León

Paradores de España, una experiencia única a través de la historia

Si existe una forma de viajar por España que combine a la perfección el lujo, la cultura y el respeto por el patrimonio, esa es, sin duda, alojarse en su red de Paradores. En esta entrada queremos resumir nuestra experiencia en cada uno de los establecimientos que hemos tenido la oportunidad de recorrer en diferentes enclaves de la geografía española. Parador de Hondarribia  Conocido también como el Castillo de Carlos V, su construcción data del siglo X. El Parador de Hondarribia es una especie de fortaleza medieval donde te transportarás en el tiempo nada más atravesar sus puertas. Considerada por muchos como una de las joyas arquitectónicas del municipio vasco, nos alojamos en él durante una escapada de fin de semana. Las vistas desde la terraza sobre la costa francesa, y desde las habitaciones de los más afortunados, son de una belleza indescriptible. El Parador de Hondarribia fusiona elementos modernos y antiguos en unas estancias prácticas y elegantes. Suelo de madera, minibar, televisión de pantalla plana, caja de seguridad o conexión wifi gratuita son algunas de las comodidades de sus 36 habitaciones. Los baños, como ocurre en algunos de sus establecimientos hermanos, están necesitados de una reforma. Arcos originales, artesonados, salas para banquetes, patios… Y objetos como tapices, cañones, lanzas o armaduras son algunas de las joyas que esconde este precioso castillo. Por desgracia, solo puedes visitarlo si eres uno de los huéspedes. Si no, deberás conformarte con tomar algo en su vistosa cafetería. Otros pequeños tesoros se esconden en sus diferentes terrazas, una de ellas, interior. Y donde se puede desayunar cuando el tiempo acompaña. El Parador de Hondarribia únicamente ofrece servicio de desayuno bufet para el cliente hospedado y para aquel que, aun no estando alojado, quiera empezar el día con energía. La variedad del bufet es magnífica. Y, como siempre en Paradores, existe la posibilidad de pedir platos calientes preparados al momento, como huevos revueltos, fritos, con chistorrra o en tortilla. Parador de Plasencia, antiguo convento de Santo Domingo No todos los días se tiene la oportunidad de dormir en un antiguo convento. Así que la boda de dos buenos amigos fue la excusa perfecta para conocer el  Parador de Plasencia -uno de los mejor valorados por los usuarios- que nos sorprendió mucho y bien.  Fundado por los Zúñigas a mediados del siglo XV, es de estilo gótico en el interior y parte del exterior. Cuenta la historia que «Los dominicos adquirieron el convento cuando la duquesa de la ciudad, Leonor de Pimentel, se lo entregó junto a los lujosos elementos que hoy lo decoran, sustraídos del palacio de Mirabel». Llaman la atención su bellísimo claustro renacentista acristalado, una biblioteca con 2.800 volúmenes y el comedor con la techumbre de madera, utilizado antes como refectorio. Las habitaciones, algunas de las cuales conservan la arquitectura original, con vigas y muebles de madera, hacen retroceder a épocas pasadas. En especial, el baño, que en nuestro caso había sido reformado recientemente y dispone de una gran ventana que lo hace relucir. Además de comidas y cenas, en el comedor se sirve un desayuno bufet, menos espectacular que otros de la misma cadena. Pero con los mismos detalles que gustan, como la preparación de algunos platos calientes al instante, productos para celíacos o zumos naturales. Capítulo aparte merece el bar, ubicado en las antiguas bodegas. Un espacio único para relajarse tomando una copa, con un ambiente mágico que invita a tumbarse en sus cómodas chaises longues, a la luz de cientos de velas. Disponen de una cuidada selección musical -que puede verse en una pequeña carta- con intérpretes de jazz instrumental y vocal. Un lugar para el recreo antes de retirarse a descansar. Parador de Gredos (Ávila), el capricho del rey Alfonso XIII Las instalaciones, decoradas con vigas de madera y cientos de detalles relacionados con la caza, son amplias y lustrosas. Destacando una terraza desde la que puede contemplarse la sierra de día y el cielo estrellado por la noche. También dispone de un gran salón con chimenea de ensueño donde disfrutar de una relajante copa. En la habitación, cama grande y confortable, muebles rústicos y cuidados y, lo más importante, baño nuevo y luminoso. El desayuno es el tradicional de Paradores, aunque menos variado que el de Léon o Ávila: quesos, embutidos, cazuelitas, fiambres, fruta, bollería… Y la posibilidad de pedir platos calientes cocinados al momento, como huevos fritos o revueltos, además de un detalle que nos encanta, zumo de naranja natural. Pero si hay algo por lo que destaca el Parador de Gredos es por su apasionante historia, ya que se trata del primero y de la red. Resultado del capricho del rey Alfonso XIII, que lo mandó construir en 1926 para hacer de él su lugar de reposo tras las excursiones cinegéticas que realizaba por la zona. Años más tarde, José Antonio Primo de Rivera fundó aquí la Falange. Y en 1978, albergó a los siete ponentes responsables de redactar el proyecto definitivo de la Constitución Española, que se debatió en el bautizado como ‘Salón del Silencio’. Como no podía ser de otra manera, nos animamos a probar el restaurante del Parador de Gredos. Vaya por delante decir que la nuestra fue una cena ligera. A pesar de que su carta está plagada de propuestas de la zona, como judiones del Barco, migas del pastor o patatas revolconas, nos decidimos por platos sencillos pero muy apetecibles y excelentemente presentados. Parador de Ávila, el sitio de recreo de Santa Teresa de Jesús Cuenta la leyenda que Teresa de Jesús, cuando todavía era niña y no santa, ya correteaba por su jardín. ¿La razón? Su tía carnal fue ama de llaves en el antiguo palacio ‘Piedras Albas’. Construido en el siglo XVI, actualmente acoge al  Parador de Ávila. Adosado a las murallas de la ciudad, se trata de un conjunto luminoso y armónico. Con un espectacular patio acristalado, suelos de adobe y granito, y un amplio jardín que conserva restos arqueológicos. Cuando llegamos nos ofrecieron la posibilidad de

