al Cristo del Refugio. Es del siglo XVIII y está dotada de un porche sostenido por cuatro columnas. En su interior, puede contemplarse un retablo de madera con la imagen del Cristo, por el que los candelarienses sienten gran devoción. Museo de la Casa Chacinera Abrió sus puertas en 2008 y es ideal para ir con niños. Se trata de una visita teatralizada donde, además, pueden degustarse productos típicos del pueblo, como embutido o perronillas. Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción La iglesia parroquial, con un impresionante artesonado mudéjar, además de retablos barrocos y churriguerescos, es el edificio más representativo que ver en Candelario. Su interior está compuesto por tres naves donde se mezclan estilos mudéjar, barroco, románico y gótico. Batipuertas, una de las imágenes más típicas que ver en Candelario Igual os preguntáis qué es una batipuerta. Podéis verla con más detalle en la siguiente foto y, como indicábamos antes, sirven para que la nieve no se cuele en las casas. También, permiten que las puertas permanezcan abiertas para dejar paso a luz natural en los portales. Una imagen clásica que ver en Candelario. Las regaderas de Candelario Uno de sus signos más característicos que ver en Candelario lo constituyen las llamadas regaderas, con sus cristalinas aguas. Estas pueden ‘programarse’ para limpiar las calzadas en las que se encuentran, así como las colindantes. La cabina de madera, un imprescindible que ver en Candelario La encontrarás frente a la Ermita del Humilladero. Esta curiosa foto que hacer en Candelario es de las pocas cabinas telefónicas construidas en madera que aún se conservan en España. Las fuentes de Candelario La villa está irremediablemente ligada al agua. En cada de una de las tres entradas al pueblo se construyó una fuente romana que todavía existe: de las Ánimas, de los Puentes y de Lapachares. Y, en las calles de Candelario, existen otras 8 de las que mana agua fresca y limpia: Fuente de La Hormiga, del Parque, de la Carretera, del Arrabal, la del Barranco… Arquitectura típica que ver en Candelario Si hay algo que llama la atención en esta localidad salmantina, es que la mayoría de casas son iguales. Candelario ha sabido mantener casi intacta la arquitectura típica de las casas chacineras de tres plantas donde predominan piedra y madera. La distribución de estas viviendas era bastante práctica y sencilla: la planta baja se usaba para elaborar embutidos, en la primera planta vivían los dueños y la tercera planta estaba destinada al secado de los embutidos. Restaurantes para comer en Candelario Al ser la localidad más turística de la zona, hay una buena variedad de restaurantes para comer en Candelario. Además, en todos los bares os pondrán una tapa a elegir con cada consumición. El Ruedo Con el simpático Pepe al frente del negocio, El Ruedo ofrece un menú del día sin competencia de lunes a viernes. Su carta está repleta de auténticas delicias, muchas de ellas en torno al mundo de las setas. Con especialidad en platos de cuchara y carnes a la parrilla, ofrece una de las mejores ofertas de vinos entre los restaurantes para comer en Candelario. Precio alrededor de 30 euros/persona. La Posada de Candelario La Posada de Candelario es una antigua casa chacinera del siglo XIX, convertida en hotel rural, en la calle Enrique Fraile, 31. Su acogedor salón de comidas está especializado en parrilladas y carnes a la parrilla. Uno de los restaurantes para comer en Candelario donde saborear el auténtico sabor serrano. La Candela Con una decoración muy cuidada, al igual que la elaboración de sus platos, La Candela se localiza en Núñez Losada, 19. En uno de los últimos establecimientos en sumarse a la lista de restaurantes en Candelario, prima el producto local, cocinado con mimo y muy bien presentado. Imprescindible reservar. Hoteles en Candelario Al tener allí nuestra casa, nunca hemos probado ninguno de los alojamientos del pueblo. Pero son muchas las casas rurales, hostales y posadas donde se puede pernoctar por menos de 50 euros la noche. Todos los restaurantes en Candelario de los que os hemos hablado, excepto La Candela, disponen de habitaciones para huéspedes.

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Róterdam, 72 horas en la ciudad portuaria de los Países Bajos

