Nombre del autor:Marta Carnero

30 fotos de Japón bastante curiosas para conocer mejor la cultura nipona

Los lectores habituales de este blog saben de nuestro interés por ilustrar cada entrada con las mejores instantáneas del álbum viajero. Quizá la ruta más fotografiada hasta el momento haya sido la que hicimos por el País del Sol Naciente. Y que ahora resumimos a través de 30 fotos de Japón bastante curiosas. La primera que os mostramos es la del interior de un taxi, con sus encajes de ganchillo siempre presentes. Delante, el callado conductor, impecable, atento a un GPS que parece un videojuego de Nintendo. En grandes urbes como Tokio, Kioto u Osaka es muy habitual toparse con grupos de adolescentes con el mismo uniforme escolar (camisa blanca y pantalón gris). Y casi siempre riendo, fotografiándose y saltando, como estos que vimos en la zona del ‘Skytree’ tokiota. La isla del antiguo imperio del Sol Naciente se levanta sobre tres grandes placas tectónicas (la Pacífica, la de Ojostk y la Filipina). Que se oprimen entre sí provocando una infinidad de terremotos con los que la población debe convivir, en algunos casos, con la mayor naturalidad. Una de las primeras conclusiones que extrajimos en este viaje a Japón fue que un alto porcentaje de sus ciudadanos vive para trabajar. Frente a nosotros, los españoles, que tratamos, en mayoría casi absoluta, de trabajar para vivir. Observando a estos dos operarios del Mercado de Tsukiji no sabríamos qué decir sobre la vida y el trabajo. ¿Vosotros? Una de las fotos más curiosas que encontramos. Las bombas atómicas lanzadas por Estados Unidos para dar por concluida la Segunda Guerra Mundial son consideradas por parte de la sociedad nipona como una respuesta desmedida al ataque lanzado sobre Pearl Harbour en el inicio de la contienda. En Hiroshima, ruinas, monumentos o el Museo de la Paz tratan de explicar todas estas cuestiones para que futuras generaciones no cometan los mismos errores. El viento en Japón es un factor a tener muy en cuenta a la hora de emprender viaje hacia estas latitudes. A las conocidas alertas de terremotos y tsunamis hay que añadir otras no menos peligrosas que avisan de tifones o huracanes. El clima nipón se caracteriza por períodos de ciclones y anticiclones que provocan fuertes vientos tanto en invierno como en verano. Los japoneses, en general, sienten curiosidad por muchas de las fiestas regionales que se celebran a lo largo y ancho de Europa. Nosotros pudimos comprobar en Kobe como cientos de ellos, jarra de cerveza en mano, celebraban con máximo entusiasmo su particular Oktoberfest, mezclando cánticos españoles con un gracioso baile germano. Ese acercamiento a otras costumbres que practica gran parte de la sociedad nipona hace que, camino del Mercado de Teramachi en Kioto, el turista ibérico haga un alto en la ruta obligatorio. ¿Churros en Japón? Pues sí, a casi 3 euros la unidad y servidos con todo tipo de salsas. Nos cautivó el minimalismo decorativo que se observa por todo Japón, este hecho, unido a la continua evocación a personajes de cómic en multitud de soportes publicitarios, da como resultado reclamos como el que fotografiamos en alguna calle repleta de tiendas. Sinceramente, os decimos que no imáginábamos que pudiéramos fotografiar a las míticas geishas que se esconden como fantasmas en el distrito de Gion (Kioto). Aunque las buscamos durante un par de horas, fue a la vuelta, casi sin darnos cuenta, cuando nos topamos de bruces con una de ellas, acompañada de una maiko. En el barrio anteriormente citado nos detuvimos a tomar un tentempié atraídos por lo singular de su acceso y por la historia del establecimiento, uno de los más concurridos por el público local. Curiosas también son muchas de las figuras que simbolizan la historia, el arte o la religión en Japón. Concretamente ésta, cercana al mercado matutino de Takayama en la montañosa región de Hida, provoca una amable sonrisa. La economía nipona es mundialmente conocida por el papel tan relevante que dentro de ella representa el mundo del motor. Coches, scooters y furgonetas de aire futurista circulan por las calles y las carreteras del país, como esta Volkswagen que os mostramos y que todavía no hemos visto circular por España. ¿Sabías que la palabra inglesa rickshaw es de origen japonés? En la zona antigua de Kioto es fácil alquilar uno de estos vehículos de dos enormes ruedas tirados por atléticos porteadores. La seguridad en Japón es uno de los principales atractivos para visitar este oasis de respeto, educación y civismo en un continente tan caótico como el asiático. Por ejemplo, nos sorprendió ver a muchos escolares menores de 10 maños moverse solos por toda la red de transporte público. Perfectamente equipados y totalmente confiados. Nos habían hablado del exquisito sabor que tiene el pez globo pero al ir a probarlo en Osaka decidimos dejarlo para una próxima ocasión. Primero, por su elevado precio. Y, segundo, porque sigue provocando alguna que otra muerte anual. Recordad que es el segundo vertebrado más venenoso del mundo después de la rana dorada. El negocio de las mascotas es uno de los más boyantes en Japón. Bien sea por la soledad en la que viven sus ciudadanos, bien por los gustos tan excéntricos que tienen algunos. Probablemente, el segmento enfocado al cuidado de perros sea el que más yenes genera. Sirva de ejemplo este carrito que empuja el dueño del can, con abrigo incluido. Por cierto, la instantánea fue captada en Shirakawa-go. Muchas de las actuales tendencias en customización de bicicletas tienen su origen en Japón. Los diferentes modelos que invaden calles y aceras tokiotas son un buen ejemplo. Una de las más bonitas es esta que vimos en la zona de tiendas cercana al cruce de Shibuya, sin candar por supuesto. A pesar de lo que indican algunas guías, no es fácil encontrar monjes por las calles de Japón. En medio del bullicio de Tokio tuvimos la suerte de ver a uno. Haciendo memoria podemos asegurar que fue de las pocas veces durante casi un mes de viaje que vimos a alguien pidiendo limosna. Aunque no estamos seguros si en este caso el cuenco sirve más bien para depositar algún tipo de ofrenda. Al terminar nuestra visita al Museo Nacional de Tokio no pudimos resistirnos y probamos una cerveza