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Semana Santa en León

Semana Santa en León, guía básica para disfrutarla

Durante siete días, los que van del Domingo de Ramos al Sábado de Gloria, la ciudad se viste de gala para recibir a todo tipo de visitantes. La Semana Santa en León, calificada de Interés Turístico Internacional, esconde algo más que procesiones, imágenes y cofrades. En esta entrada, vamos a ofrecer una guía básica para disfrutar, si el tiempo acompaña, ya seas padre de familia, integrante de un grupo de amigos, pareja enamorada o uno de esos guiris que viajan por España como auténticos exploradores. Semana Santa en León para extranjeros Existe un León para guiris que apenas se vende y eso que, por ejemplo, muchos son capaces de llegar en ferry desde Plymouth (Reino Unido) ‎para desembarcar en el puerto de Santander y poner rumbo a nuestra ciudad con tal de bailar en el Purple Weekend, un fin de semana de estética mod que se celebra cada año a principios de diciembre. Para ellos, nada mejor que la Posada Regia, un caserón que les hará sentirse como Hemingway en La Perla de Pamplona. Les recomendamos: Semana Santa en León para grupos León para canallas bien podría ser el título de una película pero, a pesar de su imagen seria, los leoneses practican esta condición en su máxima potencia. A los grupos de amigos que llegan desde cualquier punto de España, ya que la provincia limita con Galicia, Asturias, Cantabria y media Castilla, les recomendamos cualquier opción de alojamiento en la zona centro y las siguientes paradas: Semana Santa en León para parejas Si vienes con tu pareja, esta urbe es ideal para reavivar el amor o perderlo para siempre. Una forma original de llegar es hacerlo en un vagón del Expreso de La Robla, un tren de otra época que rememora aquellas novelas viajeras de Agatha Christie. Si buscas ofertas con antelación, podrás alojarte en el Parador de San Marcos (5 Estrellas Gran Lujo), cuya recepción ha visto pasar a monarcas, actrices, cantantes de rock y todo tipo de personajes. Nuestras sugerencias para una Semana Santa en León: Para familias Las familias son bienvenidas a León. La ciudad es para ellas, así que no dudéis en traer a los niños y elegir un alojamiento diferente: hoteles en magníficas plazas, hostales frente a inmensos parques, hospederías del medievo o albergues para peregrinos. Si os gusta dar pedales, recordad que León cuenta con casi 30 kilómetros de carril bici. Todo un lujo en estos tiempos. ¿Conoces la Semana Santa en León? ¿Qué es lo que más te gusta de ella?

