Author name: Marta Carnero

Qué ver en Toronto, la ciudad más multicultural de Canadá

Capital de la región de Ontario, es la ciudad más poblada de Canadá. El corazón económico del país no es uno de los destinos más turísticos de Norteamérica, pero sí una metrópolis con grandes atractivos gracias, entre otros factores, a su multiculturalidad. Barrios repletos de personalidad, un impresionante downtown y su cercanía a las Cataratas del Niágara son motivos más que suficientes para viajar a Toronto. Estas son nuestras recomendaciones: Qué ver en Toronto 1. CN Tower El emblema por el que la urbe canadiense es conocida fuera de sus fronteras es la primera de las atracciones que ver en Toronto. La CN Tower fue la torre más alta del mundo desde 1976 a 2007, cuando fue superada por el Burj Khalifa de Dubái, y recibe más de dos millones de visitantes cada año. No tengas miedo de caminar por el suelo acristalado a 342 metros y hacer unas de las fotos más típicas, como si flotaras en el aire. Con una altura de 553,33 metros, las vistas desde la CN Tower son apabullantes. 2. St. Lawrence Market Este mercado de ladrillo rojo que ver en Toronto es el sitio ideal para recuperar fuerzas o comprar alimentos frescos locales. Si no te apetece ninguna de las dos cosas, acércate a curiosear y descubrir uno de los lugares más animados de la capital. En St. Lawrence Market, gran variedad de carnes, pescados, frutas y verduras se dan la mano con un puñado de pequeños restaurantes como Buster’s Sea Cove, especializado en fish and chips, Churrasco’s y sus famosos sándwiches de pollo, o Yianni’s Kitchen, cocina griega. 3. Casa Loma Otro de los imprescindibles que ver en Toronto recibe su nombre por estar situado sobre una loma. Su historia roza lo rocambolesco, pues fue contruida por el multimillonario Henry Mill Pellatt en un intento por copiar el castillo de Balmoral, en Escocia. Casa Loma es una de las residencias más grandes de Canadá, con 98 habitaciones repartidas en más de 6.011 m². Sus elevados gastos de mantenimiento arruinaron a su propietario, y en 1933 la ciudad se apropió de la mansión. Desde 1937, está abierta al público en general como museo. 4. Distillery District Sin lugar a dudas, Distillery District es el distrito de moda que visitar en Toronto. Esta antiguamente zona degradada se ha transformado en un delicioso barrio de arquitectura industrial donde se reúnen algunos de los bares y restaurantes más solicitados. No dejes de hacer un alto en el camino para probar las cervezas de elaboración propia en Mill Street Brew Pub, uno de los garitos más chulos de Distillery District. 5. Kensington Market La zona hippie y alternativa que ver en Toronto se extiende apenas por unas manzanas, pero con una personalidad muy marcada. Este barrio bohemio destaca por sus tiendas vintage y agradables cafés y restaurantes. Nosotros hicimos una pequeña degustación de cervezas en Kensington Brewing Company, en el 299 de Augusta Avenue. Muy recomendable. 