{"version":"1.0","provider_name":"Marta Carnero","provider_url":"https:\/\/martacarnero.es\/en","title":"Omoide Yokocho, la encantadora calle de los yakitori de Tokio - Marta Carnero","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"UZSEnHxJQV\"><a href=\"https:\/\/martacarnero.es\/en\/blog\/omoide-yokocho\/\">Omoide Yokocho, la encantadora calle de los yakitori de Tokio<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/martacarnero.es\/en\/blog\/omoide-yokocho\/embed\/#?secret=UZSEnHxJQV\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;Omoide Yokocho, la encantadora calle de los yakitori de Tokio&#8221; &#8212; Marta Carnero\" data-secret=\"UZSEnHxJQV\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/martacarnero.es\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>","thumbnail_url":null,"thumbnail_width":null,"thumbnail_height":null,"description":"Roc\u00edo Persson, una de las blogueras que mejor conoce Jap\u00f3n y su gastronom\u00eda, nos hab\u00eda recomendado una visita a Omoide Yokocho. Tambi\u00e9n es conocido como Memory Lane o, m\u00e1s coloquialmente, calle de los yakitori o &#8216;callej\u00f3n del pis&#8217;. Tranquilos, parece ser que, antiguamente, los hombres orinaban en la calle. Pero, en la actualidad, hay varios ba\u00f1os p\u00fablicos que hacen que esa denominaci\u00f3n vaya quedando en simple an\u00e9cdota. Situado en el lado occidental de la estaci\u00f3n de Shinjuku, se trata de una estrecha calle repleta de peque\u00f1os bares e izakayas&nbsp;(hay m\u00e1s de 60) donde degustar todo tipo de pinchitos y brochetas (yakitori). Nosotros nos plantamos all\u00ed sabiendo que iba a ser complicado hacernos entender, pero siempre aparece alg\u00fan &#8216;\u00e1ngel&#8217; cuando menos lo esperas&#8230; Ninguno de los locales admite reservas, por lo que es aconsejable echar un vistazo desde fuera y ver cu\u00e1l de ellos tiene mejor pinta. Nosotros nos fiamos por el que m\u00e1s clientes ten\u00eda, sentados a la barra y muy juntos unos de otros. All\u00ed nos hicimos fuertes y empezaron las dudas, ya que la carta s\u00f3lo estaba disponible en japon\u00e9s. Casquer\u00eda en forma de yakitori Al ver la cara que se nos debi\u00f3 de quedar, un par de oficinistas de afterwork nos preguntaron de d\u00f3nde \u00e9ramos y empezaron a traducir el nombre de los platos con Google Translate. De esa forma supimos que la mayor\u00eda de los pinchos eran de lo m\u00e1s &#8216;apetecible&#8217;: mollejas, h\u00edgado, coraz\u00f3n, intestino&#8230; A m\u00ed se me quitaron las ganas de cenar, pero he de reconocer que estaba tan a gusto que ni me import\u00f3. En otros restaurantes s\u00ed que hab\u00eda posibilidad de probar pollo o pescado. Pero no en el que hab\u00edamos elegido, as\u00ed que tuve que conformarme con un plato de tomate y, eso s\u00ed, sake a discreci\u00f3n, ya que llenan los vasos a rebosar. Como nuestros dos nuevos amigos nipones vieron que apenas hab\u00eda probado bocado, se ofrecieron a acompa\u00f1arnos al callej\u00f3n colindante, donde poder degustar &#8216;comida normal&#8217;. Se trataba de una izakaya&nbsp;en la que, aconsejados por ellos, s\u00ed probamos platos como los que hab\u00edamos tomado a lo largo del Lovers in Japan, como estos sashimis tan frescos. Fue una noche tan surrealista que, cuando nos acordamos, todav\u00eda nos re\u00edmos. De la forma que menos esperas, puedes entablar una conversaci\u00f3n con extra\u00f1os y terminar la velada compartiendo tren de vuelta a casa, como nos ocurri\u00f3. De no haber sido por ellos, todav\u00eda estar\u00edamos pensando qu\u00e9 cenar&#8230;"}