{"version":"1.0","provider_name":"Marta Carnero","provider_url":"https:\/\/martacarnero.es\/en","title":"'Jaleo' o c\u00f3mo el espa\u00f1ol Jos\u00e9 Andr\u00e9s conquist\u00f3 Washington - Marta Carnero","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"zygPuUD1XP\"><a href=\"https:\/\/martacarnero.es\/en\/blog\/jaleo-jose-andres-washington\/\">&#8216;Jaleo&#8217; o c\u00f3mo el espa\u00f1ol Jos\u00e9 Andr\u00e9s conquist\u00f3 Washington<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/martacarnero.es\/en\/blog\/jaleo-jose-andres-washington\/embed\/#?secret=zygPuUD1XP\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;&#8216;Jaleo&#8217; o c\u00f3mo el espa\u00f1ol Jos\u00e9 Andr\u00e9s conquist\u00f3 Washington&#8221; &#8212; Marta Carnero\" data-secret=\"zygPuUD1XP\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/martacarnero.es\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>","thumbnail_url":null,"thumbnail_width":null,"thumbnail_height":null,"description":"Debo reconocer que uno de los cocineros que siempre me ha llamado la atenci\u00f3n lleva por nombre&nbsp;Jos\u00e9 Ram\u00f3n Andr\u00e9s Puerta. Dicho as\u00ed, pocos sabr\u00e1n que me estoy refiriendo al chef Jos\u00e9 Andr\u00e9s (Mieres, 1969). El motivo de esta admiraci\u00f3n reside en tres claves, siendo la&nbsp;primera aquel programa de TVE que, all\u00e1 por 2005, mostraba una forma de cocinar tan&nbsp;sencilla como bien explicada. La segunda raz\u00f3n es la vinculaci\u00f3n de Jos\u00e9 Andr\u00e9s al \u00abevangelio\u00bb de Ferr\u00e1n Adri\u00e1. Ya que el asturiano trabaj\u00f3 en la \u00e9poca dorada de El Bulli para luego convertirse en uno de los mejores \u00abdisc\u00edpulos\u00bb de aquel templo de la alta gastronom\u00eda. En tercer lugar, hay que tomar nota de&nbsp;la incre\u00edble trayectoria de este personaje en Estados Unidos, cuya curva ascendente comenz\u00f3 en 1993 con la apertura en&nbsp;Washington de Jaleo, su buque insignia y objeto de esta rese\u00f1a. En julio del a\u00f1o pasado, tuvimos ocasi\u00f3n de visitar de nuevo la capital del imperio. Como es habitual en nosotros, tardamos en decidir cu\u00e1l ser\u00eda el restaurante elegido para darnos un capricho comedido. Pues, adem\u00e1s del precio, valoramos mucho comentarios de otros comensales, la opini\u00f3n de blogs especializados y por qu\u00e9 no, el tir\u00f3n medi\u00e1tico del establecimiento. Aunque Marta era muy reacia a una propuesta espa\u00f1ola (seg\u00fan ella para eso no hace falta cruzar un&nbsp;oc\u00e9ano) la balanza se inclin\u00f3 por Jaleo. Est\u00e1 localizado en el&nbsp;480 7th St NW (muy cerca de la Casa Blanca y no muy lejos del Capitol Hill Hotel). E hicimos reserva previa en Opentable. Llegamos puntuales a nuestra cita gracias a la buena orientaci\u00f3n del ch\u00f3fer de Uber. Esta app funciona a la perfecci\u00f3n en la ciudad donde vive y trabaja Obama. Cuya esposa, Michelle, gran amiga de Jos\u00e9 Andr\u00e9s, ha declarado que Jaleo es uno de sus restaurantes favoritos. Tanto es as\u00ed que ha celebrado all\u00ed alg\u00fan San Valent\u00edn con su amado. Antes de sentarnos a cenar, tuvimos tiempo de comprobar&nbsp;la curiosa mezcla que provocan las mesas de futbol\u00edn con el partido de b\u00e9isbol que retransmit\u00edan por la tele. Y que varios parroquianos observaban desde la barra, dise\u00f1o de Capella, con mobiliario de Mariscal y collages de Canogar. Antes de abrir la carta, no pude por menos que echar un vistazo a mi alrededor. Y detener la mirada un rato en las numerosas mesas repletas de yanquis&nbsp;que, bebiendo&nbsp;porr\u00f3n a