6. Chinatown Anexo a Kensigton Market, es igual de animado que en otras grandes ciudades. Alberga un gran número de restaurantes chinos y asiáticos (japoneses, vietnamitas o tailandeses). En Spadina Avenue podrás admirar su mercado al aire libre, con variedad de productos frescos, artesanía y hierbas medicinales. Un imprescindible que ver en Toronto. 7. Royal Ontario Museum El museo más importante que visitar en Toronto alberga importantes muestras de arte e historia natural. Sus exposiciones temporales son uno de los principales reclamos culturales de la ciudad y atraen a turistas de todo el país. El Royal Ontario Museum, conocido como ROM, fue fundado en 1912 y está formado por más de 40 galerías que guardan cerca de seis millones de elementos. Posee la colección de fósiles del esquisto de Burgess más grande del mundo, con alrededor de 150.000 especímenes. 8. Roundhouse Park Este parque en pleno centro ocupa antiguos terrenos ferroviarios. En él podrás admirar el Museo del Ferrocarril y, también, una de las mejores cosas que hacer en Toronto, visitar la Steam Whistle Brewing. Esta fábrica de cerveza artesanal a gran escala pertenece a tres ex empleados de la Upper Canada Brewing Company, quienes la fundaron en el año 2000. Reserva un tour guiado por sus instalaciones y termina degustando en su bar una de las mejores cervezas de Canadá. 9. Dundas Square y Eaton Centre Sin lugar a dudas, el centro neurálgico. Yonge-Dundas Square es a esta ciudad lo que Times Square a Nueva York o Picadilly Circus a Londres. Este concurrido lugar que visitar en Toronto resulta especialmente atractivo de noche, cuando los letreros luminosos muestran todo su poder. En ella se ubica Eaton Centre, un gran centro comercial con cerca de 350 tiendas y un atractivo food court. Recibe a un millón de turistas semanalmente. 10. Rogers Centre Ver un partido de béisbol es una de las mejores cosas que hacer en Toronto si te gusta este deporte. El Rogers Centre, con capacidad para 49.282 espectadores, es la casa de los Blue Jays y del club de fútbol local. Nosotros nos divertimos con la victoria de los primeros, equipo que compite en la División Este de la Liga Americana. Ya solo por ver el ambiente, merece la pena comprar una entrada. 11. Toronto Islands La orilla del Lago Ontario marca la geografía de la ciudad. Frente al downtown se localizan una serie de islas que ofrecen impresionantes vistas y la posibilidad de disfrutar de un entorno natural y tranquilo, como si de un parque se tratara. Nosotros hicimos un pequeño crucero que sale desde el puerto y realiza un recorrido de una hora que permite fotografiar el skyline de Toronto en todo su esplendor. 12. PATH, la ciudad subterránea de Toronto 30 kilómetros de pasillos subterráneos forman la red del PATH, ‘ciudad subterránea’ que ver en Toronto. Ya te lo advertimos, te perderás. Orientarse no siempre es fácil, así que intenta prestar atención a los indicadores para no terminar en una salida distinta a la que tenías pensada. El PATH conecta todo el centro urbano y permite