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Hotel Silken Ciudad de Vitoria, cuatro estrellas en pleno centro

Con motivo de la Semana de la Cazuelita nos alojamos en el Silken Ciudad de Vitoria. Este hotel en el centro de la capital de Álava está galardonado con cuatro estrellas y se sitúa a 300 metros de la estación de tren. Cuenta con 149 acogedoras y confortables habitaciones. A ellas se accede desde un impresionante vestíbulo iluminado por una gran claraboya que lo inunda de luz natural. Las estancias se dividen en diferentes tipos: confort, confort con cama supletoria, habitación en planta Silken Club, mini suite en planta Silken Club y suite. Todas disponen de televisión de plasma, escritorio de trabajo, conexión wifi gratuita, minibar, caja fuerte y baño completo con amenities de té verde. El desayuno, amplio y variado, se presenta en un coqueto comedor decorado en madera. Fruta fresca, embutidos, fiambres, quesos, pequeños bocadillos gourmet, huevos revueltos, beicon, chistorra, postres caseros, cereales… Para empezar el día con mucha energía. Se divide en diferentes zonas: bufet frío, bufet caliente, el rincón del pan o la pastelería. El establecimiento ofrece a sus huéspedes una planta Silken Club con servicios exclusivos como prensa diaria, servicio de café y té en la habitación, lavado y planchado de camisa de lunes a jueves, late check-out, atención VIP, y albornoz y zapatillas en las habitaciones. En su bonito bar también podrás disfrutar de un ambiente de lo más agradable. Vinos, cervezas, cócteles y picoteo son algunas de sus propuestas. Por su parte, el restaurante Vitoria sirve cocina tradicional y menú del día por 22 euros. Nos gustó del Silken Ciudad de Vitoria – La confortable cama y mullidas almohadas. – El desayuno (con zumo de naranja natural) y que sirven en la habitación sin coste adicional. – La situación, muy cercana a la zona de tapeo. – Su compromiso con el medioambiente le ha hecho merecedor del ‘Sello Verde’, siendo el primer hotel español en conseguirlo. Créditos fotografías © Silken Ciudad de Vitoria

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Washington, capital de los Estados Unidos y de los museos gratuitos

