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Qué ver en Toronto, la ciudad más multicultural de Canadá

Capital de la región de Ontario, es la ciudad más poblada de Canadá. El corazón económico del país no es uno de los destinos más turísticos de Norteamérica, pero sí una metrópolis con grandes atractivos gracias, entre otros factores, a su multiculturalidad. Barrios repletos de personalidad, un impresionante downtown y su cercanía a las Cataratas del Niágara son motivos más que suficientes para viajar a Toronto. Estas son nuestras recomendaciones: Qué ver en Toronto 1. CN Tower El emblema por el que la urbe canadiense es conocida fuera de sus fronteras es la primera de las atracciones que ver en Toronto. La CN Tower fue la torre más alta del mundo desde 1976 a 2007, cuando fue superada por el Burj Khalifa de Dubái, y recibe más de dos millones de visitantes cada año. No tengas miedo de caminar por el suelo acristalado a 342 metros y hacer unas de las fotos más típicas, como si flotaras en el aire. Con una altura de 553,33 metros, las vistas desde la CN Tower son apabullantes. 2. St. Lawrence Market Este mercado de ladrillo rojo que ver en Toronto es el sitio ideal para recuperar fuerzas o comprar alimentos frescos locales. Si no te apetece ninguna de las dos cosas, acércate a curiosear y descubrir uno de los lugares más animados de la capital. En St. Lawrence Market, gran variedad de carnes, pescados, frutas y verduras se dan la mano con un puñado de pequeños restaurantes como Buster’s Sea Cove, especializado en fish and chips, Churrasco’s y sus famosos sándwiches de pollo, o Yianni’s Kitchen, cocina griega. 3. Casa Loma Otro de los imprescindibles que ver en Toronto recibe su nombre por estar situado sobre una loma. Su historia roza lo rocambolesco, pues fue contruida por el multimillonario Henry Mill Pellatt en un intento por copiar el castillo de Balmoral, en Escocia. Casa Loma es una de las residencias más grandes de Canadá, con 98 habitaciones repartidas en más de 6.011 m². Sus elevados gastos de mantenimiento arruinaron a su propietario, y en 1933 la ciudad se apropió de la mansión. Desde 1937, está abierta al público en general como museo. 4. Distillery District Sin lugar a dudas, Distillery District es el distrito de moda que visitar en Toronto. Esta antiguamente zona degradada se ha transformado en un delicioso barrio de arquitectura industrial donde se reúnen algunos de los bares y restaurantes más solicitados. No dejes de hacer un alto en el camino para probar las cervezas de elaboración propia en Mill Street Brew Pub, uno de los garitos más chulos de Distillery District. 5. Kensington Market La zona hippie y alternativa que ver en Toronto se extiende apenas por unas manzanas, pero con una personalidad muy marcada. Este barrio bohemio destaca por sus tiendas vintage y agradables cafés y restaurantes. Nosotros hicimos una pequeña degustación de cervezas en Kensington Brewing Company, en el 299 de Augusta Avenue. Muy recomendable. 6. Chinatown Anexo a Kensigton Market, es igual de animado que en otras grandes ciudades. Alberga un gran número de restaurantes chinos y asiáticos (japoneses, vietnamitas o tailandeses). En Spadina Avenue podrás admirar su mercado al aire libre, con variedad de productos frescos, artesanía y hierbas medicinales. Un imprescindible que ver en Toronto. 7. Royal Ontario Museum El museo más importante que visitar en Toronto alberga importantes muestras de arte e historia natural. Sus exposiciones temporales son uno de los principales reclamos culturales de la ciudad y atraen a turistas de todo el país. El Royal Ontario Museum, conocido como ROM, fue fundado en 1912 y está formado por más de 40 galerías que guardan cerca de seis millones de elementos. Posee la colección de fósiles del esquisto de Burgess más grande del mundo, con alrededor de 150.000 especímenes. 8. Roundhouse Park Este parque en pleno centro ocupa antiguos terrenos ferroviarios. En él podrás admirar el Museo del Ferrocarril y, también, una de las mejores cosas que hacer en Toronto, visitar la Steam Whistle Brewing. Esta fábrica de cerveza artesanal a gran escala pertenece a tres ex empleados de la Upper Canada Brewing Company, quienes la fundaron en el año 2000. Reserva un tour guiado por sus instalaciones y termina degustando en su bar una de las mejores cervezas de Canadá. 9. Dundas Square y Eaton Centre Sin lugar a dudas, el centro neurálgico. Yonge-Dundas Square es a esta ciudad lo que Times Square a Nueva York o Picadilly Circus a Londres. Este concurrido lugar que visitar en Toronto resulta especialmente atractivo de noche, cuando los letreros luminosos muestran todo su poder. En ella se ubica Eaton Centre, un gran centro comercial con cerca de 350 tiendas y un atractivo food court. Recibe a un millón de turistas semanalmente. 10. Rogers Centre Ver un partido de béisbol es una de las mejores cosas que hacer en Toronto si te gusta este deporte. El Rogers Centre, con capacidad para 49.282 espectadores, es la casa de los Blue Jays y del club de fútbol local. Nosotros nos divertimos con la victoria de los primeros, equipo que compite en la División Este de la Liga Americana. Ya solo por ver el ambiente, merece la pena comprar una entrada. 11. Toronto Islands La orilla del Lago Ontario marca la geografía de la ciudad. Frente al downtown se localizan una serie de islas que ofrecen impresionantes vistas y la posibilidad de disfrutar de un entorno natural y tranquilo, como si de un parque se tratara. Nosotros hicimos un pequeño crucero que sale desde el puerto y realiza un recorrido de una hora que permite fotografiar el skyline de Toronto en todo su esplendor. 12. PATH, la ciudad subterránea de Toronto 30 kilómetros de pasillos subterráneos forman la red del PATH, ‘ciudad subterránea’ que ver en Toronto. Ya te lo advertimos, te perderás. Orientarse no siempre es fácil, así que intenta prestar atención a los indicadores para no terminar en una salida distinta a la que tenías pensada. El PATH conecta todo el centro urbano y permite