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Parador de San Marcos, un alojamiento con mucha historia en León

El Parador de San Marcos es uno de los más impresionantes de la península, con una historia fascinante a orillas del río Bernesga, el mismo que viera nacer a Jota hace ya unos cuantos años. En él nos alojamos un par de noches durante un viaje que nos llevó por Laguardia, Logroño y Zaragoza. La fascinante historia del Parador de San Marcos Hospital, escuela de veterinaria, parada de sementales, instituto de enseñanza o cuartel de caballería han sido algunos de los usos que se le han dado desde que se inició su construcción en 1515. Pero, sin duda, lo que más llama la atención es que fuera campo de concentración y prisión. Como presidio tuvo entre sus más ilustres residentes a Francisco de Quevedo, encarcelado por orden del Conde-Duque de Olivares. Y que escribiría entre sus muros algunas de sus obras más conocidas, como Providencia de Dios, Vida de San Pablo y Constancia y paciencia del Santo Job. Por su parte, entre 1936 y 1940, en plena Guerra Civil, acogió a cerca de 7.000 reclusos republicanos -muchos de ellos posteriormente fusilados-. Convirtiéndose así en el símbolo de la represión en León y gran parte del país. Hoy en día conviven en este edificio el Parador de Turismo –abierto en 1964–, la iglesia de San Marcos–consagrada en 1541– y el Museo de León –desde 1869–. Un lugar único e inigualable en toda la geografía española. Pasear por su claustro o relajarse en su acogedora biblioteca -solo abierta para clientes- es un lujo al alcance de pocos. Como lo es disfrutar de las pinturas de la antigua escuela flamenca, tapices, bargueños… U obras de artistas como Vela Zanetti o Vaquero Turcios que acoge en su interior. La decepción llega al abrir la puerta de la habitación, ya que también tiene uno la sensación de transportarse a otra época. Pero porque nada ha sido renovado en ella desde hace mucho tiempo. Camas, almohadas o colchas más propias de un hotel de dos estrellas que de un establecimiento que atesora cinco y está calificado de Gran Lujo. Del baño, mejor no hablar. La alcachofa de la ducha parece sacada de una película de miedo. Y las toallas están desgastadas y deshilachadas por el uso. Pero como nos gusta quedarnos con lo bueno, pasamos a hablar del desayuno del Parador de San Marcos, que sí es propio de la categoría que le distingue. Platos fríos y calientes, algunos preparados al instante, como los huevos revueltos que podéis ver debajo. También, quesos, embutidos, bollería de todo tipo, zumos naturales, fruta fresca… El precio por noche del Parador de San Marcos ronda los 230 euros con desayuno (tarifa oficial). Ya veis que no es una opción barata y si no se cuidan los pequeños detalles habrá una espantada general a hoteles más económicos. Nosotros seremos los primeros.

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‘La Gitana’, exquisita carne a la piedra en el Barrio Húmedo de León

La Gitana es uno de los bares con más solera del Barrio Húmedo de León, tierra de Jota y, por ende, casi mía. Se trata de una típica casa de comidas, abierta a principios del siglo XX, que ofrece los mejores productos de la tierra, además de mariscos y pescados. En su restaurante decidimos dar rienda suelta a nuestra vena más carnívora para degustar su famosa carne a la piedra. Antes, nos metimos entre pecho y espalda una ensalada de puerros de Sahagún y unas almejas a la marinera. ¿Veis este enorme pedrusco echando humo? Aquí es donde cada uno se cocina su propia carne a la piedra, al gusto. Y no os preocupéis si se queda fría. Pedid que vuelvan a calentarla y punto. Esta es nuestra fuente de buey (éramos cuatro personas) de La Gitana. Viene aliñada con sal y un chorrito de aceite, lo que le da el toque perfecto para cocinarla. Y se sirve con una guarnición de pimientos asados del Bierzo y patatas fritas. El acompañamiento perfecto para esta carne a la piedra tenía que ser un vino de la zona, así que elegimos un rosado Prieto Picudo, fresco y correcto. Tenemos que volver a La Gitana para probar sus embutidos caseros, que ellos mismos fabrican en las montañas de León. Y sus alabadas mollejas guisadas. ¡Os lo contaremos!