Washington es una de las ciudades más fascinantes de los Estados Unidos. Mucho menos turística que Nueva York, y con alrededor de 600.000 habitantes, ofrece al viajero decenas de posibilidades para disfrutar solo, en pareja o en familia. La mayoría de museos son gratuitos, se concentran en una misma zona y están dotados de conexión wifi libre de pago y contraseña. Aquí te ofrecemos 20 lugares que visitar en Washington para disfrutar a tope en 2 o 3 días del centro neurálgico de la política. Qué visitar en Washington 1. Monumento a Abraham Lincoln o Lincoln Memorial Inaugurado en 1922 e inspirado en un templo griego, este monumento que visitar en Washington fue construido para honrar la memoria del presidente número 16 de los Estados Unidos. De piedra blanca y con casi 200 metros de altura, consta de 36 columnas. Estas representan el número de estados a la muerte de Lincoln, y en sus paredes pueden leerse algunas de sus frases más célebres. Fue allí donde, en 1963, Martin Luther King pronunció su discurso ‘Yo tengo un sueño’, al final de la marcha por el trabajo y la libertad. 2. Monumento a Jefferson Otro de los lugares que visitar en Washington está edicado al tercer presidente y uno de los padres de la nación. Se encuentra en West Potomac Park, a la orilla del río de igual nombre, en línea recta con la Casa Blanca y el Monumento a Washington. En su interior alberga una estatua de Thomas Jefferson realizada por el escultor Rudulph Evans, con una altura de 6 metros y 5 toneladas de peso. 3. National Mall y Monumento a Washington (obelisco) Uno de los símbolos más representativos que ver en Washigton y escenario de infinidad de películas. ¿Quién no recuerda a Forrest Gump metiéndose en el agua en busca de su amada Jenny? Se extiende desde Lincoln Memorial hasta el Capitolio y está rodeado de los museos Smithsonianos. Casi en el medio se encuentra el Obelisco, que con casi 170 metros de altura, conmemora al primer presidente de la nación, George Washington. 4. La Casa Blanca Uno de los lugares que visitar en Washington más fotografiados y, posiblemente, el más vigilado del mundo. Residencia oficial del presidente de turno y familia, comenzó a construirse en 1792 y se ubica en el número 1.600 de Pennsylvania Avenue. En cifras, según Wikipedia, ocupa 5.100 metros cuadrados y se compone de 6 plantas (3 de ellas, subterráneas). Cuenta con 132 habitaciones y 35 baños (en los 2 pisos superiores), 412 puertas, 147 ventanas, 28 chimeneas, 60 escaleras y 7 ascensores. Puede visitarse previa petición a la Embajada Española en Washington. Series tan famosas como ‘El Ala Oeste de la Casa Blanca’, ’24’ o ‘Scandal’ han transcurrido entre sus ficticias paredes. 5. Monumento a Iwo Jima La batalla de Iwo Jima fue una de las más sangrientas de la Segunda Guerra Mundial. El fotógrafo Joe Rosenthal captó con su cámara el momento en el que cinco marines y un médico de la Armada alzaban la bandera norteamericana en el monte Suribachi. Dicha instantánea, además de hacerle merecedor del premio Pulitzer de fotografía, fue utilizada para esculpir el Memorial de Guerra del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos. Se encuentra situado a las afueras de Washington, muy cerca del Cementerio Nacional de Arlington. 6. Memorial a los Veteranos del Vietnam Se encuentra junto al National Mall y rinde homenaje a los miembros de las Fuerzas Armadas fallecidos en la Guerra del Vietnam. Más de 3 millones de personas lo visitan anualmente, muchos de ellos en busca del nombre de sus seres queridos serigrafiado en el mármol. Dichos nombres pueden consultarse previamente en los libros que hay a la entrada de este monumento que visitar en Washington, donde están relacionados alfabéticamente cada uno de los caídos. 7. Memorial Nacional a la Segunda Guerra Mundial Fue inaugurado en 2004, entre el Monumento a Lincoln y el de Washington. Rinde homenaje a los 16 millones de miembros de las Fuerzas Armadas estadounidenses que sirvieron y cayeron -más de 400.000- en la Segunda Guerra Mundial. 56 columnas de granito, divididas por 2 semicírculos en el marco de la antigua Rainbow Pol, simbolizan la unidad en tiempos de guerra entre los 48 estados, 7 territorios federales y el distrito de Columbia. 8. Capitolio La institución americana por excelencia alberga las 2 cámaras del Congreso de los Estados Unidos y es una de las principales atracciones turísticas que visitar en Washington. Inaugurado en 1800, se encuentra en el barrio de Capitol Hills. Su imagen sale en la cabecera de series tan populares como ‘Homeland’ o ‘House of Cards’. Diseñado por William Thornton, puede visitarse con un tour guiado de 45 minutos, previa reserva a través de esta página. 9. Museo del Aire y del Espacio Alberga la mayor colección de aviones y naves espaciales del mundo, muchos de ellos originales. Expone piezas tan sorprendentes como el Air Force One de 1960, usado por primera vez por John Fitzgerald Kennedy. También, el Spirit of Saint Louis, con el que Charles Lindbergh realizó el primer vuelo en solitario a través del Océano Atlántico. O un módulo del Apollo 11, primera misión tripulada en llegar a la luna. Es uno de los museos más visitados del mundo y el lugar ideal que visitar Washington con niños. 10. Cementerio Nacional de Arlington Pocos camposantos resultan tan sobrecogedores como el de Arlington, con la Tumba al soldado desconocido a la cabeza. Allí, al pie de una llama eterna, está enterrado John Fitzgerald Kennedy, junto a su esposa y algunos de sus hijos. Y muy cerca, sus dos hermanos, Robert y Edward. La tripulación del transbordador espacial Challenger, que falleció en 1986 durante el lanzamiento de la nave, tiene su propio memorial. Además de otros dedicados a las víctimas del Columbia, los fallecidos durante el ataque al Pentágono el 11 de septiembre de 2001 y los pasajeros del vuelo de la Pan Am estrellado en Lockerbie tras estallar una bomba a bordo. Un imprescindible que ver en Washigton. 11. Galería Nacional de Retratos Podría