morro&nbsp;(ellos) y sangr\u00eda deluxe (ellas), parec\u00edan disfrutar entre tanto \u00abjaleo\u00bb de un ambiente espa\u00f1ol con todos sus t\u00edpicos t\u00f3picos perfectamente distribuidos. Avisado por la otra mitad de este blog, volv\u00ed a recuperar la atenci\u00f3n para perderla de nuevo ante la colosal relaci\u00f3n de vinos patrios que Jos\u00e9 Andr\u00e9s guarda en su bodega. Desde una amplia variedad de riberas y riojas hasta&nbsp;bierzos. Como el&nbsp;Ultreia de Valtuille de&nbsp;Ra\u00fal P\u00e9rez,&nbsp;a 135 d\u00f3lares la botella. Quien quiera exportar vino a Estados Unidos debiera apa\u00f1\u00e1rselas para ser incluido en esta lista, nota mental que comparto. Tras una larga deliberaci\u00f3n, nos inclinamos por un&nbsp;A Portela (D.O Valdeorras). Arrancamos la comanda con unas aceitunas &#8216;Ferran Adri\u00e0&#8217;. Escoltadas por unos&nbsp;conos de La Serena con membrillo, jam\u00f3n ib\u00e9rico Ferm\u00edn y, cerrando este primer acto, ensaladilla rusa y mejillones al vapor. N\u00f3tese la econom\u00eda&nbsp;narrativa de quien les escribe porque as\u00ed de simple fue lo que comimos en este inicio. Sorprendidos del \u00e9xito que tendr\u00edan entre el p\u00fablico local los aperitivos de nuestras madres o cualquiera de sus sencillos platos. Ya en el segundo cuarto lleg\u00f3 el turno de la cebolla con queso de Valde\u00f3n (cu\u00e1ntos tesoros guarda la provincia de Le\u00f3n). Seguida de una selecci\u00f3n de croquetas (servidas dentro de unas deportivas fabricadas de&nbsp;cristal), espinacas a la catalana (por si ten\u00edais dudas de la cohesi\u00f3n territorial que defiende Jos\u00e9 Andr\u00e9s chef). Y unos&nbsp;calamares en su tinta (ofrecidos como&nbsp;calamari seared on the &#8216;Plancha&#8217; with traditional squid ink and white rice). Mientras saboreaba la copa de menc\u00eda, segu\u00eda pregunt\u00e1ndome por qu\u00e9 hace furor la sangr\u00eda entre los estadounidenses, a 50 d\u00f3lares la jarra. M\u00e1s cara en este lado del Atl\u00e1ntico que muchos de nuestros mejores vinos. En el ecuador de esta velada, un servidor echaba en falta algo m\u00e1s de pan para mojar. Que ya puestos a promocionar Espa\u00f1a nada mejor que una buena miga para dejar el plato reluciente, tradici\u00f3n esta todav\u00eda sin exportar. Pero centr\u00e9monos, que todav\u00eda nos quedan por rese\u00f1ar las Spanish mini burgers (con piparra incluida), patatas bravas (a&nbsp;Jaleo favorite) y la traca final&nbsp;compuesta de fideu\u00e0 y coliflor salteada con aceitunas y d\u00e1tiles. Demasiado para una cena, aunque viendo las tallas que gastan los yanquis pudiera ser m\u00e1s bien ligera, seg\u00fan sus costumbres. Y llegados al \u00faltimo cuarto, como si de un partido de la NBA se tratase, repusimos fuerza gustativa con dos copas de Rosa de Arrocal (Tempranillo de Ribera del Duero), a 9 d\u00f3lares la unidad. En Estados Unidos beber buen vino es un lujo. Terminamos la cena&nbsp;con una victoria clara del chef Jos\u00e9 Andr\u00e9s y dos de sus postres: helado de aceite de oliva con pomelo y sorbete casero de carqui\u00f1oles. Nos gust\u00f3 del Jaleo de Jos\u00e9 Andr\u00e9s Conocer la propuesta de un cocinero asturiano que lleg\u00f3 al pa\u00eds de las oportunidades siendo un veintea\u00f1ero y que hoy es uno de los espa\u00f1oles m\u00e1s influyentes al otro lado del charco. No nos gust\u00f3 Que no hubiera wifi. Y que, como en otros muchos restaurantes de Estados Unidos, en la factura se indicar\u00e1 el porcentaje de propina ideal para evitar, suponemos, disgustos con los camareros. Por cierto, casi ninguno espa\u00f1ol."}