Author name: Marta Carnero

Un paseo por Kilmainham Gaol, la cárcel más cinematográfica de Dublín

La cárcel de Kilmainham Gaol es una de las visitas más interesantes que hacer en Dublín. Ofrece un tour guiado en inglés de aproximadamente una hora en el que se conoce gran parte de la historia de la misma. Y, por añadidura, del conflicto político vivido durante décadas en el país. Una visita sobrecogedora La visita a Kilmainham Gaol comienza en la capilla. Uno de los primeros relatos que se escuchan es que allí fue donde Joseph Plunkett se caso con Grace Gifford horas antes de ser ejecutado. Plunkett era el líder del Alzamiento de Pascua, que tuvo lugar en 1916. Y constituyó el intento más popular de tomar el control de Irlanda por parte de los republicanos y lograr de ese modo su independencia del Reino Unido. Kilmainham Gaol, saturada de pequeños presos En sus comienzos, Kilmainham Gaol estaba principalmente poblada por niños que eran detenidos por pequeños hurtos, ya que los adultos eran enviados a Australia por orden de los británicos. Pero llegó un momento en que las celdas se encontraron superpobladas. Eran cientos las personas que eran encerradas por robar alimentos para superar la gran hambruna que se vivía en esa época. La situación se tornó insostenible y algunos presos tenían que vivir en los pasillos junto a sus familias. En 1924 la situación se tornó insostenible y fue dada de baja como prisión. Y, aunque se pensó en reabrirla, esto no llegó a suceder. Tras comprobar que el precio de su demolición era desorbitado, muchos años de disputas después, se decidió restaurarla y convertirla en museo. Tras la creación de una sociedad que logró su objetivo a mediados de 1960, con la ayuda de decenas de voluntarios. En la actualidad Kilmainham Gaol alberga un museo sobre la historia del nacionalismo irlandés. Exhibe pinturas y fotografías, así como joyas de presos de toda la República y decenas de objetos. Tanto de los prisioneros que habitaron sus celdas, como uniformes de sus empleados, llaves, candados, útiles del día a día… Una de las partes más sobrecogedoras de la visita la ofrece el patio, donde fueron fusilados algunos de los líderes revolucionarios del 16. Una placa en la pared recuerda todos los nombres y fechas de las matanzas. Los amantes del cine tampoco deben perderse Kilmainham Gaol, ya que entre sus muros se han rodado varias películas. The Quare Fellow, 1962; The Face of Fu Manchu, 1965 (con Christopher Lee); Italian Job, 1969, y las más recordadas: In the Name of the Father, 1993, y Michael Collins, 1999, además de The Escapist, 2008. You made me the thieve of your heart Y si sois unos auténticos frikis, como yo, os recomiendo tener a mano ‘You made me the thieve of your heart’. La canción de Sinead O’Connor que formó parte de su B.S.O. Y escucharla muy, muy alto durante el paseo… ¡Pelos como escarpias!

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Hotel Intercontinental Varsovia, un cinco estrellas de lujo