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Museos famosos del mundo, cinco que nunca olvidaremos

Hay museos que, a pesar del tiempo que haya pasado desde que los visitaste, perduran en tu memoria como si fuera ayer. Ya sea debido a lo que representan o a las obras que cuelgan de sus paredes, muchas de ellas de incalculable valor, estos cinco museos famosos del mundo permanecen en nuestras retinas y volveríamos a visitarlos una y otra vez. 1. Museo Memorial de la Paz (Hiroshima) El Museo Memorial de la Paz es uno de los más visitados de Japón. Entre sus paredes, se muestra uno de los capítulos más terroríficos de la cronología del país nipón. Tuvo lugar el 6 de agosto de 1945 y en él murieron más de 70.000 personas instantáneamente. Además de otras 35.000, con posterioridad. Te aconsejamos que alquiles una audioguía para ‘escuchar’ la historia que hay detrás de los objetos que se exponen. Como el reloj que se detuvo a la hora exacta del bombardeo o botellas de cristal deformadas por las altas temperaturas alcanzadas. 2. Museo Judío (Berlín) Al igual que sucede con el anterior, la sensación de desasosiego te invade cuando sales por la puerta del Museo Judío. Aunque debería ser visita obligada para conocer la realidad de una población que ha sufrido -y sufre- la mayor de las injusticias a lo largo de la historia. Inaugurado en Berlín en 1999, su planta tiene forma de rayo e intenta transmitir (consiguiéndolo) el vacío que dejaron los judíos berlineses desaparecidos durante el Holocausto. La obra ‘Vacío de la memoria’, con 10.000 rostros moldeados en acero que al pisarse se restriegan entre ellos con un ensordecedor sonido, consigue con creces su objetivo. 3. The Hispanic Society (Nueva York) Abrió sus puertas en 1908, en pleno barrio neoyorquino de Harlem. The Hispanic Society alberga más de 600 acuarelas, 1.000 esculturas, 800 pinturas y 6.000 objetos decorativos. Además de 15.000 grabados y 175.000 fotografías, cifras que apabullan. La sala dedicada a Joaquín Sorolla, con algunos de sus lienzos más famosos, así como contemplar de cerca el ‘Retrato de la Duquesa de Alba con mantilla’ de Goya o la ‘Maternidad’ de El Greco, resulta impresionante. Dudarás si, de verdad, te encuentras en Estados Unidos. Y te hará preguntarte por qué son ellos y no nosotros quienes tengan la suerte de disfrutarlos siempre que lo deseen. 4. Galleria de la Academia (Florencia) Es difícil olvidar la primera vez que uno contempla esta obra de Miguel Ángel en la Galleria de la Academia, uno de los museos más famosos del mundo. Sus 5,17 metros de altura y 5 toneladas de peso hacen que sea una de las más imponentes y visitadas. Por lo que te aconsejamos que compres tus entradas previamente por Internet para evitar al menos una hora de espera en esta atracción de Florencia. 5. Barnes Foundation (Filadelfia) La Barnes Foundation no es uno de los museos más famosos del mundo. Pero debería. Una auténtica joya en el Distric Museum de Filadelfia que acoge el considerado «conjunto impresionista más importante de Estados Unidos». Entre sus 3.000 piezas, destacan nada más y nada menos que 181 Renoirs, 69 Cézannes y 60 Matisse. Además de todo tipo de objetos que el doctor Albert Barnes recopiló a lo largo de sus múltiples viajes alrededor del mundo y que te dejarán con la boca abierta. ¿Has visitado alguno de estos museos famosos del mundo? ¡Déjanos tus comentarios!

