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<oembed><version>1.0</version><provider_name>Marta Carnero</provider_name><provider_url>https://martacarnero.es/en</provider_url><title>Omoide Yokocho, la encantadora calle de los yakitori de Tokio - Marta Carnero</title><type>rich</type><width>600</width><height>338</height><html>&lt;blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="2biUXI6xm1"&gt;&lt;a href="https://martacarnero.es/en/blog/omoide-yokocho/"&gt;Omoide Yokocho, la encantadora calle de los yakitori de Tokio&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;iframe sandbox="allow-scripts" security="restricted" src="https://martacarnero.es/en/blog/omoide-yokocho/embed/#?secret=2biUXI6xm1" width="600" height="338" title="&#x201C;Omoide Yokocho, la encantadora calle de los yakitori de Tokio&#x201D; &#x2014; Marta Carnero" data-secret="2biUXI6xm1" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no" class="wp-embedded-content"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;script&gt;
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&lt;/script&gt;</html><thumbnail_url/><thumbnail_width/><thumbnail_height/><description>Roc&#xED;o Persson, una de las blogueras que mejor conoce Jap&#xF3;n y su gastronom&#xED;a, nos hab&#xED;a recomendado una visita a Omoide Yokocho. Tambi&#xE9;n es conocido como Memory Lane o, m&#xE1;s coloquialmente, calle de los yakitori o &#x2018;callej&#xF3;n del pis&#x2019;. Tranquilos, parece ser que, antiguamente, los hombres orinaban en la calle. Pero, en la actualidad, hay varios ba&#xF1;os p&#xFA;blicos que hacen que esa denominaci&#xF3;n vaya quedando en simple an&#xE9;cdota. Situado en el lado occidental de la estaci&#xF3;n de Shinjuku, se trata de una estrecha calle repleta de peque&#xF1;os bares e izakayas&nbsp;(hay m&#xE1;s de 60) donde degustar todo tipo de pinchitos y brochetas (yakitori). Nosotros nos plantamos all&#xED; sabiendo que iba a ser complicado hacernos entender, pero siempre aparece alg&#xFA;n &#x2018;&#xE1;ngel&#x2019; cuando menos lo esperas&#x2026; Ninguno de los locales admite reservas, por lo que es aconsejable echar un vistazo desde fuera y ver cu&#xE1;l de ellos tiene mejor pinta. Nosotros nos fiamos por el que m&#xE1;s clientes ten&#xED;a, sentados a la barra y muy juntos unos de otros. All&#xED; nos hicimos fuertes y empezaron las dudas, ya que la carta s&#xF3;lo estaba disponible en japon&#xE9;s. Casquer&#xED;a en forma de yakitori Al ver la cara que se nos debi&#xF3; de quedar, un par de oficinistas de afterwork nos preguntaron de d&#xF3;nde &#xE9;ramos y empezaron a traducir el nombre de los platos con Google Translate. De esa forma supimos que la mayor&#xED;a de los pinchos eran de lo m&#xE1;s &#x2018;apetecible&#x2019;: mollejas, h&#xED;gado, coraz&#xF3;n, intestino&#x2026; A m&#xED; se me quitaron las ganas de cenar, pero he de reconocer que estaba tan a gusto que ni me import&#xF3;. En otros restaurantes s&#xED; que hab&#xED;a posibilidad de probar pollo o pescado. Pero no en el que hab&#xED;amos elegido, as&#xED; que tuve que conformarme con un plato de tomate y, eso s&#xED;, sake a discreci&#xF3;n, ya que llenan los vasos a rebosar. Como nuestros dos nuevos amigos nipones vieron que apenas hab&#xED;a probado bocado, se ofrecieron a acompa&#xF1;arnos al callej&#xF3;n colindante, donde poder degustar &#x2018;comida normal&#x2019;. Se trataba de una izakaya&nbsp;en la que, aconsejados por ellos, s&#xED; probamos platos como los que hab&#xED;amos tomado a lo largo del Lovers in Japan, como estos sashimis tan frescos. Fue una noche tan surrealista que, cuando nos acordamos, todav&#xED;a nos re&#xED;mos. De la forma que menos esperas, puedes entablar una conversaci&#xF3;n con extra&#xF1;os y terminar la velada compartiendo tren de vuelta a casa, como nos ocurri&#xF3;. De no haber sido por ellos, todav&#xED;a estar&#xED;amos pensando qu&#xE9; cenar&#x2026;</description></oembed>