La cadena Intercontinental es de sobra conocida por sus establecimientos repartidos a lo largo y ancho del planeta. Hacía tiempo que teníamos ganas de dormir en uno de sus hoteles. Varsovia y sus precios, mucho más módicos que en el resto de Europa, fueron la excusa perfecta para reservar en el Intercontinental Warsaw, en pleno centro. Y, ya puestos, por unos euros más, nos apetecía pasar nuestra última noche en Polonia en una de sus habitaciones deluxe con acceso al club lounge. Sin duda, una de las mejores experiencias que hemos tenido en mucho tiempo. La habitación del Intercontinental Varsovia Amplísima, con 35 metros cuadrados, y una confortable cama con carta de almohadas. Además de wifi de cortesía, incluye un gran escritorio para trabajar cómodamente, cafetera Nespresso, hervidor de agua y facilidades para preparar té, con servicio de leche sin ningún coste durante gran parte del día. El baño del Intercontinental Varsovia Con ducha y bañera separadas, espejo de aumento, peso, deliciosos amenities y la posibilidad de escuchar la televisión gracias a un curioso sistema de audio. Además de albornoces y zapatillas, pone a disposición de sus clientes un buen número de esponjosas toallas. Las vistas desde la habitación Situado frente al Palacio de la Cultura, uno de los edificios más emblemáticos de la capital polaca, las vistas desde algunas de las estancias del Intercontinental Varsovia son espectaculares. Nuestra habitación, en la planta 33, nos regaló estas imágenes. El club lounge, la joya del Intercontinental Varsovia Está ubicado en la planta 41 y goza de vistas casi en 360 grados de Varsovia. Abre de 7 de la mañana a 9 de la noche y, durante todo el día, ofrece una gran selección de refrescos, snacks, infusiones y cafés. Desde los macarons de la hora del té al desayuno, pasando por el pequeño bufet de la cena, todo resulta perfecto en el club lounge, al que se accede con una tarjeta especial. Solo sirve alcohol de seis a ocho de la tarde, pero la variedad no puede ser mayor: vinos, cervezas de varios tipos, espumoso y licores como vodka, coñac, ron, whisky, ginebra o tequila. Además de la exclusividad de un espacio como éste, merece la pena pagar algo más y disfrutar así de una cena ligera, con varios platos calientes, ensaladas, quesos y sopas. O desayuno a la mañana siguiente, en el que es posible pedir huevos o tortillas al gusto hechas al momento. Detalles como varios tipos de leche, fruta fresca o confituras caseras marcan la diferencia en el Intercontinental Varsovia. Zona wellness o la guinda del pastel Ya sabéis que somos unos amantes de spas y piscinas climatizadas. Junto al del Sofitel Hamburg, The Westin Valencia y el onsen del Hotel Dormy Inn, en Tokio, el del Intercontinental Varsovia ha pasado a ser uno de nuestros favoritos. Al lado de su gran piscina con vistas a Varsovia, hay un jacuzzi para seis personas, sauna y baño de vapor. Y los deportistas pueden ejercitarse en las enormes instalaciones de su gimnasio, con todo tipo de aparatos para mantenerse en forma. El horario es amplísimo, hasta las once de la noche. Y con una excelente noticia para los que somos poco amigos de los niños: no se permite su entrada a partir de las seis de la tarde, con lo cual silencio y relax están más que asegurados. Al ser los primeros días de 2017, el precio de esta habitación era algo superior a lo normal: alrededor de 160 euros. Pero te recomendamos que eches un vistazo a su web para encontrar una buena oferta y alojarte en uno de los mejores hoteles de Varsovia. ¡No te arrepentirás! *Crédito fotografía destacada © Hotel Intercontinental Varsovia.

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Cómo ir desde el aeropuerto de Logan al centro de Boston

