Marruecos

Casablanca, un paseo por el destino más moderno de Marruecos

Considerada centro económico, industrial y comercial de todo el país, es la ciudad más poblada de Marruecos. Si las primeras imágenes que vienen a tu cabeza al pensar en ella son las de un taciturno Humphrey Bogart paseando por silenciosas y bucólicas calles, olvídalas. Casablanca es de todo, menos tranquila. El principal puerto del norte de África se asoma al Atlántico para recoger sus valiosos frutos, que mueven gran parte de sus exportaciones. El ruido del constante tráfico, los colores de su limpio cielo o los olores de sus cotizadas especias perdurarán en tu memoria durante mucho tiempo. Pero son muchos los atractivos turísticos de Casablanca y aquí lo contamos. Qué ver en Casablanca 1. Mezquita del Rey Hassan II En esta impresionante construcción que ver en Casablanca se emplearon ocho años, y en ella trabajaron más de 2.500 obreros y cerca de 10.000 artesanos. Tuvo un coste cercano a 500 millones de euros, por lo que fue muy criticada. Las descomunales dimensiones de la Mezquita del Rey Hassan II hacen que pueda albergar a más de 100.000 personas: 80.000 en su interior y 25.000 en la sala de oraciones. Fue diseñada por el francés Michel Pinseau. 2. Ciudad Antigua o Medina de Casablanca Situada a un tiro de piedra del puerto, la Medina es uno de los mejores lugares parair de compras en Casablanca. Destruida como consecuencia del terremoto de Lisboa en 1755, en los últimos años está siendo restaurada para conseguir que sea tan atractiva como la de Essaouira o el zoco de Marrakech. Adéntrate en sus estrechas calles y aprovecha para adquirir babuchas, bolsos de piel u otros artículos de marroquinería. 3. Parque de la Liga Árabe Inaugurado en 1918, el Parque de la Liga Árabe es el pulmón verde de la ciudad y uno de los símbolos que visitar en Casablanca. Este ‘tesoro vegetal’ invita a la relajación, pues es uno de los pocos puntos donde olvidar el intenso ruido del tráfico y el constante bullicio. Situado en el Boulevard Moulay Youssef, junto a la catedral del Sagrado Corazón, cuenta con gran variedad de árboles e impresionantes palmeras. 4. La Corniche El barrio de moda que ver en Casablanca presume de un pintoresco paseo marítimo y elegantes hoteles. Atravesado por un boulevard de 3 kilómetros que se extiende desde la mezquita Hassan II, en su extremo occidental se encuentra el islote de Sidi Abderrahman, lugar de peregrinación musulmana al que solo se puede acceder cuando hay marea baja. 5. El Museo Judío de Casablanca Abierto en 1996, es el único museo judío del mundo árabe. Ubicado en el barrio de Oasis, a cinco kilómetros, exhibe 2.000 años de historia en forma de antiguos libros, pergaminos, trajes tradicionales y elementos sacramentales. El Museo Judío de Casablanca abre de 10:00 a 17:00 (de lunes a viernes) y de 11:00 a 16:00, domingos. En verano amplía su horario una hora más de lunes a viernes, cerrando sus puertas a las 18:00. 6. Plaza de Mohammed V La Plaza de Mohammed V alberga algunos de los edificios más sorprendentes que ver en Casablanca y es uno de sus principales ejes. Nombrada en honor del antiguo Sultán, está siempre repleta de actividad. No obstante, algunas de las sedes administrativas más importantes se dan cita aquí: Banco de Marruecos, Consulado de Francia, Oficina de Correos o Tribunal de Justicia. 7. Mercado Central de Casablanca Como fans confesos de los mercados, este rebosa actividad por los cuatro costados. Se encuentra en la zona del Boulevard Mohamed V y en su interior se venden carnes, pescados, frutas, flores y otros productos que van desde especias a miel, pasando por el cotizadísimo aceite de Argán. Si el calor lo permite, animaos a comprar carne en algún puesto del Mercado Central para que la cocinen en los restaurantes de su patio interior. Algo distinto que hacer en Casablanca. 8. Plaza de las Naciones Unidas Lo que en su día fuera el Gran Zoco es hoy uno de los puntos de interés que visitar en Casablanca. A medida que la Ciudad Nueva se fue extendiendo, la plaza evolucionó de mercado a nexo de unión entre la Medina y la denominada ‘ciudad europea’. La llegada del tranvía en 2012 la transformó por completo, siendo una de las paradas principales de la línea 1. Puede atravesarse de punta a punta mediante un paso subterráneo. 9. Zoco de las aceitunas Otro de los lugares imprescindibles que visitar en Casablanca es el zoco de las aceitunas, en el Barrio de Habous. Si os gustan olivas y encurtidos, este será vuestro pequeño paraíso. Las encontraréis de todos los tamaños, colores y sabores: negras, verdes, picantes, con especias, al limón… A precios de risa (menos de 2 euros el kilo) y listas para saborear in situ. O, si lo preferís, empaquetadas para llevar o meter en la maleta de vuelta a casa. Larga vida al Marché des Olives. 10. Puerto de Casablanca Construido a comienzos del siglo XX, está protegido de las olas por un colosal dique de tres kilómetros de extensión. La actividad pesquera en el puerto de Casablanca es frenética a primeras horas de la mañana, aunque no cesa en ningún momento. Ya sea la descarga de las piezas más frescas, el arreglo de las redes o un paseo por la concurrida estación de ferrocarril de Casa-Port, siempre hay algo que admirar en este punto imprescindible que ver en Casablanca. En el puerto de Casabalnca se pueden encontrar restaurantes especializados en pescados y mariscos que reciben a diario la materia prima casi en su propia puerta, desde una buena selección de ostras, camarones, tartares y frituras hasta excelentes vinos marroquíes. Restaurantes en Casablanca Ricks Café Aunque la película ‘Casablanca’ se rodó íntegramente en unos estudios cinematográficos de Los Ángeles, este café evoca al establecimiento testigo del amor entre Ingrid Bergman y Humphrey Bogart. Kathy Kriger, diplomática norteamericana de andadura profesional en Marruecos, decidió reconvertir un antiguo riad en Rick’s Café, escenario donde transcurre la película. Su barra es perfecta para