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Ocho visitas a ‘Cocinandos’ en ocho platos para recordar

Si sois lectores habituales de este blog y seguís nuestras redes sociales, conoceréis de sobra la debilidad que tenemos por Cocinandos. Este restaurante leonés está galardonado con una estrella Michelin. Y a sus mandos se encuentra la pareja formada por Yolanda León y Juanjo López. En este post, hemos querido recopilar los platos que más nos han gustado en las ocho visitas que llevamos hasta la fecha. Y por qué tantas, os preguntaréis. Muy sencillo: la relación calidad-precio, con un menú degustación por 55 euros (precio 2020), y la opción de maridaje, es incomparable en la Ciudad del Bernesga. Y, posiblemente, en toda Castilla y León. Pero, sin duda, el motivo principal es que allí, gracias a la hospitalidad de todo el equipo, nos sentimos como en casa. Nuestros platos preferidos en Cocinandos 1. Mini bollo chino de hongos al vapor En Cocinandos fueron unos visionarios elaborando los bollitos chinos al vapor que tan de moda se han puesto en la gastronomía española. Se sirve sobre una minúscula cesta de mimbre. Y los preparan de diferentes maneras, siendo el de hongos y el de Cecina de León los dos que hemos podido catar hasta ahora. Pero es un aperitivo tan sabroso y original que no nos importaría que estuviera presente en cada repertorio. 2. Bacalao con guiso de hongos y garbanzos de pico pardal con su jugo Lo probamos en nuestra primera comida en Cocinandos. Entonces, fue uno de los platos más aplaudidos por la increíble textura del pescado fresco. Ellos mismos lo ‘salan’ hasta dar con la intensidad deseada, sobre un fondo memorable. Perfecta combinación de técnica y equilibrio al que la ternura de los garbanzos leoneses, que se asimilan al pico de un pardal o gorrión, aporta un toque extra. 3. Tartar de tomate, bogavante y ajoblanco En esta ocasión, degustamos uno de los menús más redondos que recordamos. Un plato con una más que generosa ración de este preciado marisco por semejante precio es para tener en cuenta y, desde luego, no olvidar fácilmente. La frescura y dulzura del tomate, en perfecto contraste con el punto ácido del ajoblanco. Una creación ‘muy leonesa’, como explicaba Juanjo con su habitual sentido del humor. 4. Carpaccio de presa ibérica, boletus, almendras fritas y helado de mostaza Dentro de la interesante oferta de Buscasetas 2013, encontramos esta pequeña joya con cuatro sabores y texturas totalmente diferentes, pero que unidos conseguían un bocado brillante. La delicadeza de la carne y la potencia de las setas, junto al picante del helado y el toque de los frutos secos, resultó sublime. 5. Cochinillo asado con melocotón El cochinillo es otro de los fuertes del estrella Michelin leonés. La corteza, siempre crujiente, y la carne, jugosa y en su punto exacto. Este cochinillo asado con melocotón, su hueso, foie de pato y jugo de piñones es toda una obra de arte. 6. Cigala asada, tartar de quinoa, cecina, brevas y gazpachuelo Pura fusión peruano-cazurra para un excelente tartar de quinoa y Cecina de León que acompaña una cola de marisco apenas pasada por la plancha. Se adorna con un suavecísimo gazpachuelo para resaltar aún más el dulzor de unas sencillas brevas. Impecable. 7. Manzana dorada, avellanas y queso De todos los postres que hemos podido degustar, este fue uno de los que se grabó en nuestra retina por la belleza de la composición y la notoriedad de sabores del trío manzana reineta-bizcocho de avellanas-queso mascarpone, dibujado en el plato como si de un bodegón se tratara. 8. Bombones de queso de oveja con gelatina de tomate Es el detalle que, junto a unas gominolas de elaboración propia, siempre cierra el menú de Cocinandos. Se preparan rallando queso “con un rallador fino que antes humedecemos con un poco de leche y juntado con dados pequeños de una gominola que hemos hecho con jugo de tomate, pectina neutra y acido cítrico”. El queso utilizado, Pastor del Esla, de la zona de Valencia de Don Juan, es de leche curada de oveja. Siempre que los bombones llegan a la mesa, Juanjo me hace la misma pregunta con una gran sonrisa: «¿Por qué les haces foto si ya tienes la misma tropecientas veces?». Y yo pienso: «Porque la foto puede ser parecida, pero cada experiencia en Cocinandos forma parte de un recuerdo que, siempre, asociamos con la felicidad… y esos bombones ponen el broche final a cada una de esas experiencias felices».

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