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‘Arrocería Duna’ y una tarde de domingo en El Saler (Valencia)

A tan solo media hora del centro de Valencia, y sin necesidad de coger coche, podemos disfrutar de una de las playas más bellas y cuidadas del Mediterráneo. Dicho arenal es el del Saler, y entre sus joyas esconde un restaurante de ensueño, Arrocería Duna. Ubicada en pleno Parque de la Albufera, El Saler -que en valenciano quiere decir ‘la salina’- hace referencia a la que fuera principal actividad económica de la zona hasta el siglo XX. La extracción de sal forma parte de su historia, más concretamente, las barracas donde actualmente se encuentra el pueblo y en las que ésta se almacenaba. Olvida el coche y desplázate en autobús El autobús número 190, o en su defecto cualquiera de color amarillo que pare en la Plaza Cánovas del Castillo, un poco después de la marquesina (está bastante mal señalizado), te dejará en el centro de El Saler. Llegarás cerca del embarcadero, desde el que puede cogerse algún barquito para hacer una pequeña excursión por el canal. Tras un agradable paseo de cerca de 20 minutos, se llega a la zona de playa. El día de nuestra visita, un domingo de mediados de abril y Semana Santa, con un esplendoroso sol, estaba repleto de lugareños que habían decidido pasar allí la jornada bien provistos de víveres, mesas y sillas de camping. El sitio es perfecto para alejarse del mundanal ruido, relajarse y disfrutar de la naturaleza. A nosotros nos pareció ideal si, además, viajas con niños o eres aficionado a la bicicleta, ya que apenas hay presencia de coches. En medio de este maravilloso y motivador paisaje se encuentra Arrocería Duna, uno de los restaurantes con mejores vistas en los que hemos estado. Casi a pie de playa, como podéis comprobar en la foto de abajo, y con ambiente chill out, el marco resulta incomparable para degustar un buen arroz. Más de 50 variedades de arroz Ofrece más de 50 variedades en su carta- o pescados frescos, así como un buen puñado de ‘platos de mercado’. Nosotros nos decantamos por un impresionante arroz negro meloso de sepionet y chipirones, junto a un delicado tartar de mero de playa con encurtidos. Lo regamos con una botella de Mestizaje, elaborado con uva autóctona Bobal, además de tempranillo, cabernet sauvignon, merlot y shiraz. Aunque hay que tener en cuenta que era domingo, el local estaba lleno y conviene reservar mesa. Sería una pena desplazarse hasta allí y no poder disfrutar de una encantadora comida rodeados de dunas y con vistas al Mediterráneo. Nos han dicho que de noche, bajo las estrellas y a la luz de las velas, es todavía más espectacular y romántico. Estamos deseando volver a Arrocería Duna. Si buscas otros restaurantes para comer en Valencia, puedes leer nuestras sugerencias. Y, para alojarte, nada mejor que el lujo de The Westin Valencia.

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