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Paradores de España, una experiencia única a través de la historia

Si existe una forma de viajar por España que combine a la perfección el lujo, la cultura y el respeto por el patrimonio, esa es, sin duda, alojarse en su red de Paradores. En esta entrada queremos resumir nuestra experiencia en cada uno de los establecimientos que hemos tenido la oportunidad de recorrer en diferentes enclaves de la geografía española. Parador de Hondarribia  Conocido también como el Castillo de Carlos V, su construcción data del siglo X. El Parador de Hondarribia es una especie de fortaleza medieval donde te transportarás en el tiempo nada más atravesar sus puertas. Considerada por muchos como una de las joyas arquitectónicas del municipio vasco, nos alojamos en él durante una escapada de fin de semana. Las vistas desde la terraza sobre la costa francesa, y desde las habitaciones de los más afortunados, son de una belleza indescriptible. El Parador de Hondarribia fusiona elementos modernos y antiguos en unas estancias prácticas y elegantes. Suelo de madera, minibar, televisión de pantalla plana, caja de seguridad o conexión wifi gratuita son algunas de las comodidades de sus 36 habitaciones. Los baños, como ocurre en algunos de sus establecimientos hermanos, están necesitados de una reforma. Arcos originales, artesonados, salas para banquetes, patios… Y objetos como tapices, cañones, lanzas o armaduras son algunas de las joyas que esconde este precioso castillo. Por desgracia, solo puedes visitarlo si eres uno de los huéspedes. Si no, deberás conformarte con tomar algo en su vistosa cafetería. Otros pequeños tesoros se esconden en sus diferentes terrazas, una de ellas, interior. Y donde se puede desayunar cuando el tiempo acompaña. El Parador de Hondarribia únicamente ofrece servicio de desayuno bufet para el cliente hospedado y para aquel que, aun no estando alojado, quiera empezar el día con energía. La variedad del bufet es magnífica. Y, como siempre en Paradores, existe la posibilidad de pedir platos calientes preparados al momento, como huevos revueltos, fritos, con chistorrra o en tortilla. Parador de Plasencia, antiguo convento de Santo Domingo No todos los días se tiene la oportunidad de dormir en un antiguo convento. Así que la boda de dos buenos amigos fue la excusa perfecta para conocer el  Parador de Plasencia -uno de los mejor valorados por los usuarios- que nos sorprendió mucho y bien.  Fundado por los Zúñigas a mediados del siglo XV, es de estilo gótico en el interior y parte del exterior. Cuenta la historia que «Los dominicos adquirieron el convento cuando la duquesa de la ciudad, Leonor de Pimentel, se lo entregó junto a los lujosos elementos que hoy lo decoran, sustraídos del palacio de Mirabel». Llaman la atención su bellísimo claustro renacentista acristalado, una biblioteca con 2.800 volúmenes y el comedor con la techumbre de madera, utilizado antes como refectorio. Las habitaciones, algunas de las cuales conservan la arquitectura original, con vigas y muebles de madera, hacen retroceder a épocas pasadas. En especial, el baño, que en nuestro caso había sido reformado recientemente y dispone de una gran ventana que lo hace relucir. Además de comidas y cenas, en el comedor se sirve un desayuno bufet, menos espectacular que otros de la misma cadena. Pero con los mismos detalles que gustan, como la preparación de algunos platos calientes al instante, productos para celíacos o zumos naturales. Capítulo aparte merece el bar, ubicado en las antiguas bodegas. Un espacio único para relajarse tomando una copa, con un ambiente mágico que invita a tumbarse en sus cómodas chaises longues, a la luz de cientos de velas. Disponen de una cuidada selección musical -que puede verse en una pequeña carta- con intérpretes de jazz instrumental y vocal. Un lugar para el recreo antes de retirarse a descansar. Parador de Gredos (Ávila), el capricho del rey Alfonso XIII Las instalaciones, decoradas con vigas de madera y cientos de detalles relacionados con la caza, son amplias y lustrosas. Destacando una terraza desde la que puede contemplarse la sierra de día y el cielo estrellado por la noche. También dispone de un gran salón con chimenea de ensueño donde disfrutar de una relajante copa. En la habitación, cama grande y confortable, muebles rústicos y cuidados y, lo más importante, baño nuevo y luminoso. El desayuno es el tradicional de Paradores, aunque menos variado que el de Léon o Ávila: quesos, embutidos, cazuelitas, fiambres, fruta, bollería… Y la posibilidad de pedir platos calientes cocinados al momento, como huevos fritos o revueltos, además de un detalle que nos encanta, zumo de naranja natural. Pero si hay algo por lo que destaca el Parador de Gredos es por su apasionante historia, ya que se trata del primero y de la red. Resultado del capricho del rey Alfonso XIII, que lo mandó construir en 1926 para hacer de él su lugar de reposo tras las excursiones cinegéticas que realizaba por la zona. Años más tarde, José Antonio Primo de Rivera fundó aquí la Falange. Y en 1978, albergó a los siete ponentes responsables de redactar el proyecto definitivo de la Constitución Española, que se debatió en el bautizado como ‘Salón del Silencio’. Como no podía ser de otra manera, nos animamos a probar el restaurante del Parador de Gredos. Vaya por delante decir que la nuestra fue una cena ligera. A pesar de que su carta está plagada de propuestas de la zona, como judiones del Barco, migas del pastor o patatas revolconas, nos decidimos por platos sencillos pero muy apetecibles y excelentemente presentados. Parador de Ávila, el sitio de recreo de Santa Teresa de Jesús Cuenta la leyenda que Teresa de Jesús, cuando todavía era niña y no santa, ya correteaba por su jardín. ¿La razón? Su tía carnal fue ama de llaves en el antiguo palacio ‘Piedras Albas’. Construido en el siglo XVI, actualmente acoge al  Parador de Ávila. Adosado a las murallas de la ciudad, se trata de un conjunto luminoso y armónico. Con un espectacular patio acristalado, suelos de adobe y granito, y un amplio jardín que conserva restos arqueológicos. Cuando llegamos nos ofrecieron la posibilidad de