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Los colores y sabores de Marrakech, la ciudad con más vida de Marruecos

Es, junto a Rabat, Fez y Mequinez, una de las cuatro ciudades imperiales de Marruecos. Con algo más de millón y medio de habitantes, y situada al pie del Atlas, su atractivo turístico la hace más que recomendable para una visita de dos o tres días. Al no ser demasiado extensa y concentrar los lugares más típicos, es ideal para recorrer a pie. Aquí te mostramos qué ver en Marrakech. Qué ver en Marrakech 1. El Jardín Majorelle Situado en la Rue Yves Saint Laurent, el Jardín Majorelle es una de las principales atracciones que ver en Marrakech. Fue diseñado por el pintor francés Jacques Majorelle y recuperado en los ochenta por el modisto Yves Saint-Laurent y su pareja, Pierre Bergé. Esconde centenares de especies botánicas, da cobijo a pájaros desconocidos en otras latitudes y alberga un museo de arte bereber repleto de abalorios, ropajes, cerámicas, textiles y bocetos hechos por su fundador. 2. Madraza de Ben Youssef Fundada en el siglo XIV por el sultán Abou el Hassan, es uno de los lugares más fotografiados que ver en Marrakech. Sobre todo, sus ventanas -es típica la instantánea de ventana a ventana asomando la cabeza al patio principal-. Más de 800 estudiantes memorizaban el Corán en sus instalaciones antes de ser destruida por los saadíes. Su sala de rezos impresiona, así como las numerosas inscripciones que pueden leerse en sus azulejos y paredes, algunas de madera. 3. Mezquita Kutubia El edificio más alto que ver en Marrakech fue construido en el siglo XII y se encuentra en el interior de la Medina. Es famosa por su minarete de base cuadrada y no puede visitarse. Al anochecer, con el ruido del cercano zoco y el intenso tráfico de la zona, resulta mágica. 4. Plaza Jemma el Fna Puede que sea la plaza con más vida de toda África. Encantadores de serpientes, cuentacuentos, tatuadoras de henna, músicos callejeros, vendedores… Al caer la noche, la Plaza Jemma el Fna es invadida por decenas de puestos donde saborear el sabor marroquí más auténtico. Un poco más abajo, te recomendamos uno de los mejores quioscos para cenar en este imprescindible que visitar en Marrakech. Mientras, tómate un zumo de naranja recién exprimido por menos de un euro. 5. Zoco de Marrakech El lugar perfecto que ver en Marrakech para los amantes de las compras. Y para los que no lo somos, un sitio donde curiosear y disfrutar de un laberinto de callejuelas donde los tenderos esperan hacer su particular agosto con los turistas más despistados. Ropa, especias, artesanía, cuero, productos típicos y comida para los más valientes (suele estar expuesta al público y es habitual que sea lugar de concentración de moscas y otros insectos). Los artesanos están agrupados por gremios: cesteros, peleteros, ferreteros… Imprescindible. 