El aeropuerto de Boston, cuyo nombre completo es Aeropuerto Internacional General Edward Lawrence Logan, es uno de los más importantes del mundo y uno de los 20 con mayor tráfico de los Estados Unidos. Con cerca de 30 millones de pasajeros al año, y ubicado a tan sólo 7 kilómetros del centro, moverse desde Logan hasta las zonas más turísticas de la capital de Massachusetts es bastante sencillo. Aquí te explicamos las posibles maneras. Logan Express El servicio más rápido y cómodo, ya que no hace paradas y tan solo tarda 20 minutos. Sale de las terminales A, B, C y E para llegar a Copley Square y Hynes Convention Center, en pleno corazón de la ciudad. El precio varía dependiendo de cuál sea tu parada, entre 12 y 22 dólares por trayecto, y no se puede pagar en metálico. Deberás hacerlo con tarjeta de crédito. Opera desde las 6 de la mañana a las 10 de la noche y también realiza este trayecto en sentido inverso, hacia el aeropuerto, de 5 de la mañana a 9 de la noche. Metro desde el aeropuerto de Boston Hay dos líneas que unen Logan con el centro de Boston: la Silver -que conecta con la línea Roja y los trenes de Cercanías (Commuter Rail) de South Station y es gratuita- y la Blue, que hace lo propio con las líneas Verde y Naranja, así como los trenes de Cercanías de North Station, y cuesta cerca de 3 dólares. Llegar desde Logan a Boston en transporte acuático Busca el autobús número 66 a la salida de la recogida de equipajes de cada terminal y te llevará gratuitamente hasta el embarcadero del Aeropuerto de Logan. Ferri (MBTA Harbor Express) Un ferri puede ser la forma más original y económica de llegar a Boston desde Logan o viceversa, ¡y en tan solo 8 minutos! Por 2,40 dólares el trayecto -4,80 dólares ida y vuelta- te plantarás en Rowes Wharf al más puro estilo pirata. Taxi acuático desde el aeropuerto de Boston La compañía Boston Water Taxi da servicio a los principales destinos y puntos de interés a lo largo del paseo marítimo. Desde el Aeropuerto Internacional Logan y East Boston hasta Charlestown Navy Yard, North End y Seaport District. Rowes Wharf Water Transport Por 15 dólares trayecto (22 si quieres que te guarden el equipaje), Rowes Wharf Water Transport tiene servicio directo entre el Aeropuerto de Logan y Boston Inner Harbour. Uber Te lo recomendamos encarecidamente si deseas viajar como un auténtico marqués en coche privado. Dependiendo del tráfico, el precio no debería subir de 20 dólares y es el más cómodo y económico si sois 2 o más personas. Taxi desde el aeropuerto Logan al centro de Boston Es el más caro, entre 25 y 45 dólares dependiendo del tráfico. El viaje no debería durar más de 30 minutos y los encontrarás a la salida de cada terminal. Cómo moverse entre las terminales del aeropuerto Logan de Boston Te interesa saber que hay un servicio de shuttles gratuito entre terminales, con una frecuencia de 5 o 6 minutos. Estos son sus números: 22: desde las A y B a la estación de metro y la zona de alquiler de coches. 33: desde las C y E a la estación de metro y la zona de alquiler de coches. 55: desde todas las terminales a la estación de metro y la zona de alquiler de coches (servicio con horario más amplio). 66: desde todas las terminales a la estación de metro y el muelle del aeropuerto. Si vas a viajar a esta fascinante ciudad estadounidense, te contamos 35 motivos para enamorarse perdidamente de ella. Y, si no sabes dónde reponer fuerzas, aquí te dejamos 10 pistas gastronómicas para saborear Boston.

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‘Chifa’, sorprendente cocina de fusión en el centro de Madrid

Los días malos pueden arreglarse con una gran cena -imprescindible también una grata compañía- que te haga recordar solo los buenos momentos. Teníamos ganas de probar Chifa Madrid desde hacía tiempo y fue la excusa perfecta para olvidar un pésimo jueves. Ubicado en un pequeño local donde inició su andadura Sudestada, es uno de los sitios de moda en Chamberí desde que se inauguró. Fusión peruana y china en Chifa Madrid Chifa es un término utilizado en Perú para referirse a la cocina adaptada al paladar peruano por los inmigrantes chinos. Y también para denominar a los restaurantes donde se sirve este tipo de comida. Así que no hace falta explicar qué linea sigue el establecimiento ubicado en el número 64 de la calle de Modesto Lafuente.  La carta de Chifa El menú de Chifa Madrid, aunque reducido, se compone de propuestas de lo más frescas y sorprendentes. Son, concretamente, 14 platos que no están sujetos a la temporada, salvo 3 que se ofrecen a diario fuera de carta. Dumplings chinolatinos con salsa de chiles ahumados, tacos de cordero anticuchados, arroz chaufa o curri rojo de carrillada, heredado del desaparecido Sudestada. Al ser nuestra primera vez nos dejamos asesorar por la camarera, que nos explicó al detalle cada uno de los platos que pedimos. Ceviche algueado, con corvina, vieiras y pulpo. El típico ceviche mixto de los peruanos, deliciosa mezcla de sabores ácidos y picantes, una auténtica virguería repleta de matices. Escabeche filipino de bonito, servido con pan artesano. Original y potente, con un pescado tierno y meloso que deja un sabor de boca inolvidable. Empanadillas de pollo y cuitlacoche (especie de hongo comestible, parásito del maíz), que se comen agitándolas previamente para que se distribuya el líquido que las rellena. Después, se muerde una de las puntas y se añade salsa picante en su interior. Se recomienda acompañar cada bocado con la lechuga de guarnición y notar así el contraste con el vinagre que la adereza. Cuadril saltado, madurado 60 días, y servido con sillau (salsa de soja), vinagre y patatas fritas. El punto de la carne, cortada en grandes trozos, era realmente bueno y jugoso. Junto a un puñado de trompetas de la muerte, grandes tiras de cebolla y kilos de cilantro. Un plato de diez. Para beber nos dejamos seducir por un suave rosado francés. La oferta de vinos de Chifa Madrid es bastante escueta y nada barata. Como no somos de postres, preferimos acabar la cena con un par de batidas mojaditas, un híbrido entre batida y mojito. Se prepara con cachaça, lima, maracuyá y menta, refrescante colofón final. Si puedes, te recomendamos sentarte a la barra de Chifa Madrid. Las mesas son diminutas y están muy pegadas entre ellas, por lo que esta opción es un pelín más íntima y puedes contemplar la actividad de la cocina. Mejor reservar.