Róterdam es uno de esos lugares que rebosa encanto mires donde mires. Con el mayor puerto de Europa, segundo del mundo tras el de Shanghai. Su población supera el medio millón de habitantes. Y sufrió un bombardeo en 1940 que dejó 800 muertos y a más de 80.000 personas sin hogar. La posterior ocupación nazi forma también parte de su historia. Una ciudad cómoda para recorrer a pie en un par de días con la tranquilidad que conlleva el slow travel. A continuación, os contamos qué ver en Róterdam en 72 horas disfrutando de grandes contrastes arquitectónicos y buena gastronomía, sin ningún tipo de estrés. ¿Qué ver en Róterdam? Ayuntamiento Uno de los pocos edificios que sobrevivió al bombardeo de 1940. De estilo modernista, con influencias románicas, bizantinas y art déco, fue construido en torno a un jardín interior al que se puede acceder. Es la sede de la oficina del alcalde de Róterdam. Calypso 407 apartamentos de lujo repartidos en 22 plantas en un espectacular edificio de 2012 que, por el diseño de su fachada, da la sensación de estar en movimiento. Casas Cubo Diseñadas por Piet Blom entre 1982 y 1984, y también llamadas Blaakse Bos, componen uno de los puntos más originales que ver en Róterdam. El arquitecto giró 45 grados los 42 cubos que las forman y los colocó sobre pilares con forma hexagonal. Todas ellas están habitadas y una de ellas es visitable, previo pago de 3 euros. Y, para aquellos que se aventuren a compartir habitación, el albergue Stayokay ofrece la posibilidad de alojarse en el emblemático edificio. Coffee shops en Róterdam Fumar marihuana es legal en Róterdam, aunque solo puede hacerse en los denominados coffee shops. Allí se venden los ‘cigarrillos’ ya preparados o, en su defecto, semillas de última generación para su cultivo ‘privado’. Delfshaven El barrio más pintoresco que ver en Róterdam enamora a primera vista. Fue el único que no sufrió las consecuencias del bombardeo de 1940 y conserva todo el encanto de las casas típicas holandesas y canales que atraviesan sus calles. La foto de esta lluviosa jornada está sacada desde De Pelgrim, única fábrica de cerveza de Róterdam. De Rotterdam Diseñado por Rem Koolhaas en 1998, es uno de los edificios más espectaculares que ver en Róterdam. En su interior, alberga un hotel, además de oficinas, tiendas, restaurantes, espacios para exposiciones y conferencias. Sus tres torres, de 150 metros de altura, 44 plantas y unidas entre sí, forman una ‘ciudad vertical’. Desde su terraza, abierta solo en verano, puede contemplarse una de las más bellas vistas de Róterdam. Edificio Lápiz Situado junto a las Casas Cubo y frente al Markthal, recibe su nombre por su curiosa forma, que recuerda a un grueso lápiz. Erasmo de Róterdam Nacido en Róterdam en 1466, fue uno de los representantes del humanismo. Símbolo de la metrópolis, su estatua es la más antigua de Holanda. Estación Central de Róterdam Recientemente reformada, conserva elementos del antiguo edificio, originario de 1957, como el reloj de la fachada o las letras Centraal Station. Con un volumen superior a los 100.000 usuarios diarios para viajar en tren, metro, tranvía o autobús, es una de las estaciones más importantes de los Países Bajos. En su interior, se encuentra una oficina de información turística. Impresionante, se mire por donde se mire. Euromast El mirador más alto de Holanda, Euromast, fue diseñado en 1960 para la exposición mundial de jardinería Floriade. Desde hace algunos años, es reseñable su restaurante con vistas panorámicas, al que se accede mediante un ascensor giratorio. Hotel New York La antigua sede de la línea Holland Amerika es hoy un hotel-restaurante. En él se han respetado ambiente de principios del siglo XX y detalles relacionados con la navegación. Perfecto para tomar un café o el té vespertino mientras se contempla el puerto y se imaginan las historias de aquellos que se aventuraban a cruzar el Atlántico en busca del sueño americano. Las Palmas El antiguo taller de la línea Holland Amerika fue restaurado en 2005. En la actualidad, es sede del Nederlands Fotomuseum, entre otros. Linjbaan La principal calle de compras de Róterdam fue abierta en 1953, convirtiéndose en la primera rúa comercial y peatonal de Europa. Está totalmente libre de coches, lo que supone una delicia para los amantes del shopping que pueden deambular de tienda en tienda los 7 días de la semana sin miedo a ser atropellados. Maastoren Sus 164 metros de altura lo convierten en el edificio más alto de Holanda. Su construcción es una de las más innovadoras del mundo, pues posee un sistema de almacenamiento de calor y frío basado en la temperatura del agua del río Mosa. Markthal Uno de los mercados cubiertos más espectaculares del mundo con casi un centenar de puestos de comida, tiendas, restaurantes y supermercados. Lo que hace realmente especial a Markthal es su parte superior, donde se han construido 228 viviendas, muchas de ellas con vistas a su patio central. En su interior, un impresionante mural digital de 11.000 metros cuadrados y 4.500 piezas de aluminio, obra de Arno Coenen e Iris Roskam. Un imprescindible que ver en Róterdam. Museo Boijmans Van Beuningen Una de las pinacotecas más antiguas de Holanda. Su nombre hace referencia a los dos personajes que donaron su colección de arte a la ciudad, el jurista Boijmans y el coleccionista Van Beuningen. De sus paredes cuelgan cuadros de Dalí, Rubens, Van Gogh, Tintoretto o El Bosco. Museo de la Fotografía Una de las mejores maneras de conocer la historia más reciente de Holanda es visitando este museo donde se exhiben y almacenan tres millones de negativos, diapositivas y grabados. Pone a disposición del visitante un área con instalaciones interactivas en la que sentirse como un auténtico profesional. Como es razonable, solo pueden hacerse fotografías de las zonas comunes. Puente de Erasmo El icono de la ciudad, con más de 800 metros de largo, une el norte de Róterdam con la parte sur. Es obra del diseñador Ben van Berkel

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Londonderry, la ciudad amurallada de Irlanda del Norte