6. Museo de Marrakech Fue restaurado y rehabilitado como museo por Omar Benjelloun, coleccionista y mecenas. Se trata de una casa típica marroquí donde se organizan exposiciones no permanentes de arte contemporáneo y se exponen objetos de cobre, armas, vestimentas y joyas bereberes. El precio de la entrada es de algo más de 5 euros. 7. Palacio Bahia Es una de las obras arquitectónicas más importantes que visitar en Marrakech. Data de finales del siglo XIX y su construcción duró más de una década. Con más de 150 habitaciones -todas ellas vacías excepto sus espectaculares techos-, la parte más llamativa del Palacio Bahia es el harén de Abu Bou Ahmed, donde convivían sus 4 mujeres y 24 concubinas. 8. Le Bain Blue Es el baño árabe que elegimos para este recomendable ritual. Tras una exfoliación con jabón negro al eucaliptus (en la que casi nos quedamos sin piel), un baño hidratante de pies a la sal marina con aceites esenciales de lavanda y menta y un pequeño chapuzón en el jacuzzi, llegó la mejor parte, un masaje relajante al aceite de Argán. El tratamiento en Le Bain Blue, que dura algo menos de dos horas, termina en una sala de reposo donde te obsequian con un vaso de té a la menta. ¿Dónde comer en Marrakech? El puesto 14 de la Plaza Jemma el Fna No entraría en el calificativo ‘restaurantes en Marrakech’, pero es la primera de nuestras recomendaciones. Rodeados de lugareños, sin cubiertos ni servilletas, déjate querer por la mejor comida marroquí: una deliciosa ensalada de berenjenas, calamares, pescado a la romana y pimientos fritos. Todo ello, con un par de refrescos, por menos de 10 euros. Hay muchos más puestos en esta plaza, con camareros pesadísimos que casi te obligarán a sentarse a sus mesas. Nosotros, la primera noche, no tuvimos tanta suerte y la experiencia fue bastante mala… Una pena no haber leído antes las recomendaciones de la dueña de nuestro riad, que nos indicó expresamente el número 14. Le Salama Hay muchos restaurantes en Marrakech y cuesta decidirse. A pesar de que llegamos más tarde de las 3, nos atendieron sin ningún problema, algo lentos, pero seguros. Probamos un surtido de comida marroquí en forma de aperitivos -13 platillos de lo más variopintos- y un tajine de pollo con limones encurtidos y aceitunas. Merece la pena pasar algo de calor en su terraza para contemplar los tejados de la cercana medina. A partir de las cinco, comienza la happy hour de Le Salama, con dos por uno en cócteles y otras bebidas alcohólicas. Le Relais de Paris Si te has cansado de la comida marroquí, lo mejor es que te acerques a uno de los restaurantes en Marrakech con más encanto, ubicado en el lujoso Hotel Les Jardins de La Koutoubi, al lado de la Plaza Jeema El Fna. Tómate un cóctel sentado frente a su espectacular piscina antes de hincarle el diente a un jugoso filete de ternera con la salsa secreta que ha hecho famoso a Le Relais de Paris. Te parecerá increíble que desde su terraza no se oiga ni un solo ruido. Vinos de Marruecos No te olvides de beber vino para acompañar cualquier comida marroquí como si no hubiera mañana. Para Jota y para mí fue, sin duda, el descubrimiento del viaje. Guerrouane es una de

