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<oembed><version>1.0</version><provider_name>Marta Carnero</provider_name><provider_url>https://martacarnero.es/en</provider_url><title>Descubriendo la clase 'business' de Iberia con un 'upgrade' gratuito - Marta Carnero</title><type>rich</type><width>600</width><height>338</height><html>&lt;blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="5EqQ0hrZ1N"&gt;&lt;a href="https://martacarnero.es/en/blog/descubriendo-la-clase-business-de-iberia/"&gt;Descubriendo la clase &#x2018;business&#x2019; de Iberia con un &#x2018;upgrade&#x2019; gratuito&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;iframe sandbox="allow-scripts" security="restricted" src="https://martacarnero.es/en/blog/descubriendo-la-clase-business-de-iberia/embed/#?secret=5EqQ0hrZ1N" width="600" height="338" title="&#x201C;Descubriendo la clase &#x2018;business&#x2019; de Iberia con un &#x2018;upgrade&#x2019; gratuito&#x201D; &#x2014; Marta Carnero" data-secret="5EqQ0hrZ1N" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no" class="wp-embedded-content"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;script&gt;
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&lt;/script&gt;</html><thumbnail_url/><thumbnail_width/><thumbnail_height/><description>Poco imaginaba Jota la sorpresa que le esperaba cuando dijeron su nombre por megafon&#xED;a en el aeropuerto de Barajas. Como es bastante fatalista, pens&#xF3; que algo iba mal con su billete, que su solicitud para entrar a Estados Unidos no se hab&#xED;a cursado correctamente o que hab&#xED;a alg&#xFA;n problema con su equipaje. As&#xED; que, cuando se present&#xF3; p&#xE1;lido frente al mostrador de la puerta de embarque, no esperaba que fuera a escuchar las m&#xE1;gicas palabras pronunciadas por una de las empleadas de Iberia: &#x2018;Va a volar usted en business&#x2019;. S&#xED;, iba a conocer la clase business de Iberia. Y sin tener que pagar dinero extra. He de reconocer que en ese momento me cay&#xF3; un poco mal&#x2026; Pens&#xE9; en la suerte que ten&#xED;a y que ya pod&#xED;a haber sido yo&#x2026; Apenas unos segundos despu&#xE9;s, Jota le dec&#xED;a a la se&#xF1;orita que si pod&#xED;a elegir prefer&#xED;a que fuese yo quien pasara a ocupar su asiento. Pero no le hizo falta insistir ya que mi nombre fue pronunciado un instante despu&#xE9;s y la misma frase son&#xF3; a m&#xFA;sica celestial en mis o&#xED;dos: &#x2018;Va a volar usted en business&#x2019;. Siempre hab&#xED;a so&#xF1;ado con viajar en la clase business de Iberia, unas filas por delante de la clase turista. Pero el precio de los billetes, que&nbsp;puede hasta cuatriplicarse, me hab&#xED;a echado para atr&#xE1;s como al resto de mortales mileuristas. Si el coste de nuestros dos pasajes a Boston era de algo m&#xE1;s de 2.000 euros, en clase business ascend&#xED;a a 5.413 euros. Bastante m&#xE1;s del presupuesto fijado para las tres semanas de aventura que ten&#xED;amos por delante. El tan temido overbooking fue el &#x2018;culpable&#x2019; de que nos tocara esta loter&#xED;a. Tambi&#xE9;n influyeron otros dos factores: ser de los primeros en hacer el check-in on line y ser titulares de la tarjeta Iberia Plus. As&#xED; nos lo explic&#xF3; nuestra amable azafata, que ayud&#xF3; a convertir el vuelo Madrid-Boston en una experiencia inolvidable. Desde el minuto uno, y como no pod&#xED;a ser de otra manera, uno se da cuenta de que volando en la clase business de Iberia todo son ventajas. El tama&#xF1;o del asiento, espacio para las piernas y bultos extras, enchufes, revistas, almohada mullida, c&#xE1;lido edred&#xF3;n, neceser de cortes&#xED;a, cava de bienvenida&#x2026; &#xA1;Hasta unos minutos de conexi&#xF3;n wifi para escribir un tuit desde el aire! Otro de los aspectos que estaba deseando conocer era la oferta gastron&#xF3;mica. Desde hace algunos a&#xF1;os, el men&#xFA; de la clase business de Iberia est&#xE1; asesorado por cuatro de los cocineros m&#xE1;s reputados de nuestro pa&#xED;s: To&#xF1;o P&#xE9;rez, Paco Roncero, Dani Garc&#xED;a y Ram&#xF3;n Freixa, cada uno de ellos galardonado con dos Estrellas de la Gu&#xED;a Michelin. El nuestro estaba compuesto de una serie de entrantes: gazpacho con huevo (marca Alvalle, eso s&#xED;); ventresca de at&#xFA;n con tomate, cebolleta y vinagreta de bals&#xE1;mico al Pedro Xim&#xE9;nez; ensalada de endivias, berros y pera con queso azul y queso de cabra Viejo Maestro con uvas. El plato principal, a elegir entre&nbsp;tres -carne, pescado o una opci&#xF3;n vegetariana-: guiso de pollo de corral con cebollitas, boletus y ciruelas; bacalao rebozado con salsa vizca&#xED;na, patata machacada y jud&#xED;as verdes o canelones de tomate, mozzarella y aceitunas con salsa bechamel. Cabe destacar la Bodega Business Plus, con un buen pu&#xF1;ado de referencias espa&#xF1;olas en blancos, tintos y rosados -Rioja, Ribera, Navarra, Rueda-, adem&#xE1;s de un brut reserva, vinos de aperitivo y otros cuantos dulces. Todos ellos comentados en la carta que se entrega junto al men&#xFA; y con notas de cata de Custodio L. Zamarra, sumiller del restaurante Zalaca&#xED;n. No hace falta apuntar que la opci&#xF3;n de licores y destilados es totalmente libre durante todo el vuelo. A media tarde, por si alguien se ha quedado con hambre, sirven una peque&#xF1;a merienda con pan caliente, embutidos ib&#xE9;ricos, queso manchego y tomate natural, adem&#xE1;s de fruta fresca. Si hemos de poner una pega a este vuelo a Boston es que, en vez de las ocho previstas, durara siete horas y veinte minutos, lo que nos &#x2018;rob&#xF3;&#x2019; cuarenta de disfrutar del mejor trayecto de toda nuestra vida. Ahora solo queda so&#xF1;ar con que, alg&#xFA;n d&#xED;a, vuelva a repetirse esta tremenda suerte. O, en su defecto, que nos toque la loter&#xED;a para volar as&#xED; el resto de nuestra vida viajera. &#xA1;Muchas gracias por todo, Iberia!</description></oembed>