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Semana Santa en León

Semana Santa en León, guía básica para disfrutarla

Durante siete días, los que van del Domingo de Ramos al Sábado de Gloria, la ciudad se viste de gala para recibir a todo tipo de visitantes. La Semana Santa en León, calificada de Interés Turístico Internacional, esconde algo más que procesiones, imágenes y cofrades. En esta entrada, vamos a ofrecer una guía básica para disfrutar, si el tiempo acompaña, ya seas padre de familia, integrante de un grupo de amigos, pareja enamorada o uno de esos guiris que viajan por España como auténticos exploradores. Semana Santa en León para extranjeros Existe un León para guiris que apenas se vende y eso que, por ejemplo, muchos son capaces de llegar en ferry desde Plymouth (Reino Unido) ‎para desembarcar en el puerto de Santander y poner rumbo a nuestra ciudad con tal de bailar en el Purple Weekend, un fin de semana de estética mod que se celebra cada año a principios de diciembre. Para ellos, nada mejor que la Posada Regia, un caserón que les hará sentirse como Hemingway en La Perla de Pamplona. Les recomendamos: Semana Santa en León para grupos León para canallas bien podría ser el título de una película pero, a pesar de su imagen seria, los leoneses practican esta condición en su máxima potencia. A los grupos de amigos que llegan desde cualquier punto de España, ya que la provincia limita con Galicia, Asturias, Cantabria y media Castilla, les recomendamos cualquier opción de alojamiento en la zona centro y las siguientes paradas: Semana Santa en León para parejas Si vienes con tu pareja, esta urbe es ideal para reavivar el amor o perderlo para siempre. Una forma original de llegar es hacerlo en un vagón del Expreso de La Robla, un tren de otra época que rememora aquellas novelas viajeras de Agatha Christie. Si buscas ofertas con antelación, podrás alojarte en el Parador de San Marcos (5 Estrellas Gran Lujo), cuya recepción ha visto pasar a monarcas, actrices, cantantes de rock y todo tipo de personajes. Nuestras sugerencias para una Semana Santa en León: Para familias Las familias son bienvenidas a León. La ciudad es para ellas, así que no dudéis en traer a los niños y elegir un alojamiento diferente: hoteles en magníficas plazas, hostales frente a inmensos parques, hospederías del medievo o albergues para peregrinos. Si os gusta dar pedales, recordad que León cuenta con casi 30 kilómetros de carril bici. Todo un lujo en estos tiempos. ¿Conoces la Semana Santa en León? ¿Qué es lo que más te gusta de ella?

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Los paseos con Nacho

Este blog quiero que también sea un homenaje a mi padre, Nacho Carnero. Una persona que hizo de la escritura una forma de contar paseos, reflejados en multitud de artículos, novelas y cuentos, tal y como se detalla en este breve perfil. Ignacio Carnero (Salamanca, 1944-2018) posee numerosos premios de cuentos y artículos periodísticos, entre los que destacan: Paz en la Tierra, Miguel de Unamuno, Gabriel Sijé, Ciudad de Arévalo, etcétera, así como el Víctor Chamorro de Relatos 2011. Su novela ‘Los desterrados’ se clasificó para las votaciones postreras del Planeta, en tanto que otras, como ‘La maldición de un dios cruel’, ‘El ruido y el silencio’, ‘La veleidosa paloma blanca de la libertad’ y ‘Cincuenta y cinco días allende el Tormes’, llegaron a las puertas del Ateneo de Valladolid, Ciudad de Cáceres, Tigre Juan y Manuel Díaz Luis. Después de su primer volumen de relatos publicado, ‘Un camino hacia la esperanza’, candidato al Nacional de Literatura “Miguel de Cervantes” y al Fastenrath, de la Real Academia Española, y de su ‘Diccionario de personajes, topónimos y demás nomenclaturas del callejero salmanticense’, considerado ya como indiscutible referencia en la bibliografía sobre la Ciudad del Tormes, ha visto editados ‘Buscarruidos y otras historias taurinas’, ‘Aquella cigüeña tempranera’, ‘Crónica de una noble institución salmantina’ (Historia de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Salamanca, después llamada Caja de Salamanca y Soria o Caja Duero) y ‘Callejero histórico salmantino’. Ha sido colaborador de El Adelanto y de La Gaceta de Salamanca. Su novela póstuma, ‘La Campana del Carnaval’, fue presentada en el Casino de Salamanca en noviembre de 2019. A continuación se muestran algunos de sus últimos artículos:

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Casablanca, un paseo por el destino más moderno de Marruecos

Considerada centro económico, industrial y comercial de todo el país, es la ciudad más poblada de Marruecos. Si las primeras imágenes que vienen a tu cabeza al pensar en ella son las de un taciturno Humphrey Bogart paseando por silenciosas y bucólicas calles, olvídalas. Casablanca es de todo, menos tranquila. El principal puerto del norte de África se asoma al Atlántico para recoger sus valiosos frutos, que mueven gran parte de sus exportaciones. El ruido del constante tráfico, los colores de su limpio cielo o los olores de sus cotizadas especias perdurarán en tu memoria durante mucho tiempo. Pero son muchos los atractivos turísticos de Casablanca y aquí lo contamos. Qué ver en Casablanca 1. Mezquita del Rey Hassan II En esta impresionante construcción que ver en Casablanca se emplearon ocho años, y en ella trabajaron más de 2.500 obreros y cerca de 10.000 artesanos. Tuvo un coste cercano a 500 millones de euros, por lo que fue muy criticada. Las descomunales dimensiones de la Mezquita del Rey Hassan II hacen que pueda albergar a más de 100.000 personas: 80.000 en su interior y 25.000 en la sala de oraciones. Fue diseñada por el francés Michel Pinseau. 2. Ciudad Antigua o Medina de Casablanca Situada a un tiro de piedra del puerto, la Medina es uno de los mejores lugares parair de compras en Casablanca. Destruida como consecuencia del terremoto de Lisboa en 1755, en los últimos años está siendo restaurada para conseguir que sea tan atractiva como la de Essaouira o el zoco de Marrakech. Adéntrate en sus estrechas calles y aprovecha para adquirir babuchas, bolsos de piel u otros artículos de marroquinería. 3. Parque de la Liga Árabe Inaugurado en 1918, el Parque de la Liga Árabe es el pulmón verde de la ciudad y uno de los símbolos que visitar en Casablanca. Este ‘tesoro vegetal’ invita a la relajación, pues es uno de los pocos puntos donde olvidar el intenso ruido del tráfico y el constante bullicio. Situado en el Boulevard Moulay Youssef, junto a la catedral del Sagrado Corazón, cuenta con gran variedad de árboles e impresionantes palmeras. 4. La Corniche El barrio de moda que ver en Casablanca presume de un pintoresco paseo marítimo y elegantes hoteles. Atravesado por un boulevard de 3 kilómetros que se extiende desde la mezquita Hassan II, en su extremo occidental se encuentra el islote de Sidi Abderrahman, lugar de peregrinación musulmana al que solo se puede acceder cuando hay marea baja. 5. El Museo Judío de Casablanca Abierto en 1996, es el único museo judío del mundo árabe. Ubicado en el barrio de Oasis, a cinco kilómetros, exhibe 2.000 años de historia en forma de antiguos libros, pergaminos, trajes tradicionales y elementos sacramentales. El Museo Judío de Casablanca abre de 10:00 a 17:00 (de lunes a viernes) y de 11:00 a 16:00, domingos. En verano amplía su horario una hora más de lunes a viernes, cerrando sus puertas a las 18:00. 