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Un paseo por Essaouira, lugar único para hacer surf en Marruecos

Essaouira (Esauira en castellano) fue, junto a Casablanca y Marrakech, una de las paradas de nuestro viaje a Marruecos. Con cerca de 70.000 habitantes y una impresionante medina, es conocida con los sobrenombres de ‘La perla del Atlántico’ o ‘La Bella Durmiente’. Refugio de Jimmy Hendrix en los años setenta y escenario de películas como ‘Otelo’, de Orson Welles, o Alejandro Magno, de Ridley Scott, fue también el lugar elegido por ‘Juego de Tronos’ para la grabación de algunos de los capítulos de su tercera temporada. Si todo esto ha despertado tu curiosidad, descubre qué ver en Essaouira. Durante tres días, recorrimos sus estrechas calles y plazuelas llenas de encanto, coincidiendo con la celebración del Festival Gnaoua, evento más importante de los que se acoge la ciudad. Aquí te damos unos cuantos motivos por los que no debes dejar de visitar Essaouira. Qué ver en Essaouira 1. La Medina de Essaouira Catalogada por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad desde 2001, Essaouira es el lugar ideal donde alejarse del mundanal ruido por el laberinto de callejuelas que la recorren. Comerciantes, lugareños y turistas se cruzan entre puestos de alfombras, ropas, artículos para practicar surf, herboristerías o pequeños cafés en los que disfrutar de un té a la menta. Un sitio mágico que ver en Essaouira en el que no es difícil perderse, como nos pasó a nosotros. Aunque tomes como referencia la Torre del Reloj, llegará un momento en el que olvidarás si entraste por la izquierda o la derecha. 2. La Plaza Moulay-Hassan Aunque está repleta de placitas, la de Moulay-Hassan tiene un encanto especial y es la más animada que ver en Essaouira. Cuenta con un gran número de terrazas en las que descansar para tomar un refresco o, incluso, un almuerzo ligero al sol. Los colores con los que está ‘decorada’, blanco y azul, le dan un toque muy ‘cool’. 3. Las playas de Essaouira Paraíso para los amantes del surf y los deportes naúticos, el fuerte viento que entra desde el Atlántico -y que ha hecho que sea apodada por algunos como ‘La ciudad del viento’- la ha convertido en un destino de lo más hippy. Por lo que no es extraño ver por sus calles jóvenes bronceados con su tabla bajo el brazo. Así como escuelas para aprender a practicar esta y otras actividades relacionadas con la vela y el mar. ¿Te imaginas a adolescentes marroquíes con rastas? Los hay. 4. El puerto de Essaouira El centro neurálgico se encuentra en el puerto, un punto imprescindible que ver en Essaouira. A primera hora de la mañana, los barcos llegan con la mercancía recién pescada que será subastada por la tarde o vendida en pequeños e improvisados tenderetes a pie de calle. No dejes de abrir boca con un zumo de naranja natural recién exprimido por 60 céntimos de euro. O comer en alguno de los pequeños restaurantes colindantes donde puedes elegir las piezas que deseas que te preparen a la parrilla por un precio casi ridículo. 5. Las tiendas de Essaouira La economía de Essaouira gira en torno a la pesca y el comercio (artesanía, joyería y marquetería), además de la industria textil y maderera. Es el sitio ideal para adquirir una alfombra hecha a mano, deliciosas pashminas u olorosas especias que nos transportarán de nuevo al continente africano cada vez que las utilicemos para cocinar. Aprovecha, también, para comprar aceite de argán puro. Mucho más barato que en España. La gastronomía de Essaouira Recibe diariamente los pescados más frescos. Por lo que es la especialidad en la mayoría de restaurantes de Essaouira, así como moluscos y mariscos a precios más que interesantes para los turistas españoles. Dos lugares con calidad y buenos precios son Seafood Corner y Zahra’s Grill. ¿Cómo ir de Marrakech a Essaouira? A pesar de que hay autobuses, es bastante complicado encontrar billete a no ser que se compren con bastante antelación. A la misma puerta de la estación, hay decenas de taxistas que se ofrecerán a llevarte por un 20 euros/persona en un coche compartido con otros turistas. El viaje por carretera, de unas dos horas, merece la pena por las imágenes tan chocantes que regala. Como las cabras trepadoras de árboles en la zona de Argán. Además de alimentarse de las hojas, dada la escasez de hierba que hay en esta zona de Marruecos, escupen las semillas que servirán para elaborar el afamado aceite de Argán. A la vuelta regresamos en un cómodo autobús, aunque el trayecto se nos hizo bastante más pesado: unas cuatro horas por algo más de 10 euros por pasajero. ¿Dónde alojarse en Essaouira? Como buena villa turística, hay un puñado de hoteles en los que alojarse. Nosotros elegimos el Sofitel Essaouira Mogador Golf & Spa, un cinco estrellas Gran Lujo que nos enamoró (desde 175 euros la noche con desayuno). Pero hay opciones más económicas y típicos riads. ¿Has estado en esta ciudad de Marruecos? ¿Nos recomiendas otros lugares que ver en Essaouira?