En una de nuestras últimas escapadas invernales escogimos como destino Derry (o Londonderry), la segunda más importante de Irlanda del Norte. Aunque oficialmente es Londonderry, y así aparece en los mapas desde 1613, su denominación es fuente de conflictos. Los barrios católicos, que se refieren a ella de la primera forma, están separados de los protestantes por el río Foyle, en una división que va más allá de lo geográfico y que han intentado acercar con la construcción del Puente de la Paz. Dentro de la muralla de Londonderry encontramos una acogedora y tranquila urbe con calles empedradas, pequeñas tiendas, galerías de arte y típicos pubs. Nos llamaron la atención las terrazas exteriores de algunos establecimientos. Son perfectas para tomar algo al aire libre cuando el tiempo lo permita y tienen un gran encanto. Pasear entre sus murallas es algo que hacer en Londonderry. Con más de 400 años, y entre las mejor conservadas de Europa, es más que recomendable para observar la ciudad en todo su esplendor. Con seis metros de grosor, fueron construidas para proteger a los colonos. De ahí que cuenten con espectaculares puertas, torres de vigilancia e, incluso, cañones. Las vistas desde ellas resultan impresionantes. Precisamente desde ella se divisa la zona que ver en Londonderry que más nos apetecía conocer, Free City of Derry. Allí nos encaminamos para retratar sus archifamosos murales y, como no, tomarnos una pinta de Guinness en un pub donde no pasamos nada desapercibidos al entrar. Segundos más tarde, volvieron a girar sus cabezas para continuar viendo el partido de fútbol. Los barrios católicos de Londonderry Free Derry, o Derry Libre, comprende los dos barrios católicos de las afueras, Bogside y Creggan, y se autoproclamó autónoma entre 1969 y 1972. Fue uno de los primeros focos del enfrentamiento armado entre unionistas y republicanos por el estatus político del Úlster. Y es tristemente conocida por los incidentes sucedidos el 30 de enero de 1972, en el llamado Domingo Sangriento. 14 personas que se manifestaban pacíficamente -entre ellos varios menores- murieron como consecuencia de los disparos de la fuerza paracaidista británica. En las horas posteriores a la matanza se produjeron gravísimos incidentes en todo el mundo, como el incendio de la embajada inglesa en Dublín o el estallido de varias bombas colocadas por el IRA en Belfast. Es curiosa y emotiva la anécdota protagonizada al día siguiente por la diputada independiente Bernadette Devlin, que estaba presente en la manifestación. Esta abofeteó a Reginald Maudling, Ministro de Interior británico, y le increpó: «Hipócrita, asesino. Ayer me disparó su ejército». U2 retrató lo ocurrido en una de sus canciones más comprometidas, ‘Sunday, Bloody Sunday’. Comer y dormir en Londonderry Para dormir, aconsejamos el Maldron Hotel Derry, en el centro de la ciudad, con una buena relación calidad/precio y un estupendo desayuno. Al tratarse del Día de Año Nuevo tuvimos serios problemas para encontrar restaurantes abiertos que no fueran las multinacionales de comida rápida o locales de kebabs. Cuando nos topamos con una de las pocas tabernas abiertas en la ciudad, no lo pensamos dos veces. Comida correcta, sin grandes florituras y a una hora más que prudente. Creo recordar que estábamos cenando a las siete de la tarde.

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Dónde comer y beber en Oporto, paradas imprescindibles para saborear la ciudad

Los anglicismos mezclados con el castellano nunca nos gustaron. Pero ahora que la segunda ciudad más importante de Portugal es un fenómeno trendy y que, según cuentan influencers, la zona de Bombarda es lo más hipster en la desembocadura del Duero, ahí va nuestra propuesta de 10 paradas para comer y beber en Oporto. 1. Desayunar en la Playa de los Ingleses Desayunar un sencillo sándwich con una fría cerveza Super Bock mientras se observa la majestuosa amplitud del Atlántico. Esta opción es posible en alguno de los chiringuitos que abren desde primera hora de la mañana en la Playa de los Ingleses (Foz), entre el Faro de Felgueiras y el Fuerte de San Francisco Javier. 2. Comer arroz con bogavante en Matosinhos Pasear por Matosinhos y tomar nota de los restaurantes para comer en Oporto que hay alrededor del Mercado Municipal. Nosotros elegimos el arroz con bogavante de Esplanada Marisqueira A Antiga (Rua Roberto Ivens, 628). Aunque el producto es de primera calidad, los precios de la carta nos parecieron un tanto elevados. 3. Probar un cóctel en el mítico Café Majestic Adentrarse en el Café Majestic (Rua Santa Catarina, 112) es trasladarse a la atmósfera de los años 20, conocida como Belle Époque. El lugar conserva el original estilo Art Nouveau del arquitecto João Queiroz y permite degustar la típica francesinha. Este tentempié con alto nivel calórico es imprescindible para comer en Oporto, acompañada, por ejemplo, del cóctel de la casa: sangría espumante de frutos rojos. 4. Platos tradicionales en una tasca con encanto Almorzar comida tradicional portuguesa en A Tasquinha (Rua do Carmo, 23). Este pequeño local sirve, entre otras exquisiteces, filetes do polvo o tamboril, pataniscas de bacalhau com arroz de tomate, lombinhos de vitela com vinho do porto o febras de salpicão, todo ello regado con una interesante propuesta de vinos locales. 5. Aperitivo en Oporto con vistas panorámicas El elegante restaurante de las bodegas Taylor’s cuenta con una terraza que ofrece una espectacular panorámica de Oporto. Su carta, centrada en productos frescos autóctonos, es de lo más sugerente. 6. Catar vinos en Vila Nova de Gaia Recorrer diferentes bodegas en Vila Nova de Gaia antes de media tarde, ya que muchas cierran a las 18:00 horas. En Cockburn’s (Rua de Serpa Pinto, 346) nos explicaron la historia de un escocés que se estableció allí en el siglo XIX. Pudimos escuchar fado en directo en Quevedo (Rua de Santa M.nha, 77). 7. The Yeatman, un lujo con las mejores vistas Brindar en la incomparable terraza de The Yeatman porque la vida puede ser maravillosa. Considerado el más lujoso para comer en Oporto, reservamos mesa en su restaurante para degustar nueve platos en el arranque y, aunque parezca demasiado, otros tantos para terminar algo exhaustos pero muy contentos. 8. La cocina de vanguardia de Pedro Lemos Conocer la merecida estrella Michelin de Pedro Lemos, chef revelación de la ciudad, cuya propuesta en un escondido local de Foz no deja indiferente. Muy interesante la idea de permitir a cada cliente la composición de su menú, basado en una combinación de cocina tradicional y vanguardia en los fogones. Actualmente el establecimiento se ubica en Rua do Ouro 258. 9. O la sencillez de unas sardinas con vinho verde Sentarse en alguno de los pocos sitios libres que veas en el Muro dos Bacalhoeiros. No busques platos muy elaborados porque aquí aciertas con sencillas viandas, una botella de vinho verde y, por supuesto, con la mejor compañía, al menos en mi caso. 10. Vinos portugueses para despedir Oporto Y cerramos estas pistas para comer en Oporto con el Wine Bar del Aeropuerto Francisco Sá Carneiro, ideal para despedirse de lo que nosotros denominamos «Turismo Gastronómico». Este puesto sirve vino por copas acompañadas de bocadillos gourmet, quesos y ricos aperitivos. Los escasos metros que separan el local de las puertas de embarque lo convierten en la tienda perfecta para comprar botellas a buen precio. ¿A que va a costar que te decidas entre todos estos sitios para comer en Oporto? ¿Cuál es tu favorito?