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Restaurantes en Oviedo: dónde comer en la capital de Asturias

1. Casa Fermín (San Francisco, 8) Sin duda, Casa Fermín es nuestro favorito entre los restaurantes de Oviedo. Su sorprendente menú degustación por 70 euros y una excelente carta de vinos lo convierten en imprescindible para cualquier amante de la gastronomía. Cuatro generaciones han pasado por una cocina vanguardista que sigue siendo fiel a las tradiciones asturianas y, sobre todo, al producto de temporada. Os mostramos algunos de los platos que más nos gustaron, pero podéis leer el post completo de nuestra experiencia en Casa Fermín aquí. 2. Gloria (Cervantes, 24) El local informal del chef asturiano con más Estrellas Michelin en su haber es una tradicional casa de comidas. En Gloria, Nacho Manzano ha querido proponer platos de toda la vida que le gusta comer fuera de casa. Y lo hace en forma de raciones, medias y tapas, homenajeando a su abuela Gloria. Cremosas croquetas, la suave ensaladilla, originálisimos preñadinos y la fabada son para quitarse el sombrero. Al igual que ‘el pan’, que se sirve en forma de tortos de maíz en otro de los mejores restaurantes de Oviedo. (Precio medio: 30 euros). 3. La Taberna del Zurdo (Cervantes, 27) Situada justo enfrente de Gloria, La Taberna del Zurdo cuenta con más de 10 años de andadura. Recetas clásicas en otro de los restaurantes de Oviedo. Croquetas de jamón ibérico o tomates ‘asaos’, anchoas y afuega´l pitu se dan la mano con otras más innovadoras, como dim-sum de gambas, jengibre, verduritas y soja o tempura de calamares en su tinta. El cachopo y el arroz nos resultaron de lo más insulso. (Precio medio: 30 euros). 4. La calle Gascona No todo van a ser restaurantes en Oviedo donde comer o cenar a la carta. Gascona es la calle más famosa y gamberrra por el sinfín de sidrerías que alberga. El lugar perfecto para picar algo por poco dinero y con unas cuantas botellas de sidra recién escanciada (alrededor de 3 euros cada una y con tapa de cortesía). La mayoría de locales cuenta también con terraza donde, si el tiempo acompaña, disfrutar de unos chipirones a la plancha o pulpo a la brasa. Nuestro favorito, al menos para comer una buen chuletón de ternera asturiana a la piedra, es La Pumarada, con 600 gramos de la carne más tierna que uno pueda imaginar para preparar al gusto y por 34 euros. ¿Conoces la capital asturiana? ¿Nos recomiendas otros restaurantes en Oviedo que no podamos dejar de visitar?

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‘Tondeluna’, las tapas de Francis Paniego en Logroño

Tondeluna es una pequeña aldea que se encuentra dentro del valle del Oja, muy cerca de Ezcaray. Allí se encuentra el Hotel Echaurren, cuyo propietario, Francis Paniego, regenta el gastrobar al que da nombre la aldea logroñesa. Ofrece una carta pequeña, pero selecta y con diferentes menús: Compartir, por 60 euros (precio para dos personas) y otro degustación de 50 euros por persona. Nos dieron el chivatazo de que la ensaladilla rusa con mayonesa aireada y láminas de pan era una de las especialidades de la casa. Y no nos defraudó en absoluto. La mayonesa es de sifón, lo que le da una esponjosidad única y una textura mágica. Hemos de confesar que el yogur de foie gras y caviar de vino tinto (dedicado a Quique Dacosta) lo pedimos porque nos apetecía recordar una de las tapas que comimos en Vuelve Carolina, uno de los restaurantes del cocinero afincado en la Comunidad Valenciana. Espectacular. Seguimos con un huevo de corral cocinado a 65º y luego frito con puntillas, patatas y chorizo riojano, sencillamente, delicioso. La panceta cocinada a baja temperatura con alcachofas y puré de manzana es un plato que hay que probar para comprenderlo. ¿Panceta, alcachofa y manzana? Pues la combinación resulta tan original como exquisita. La hambuguesa homenaje a David Chang, chef de Momofuku No podíamos dejar de probar la hamburguesa de Tondeluna. Bueno, en realidad se llaman panecillos al vapor con nuestra hamburguesa de solomillo, jengibre y ajos tiernos salteados. La receta es de David Chang, chef del local neoyorkino Momofuku: carne picada de solomillo con un toque de jengibre. Servida en un delicioso bollo de pan cocido al vapor y que se hace cada día en la cocina de este local. Se acerca la hora del postre y nos decantamos por una de nuestras debilidades, mojito con ensalada de plátano y menta. Muy refrescante, aunque un pelín ácido (se lo perdonamos). Para acompañar este homenaje elegimos un blanco de Rueda, Marqués de Riscal, que nos ofrece Luisa, la costilla de Francis Paniego, con quien forma el binomio perfecto.