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Mövenpick Hotel Casablanca, un cinco estrellas con ‘hamman’

Nuestra primera toma de contacto con los hoteles de Marruecos no pudo ser mejor. El Mövenpick Hotel Casablanca se encuentra ubicado en el centro, muy cerca de la Medina y enfrente de una de las paradas del tranvía que recorre la ciudad. Es un cinco estrellas con todo lo necesario para relajarse tras un día de turismo, con habitaciones insonorizadas (menos mal) y decoradas al estilo contemporáneo con mucho gusto. Ofrece un spa de pago con sauna, hammam, servicio de masajes y tratamientos de belleza. El Mövenpick Hotel Casablanca cuenta con un restaurante que sirve platos de cocina marroquí y mediterránea, además de un elegante bar de sushi. A nosotros nos vino de maravilla el primero de ellos para tomar un tentempié el día de nuestra llegada. Dispone de un completo bar con bebidas alcohólicas. La piscina en la azotea, la joya de la corona del Mövenpick Hotel Casablanca En una ciudad tan calurosa como Casablanca, pocas cosas se agradecen más que tener la oportunidad de darse un refrescante baño tras una intensa jornada. Y la de este hotel es perfecta para ello. También dispone de una zona chill out que invita a la relajación con unas vistas panorámicas de impresión. Nos gustó del Mövenpick Hotel Casablanca – La cama, amplia -más de dos metros de largo- y muy cómoda. – El baño, en mármol oscuro y realmente grande. – El wifi gratuito. – La piscina y las vistas desde la terraza. No nos gustó – El personal es parco en palabras y no facilita cambio para el tranvía. – Que, como en todos los hoteles de Marruecos, haya que pagar nada más llegar. – El ruido del tráfico, aun en la planta novena, resulta casi insoportable. El precio de la habitación estándar del Mövenpick Hotel Casablanca es de 110 euros por noche, sin desayuno. Si buscas un lugar para comer o cenar pescados y mariscos frescos en Casablanca, te recomendamos los restaurantes alrededor del puerto. Muy cerca se encuentra también el afamado Rick’s Café, inspirado en la película de Michael Curtiz.

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Sofitel Essaouira Mogador Golf & Spa, un oasis en el corazón de Marruecos