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Martin’s Waterloo, un hotel de cuatro estrellas repleto de encanto

El hotel Martin’s Waterloo fue otra de las sorpresas del blogtrip Destino Bélgica. Este encantador establecimiento, donde cada espacio tiene su propia personalidad, ofrece 79 amplias habitaciones decoradas con muy buen gusto. Una antigua refinería de azúcar La historia del Martin’s Waterloo está unida a la próspera industria de la ciudad a principios del siglo XIX. En 1863, se fundó la Raffinerie Nationale de Sucre Indigène et Exotique, que compró el sitio actual donde se ubica este hotel. El edificio fue hipotecado y revendido más de una vez. Fue una planta en la que se producía leche condensada, vivero de corderos e, incluso, una empresa de demolición. También, la compañía belga de radio y televisión de lengua francesa estableció allí un estudio de cine. Tras albergar diversos servicios municipales, en 1989, el holding Louis de Waele reconstruyó el sitio por completo. Tres años más tarde, nacían Martin’s Waterloo y su restaurante La Sucrerie. Las habitaciones más sencillas, denominadas Charming, disponen de 30 m² de espacio. Son el lugar ideal para relajarse después de una larga jornada de turismo como las que vivimos durante este fantástico blogtrip. Colores arena, muebles de madera de fresno con incrustaciones, cortinas de tafetán y lujosas colchas dan a las estancias un ambiente muy british. La oferta gastronómica de este hotel en Waterloo la protagonizan el Sucrerie Restaurant, donde se preparan almuerzos y cenas. Y el Bar Le Club que, además de una amplia variedad de bebidas, sirve de escenario para un delicioso y completo desayuno bufet. Nos gustó del Martin’s Waterloo – Las amplias habitaciones y modernos baños -con ducha efecto lluvia-. – La conexión wifi gratuita. – El desayuno bufet… ¡con zumo de naranja natural! – Los pequeños detalles, como bombones a la llegada, esponjosos albornoces, copa de bienvenida… No nos gustó – Es necesario coche para desplazarse hasta el centro de Waterloo (por ponerle un pero). Créditos fotografías © Martin’s Waterloo Hotel

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‘Osteria Il Bocconcino’, comer cerca del Coliseo de Roma

Fue en 2006 cuando una venezolana y un farmaceútico italiano decidieron abrir un restaurante a espaldas del Coliseo de Roma donde ofrecer lo mejor de la cocina del Lazio. Es por eso que en Osteria Il Bocconcino los lunes se sirven especialidades con carne. Los martes, pescados como sardinas o anchoas. Los jueves se preparan ñoquis. El sábado, callos. Y el domingo, empanadas y asados. Todo ello utilizando las mejores materias primas y recetas tradicionales de la mamma. Osteria Il Bocconcino, auténticos platos del Lazio Nos habían recomendado este sitio y, aprovechando nuestra visita a uno de los monumentos más representativos de la Ciudad Eterna, reservamos mesa para comer en Osteria Il Bocconcino. Nos apetecía probarlo todo, pero nos decidimos por: Selezione di formaggi e salumi del Lazio, antipasti con embutido y quesos de la zona del Lazio. Ideal para probar un poquito de cada cosa. Insalata di polpo e sedano con mandorle e pomodori secchi, ensalada de pulpo con apio, almendras y tomate seco. Original y sabrosa. Panzanella con pomodoro e buffala. La panzanella es una ensalada típica de Italia, que se prepara con pan remojado, tomates y cebolla. En este caso llevaba mozzarella. Pollo con pepperoni, el único plato caliente que compartimos en Osteria Il Bocconcino. Pollo guisado con pimientos, tan sencillo como delicioso. Para recordar. La oferta de vinos de es bastante escasa y algo cara. Aunque el de la casa, que se sirve en frascas, es de la zona y más que aceptable. Es recomendable que reservéis mesa, ya que suele estar lleno al tratarse de una de las partes más turísticas de Roma. Además, es habitual que a la hora de la comida haya oficinistas de la zona que acuden al reclamo de la comida auténtica, lo cual es muy buena señal. Osteria Il Bocconcino se encuentra en el número 23 de Via Ostilla. Tiene una coqueta terraza exterior, aunque la calle es bastante transitada por lo que, si queréis tranquilidad, os recomendamos comer dentro.