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Qué ver en Budapest, lugares imprescindibles en la Perla del Danubio

Aunque con la maleta cargada de ropa de abrigo, los ¡¡7 grados bajo cero!! con los que nos recibió la capital húngara fueron, nunca mejor dicho, para quedarse helados. Desde el momento en que el avión posó sus ruedas en las congeladas pistas del aeropuerto de Ferihegy hasta la hora de marcharnos, la nieve y las gélidas temperaturas fueron nuestros compañeros de viaje. Pero ¡ni una queja! Hay mucho que ver en Budapest. Y esperamos poder contaros todo en esta entrada. Lo primero que debes hacer al llegar a es saber dónde te encuentras: si en Buda… o en Pest. Hablamos de dos zonas perfectamente divididas por el río Danubio. Fuente de inspiración de tantos músicos, pintores y escritores, se extiende bello y caudaloso a lo largo de la ciudad. Qué ver en Budapest 1. Castillo de Buda Residencia histórica de los reyes húngaros, es uno de los imprescindibles que ver en Budapest. El Castillo de Buda es de estilo tardogótico y fue construido durante el siglo XIV en el extremo sur de la colina donde se ubica. Fue completamente reconstruido a mediados del siglo XVIII en estilo tardobarroco. 2. Parlamento de Hungría Probablemente, el edificio más conocido que ver en Budapest. Construido entre 1884 y 1902, es el centro de la legislatura húngara y se localiza en el distrito V, junto al Danubio. Es el mayor edificio del país. Y el segundo parlamento más grande del mundo tras el de Rumanía. 3. Bastión de los Pescadores El mejor mirador que ver en Budapest es una terraza de estilo neogótico y neorrománico situada en Buda, en la colina del castillo real. Se construyó entre 1895 y 1902. Y recibe este nombre por el grupo de pescadores que defendió esta parte de la ciudad en la Edad Media. 4. Plaza de los Héroes Es uno de los lugares más importantes que ver en Budapest. Situada en un extremo de la avenida Andrássy, forma parte del conjunto Patrimonio de la Humanidad. También es una estación de la línea M1 de metro. 5. Puente de las Cadenas Une Buda y Pest y es el más importante que ver en Budapest. Los cables principales se han sustituido por los eslabones de una cadena. De ahí su nombre. Era uno de los más largos del mundo cuando fue inaugurado. 6. Baños Széchenyi Los mayores baños termales medicinales de Europa son uno de los imprescindibles que ver en Budapest. Y no solo que ver, sino disfrutar. Su agua es suministrada por dos fuentes de aguas termales, con temperaturas de 25° C. No te preocupes si, como en nuestro caso, el termómetro marca 7 grados bajo cero en el exterior… Los Baños Széchenyi cuentan con doce piscinas interiores y tres impresionantes al aire libre. 7. Monumento de los Zapatos El Monumento a la Memoria, conocido como “Monumento de los Zapatos”, es una original obra de arte que ver en Budapest. Homenajea al grupo de judíos al que se ordenó quitarse los zapatos antes de ser fusilados y arrojados al río. Terrible historia que merece no ser olvidada. 8. Mercado Central de Budapest Si eres de los que prefiere recuerdos comestibles, el Mercado Central es el sitio que ver en Budapest. Pimentón dulce, embutidos, dulces típicos, vinos y licores… Inaugurado a finales del siglo XIX, es el mercado cubierto más grande de la ciudad. El sábado por la mañana es uno de los días más animados. Y, si tu visita coincide con la hora de la comida, en la planta superior hay diferentes puestos donde llenar el buche por poco dinero en mesas compartidas. 9. Bares-ruina de Budapest Muebles antiguos, objetos de todo tipo colgando del techo, sugerentes luces… ¡Bienvenido a los bares-ruina! Algo que ver en Budapest sí o sí son estos originales establecimientos que por fuera parecen abandonados. El más famoso es Szimpla Kert, además del más grande. Está considerado uno de los 100 mejores bares del mundo. Ofrece una larguísima carta de bebidas y algún bocado en forma de tapas o hamburguesas. ¿Qué comer en Budapest? ¿Te ha entrado hambre con el paseo? Es el momento de comer en Budapest. Y lo hacemos con la gastronomía húngara más típica. Dónde dormir en Budapest Elegimos al azar el Kempisnki Hotel Corvinus por su buena situación y no nos equivocamos. Este cinco estrellas cuenta con amplias habitaciones y cuidadas zonas comunes, en las que cabe destacar el relajante spa y su piscina climatizada con vistas a Budapest. En el precio de la habitación estaba incluido el desayuno, pero al ser Nochevieja nos advirtieron en recepción que si no nos ‘apetecía madrugar’ nos lo cambiaban por el brunch de Año Nuevo. Nunca tomamos mejor decisión. El despliegue de platos, a cada cual más delicioso y acompañado de champán sin límite, hizo de esta experiencia para comer en Budapest todo un banquete. Otra de las razones para alojarnos en el Kempisnki Hotel Corvinus fue que en su interior acoge el restaurante Nobu. Teníamos muchas ganas de probar su gastronomía y no nos defraudó. Si estás en Budapest durante la Nochevieja debes saber que unas horas antes de que termine el año, cientos de personas se agolpan en la Váci Utca (Calle Váci), la más importante que ver en esta capital junto con la Avenida Andrassy. Forma parte del corazón turístico y comercial de la urbe. Allí están preparando la fiesta, comprando gorros, petardos y zambombas, en los múltiples puestos dispuestos para ello. ¿Te ha gustado este paseo? ¿Nos recomiendas otros lugares que ver en Budapest?