Decir Sofitel es pensar en lujo. La cadena francesa, de la que dependen también Novotel e Ibis, cuenta en Essaouira con un elegante hotel de cinco estrellas. Está situado en el corazón del complejo de Mogador. ¿Su nombre? Sofitel Essaouira Mogador Golf & Spa. La decoración de las habitaciones, en vivos colores y madera arabesca, corre a cargo de Didier Gomez y rezuma buen gusto y elegancia. Todas ellas cuentan con fantásticas vistas al mar y al campo de golf diseñado por Gary Player. No les falta ni un detalle: cama amplia y mullida, carta de almohadas, cuarto de baño con ducha de cascada y aseo independiente, cafetera Nespresso, minibar gratuito, vestidor, bañera… El precio de la premium de lujo con balcón y vistas, desde 250 euros la noche, con desayuno. Las zonas comunes de uno de los mejores hoteles de Essaouira son, sencillamente, perfectas. Dudarás entre un baño en su piscina con vistas al mar u otra más pequeña con agua salada. Después, un baño de sol en sus cómodas camas balinesas. Las terrazas de las habitaciones del Sofitel Essaouira Mogador Golf & Spa, dotadas de un comodísimo sofá, son perfectas para contemplar la impresionante puesta de sol mientras se disfruta de una copa de vino marroquí. Desayunos para el recuerdo en Sofitel Essaouira Mogador El desayuno de uno de los mejore hoteles en Essaouira es uno de los más completos que hemos conocido. Más allá de la variedad, lo que llama la atención es el buen gusto, el cuidado y los detalles, algo cada vez más complicado de encontrar. Desde la manera en que se presentan los platos del bufet caliente, hasta las tortillas y huevos preparados al momento delante del cliente -con un toque de paprika, por favor-. Pasando por los zumos de frutas recién exprimidos, el yogur natural o las mermeladas caseras. Un goce para los sentidos que incluye una sección específica de alimentos bajos en calorías y para personas con intolerancias al gluten o el azúcar. Nos gustó (además de todo lo anteriormente contado) – El recibimiento, con té a la menta y macarons. – Los detalles de bienvenida en la habitación, chocolates, botellas de agua, más macarons… – El personal, todos y cada uno de ellos se vuelcan con los clientes. – La bebida de cortesía que sirven a media tarde en el vestíbulo. – Los cuatro restaurantes, de los que probamos tres (y que os contamos a continuación). – La música en directo de Le Tiki So Bar y la excelente cocina de L’Ateliers aux Arômes. – La conexión wifi gratuita. No nos gustó – No poder quedarnos a vivir allí. – Que el precio no incluya el acceso al spa. Gastronomía del Sofitel Essaouira Mogador Os contaremos nuestra experiencia en tres de ellos, ya que nos quedó uno por probar, Le Cafe Kasbah. Nos dio pereza porque se trataba de un bufet libre y la verdad es que no somos aficionados a ellos. L’Atlantique está especializado en mariscos y pescados a la plancha que sirven diariamente desde el puerto de Essaouira. Decorado en tonos azules y blancos es una opción más que interesante para comer por unos 20 euros/persona. Otra de las opciones en Sofitel Essaouira Mogador Golf & Spa es Le Tiki So Bar, donde hay música en directo cada noche. Pueden pedirse ensaladas, sándwiches, hamburguesas o tajines. A nosotros se nos fue un poco de precio porque se nos antojó un vino especial con uva Syrah, pero mereció la pena… Hemos dejado para el final la joya de la corona, L’Ateliers aux Arômes, especializado en cocina internacional. Con toque afrancesado, ofrece algunos de los platos más finos y recomendables de la ciudad. Decorado en colores cálidos, presenta modernas mesas de cristal, deliciosas vajillas y cristalerías, y un servicio atento y discreto. Ravioli de langosta y salmón, chutney de tomate y espinaca y crema de lemongrass con perifollo Pechuga de pato con puré de zanahorias, nuez moscada, tomillo, membrillo asado y regaliz El precio medio, con vino, es de unos 50 euros por persona. Y resulta ideal para disfrutar de una perfecta velada en este impresionante hotel de la cadena Sofitel donde el buen gusto es el factor común. Un lujo para los sentidos.

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El Jardín Majorelle, explosión de color en Marrakech