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Qué ver en Namur, capital de la región belga de Valonia

Hoy te descubrimos todo lo que ver en Namur, capital de Valonia. Presumen de su bandera en cada rincón, y fue otra de las paradas del blogtrip Destino Bélgica. A pesar de ser francófonos, disponen de su propio dialecto, el valón de Namur, hablado por la mayoría de sus más de 100.000 habitantes. Aunque se trata de una bonita ciudad a orillas de los ríos Mosa y Sambre, no es uno de los destinos más turísticos del país, ya que está fuera de los itinerarios más comerciales. Las numerosas terrazas repartidas que ver en Namur son la excusa perfecta para disfrutar de una buena cerveza belga. A ser posible, acompañada del tradicional plato de mejillones o algunas delicias que solo pueden encontrarse allí. Como unos pastelitos llamados ‘besos de Flawinne‘, las fresas de Wépion o la archiconocida mostaza de Bister de Jambes (estos dos últimos con museos propios). En nuestro paseo por la villa pudimos contemplar la Catedral de Saint-Aubain, con una amplia colección de objetos religiosos. Y la iglesia de Saint-Loup, uno de los mejores ejemplos de arquitectura religiosa barroca del siglo XVII. Entre sus museos destacan el de Félicien Rops, en el casco viejo. Ubicado en la casa natal del artista, ofrece una extraordinaria recopilación de su obra. El Museo Provincial de Arte Antiguo, dentro de un bello palacio del siglo XVIII, alberga una serie de objetos de arte religioso y local muy interesante. Desde lo alto de la Ciudadela, una de las fortalezas más grandes de Europa y una de las mejor conservadas, se contempla una vista única que ver en Namur. Esta es la de las confluencias del Mosa y el Sambre, así como las imponentes mansiones edificadas en sus orillas. Las mejores vistas que ver en Namur Esta construcción del siglo XI ocupa ocho hectáreas en la parte superior y tiene siete kilómetro de túneles subterráneos. Existen varias opciones para visitarla, que incluyen pases guiados, un recorrido en tren turístico y entrada a las exposiciones del interior. Otra alternativa es realizar un crucero fluvial a bordo de uno de los agradables bâteau-mouches. Nuestra cena tuvo lugar en un encantador restaurante llamado Fenêtre sur Cour, donde pudimos elegir un menú de tres platos. Yo me animé con un carpaccio de atún, chuleta de cerdo asada con chorizo y sopa de frutas con helado de leche, tras un pequeño aperitivo en su terraza. También cayeron un par de botellas de vino chileno. Tras un exquisito cóctel en Le Boulevard du Rhum, llegó el descanso de la jornada en el Hotel Les Tanneurs, coqueto establecimiento en el que cada habitación es diferente. Aquí podéis ver la mía, revestida de madera y con una iluminación que cambiaba de color con un mando a distancia. Amplia y confortable. ¿Habéis disfrutado de todo lo que ver en Namur? Esperamos que sí.

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Viajar por Escocia hasta las Highlands desde Inverness, una ruta 10