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Eurostars Grand Marina Hotel GL, lujo con vistas al Mediterráneo en Barcelona

Hace algunos años tuvimos la suerte de dormir en el Eurostars Grand Marina Hotel GL, un Gran Lujo situado en el World Trade Center de Barcelona. Por algo menos de 200 euros la noche pudimos disfrutar de este alojamiento y sus espectaculares vistas. Estas fotos son de su web, ya que entonces Pasean2 no existía y no se nos ocurrió hacerlas para mostrarlas. Las habitaciones son amplias y algunas, como la nuestra, te permiten contemplar la ciudad desde sus ventanales. Camas confortables con carta de almohadas con nombres de actrices (¿te apetece dormir sobre una Marilyn Monroe?), suelos de madera, vestidor, y baño con cabina de ducha y bañera de hidromasaje. No falta ni un detalle. Hasta los amenities te dejan con la boca abierta: crema relajante para las piernas, desodorante, espuma de afeitar, crema refrescante para la cara, esponjas vegetales… Y además, la conexión wifi es gratuita. Nos enamoraron las vistas desde la terraza. Desde ella puede contemplarse toda la ciudad de Barcelona, el puerto y la zona del Maremagnum. Nos quedamos sin palabras ante tamaña inmensidad. En pleno mes de agosto la temperatura de la Ciudad Condal es abrasadora. Menos mal que uno de los servicios que ofrece Eurostars Gran Marina es su piscina. Pequeña, pero suficiente para darse un chapuzón y refrescarse. Si la intercalas con su jacuzzi, instalado dentro del completísimo gimnasio, la sensación es de lo más agradable. Tanto, que no te apetecerá salir ni para comer. En el bar de la terraza puedes degustar ensaladas o diferentes snacks. El desayuno del Eurostars Gran Marina Además de un completo y variado desayuno bufet, el Eurostars Grand Marina propone opciones de desayunos saludables, elaborados con productos locales. En esa propuesta healthy no faltan zumos détox, cargados de vitaminas y antioxidantes. Nos gustó del Eurostars Gran Marina – El (grandísimo) tamaño de la cama. – La variedad de amenities. – Las vistas desde cualquier punto del establecimiento. No nos gustó – No quedarnos más noches. Créditos fotografías © Eurostars Gran Marina

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Comer en Viena: pistas gastronómicas para devorar la ciudad