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Copenhague, en bicicleta por la capital de Dinamarca

Dinamarca era una de nuestras asignaturas pendientes así que no dudamos en escaparnos durante una semana a su capital. Hoy os contamos todo lo que hay que ver en Copenhague. Una ciudad para los ciclistas Lo primero que nos llamó la atención, además de su belleza, fue la limpieza de sus calles. Y el culto al medio de transporte por excelencia de los países nórdicos: la bicicleta. Si el tiempo acompaña, es la manera más recomendable de recorrer la urbe. Al contrario que en Madrid, por ejemplo, existe un amplio carril bici de 350 kilómetros. Seguro y separado de la carretera, por el que transitar sin miedo a atropellos o estorbar a los coches de turno. Hay semáforos y aparcamientos exclusivos para bicicletas. Y estas tienen prioridad absoluta sobre los automóviles, bastante más escasos que en cualquier otra metrópoli europea. Encontrarás cientos de establecimientos en los que alquilarlas por días, también la opción más barata a través de la red de bicicletas públicas tras depositar una fianza obligatoria que recuperarás cuando la dejes en cualquiera de las estaciones repartidas por Copenhague. Aunque son muchas las cosas que hacer en Copenhague, aquí te mostramos nuestra pequeña selección: ¿Qué ver en Copenhague? 1. Christiania Uno de los lugares menos turísticos que ver en Copenhague es también uno de los que más nos gustó. Esta ‘ciudad libre’ existe desde 1971 y resulta perfecta para tomar unas cervezas mientras se escucha música en directo. Con alrededor de 850 residentes que se autoproclaman independientes del Estado danés, se la conoce como ‘distrito verde’, ya que en sus calles está permitida la compra y consumo de drogas blandas.  Pusher Street, traducida como Calle del Vendedor de Estupefacientes, está plagada de pequeños puestos en los que adquirir hachís o marihuana, además de ‘cigarros’ ya preparados. Al no pagar impuestos, el precio de la comida y la bebida es infinitamente más barato que en el resto de Copenhague, recuerda por último que está prohibido sacar fotos… 2. La Sirenita Aunque de cerca decepciona un poco, no puedes irte de la capital danesa sin hacer una visita a la sirena más famosa del mundo. La encontrarás en el Parque Langelinie, en la bahía del puerto, mirando lánguidamente al Báltico mientras es fotografiada por cientos de turistas de todo el mundo. Construida en bronce, mide 1,25 metros y pesa 175 kilogramos. En la historia de este monumento que ver en Copenhague se cuentan varios asaltos vandálicos que incluyen mutilaciones, manchas con pintura e, incluso, ataque con explosivos. 3. Nyhavn Uno de los barrios más bellos que ver en Copenhague y el lugar perfecto para obtener algunas instantáneas inolvidables. Nyhavn, ‘Puerto Nuevo’, es un paseo marítimo con barcos de madera y zona de ocio repleta de bares y restaurantes. Además de pequeños hoteles de brillantes colores que forman una imagen única. Desde sus aguas, que permitían el acceso directo al mar desde la antigua ciudad, parten algunos de los tours que recorren en barco los diferentes canales. Hans Christian Andersen vivió en el número 20 de Nyhavn. Mientras que en el número 17 residió uno de los primeros tatuadores de la historia. 4. Museo Carlsberg La cerveza danesa por antonomasia cuenta con su propio museo en el barrio de Vesterbro. Compra un ticket para el tour guiado por estas instalaciones que ver en Copenhague y déjate sorprender por la historia de J. C. Jacobsen, fundador de la marca, y su hijo, Carl, con el que mantuvo una relación de enemistad durante gran parte de su vida. Fundada en 1847, Carlsberg es una de las más vendidas del mundo. Y, además de elaborar más de 500 birras locales, es responsable de Kronenbourg, Tuborg, Baltika, Belgian Grimbergen y la sidra Somersby. No te pierdas tampoco la degustación de cervezas del Museo Carlsberg para conocer los ingredientes y proceso de algunas variedades que, por desgracia, no se comercializan en España. 5. Visita Malmö Sí, ya sabemos que Malmö está en Suecia, pero se puede visitar desde Copenhague en un corto viaje en tren de 25 minutos a través del puente Oresund que une ambos países y que se hizo famoso por la serie Broen. Pasea por el barrio de Västra Hammen, uno de los más modernos de la ciudad. Construido en torno al Turning Torso, famoso rascacielos del español Santiago Calatrava y una de las imágenes más reconocibles de la ciudad, es una de las zonas más turísticas de Malmö. Busca mesa en alguno de los restaurantes de la plaza Lilla Torg, que data de 1592, y disfruta de una buena cerveza acompañada de alguna especialidad sueca, como salmón o albóndigas. 6. Excursión a Helsingør Una excursión en tren hasta esta ciudad danesa considerada la ‘puerta a Suecia’, cuya costa puede divisarse desde varios puntos, merece la pena para visitar el Castillo de Kronborg, que inmortalizara Shakespeare en Hamlet. Compra la entrada más completa y sumérgete en un tour guiado en inglés para recorrer las habitaciones reales, la armería o las oscuras y frías catacumbas. Cuando termines la visita, date una vuelta por el centro de la ciudad y su puerto deportivo. Y aprovecha para disfrutar de alguna de las delicias danesas que ofrecen los restaurantes de la zona como son los arenques encurtidos, mejillones a la crema o salmón marinado. Comida callejera y food trucks en Copenhague 1. Meatpacking District in Vesterbro El barrio de moda que ver en Copenhague y una referencia mundial para la estética hipster es Vesterbro. Un vecindario idílico donde los jóvenes comen pizza y beben cerveza sobre el mullido césped del Sønder Boulevard, padres pasean a sus bebés en bicicleta y lugareños lucen impecables barbas y tatuajes infinitos. Allí se encuentra el Meatpacking District, antiguo mercado de carnes hoy restaurado y convertido en una de las zonas de obligada visita.  Además de un buen puñado de restaurantes en Copenhague, cada fin de semana alberga una zona de food trucks con música DJ. Uno de nuestros favoritos fue War Pigs Brewpub, que, como su propio nombre indica, está

