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<oembed><version>1.0</version><provider_name>Marta Carnero</provider_name><provider_url>https://martacarnero.es/en</provider_url><title>'Jaleo' o c&#xF3;mo el espa&#xF1;ol Jos&#xE9; Andr&#xE9;s conquist&#xF3; Washington - Marta Carnero</title><type>rich</type><width>600</width><height>338</height><html>&lt;blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="G9stYyhXin"&gt;&lt;a href="https://martacarnero.es/en/blog/jaleo-jose-andres-washington/"&gt;&#x2018;Jaleo&#x2019; o c&#xF3;mo el espa&#xF1;ol Jos&#xE9; Andr&#xE9;s conquist&#xF3; Washington&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;iframe sandbox="allow-scripts" security="restricted" src="https://martacarnero.es/en/blog/jaleo-jose-andres-washington/embed/#?secret=G9stYyhXin" width="600" height="338" title="&#x201C;&#x2018;Jaleo&#x2019; o c&#xF3;mo el espa&#xF1;ol Jos&#xE9; Andr&#xE9;s conquist&#xF3; Washington&#x201D; &#x2014; Marta Carnero" data-secret="G9stYyhXin" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no" class="wp-embedded-content"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;script&gt;
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&lt;/script&gt;</html><thumbnail_url/><thumbnail_width/><thumbnail_height/><description>Debo reconocer que uno de los cocineros que siempre me ha llamado la atenci&#xF3;n lleva por nombre&nbsp;Jos&#xE9; Ram&#xF3;n Andr&#xE9;s Puerta. Dicho as&#xED;, pocos sabr&#xE1;n que me estoy refiriendo al chef Jos&#xE9; Andr&#xE9;s (Mieres, 1969). El motivo de esta admiraci&#xF3;n reside en tres claves, siendo la&nbsp;primera aquel programa de TVE que, all&#xE1; por 2005, mostraba una forma de cocinar tan&nbsp;sencilla como bien explicada. La segunda raz&#xF3;n es la vinculaci&#xF3;n de Jos&#xE9; Andr&#xE9;s al &#xAB;evangelio&#xBB; de Ferr&#xE1;n Adri&#xE1;. Ya que el asturiano trabaj&#xF3; en la &#xE9;poca dorada de El Bulli para luego convertirse en uno de los mejores &#xAB;disc&#xED;pulos&#xBB; de aquel templo de la alta gastronom&#xED;a. En tercer lugar, hay que tomar nota de&nbsp;la incre&#xED;ble trayectoria de este personaje en Estados Unidos, cuya curva ascendente comenz&#xF3; en 1993 con la apertura en&nbsp;Washington de Jaleo, su buque insignia y objeto de esta rese&#xF1;a. En julio del a&#xF1;o pasado, tuvimos ocasi&#xF3;n de visitar de nuevo la capital del imperio. Como es habitual en nosotros, tardamos en decidir cu&#xE1;l ser&#xED;a el restaurante elegido para darnos un capricho comedido. Pues, adem&#xE1;s del precio, valoramos mucho comentarios de otros comensales, la opini&#xF3;n de blogs especializados y por qu&#xE9; no, el tir&#xF3;n medi&#xE1;tico del establecimiento. Aunque Marta era muy reacia a una propuesta espa&#xF1;ola (seg&#xFA;n ella para eso no hace falta cruzar un&nbsp;oc&#xE9;ano) la balanza se inclin&#xF3; por Jaleo. Est&#xE1; localizado en el&nbsp;480 7th St NW (muy cerca de la Casa Blanca y no muy lejos del Capitol Hill Hotel). E hicimos reserva previa en Opentable. Llegamos puntuales a nuestra cita gracias a la buena orientaci&#xF3;n del ch&#xF3;fer de Uber. Esta app funciona a la perfecci&#xF3;n en la ciudad donde vive y trabaja Obama. Cuya esposa, Michelle, gran amiga de Jos&#xE9; Andr&#xE9;s, ha declarado que Jaleo es uno de sus restaurantes favoritos. Tanto es as&#xED; que ha celebrado all&#xED; alg&#xFA;n San Valent&#xED;n con su amado. Antes de sentarnos a cenar, tuvimos tiempo de comprobar&nbsp;la curiosa mezcla que provocan las mesas de futbol&#xED;n con el partido de b&#xE9;isbol que retransmit&#xED;an por la tele. Y que varios parroquianos observaban desde la barra, dise&#xF1;o de Capella, con mobiliario de Mariscal y collages de Canogar. Antes de abrir la carta, no pude por menos que echar un vistazo