Viena es una ciudad fantástica para disfrutar de lo que denominamos ‘Turismo Gastronómico’. Básicamente consiste en exprimir al máximo la oferta cultural del destino y hacer de cada alto en el camino un descubrimiento culinario. En esta entrada, os proponemos un recorrido por la capital austriaca en función de un amplio abanico de establecimientos para probar lo mejor de su cocina y productos. Descubre dónde comer en Viena. 1. Café Mozart Una manera perfecta de empezar el día es hacerlo con un típico desayuno en el cinematográfico Café Mozart. Ubicado en el número 2 de Albertinaplatz, abre desde las 8 de la mañana. Y, entre otras vicisitudes históricas, fue escenario de una obra culmen del séptimo arte, El Tercer Hombre, protagonizada de Orson Wells. Dispone de una larguísima carta de cafés e infusiones que, acompañada de la mejor repostería local, hará las delicias del viajero. Imprescindible, el café vienés. Y, si quieres comer en Viena, también ofrece un menú de 11:30 a 15 horas. 2. Naschmarkt La segunda visita para comer en Viena, si no te pierdes entre las majestuosas avenidas vienesas, es Naschmarkt, uno de los mercados más concurridos. Frutas, verduras, carnes, pescados, mariscos, conservas, dulces, vinos y un sinfín de productos para degustar a mediodía entre variados puestos y amables tenderos. Situado en la calle Wienzeile, tiene una extensión cercana a los dos kilómetros. Y alcanza su punto álgido los sábados, cuando se une con el rastro o ‘Flohmarkt’. 3. Augustinerkeller Bitzinger Para comer en Viena ofrecemos 3 alternativas. La primera y más recomendable son los sótanos de un antiguo monasterio que hay en los bajos del Museo Albertina, concretamente en Augustinerkeller Bitzinger. En un ambiente de antigua taberna, ofrecen la famosa ternera empanada, Wiener Schnitzel. En grandes bandejas para compartir que se acompañan de patatas con jamón frito (tiroler gröstl) o de espárragos de la tierra (marchfeld). 4. Caffe Restaurant Resselpark La segunda opción para comer en Viena podría ser el Caffe Restaurant Resselpark, un tenderete levantado en la plaza del mismo nombre. Ideal para abrir boca con una reconfortante sopa de carne (rindsuppe). Continuar con las conocidas salchichas austriacas y cerrar la comanda con unas albóndigas de sémola de trigo (knödel). Si te toca un día despejado con algo de sol es mejor comer en la terraza del establecimiento para disfrutar de este rincón de Viena. 5. Bocadillo en el metro de Viena La tercera alternativa para comer en Viena resulta un poco descabellada dentro de esta selección. Pero el metro se convierte en una experiencia a tener en cuenta. La mayoría de las estaciones dispone de numerosos locales para resolver el almuerzo con un tentempié limpio, rico y barato. Ofrecen una amplia oferta de bocadillos, muy distinta en ingredientes a los nuestros en España. Combina panes exquisitos con verduras, quesos y ligeros fiambres. Puedes acompañar este aperitivo con un Red Bull, bebida nacional. 6. Pastelería Demel A media tarde, otra de las paradas imprescindibles es la Pastelería Demel, en el número 14 de Kohlmarkt. Solo su escaparate con lujosas réplicas de los Huevos de Fabergé invita a cruzar la puerta de este negocio centenario. Entre sus estanterías se puede encontrar una amplia variedad de dulces imperiales, recuerdo de aquella época de esplendor donde la repostería vienesa alcanzó cotas de fama internacional. 7. Cervecerías de Viena Irse de la capital de Austria sin probar alguna de sus fantásticas cervezas no tiene perdón. Son muchas las cervecerías que abundan a lo largo de sus calles. Por lo que apenas hay riesgo si uno se adentra en cualquiera de sus barras para pedirlas de barril o en botella, rubias o malteadas, frías o casi tibias, de burbujeo fino o algo amargas, negras o con pipas de calabaza. En fin, que debemos seguir con la ruta y tampoco es plan hacerla en zig zag. 8. Kaffee Alt Wien Para la cena os describiremos escenarios distintos. La atmósfera bohemia de Kaffee Alt Wien en la calle Bäckerstraße, mitad café, mitad comedor. Y punto de encuentro de estudiantes, músicos, pintores y turistas que, como nosotros, van buscando un plato de goulash. La referencia gastronómica para comer en Viena consiste en un estofado de carne con cebolla y pimentón. No hay mucho más dónde escoger, así que, no dudes en regarlo con unas copas de vino de la casa, austriaco suponemos. Mientras observas el ambiente tan distendido que te rodea. 9. Plachutta Otra apuesta entre los restaurantes en Viena es Plachutta, en el 38 de Wollzeile. Para degustar su famoso tafelspitz, conjunto de cazuelas que da forma a este buey con verduras. El ritual arranca al verter primero el consomé. Continúa untando tuétano sobre una rebanada de pan negro. Y se cierra colocando la carne en un plato para saborearla con patatas salteadas, verduras, salsa de cebollino y rábano picante. Todo un espectáculo que si no estás atento te cobrarán al final en forma de propina obligatoria. 10. Hotel Sacher Como broche final a esta jornada, nada mejor que probar la tarta Sacher. Y en el hotel de mismo nombre, muy cerca de la Kärntner Straße. Allí sirven desde finales de siglo XIX esta obra de arte del universo repostero. Se compune de dos partes de bizcocho de chocolate separadas por una capa de mermelada de albaricoque. La cobertura de chocolate negro coronada por una nube de nata hace de este bocado una excusa perfecta para viajar a Viena. Cerramos esta entrada con una mención especial a los puestos de comida rápida para comer en Viena. Perfectamente reconocibles, se pueden encontrar en casi cualquier esquina del centro. Junto a la Ópera por ejemplo. Son ideales para degustar ese último bocado si está todo cerrado o te quedaste con hambre momentos antes de alcanzar un merecido descanso. ¿Has estado en esta bella ciudad austriaca? ¿Nos recomiendas otros restaurantes imprescindibles para comer en Viena?