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Un paseo por la ciudad de San Marino, microestado que se asoma al Adriático

Antes de visitar la República de San Marino debéis saber que su territorio se extiende en poco más de 60 km². Aunque nosotros estuvimos allí poco tiempo, os podemos asegurar que nuestro clásico paseo mereció la pena. Llegamos a este mágico enclave procedentes de Bolonia en una rápida combinación de tren, primero, y bus, después. Concretamente, desde la estación de Rímini, ciudad al norte de Italia ubicada en la región de Emilia-Romaña. El cercano mar Adriático, junto al majestuoso Monte Titano y las extensos cultivos de la zona, hacen que las vistas sean de esas que quitan el hipo. Un poco de historia El que dicen es el estado soberano más antiguo del mundo tiene una población de 32.743 habitantes. El que da nombre al país fue un maestro cantero que se instaló en sus colinas durante el siglo IV, forjando una de las comunidades más pacíficas de las que hay constancia documental. Desde 1243 y de manera ininterrumpida son elegidos dos Cónsules o Capitanes Regentes, quienes, por un período de seis meses, hacen las veces de Jefe de Estado. Como curiosidad, cabe destacar que las monedas de euro sanmarinenses, diseñadas por el artista Frantisek Chochola, son muy apreciadas por los coleccionistas. San Marino en piedra A lo largo de la historia, hay constancia de numerosos acontecimientos que dan fe del carácter de esta tierra. Por ejemplo, Napoleón Bonaparte ofreció a San Marino la posibilidad de ampliar su territorio. Pero, lejos de aliarse con el genio francés, los dirigentes de esta pequeña república prefirieron mantener sus fronteras reforzando así su neutralidad. Garibaldi, cinco décadas después y casi derrotado, encontró cobijo aquí. Mientras que Abraham Lincoln, al ser elegido ciudadano de honor, definió al país como «uno de los más honrados». Durante la Segunda Guerra Mundial 15.000 lugareños protegieron a 100.000 refugiados que huían de los bombardeos. Qué ver en San Marino El territorio de San Marino se compone de nueve pueblos denominados «castelli». Nosotros paseamos por el principal y capital del estado, que esconde tras sus murallas un importante patrimonio arquitectónico. El turista tiene a su disposición un buen número de museos que ver en San Marino. Junto a jardines, palacios, iglesias y basílicas. Y piedra, también mucha piedra que ver en San Marino en un espacio que desde lejos parece más pequeño que desde dentro. En la cima, tres fortalezas unidas por un camino hacen las veces de guardianes. Mientras que la Piazza della Libertà es el centro neurálgico de esta diminuta urbe, con el Palacio Público, sede del parlamento, por delante, y la Cava dei Balestrieri, por detrás. Nuestra visita coincidió con el fin de semana que se disputa una de las pruebas con más público de todo el Mundial de Motociclismo, en el cercano circuito de “Misano-Marco Simoncelli”. Dónde comer en San Marino En lo que a buen comer se refiere hay que reseñar la influencia de una agricultura con orígenes milenarios. Su peculiar interpretación de la pasta italiana a través de los strozzapreti, cappelletti y passatelli, variedad de fiambres o quesos con piadinas y un amplio abanico local de tintos, blancos y moscatos. Esta peculiar gastronomía pudimos saborearla en la osteria del restaurante Righi, a los pies de la impresionante Fortaleza de San Marino. Si os apetece una comida más elegante con vistas de infarto, no dudéis en reservar mesa en La Terraza, un restaurante panorámico con sabrosos platos y vinos muy cuidados. Dónde dormir en San Marino La oferta de hoteles en San Marino es bastante amplia, teniendo en cuenta las reducidas dimensiones de la ciudad. La hospitalidad es marca de la casa y sello de distinción en el sector hotelero sanmarinense. Nosotros nos decantamos por las tres estrellas del Hotel Joli para pasar la noche y disfrutar una de las más fantásticas panorámicas que ver en San Marino. Lo mejor de su ubicación en Viale D’Urbino es que se puede ir andando a todos los sitios. Este dato es importante si tenemos en cuenta la alta restricción que existe al tráfico rodado debido a la estrechez de la calzada. Si después de leer esta entrada sobre qué ver en San Marino, estáis pensando visitarlo, no dudéis en consultar su portal de turismo. También, seguir los perfiles abiertos en diferentes redes sociales. Este destino es ideal para moteros con ganas de curvas, mochileros, familias con niños, amantes de la historia y gastrónomos de paseo, como nosotros.