Después de nuestro reciente viaje a Escocia os hemos explicado cómo pasear por Edimburgo sin desfallecer en el intento, detallado algunas curiosidades del «Military Tatoo», aconsejado cuatro escapadas desde la capital o pistas gastronómicas que os pueden resultar de utilidad si visitáis este destino. La tercera entrega, esta que nos ocupa, la presentamos como un sencillo cuaderno de viaje que esperamos os inspire a la hora de recorrer las Tierras Altas (Highlands) de Escocia desde Inverness. «Una increíble mezcla de cultura, historia, naturaleza y paisaje sin igual», en palabras de la Oficina de Turismo Nacional, cuya web os recomendamos chequear. Adentrarse por este territorio, conocido popularmente como The Scottish Highlands, es casi una obligación para blogueros como nosotros, familias, parejas, mochileros o sibaritas. Lo más habitual es hacerlo por carretera (a la izquierda, siempre) desde Glasgow, Stirling, Dundee o Aberdeen, principales ciudades del país.  Nosotros tuvimos la oportunidad de recorrerlas en una confortable furgoneta con guía español gracias al buen hacer de la agencia Escocia Turismo, cuyos servicios podéis contratar previamente y así aseguraros la mejor de las experiencias. A continuación, os vamos a resumir cuatro jornadas tan intensas como inolvidables. Día 1. Edimburgo – Lago Ness – Inverness Salimos de la capital escocesa a primera hora de la mañana con Moisés al volante, un amable cordobés enamorado de esta tierra que no paró de responder a todas nuestras preguntas y contarnos un montón de historias y curiosidades. Primera parada de avituallamiento en Kilmahog antes de divisar la majestuosidad del Lago Ness y tratar de comprender la leyenda del monstruo, una posibilidad científica según el convincente argumento del mencionado y bien documentado conductor. Llegada a Inverness, capital de las Highlands, para alojarnos en St Ann’s House, un Bed & Breakfast de primer nivel. Día 2. Excursión a Wester Ross La segunda sorpresa de nuestra escapada nos la dió JR García, otro español que ha sabido captar el espíritu de Escocia para trasladarlo con toda su pureza a viajeros que confían en él. Nosotros lo hicimos y quedamos encantados. Montados en su espacioso monovolumen vimos salmones en las Cascadas de Rogie, ubicadas en plena Reserva de la Biosfera. También, playas, lagos, bases militares, los Jardines de Inverewe, el pueblo marinero de Shieldaig, saltos de agua en Measach o balnearios victorianos como el de Strathpeffer, con sus inquietantes esculturas, magistralmente talladas en troncos de árboles abandonados. Día 3. Paseo por Inverness Después de otro exquisito desayuno en St Ann’s House, quedamos con Ángela para que nos enseñara lo mejor que ver en Inverness. La Catedral de San Andrés, la belleza del río Ness con sus pequeñas islas, una acogedora librería, el cementerio, un mercado cubierto y el museo de esta milenaria localidad. Por nuestra cuenta tuvimos tiempo de coger un tren y acercarnos a Forres para visitar allí la destilería Benromach, degustación de whisky incluida. De vuelta a la urbe, nos quedamos con ganas de probar el té de las cinco en The Royal Highland Hotel. Día 4. Isla de Skye Pocos saben que el trayecto por carretera entre Inverness y Portree se puede hacer por el paso de Glenelg en el último ferri de giro manual que funciona en Escocia, conocido popularmente como Glenachulish. Dejando atrás una naturaleza exhuberante y unas huellas geológicas únicas en el planeta, llegamos a Portree, centro neurálgico de la isla y antiguo puerto de pescadores. Para reponer fuerzas y, de paso, chuparnos los dedos, pedimos mejillones y cigalas en The Isles Inn, establecimiento emblemático. El camino de vuelta nos llevó hasta el Castillo de Eilean Donan, el más cinematográfico del Reino Unido. ¿Dónde comer en Inverness? Pasamos cuatro noches en Inverness y, aunque hicimos casi todas las comidas fuera coincidiendo con las excursiones, sí pudimos cenar tranquilamente en la ciudad y almorzar el último día. La variedad de pubs y restaurantes es bastante amplia y para todos los gustos y bolsillos en esta zona de las Highlands. The Mustard Seed Ingredientes puramente escoceses en The Mustard Seed, uno de los restaurantes más trendy de Inverness, con menú que varía semanalmente, así como una buena selección de vinos y whiskies. Precio medio por persona: 40 euros. Nuestro preferido y al que volveríamos en cualquier momento. Black Isle Cerveza orgánica y pizzas elaboradas con productos ecológicos y cocidas al horno de leña no puede sonar mejor. El precio en Black Isle, apto para todos los bolsillos. Y en la azotea, una pequeña terraza para saborear tu cena, un must, sin duda. 27 Number Pub y restaurante con sándwiches, hamburguesas, ensaladas, patatas asadas y algunos platos fuera de carta. Precio medio en 27 Number: 20 euros por persona. Auctioneers Un local indicado para ver partidos de fútbol y otros deportes en pleno centro de Inverness. Lo encontramos la primera noche, cansados para buscar algo más interesante. En Auctioneers tienen de todo lo que uno pueda imaginar, lo que no suele ser bueno: hamburguesas, sándwiches, pasta, platos orientales y mexicanos, filetes, fish and chips… Precio medio: 15 euros por persona. Nosotros cogimos el menú de dos ‘rump steaks’ con una botella de vino por 22 libras (unos 25 euros). Hoteles en Inverness En plena temporada de verano es complicado encontrar alojamiento en esta zona de Escocia. Hay pocos hoteles y la mayoría de habitaciones alcanza cifras astronómicas, así que decidimos que ya era hora de probar un B&B, Bed and Breakfast, tan extendidos en esta parte de Europa. St. Ann’s House Tras mucho buscar alojamiento en las Highlands, nos decantamos por St. Ann’s House, que con mucho mimo regentan Bob y su mujer, Mary Ann. Nuestra impoluta habitación disponía de una confortable cama de matrimonio, escritorio, baño completo con plato de ducha, hervidor de agua con té y café soluble, agua y galletas de cortesía. Otros pequeños detalles, como wifi y aparcamiento gratuitos. Brandy y Oporto en el salón común o unos exquisitos amenities que ya quisieran muchos hoteles dicen mucho de una pareja que se desvive por sus huéspedes. El precio por noche en agosto es de unos 110 euros. Pero si hay algo que enamora en St. Ann’s House son