6. Plaza de Mohammed V La Plaza de Mohammed V alberga algunos de los edificios más sorprendentes que ver en Casablanca y es uno de sus principales ejes. Nombrada en honor del antiguo Sultán, está siempre repleta de actividad. No obstante, algunas de las sedes administrativas más importantes se dan cita aquí: Banco de Marruecos, Consulado de Francia, Oficina de Correos o Tribunal de Justicia. 7. Mercado Central de Casablanca Como fans confesos de los mercados, este rebosa actividad por los cuatro costados. Se encuentra en la zona del Boulevard Mohamed V y en su interior se venden carnes, pescados, frutas, flores y otros productos que van desde especias a miel, pasando por el cotizadísimo aceite de Argán. Si el calor lo permite, animaos a comprar carne en algún puesto del Mercado Central para que la cocinen en los restaurantes de su patio interior. Algo distinto que hacer en Casablanca. 8. Plaza de las Naciones Unidas Lo que en su día fuera el Gran Zoco es hoy uno de los puntos de interés que visitar en Casablanca. A medida que la Ciudad Nueva se fue extendiendo, la plaza evolucionó de mercado a nexo de unión entre la Medina y la denominada ‘ciudad europea’. La llegada del tranvía en 2012 la transformó por completo, siendo una de las paradas principales de la línea 1. Puede atravesarse de punta a punta mediante un paso subterráneo. 9. Zoco de las aceitunas Otro de los lugares imprescindibles que visitar en Casablanca es el zoco de las aceitunas, en el Barrio de Habous. Si os gustan olivas y encurtidos, este será vuestro pequeño paraíso. Las encontraréis de todos los tamaños, colores y sabores: negras, verdes, picantes, con especias, al limón… A precios de risa (menos de 2 euros el kilo) y listas para saborear in situ. O, si lo preferís, empaquetadas para llevar o meter en la maleta de vuelta a casa. Larga vida al Marché des Olives. 10. Puerto de Casablanca Construido a comienzos del siglo XX, está protegido de las olas por un colosal dique de tres kilómetros de extensión. La actividad pesquera en el puerto de Casablanca es frenética a primeras horas de la mañana, aunque no cesa en ningún momento. Ya sea la descarga de las piezas más frescas, el arreglo de las redes o un paseo por la concurrida estación de ferrocarril de Casa-Port, siempre hay algo que admirar en este punto imprescindible que ver en Casablanca. En el puerto de Casabalnca se pueden encontrar restaurantes especializados en pescados y mariscos que reciben a diario la materia prima casi en su propia puerta, desde una buena selección de ostras, camarones, tartares y frituras hasta excelentes vinos marroquíes. Restaurantes en Casablanca Ricks Café Aunque la película ‘Casablanca’ se rodó íntegramente en unos estudios cinematográficos de Los Ángeles, este café evoca al establecimiento testigo del amor entre Ingrid Bergman y Humphrey Bogart. Kathy Kriger, diplomática norteamericana de andadura profesional en Marruecos, decidió reconvertir un antiguo riad en Rick’s Café, escenario donde transcurre la película. Su barra es perfecta para

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Visitar las Cataratas del Niágara, excursión de un día desde Toronto