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Ricard Camarena, cocina creativa y mediterránea en Valencia

Tuve la oportunidad de conocer la cocina de Ricard Camarena hace un par de años junto a otros blogueros en un viaje de prensa que nos llevó a Valencia. Esa noche, en un acto sin precedentes, cenamos en tres restaurantes distintos y Camarena fue el último de ellos. Llegamos más tarde de las doce de la noche, muertos de cansancio y ya con varios platos entre pecho y espalda. No hace falta decir que el experiemento resultó un tanto desproporcionado y poco recomendable. Pero sí que el sabor de boca que me dejaron las propuestas de Ricard Camarena fue de lo más agradable. Dos estrellas Michelin en Valencia La pasada primavera regresé con mi compañero de batallas para saborear con calma y sin ningún tipo de condicionante la cocina de este dos estrellas Michelin. Una experiencia completa donde dejarse llevar por los cinco sentidos. Producto, técnica y sabor en un espacio íntimo y tranquilo donde la mesa más cercana está lo suficientemente lejos como para sentirse el protagonista único y principal de una obra gastronómica que rezuma belleza y complejidad. Un delicado brioche de anguila ahumada con cacahuetes del Collaret da paso a un memorable carpaccio de mero, perejil y mandarina. Donde los cítricos ayudan a elevarse al mismísimo cielo en un bocado que uno no desea terminar. Le siguen los tiernos guisantes estofados, rúcula y sisho verde, con un fondo graso y vegetal, en su punto perfecto. Producto sencillamente extraordinario Los platos fuertes de Ricard Camarena son auténticos lienzos donde el cocinero refleja un conocimiento extraordinario del producto. Algunos de ellos, poco habituales en las cocinas españolas: caballa, boniato, coliflor, alcaparras… Muchos matices en creaciones tan completas que pueden exigir hasta diez elaboraciones cada una de ellas, como los sublimes rape con coliflor frita, jugo de limón y alcaparras o presa ibérica de bellota en adobo con puerros asados, mostaza y bonito seco. Una fresca y espectacular calabaza asada, yogur y jengibre remata una sobresaliente cena donde el pan se presenta ecológico y en forma de hogaza que el comensal rebana a su antojo. Maridaje de vinos en Ricard Camarena Parte del memorable recuerdo que nos queda de la velada en Ricard Camarena es ‘culpa’ de David Rabasa, jefe de sala y sumiller. Aunque no existe una opción de maridaje en carta, nos habían ‘chivado’ que era posible y accedió con una sonrisa cuando se lo comentamos. Discreto y, en ocasiones incluso tímido, se mueve como pez en el agua de mesa en mesa. Siempre pendiente de que no falte detalle y explicando con mimo cada uno de los vinos que sirve con maestría. A Rabasa le gustan con procedencia alemana y los vende de maravilla. Y, aunque nos sedujo con cada uno de ellos, fue un Sketch 2012 obra de Raúl Pérez, albariño que se cría a 19 metros de profundidad en la ría de Arousa, el que nos dejó con la boca abierta. Ricard Camarena está en la calle Sumsi, número 4. Y su cocina vista comunica con Canalla Bistró, otro de los exitosos proyectos del valenciano.

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Ponte Vecchio, 10 datos curiosos sobre el icono de Florencia

Icono de Florencia y uno de los puentes más famosos del mundo, el Ponte Vecchio es uno de los pocos habitados que se conservan. De origen medieval, traviesa el río Arno en su punto más estrecho. Te contamos 10 curiosidades sobre él. 1. Su nombre significa Puente Viejo. 2. Es el puente construido totalmente en piedra más antiguo de Europa. 3. Se cree que en el Ponte Vecchio nació la expresión ‘bancarrota’, ya que cuando un vendedor no podía pagar sus deudas su puesto (banco) era destrozado (rotto) por los soldados: banco+rotto. 4. Antes de acoger negocios de orfebrería habitaban en él carniceros y curtidores, que arrojaban sus desperdicios al río, lo que generaba un olor insoportable. 5. Una orden expresa de Hitler hizo que no fuera destruido durante la Segunda Guerra Mundial (a diferencia de otros puentes de Florencia). 6. Fue citado por Dante en su novela más famosa, La Divina Comedia. 7. Inicialmente fue construido en madera, pero una inundación lo arrasó. 8. El Ponte Vecchio es uno de los más fotografiados del mundo. 9. Algunas parejas de enamorados comienzan a dejar candados en sus aledaños como muestra de amor eterno entre ellos. 10. Su acceso gratuito lo convierte en uno de los monumentos más visitados de Italia. Y cuando termines de recorrer esta preciosa zona de Florencia, te recomendamos dos trattorias donde degustar auténtica comida toscana: la de Benvenuto y Coco Lezzone.

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