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Qué hacer en Viena, la ciudad de Sissi y la tarta Sacher

En esta entrada, trataremos de resumir la infinidad de lugares que ver en Viena, antigua capital del Imperio austrohúngaro. A partir de este diccionario básico, mostramos una selección de sugerencias que hemos recopilado tras nuestra reciente visita a una de las ciudades más bellas de Europa. Pasear por Viena es pararse en cada esquina para capturar la mejor instantánea, sin pensar que puede ser una de las urbes europeas más fotografiadas por hordas de turistas capaces de parar el tráfico o colapsar una acera. Amplias avenidas franqueadas por imponentes fachadas en el casco histórico contrastan con antiguos barrios como el judío. Este hoy da paso a edificaciones más modernas e igualmente dignas de aparecer en cualquier listado de lugares que ver en Viena. Qué ver en Viena Palacio Belvedere Este conjunto palaciego, concebido para celebrar majestuosas fiestas, esconde en la actualidad tesoros de gran valor pictórico como “El Beso”, obra cumbre de Gustav Klimt. Ubicado en Prinz-Eugen-Strasse 27, nos toparemos con dos edificios de la época imperial que ver en Viena. Unidos por enormes jardines, albergan arte barroco, medieval y una galería con los mejores cuadros de las diferentes escuelas austriacas entre los siglos XIX y XX. Escuela Ecuestre Más conocida como Königlich-Andalusische Reitschule, hace mención a la Real Escuela Andaluza del Arte Ecuestre convertida hoy en la academia de equitación más antigua del mundo. Sus instalaciones se encuentran muy cerca de los aposentos reales y ofrece espectáculos abiertos al público para ver cómo bailan jinetes y caballos, descendientes estos últimos de equinos españoles, árabes y bereberes. Los entrenamientos de la mañana son bastante más baratos y accesibles que las sesiones diarias, aunque preparaos para soportar una mezcla olfativa de lujosos salones sobre auténticas caballerizas. Catedral de Viena Denominada de San Esteban, se ubica en la plaza del mismo nombre y no tiene pérdida. Por fuera impresiona al más despistado y, por dentro, calma el espíritu de los atormentados. Imprescindible acceder a ella hasta la parte de visita gratuita o, si se quiere pagar, a través de alguno de los recorridos guiados disponibles. Cuenta la historia, en placa bien visible, que Mozart fue nombrado director musical de este recinto poco antes de su muerte. Iglesia de San Francisco Hay unas cuantas iglesias que ver en Viena a lo largo y ancho del mapa urbano. Destaca por su fotogenia la de San Francisco, en un vértice de Mexikoplatz o Plaza de México. Se localiza en el distrito de Leopoldstadt, a orillas del Danubio y pegada a la Reichsbrücke, una de las arterias más largas de la ciudad. Karlsplatz La plaza que preside la Kalrskirche o Iglesia de San Carlos Borromeo, en el centro de una inmensa explanada de agua, convierte esta ubicación en uno de los puntos de encuentro más concurridos que ver en Viena. Ofrece, además, un interesante calendario de eventos. Leopold Museum Inaugurado a principios de este siglo, el Leopold Museum muestra el legado del matrimonio Leopold, formado por Rudolf y Elisabeth. Alberga una importante colección de Egon Schiele, pintor expresionista austríaco. Junto a otros cuadros de Gustav Klimt, convierten a este museo en uno de los más visitados que visitar en Viena. Museos Imperiales Si quieres sentir en tu propia piel cómo vivían los emperadores, no dudes en adentrarte en los museos del Palacio Hofburg, cuartel general de los Habsburgo. Las tres atracciones que ver en Viena están abiertas al público. Y son los Apartamentos Imperiales, el Museo de Sissi y la Colección de Plata. Prater de Viena Dicen que este parque de atracciones que ver en Viena, enclavado en el distrito número 2, fue el primero de la historia en abrirse. Su imponente noria ya aparecía en algunas escenas de El Tercer Hombre, película protagonizada por Orson Welles y considerada obra culmen del cine. Es muy recomendable subir hasta lo más alto para obtener unas magníficas vistas de esta parte de la ciudad. Ruinas de Viena Viena se levanta sobre un asentamiento celta que, siglos más tarde, sería ocupado por la guarnición romana de Vidonbona, hasta que en el siglo V fue convertida en ruinas por causa de las invasiones bárbaras. Dinastías germanas como la Babenberg o los Habsburgo gobernaron la ciudad, que fue deseada por los turcos allá por 1683, año en el que comienza su renacimiento para convertirse en el corazón del Imperio astrohúngaro a lo largo del XVIII. Monumento a los Héroes del Ejército Rojo El Monumento a los Héroes del Ejército Rojo que se puede ver en Viena recuerda a los miles de soldados soviéticos que cayeron en las inmediaciones durante la Segunda Guerra Mundial. El conjunto se encuentra al aire libre y su acceso es totalmente gratuito. Llama la atención el contraste que provoca esta plaza respecto a los edificios que la rodean, muy cerca del mencionado Belvedere. Viena y la música Ópera de Viena Probablemente, el principal reclamo que visitar en Viena. Ubicada en el número 2 de Opernring, fue inaugurada en mayo de 1869 con la obra Don Giovanni, de Mozart. Desde entonces, se han representado multitud de libretos casi a diario. Lohengrin, de Wagner; Aida, de Verdi, o  ‘la novena de Beethoven’ son algunos ejemplos. Noventa minutos antes de cada sesión se puede conseguir una de las 500 entradas más baratas, eso sí, de pie para no dormirse con esta música «celestial». Niños Cantores de Viena Tendrás que conseguir tu entrada con antelación acercándote al MuTh, recinto junto al palacio Augarten donde se forman, conviven y cantan estos jóvenes sopranos y mezzosopranos. No pienses que este espectáculo que ver en Viena se relaciona con los orígenes religiosos del coro pues te llevarás una grata sorpresa como en mi caso. Fascinante. Mozart De Joannes Chrysostomus Wolfgangus Theophilus Mozart, nacido en Salzburgo un 27 de enero de 1756 y fallecido en Viena un 5 de diciembre de 1791, más conocido como Wolfrang Amadeus Mozart, poco más se puede decir que no venga ya en la Wikipedia. En nuestro caso, tuvimos la oportunidad de escuchar su ‘Réquiem’ en la ya citada