a mi alrededor. Y detener la mirada un rato en las numerosas mesas repletas de yanquis&nbsp;que, bebiendo&nbsp;porr&#xF3;n a morro&nbsp;(ellos) y sangr&#xED;a deluxe (ellas), parec&#xED;an disfrutar entre tanto &#xAB;jaleo&#xBB; de un ambiente espa&#xF1;ol con todos sus t&#xED;picos t&#xF3;picos perfectamente distribuidos. Avisado por la otra mitad de este blog, volv&#xED; a recuperar la atenci&#xF3;n para perderla de nuevo ante la colosal relaci&#xF3;n de vinos patrios que Jos&#xE9; Andr&#xE9;s guarda en su bodega. Desde una amplia variedad de riberas y riojas hasta&nbsp;bierzos. Como el&nbsp;Ultreia de Valtuille de&nbsp;Ra&#xFA;l P&#xE9;rez,&nbsp;a 135 d&#xF3;lares la botella. Quien quiera exportar vino a Estados Unidos debiera apa&#xF1;&#xE1;rselas para ser incluido en esta lista, nota mental que comparto. Tras una larga deliberaci&#xF3;n, nos inclinamos por un&nbsp;A Portela (D.O Valdeorras). Arrancamos la comanda con unas aceitunas &#x2018;Ferran Adri&#xE0;&#x2019;. Escoltadas por unos&nbsp;conos de La Serena con membrillo, jam&#xF3;n ib&#xE9;rico Ferm&#xED;n y, cerrando este primer acto, ensaladilla rusa y mejillones al vapor. N&#xF3;tese la econom&#xED;a&nbsp;narrativa de quien les escribe porque as&#xED; de simple fue lo que comimos en este inicio. Sorprendidos del &#xE9;xito que tendr&#xED;an entre el p&#xFA;blico local los aperitivos de nuestras madres o cualquiera de sus sencillos platos. Ya en el segundo cuarto lleg&#xF3; el turno de la cebolla con queso de Valde&#xF3;n (cu&#xE1;ntos tesoros guarda la provincia de Le&#xF3;n). Seguida de una selecci&#xF3;n de croquetas (servidas dentro de unas deportivas fabricadas de&nbsp;cristal), espinacas a la catalana (por si ten&#xED;ais dudas de la cohesi&#xF3;n territorial que defiende Jos&#xE9; Andr&#xE9;s chef). Y unos&nbsp;calamares en su tinta (ofrecidos como&nbsp;calamari seared on the &#x2018;Plancha&#x2019; with traditional squid ink and white rice). Mientras saboreaba la copa de menc&#xED;a, segu&#xED;a pregunt&#xE1;ndome por qu&#xE9; hace furor la sangr&#xED;a entre los estadounidenses, a 50 d&#xF3;lares la jarra. M&#xE1;s cara en este lado del Atl&#xE1;ntico que muchos de nuestros mejores vinos. En el ecuador de esta velada, un servidor echaba en falta algo m&#xE1;s de pan para mojar. Que ya puestos a promocionar Espa&#xF1;a nada mejor que una buena miga para dejar el plato reluciente, tradici&#xF3;n esta todav&#xED;a sin exportar. Pero centr&#xE9;monos, que todav&#xED;a nos quedan por rese&#xF1;ar las Spanish mini burgers (con piparra incluida), patatas bravas (a&nbsp;Jaleo favorite) y la traca final&nbsp;compuesta de fideu&#xE0; y coliflor salteada con aceitunas y d&#xE1;tiles. Demasiado para una cena, aunque viendo las tallas que gastan los yanquis pudiera ser m&#xE1;s bien ligera, seg&#xFA;n sus costumbres. Y llegados al &#xFA;ltimo cuarto, como si de un partido de la NBA se tratase, repusimos fuerza gustativa con dos copas de Rosa de Arrocal (Tempranillo de Ribera del Duero), a 9 d&#xF3;lares la unidad. En Estados Unidos beber buen vino es un lujo. Terminamos la cena&nbsp;con una victoria clara del chef Jos&#xE9; Andr&#xE9;s y dos de sus postres: helado de aceite de oliva con pomelo y sorbete casero de carqui&#xF1;oles. Nos gust&#xF3; del Jaleo de Jos&#xE9; Andr&#xE9;s Conocer la propuesta de un cocinero asturiano que lleg&#xF3; al pa&#xED;s de las oportunidades siendo un veintea&#xF1;ero y que hoy es uno de los espa&#xF1;oles m&#xE1;s influyentes al otro lado del charco. No nos gust&#xF3; Que no hubiera wifi. Y que, como en otros muchos restaurantes de Estados Unidos, en la factura se indicar&#xE1; el porcentaje de propina ideal para evitar, suponemos, disgustos con los camareros. Por cierto, casi ninguno espa&#xF1;ol.</description></oembed>