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‘Mc Donagh’s’, comida típica irlandesa y fish&chips en Galway

Si algo hicimos durante el Eyre Trip, además de disfrutar de bellísimos paisajes, fue comer de maravilla. La comida típica irlandesa está llena de sorpresas. Y, sobre todo, hay que aprovechar las ciudades costeras y lugares como Mc Donagh’s para degustar pescados y mariscos de primera sin que por ello duela el bolsillo. El mejor fish&chips de Galway Habíamos leído que uno de los mejores restaurantes en Galway era Mc Donagh’s. Con 111 años de vida y especializado en fish&chips, está dividido en dos zonas: una para cómida rápida y otra ‘más formal’. En la de fast food existen 6 variedades de pescado y patatas (cocinados con mantequilla). Además de pollo, salchichas y sopa del día con el tradicional ‘pan marrón’. Para acompañar: salsas de ajo o curri, aros de cebolla, ensalada de col o puré de guisantes. Probando los mejillones de Clarenbridge Nosotros preferimos la tranquilidad del comedor y la carta más amplia para compartir wild Clarenbridge mussels, mejillones salvajes de esta localidad a unos diez minutos de Galway. Cocinados al vapor con ajo suave, chile, lemongrass y leche de coco, diferentes de todos los que hemos probado. Seared scallops with black pudding, vieiras a la plancha con lo que sería la versión irlandesa de nuestra morcilla. Se adorna con crema balsámica de Módena, consiguiendo una mezcla de sabores fascinante. Es uno de los platos que más recordamos del viaje, una delicia. Mc Donaghs scampi, gambas de la bahía de Dublín y pescado blanco rebozados. Acompañados de Marie Rose Sauce -salsa rosa o cóctel- y patatas fritas. La carta de vinos se reducía a varios extranjeros -de Italia, Francia y Chile- y elegimos este de Sudáfrica. El local está decorado con motivos marineros. Y los manteles de papel muestran historias relacionadas con la pesca o su manera de limpiarla o cocinarla. Perfectos para saber cómo abrir ostras o pelar gambas correctamente. Nos gustó tanto la comida típica irlandesa de Mc Donagh’s que regresamos otra noche para repetir vieiras y probar su afamado fish&chips. En nuestro caso cod&chips, jugoso trozo de bacalao blanco y fresco. Nada tiene que ver con este plato inglés que suele servirse grasiento y salado. Aquí se presenta con puré de guisantes y ensalada. Pedimos también pan fried mackerel, caballa con chutney caliente sobre una base de arroz con cilantro. Fue el plato que menos nos gustó, quizás porque no estamos acostumbrados a este tipo de pescado de sabor fuerte. En esta ocasión, nos dejamos acompañar por un fresco chileno. El precio, teniendo en cuenta que el vino no baja de los 20, es de unos 25 euros por persona. Pero la calidad de la comida merece la pena sin ninguna duda. Mc Donagh’s se encuentra en el número 22 de Quay Street.