Historia del Jardín Majorelle El Jardín Majorelle está situado en la Rue Yves Saint Laurent de Marrakech. Es una de las principales atracciones turísticas de Marruecos. En árabe su nombre es حديقة ماجوريل. Fue diseñado por el pintor francés Jacques Majorelle (Nancy, 1886) quien tras estudiar arquitectura, viajar por Europa y descubrir Egipto aceptó la invitación de un amigo de su padre para adentrarse en la medina de Marrakech. Con poco más de treinta años se instaló en esta mítica ciudad marroquí. Primero, muy cerca de la plaza Jemaa el Fna, y luego en el palacio del Pasha Ben Daoud. Durante meses, pintó la vida en esta parte del Norte de África, sus aldeas, gentes y mercados. Recorrió el Atlas, expuso en Casablanca y, en 1923, adquirió un palmeral a las afueras de Marrakech. Amplió su propiedad hasta las 10 hectáreas y construyó una casa de estilo local, además de un taller de reminiscencia bereber. En 1931, Jacques encargó el diseño de su chalet al arquitecto Paul Sinoir. Bajo las premisas del movimiento art déco y la influencia de Le Corbusier. Comienza al mismo tiempo la concepción de su obra definitiva, casi eterna: el Jardín de Majorelle. A lo largo de varias décadas, aquel palmeral fue integrando, en perfecta armonía, plantas de todo el mundo hasta convertirse en un tesoro botánico a pocos kilómetros del más voraz de los desiertos. La figura de Yves Saint-Laurent y Pierre Bergé El elevado coste de su mantenimiento y el fatal accidente automovilístico de su creador obligó a malvenderlo, cerrarlo y enterrarlo en el olvido allá por los años 60. Tuvieron que pasar dos décadas para que el modisto Yves Saint-Laurent y su pareja, Pierre Bergé, iniciaran la recuperación de este oasis floral. Dicen que el azul intenso que se observa en las paredes de la villa fue una creación muy elaborada de su propietario, fascinado por el arte en movimiento. El jardín original, casi idéntico al actual, ofrecía varios ambientes, con el agua como protagonista. Destacan la buganvilla o el jazmín en contraste con el cactus o el bambú. Hoy en día el Jardín Majorelle esconde centenares de especies botánicas, da cobijo a pájaros desconocidos en otras latitudes y alberga un museo de arte bereber repleto de abalorios, ropajes, cerámicas, textiles y bocetos hechos por su fundador.

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‘Rick’s Café’, restaurante para cinéfilos en Casablanca

¿Quién no ha visto ‘Casablanca’? ¿Quién no ha deseado vivir una historia de amor como la de Ingrid Bergman y Humphrey Bogart en esta mítica película? Eso mismo pensó Kathy Kriger, una diplomática norteamericana que durante su andadura profesional en Marruecos decidió reconvertir un antiguo riad en Rick’s Café, restaurante donde transcurre la película. ‘Casablanca’ se rodó en Los Ángeles En realidad, fue rodada en Los Ángeles y ninguno de los protagonistas pisó la ciudad africana. Pero ha conseguido que su negocio se convierta en reclamo para turistas y extranjeros desplazados en Casablanca por motivos de trabajo. Su barra, en la que también es posible cenar, invita a tomar un cóctel: Vodka Martini para mí y Tequila Sunrise para Jota. Como aperitivo sirven aceitunas aliñadas y frutos secos. La carta de Rick’s Café es bastante escueta, con 5 o 6 opciones de entrantes, carnes y pescados a unos 15 euros cada plato. Son raciones generosas y muy bien presentadas. Winter salad with pear, roquefort and walnuts, deliciosa y fresca ensalada de espinacas con fresas, cerezas, pera, queso Roquefort y nueces. Jonh Dorit filet ‘Casablanca’ with black rice and curry, pez de San Pedro con arroz negro -que nunca había probado y tiene una textura sorprendente- y un ligero toque de curri. Lamb with caramelized prunes, cordero con ciruelas pasas, que acompañan con varias guarniciones en pequeños cuencos: verduras, arroz, puré de patatas… La carta de vinos es muy interesante, con referencias francesas, italianas, chilenas, sudamericanas y, cómo no, españolas. Al tratarse de nuestra primera noche en Marruecos fue allí donde descubrimos los de la zona, ya que no habíamos oído hablar de ellos. Pedimos un Volubilia 2007 que apuntaba buena maneras. En el Café de Rick de Casablanca todo está cuidado hasta el mínimo elemento, desde manteles a la vajilla, pasando por una elegante decoración. Dos detalles llamaron nuestra atención de forma negativa: que el vino lo trajeran abierto (¿cómo?) y que una de las limpiadoras se pasease por el comedor de arriba con un par de rollos de papel higiénico de la mano… No pudimos evitar sonreír cuando el pianista entonó el famoso ‘As time goes by’. No se llamaba Sam, ni era negro, pero en nuestra mente sonó la dulce voz de Bergman tarareando… ‘Play it, Sam’.

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