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Un paseo por Varsovia, la capital de Polonia

Con cerca de dos millones de habitantes, la capital de Polonia se extiende esplendorosa a ambas orillas del Vístula. Devastada casi en su totalidad durante la Segunda Guerra Mundial, se vio reducida a escombros y 700.000 personas perdieron la vida. Reconstruida durante más de una década, hoy en día es una de las urbes más visitadas de Europa y no le faltan motivos: historia se mire donde se mire, museos, música a raudales y una gastronomía tan variada como sorprendente. Hay mucho que ver Varsovia. ¿Nos acompañas en este paseo? Qué ver en Varsovia Palacio de la Cultura y la Ciencia El edificio más alto de Polonia es el más representativo de su capital, con 237 metros de altura repartidos en 42 pisos, y más de 3.000 oficinas de diferentes empresas e instituciones. En su interior alberga también la Academia de Ciencias Polaca, varios museos, una sala de cine, y dos universidades privadas. No dejes de sacar entrada para admirar las vistas de Varsovia desde su mirador de la planta 30, por tan solo 20 zlotys. Museo Chopin Uno de los mejores compositores de todos los tiempos nació en Polonia y es venerado en su capital de diferentes maneras. Además de dar nombre a su principal aeropuerto, existen estatuas, bancos sonoros en plena calle y, cómo no, su propio museo. Objetos personales, cartas, manuscritos de algunas de sus obras más famosas, fotografías e, incluso, uno de sus pianos, pueden contemplarse en el Museo Chopin, uno de los imprescindibles que ver en Varsovia aunque no te interese su música. El precio de la entrada es de 23 zlotys y hay tickets especiales para familias. Los miércoles el acceso es gratuito. POLIN Museum of the History of Polish Jews Ubicado en el antiguo gueto, este impresionante y original edificio que ver en Varsovia abrió sus puertas en 2013. Nombrado Museo del Año en Europa en 2016, el POLIN Museum of the History of Polish Jews recorre la historia de los judíos polacos a lo largo de más de 1.000 años, desde la Edad Media hasta nuestros días. El precio de la entrada es de 27 zlotys, siendo gratuita los jueves. Museo del Alzamiento de Varsovia Las antiguas cocheras del tranvía acogen más de 800 piezas y 1.500 fotografías y documentos gráficos y sonoros sobre el Alzamiento de Varsovia. Fue la mayor rebelión civil contra la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial. Del 1 de agosto al 2 de octubre de 1944, las tropas polacas resistieron al asedio germano, siendo finalmente superadas por ellos con un resultado de más de 250.000 muertos. La mayoría de ellos fueron ejecutados, dejando la ciudad destruida en un 85% de su totalidad. El acceso al Museo del Alzamiento de Varsovia es gratuito los domingos. Plaza del Mercado de Varsovia La más conocida de sus plazas es la más antigua del centro histórico, uno de los principales puntos que ver en Varsovia. Destruida tras el Alzamiento antes reseñado, fue restaurada tras la Segunda Guerra Mundial, convirtiéndose en una de las más bellas de toda Europa. Rodeada de tiendas, cafeterías y restaurantes con mucho encanto, se divide en cuatro lados que hacen referencia a diferentes parlamentarios polacos: Barss, Dekert, Kollataj y Zakrzewski. Ciudad Vieja de Varsovia Patrimonio de la Humanidad a pesar de haber sido casi destruida durante la Segunda Guerra Mundial, supo resurgir de sus cenizas para convertirse en uno de los imprescindibles que ver en Varsovia. El salón cultural de la ciudad se fundó en el siglo XIII y en su interior podemos encontrar la Barbacana y parte de la muralla de la ciudad. Así como el Castillo Real, construido en el siglo XV y que fuera residencia de los príncipes de Mazovia, Iglesia de San Martín o Basílica Archicatedral del Martirio de San Juan Bautista Mártir. Antiguo gueto de Varsovia Esta línea separaba el resto de la ciudad del mayor gueto judío establecido en Europa durante el Holocausto. En su interior fueron recluidos todos los judíos de Varsovia, así como de otras regiones de Polonia, llegando a malvivir en él alrededor de 400.000 personas. Durante sus tres años de existencia la población se redujo a 50.000 habitantes, falleciendo el resto como consecuencia de enfermedades, hambre y deportaciones a campos de concentración y exterminio. Un lugar muy triste que ver en Varsovia. Cementerio Powązki No podemos evitarlo… Nos gustan los cementerios… Ni tan siquiera los 15 grados bajo cero, con sensación térmica de -30, nos impidieron visitar el Powązki. En él descansan múltiples personalidades de Polonia, como los padres de Chopin, el Premio Nobel de Literatura Władysław Reymont o el director de cine Krzysztof Kieślowski, principal motivo de nuestra visita. Dónde comer en Varsovia La gastronomía polaca es tan sabrosa como variada y son muchos los restaurantes en Varsovia, dependiendo del presupuesto de tu viaje. Si no te apetece gastar demasiado dinero, busca tabernas en las que encontrarás comida casera y los platos más típicos del país.Mejores paquetes vacacionales Qúe se bebe en Varsovia Dónde dormir en Varsovia Aunque las primeras noches las pasamos en un apartamento, las dos últimas reservamos una habitación superior con acceso al club en el Intercontinental Warsaw, uno de los mejores hoteles de Varsovia. Con vistas de la ciudad casi en 360 grados (según se aprecia en la imagen anterior), está ubicado en la planta 41 y, de 7 de la mañana a 9 de la noche, ofrece una amplia selección de refrescos, snacks, infusiones y cafés. Cómo ir del aeropuerto de Modlin a Varsovia

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