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Un paseo por Naxos, la más encantadora de la Islas Cícladas en Grecia

Hay lugares de los que te enamoras a primera vista. A veces es el paisaje, la gente, las circunstancias personales del momento o pequeños detalles que te hacen darte cuenta enseguida de que te encuentras en un lugar especial. Eso es lo que me ocurrió cuando llegue a Naxos durante mi aventura en solitario por Grecia. Con apenas 25.000 habitantes -7.000 de ellos en la capital- es la más grande de las Islas Cícladas, aunque una de las menos conocidas y, por tanto, menos turísticas. Hay mucho que ver en Naxos. Y, por ello, regresé con Jota en 2017. Su capital, Chora, es en realidad un largo paseo marítimo repleto de pequeños restaurantes con terrazas desde las que disfrutar de inolvidables puestas de sol y de una gastronomía que seduce tanto o más que el paisaje. Al final del mismo se encuentra la Puerta de Apolo, monumento más representativo que ver en Naxos, la entrada a un templo que nunca llegó a finalizarse dedicado al dios de la luz. Las vistas desde esta colina mientras atardece son inolvidables. El Kastro, la zona con más encanto que ver en Naxos El Kastro es el nombre que recibe la parte vieja de Naxos, una fortaleza construida en el siglo XIII, que conserva una bella torre de las siete que llegó a tener. Adentrarse en sus estrechas y laberínticas calles es una aventura deliciosa. Entrar es sencillo, pero no tanto encontrar el camino de vuelta. Lo normal es salir por otra vía completamente distinta y desorientado. En ese recorrido hay tiendas de lo más variopintas que ver en Naxos, donde comprar desde libros a recuerdos de la isla, aceite de oliva o unas típicas sandalias. Ya que estás por esta zona, no dejes de hacer un alto en el camino para saborear un cóctel o copa de vino en Honey and Cinnamon Cafe (Meli kai Kanela), un lugar repleto de magia, como muestra esta fotografía. Dónde comer en Naxos Perdidos por esas calles nos topamos con Luccullus Taverna, un encantador establecimiento con una terraza casi de cuento. Decorada en tonos azules y velas, es un lugar de lo más romántico. Su carta ofrece especialidades griegas, con pescados frescos, pulpo a la brasa -que secan antes al sol, como podéis en la foto de más abajo-. Y productos autóctonos como queso feta, tomate seco, pimiento verde, pepino o aceitunas. Aún recuerdo esa cena como si fuera ayer, un pequeño aperitivo de mousse de cangrejo y un sublime calamar relleno, que después he cocinado varias veces en España intentando rememorar ese momento. Otro lugar para comer en Naxos repleto de encanto es Labyrinth Wine Restaurant. Su carta de vinos griegos es bastante amplia y con precios aptos para todos los bolsillos. Pero hay otros muchos restaurantes para comer en Naxos, la mayoría en su paseo marítimo. Puedes encontrar terrazas repletas de encanto en Taverna Boulamatsis, Sto Ladoxarto o Naxian Capriccio Restaurant. No dejes de probar el pulpo a la parilla que hemos comentado antes, además de otras especialidades griegas, como saganaki (queso kefalotyri frito en aceite de oliva). Como buen país mediterráneo, los pescados son excelentes en Grecia. Y la variedad para comerlos, infinita. A la parrilla, fríos en ensalada, al horno… Cómo llegar a Naxos Naxos tiene aeropuerto propio con vuelos directos desde Atenas, aunque la primera vez yo llegué en ferri desde Miconos, tras un trayecto de 40 minutos escasos. Dónde dormir en Naxos El alojamiento en esta isla es bastante económico que Miconos o Santorini. Y el Sagterra es un dos estrellas con una piscina magnífica y bien situado. La habitación era realmente amplia y disponía de un balcón con vistas al jardín. El precio por noche incluye desayuno (modesto, pero con huevos y embutidos) y traslado al puerto o aeropuerto. No podemos enseñaros las playas porque no las visitamos (aunque hablan maravillas). Aun así, ¿te ha gustado este paseo? ¿También te has enamorado de Naxos?

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