Cuesta pensar que estadounidenses y canadienses compartan algo más allá del idioma, ¿verdad? Pues, más aún, que compartan una atracción turística de la envergadura de las Cataratas del Niágara. Aunque ya eran populares como destino para recién casados, la película ‘Niágara’, protagonizada por Marilyn Monroe, hizo que el número de visitantes se disparara. Al igual que ‘Superman II’, donde se rodaron algunas impactantes escenas que seguro recuerdas si naciste en la década de los 70 u 80. Una excursión de un día o fin de semana es una de las actividades más típicas desde Toronto. Qué hacer en las Cataratas del Niágara o Niagara Falls 1. Table Rock Welcome Centre Empieza tu visita a las Cataratas del Niágara en el Centro de Bienvenida y déjate aconsejar para disfrutar al máximo. En Table Rock podrás, además, comprar alguno de los pases turísticos como el Niagara Falls Explorer Pass. También encontrarás tiendas de recuerdos y varios restaurantes. El Table Rock House, con excelentes vistas, ofrece brunch dominical con dos opciones: a la carta o por un precio fijo de 30 dólares. 2. Crucero Maid of the Mist En funcionamiento desde 1846, es uno de los servicios turísticos más antiguos del mundo que todavía sigue activo. Esta emocionante experiencia tienes que hacerla, al menos, una vez en la vida. El precio de los cruceros en el Maid of the Mist es de 22,25$ para adultos y 13$ para niños entre 6 y 12 años. Los menores de 5 años acompañados por un adulto pueden acceder de manera gratuita. El trayecto es muy seguro, pero te avisamos que da ‘un poco de respeto’ cuando el barco se acerca a la catarata y tiene que emplear a fondo sus motores para vencer la fuerte corriente en contra. Aunque la compañía proporciona un chubasquero con cada tíquet, te mojarás sin remedio. Así que ten mucho cuidado con la cámara fotográfica o teléfono móvil. 3. Subir a la torre Skylon La atracción más famosa de las Cataratas del Niágara te brindará las mejores vistas de esta maravilla y sus alrededores. Desde la torre Skylon es posible divisar Nueva York o Toronto en los días más claros. Pensada para el ocio de toda la familia, en ella podrás encontrar un observatorio, 3 restaurantes panorámicos -uno de ellos, giratorio- o un centro de ocio. 4. Pasear por Niagara Falls Como si de un parque temático se tratara, las calles de Niagara Falls están plagadas de llamativas tiendas y restaurantes. Cadenas como Rainforest Cafe o Hard Rock Cafe cuentan con sucursales de lo más coloridas. 5. Tomar una cerveza en la Niagara Brewing Company Con varias refrescantes cervezas de barril, algunas de ellas de elaboración propia, la Niagara Brewing Company es el sitio perfecto para hacer un alto en el camino antes o después de tu visita a las Cataratas del Niágara. Ofrece una «Hoppy Hour» de 15:00 a 16:00 y de 19:00 a 20:00, además de una pequeña carta de comidas y dos terrazas. Los encontrarás en el 4915-A de Clifton Hill. 6. Reponer fuerzas en Chuck’s Roadhouse Bar & Grill Un poco alejado de zona más turística, en el 5317 de Ferry St, se ubica este restaurante para comer en Niagara Falls. Una de las especialidades de Chuck’s Roadhouse Bar & Grill es el denominado steak and lobster: solomillo de ternera con cola de langosta a la parrilla. Nunca un ‘tierra y mar’ nos supo tan delicioso. En su menú, también ofrecen hamburguesas, costillas, ensaladas, platos de pollo o fish and chips. 7. Cata de vino de hielo o icewine Algo que hacer de manera casi obligatoria cuando visites las Cataratas del Niágara es una cata de vinos en alguna de las más de 50 bodegas de la región. Cada vez más famoso, el vino helado canadiense se produce de viñedos congelados de forma natural cuyos frutos se recogen a temperaturas de -8º o menos. Ideal para postre, el ice wine es bastante caro ya que son necesarios muchos kilos de fruto para una sola botella. 8. Niagara on the Lake Al contrario que Niagara Falls, esta ciudad de postal parece haberse quedado anclada en el tiempo. Pasea tranquilamente por el centro histórico de Niagara on the Lake, relájate en Queen’s Royal Park, explora las pequeñas tiendas o disfruta de los dulces típicos en alguno de sus acogedores cafés. ¡Una verdadera delicia! ¿Cómo llegar hasta las Cataratas del Niágara desde Toronto? El autobús es la manera más cómoda ya que hay varias compañías que realizan el recorrido desde Toronto a las Cataratas del Niágara en dos horas y media. Nosotros elegimos Greyhound. Otra opción es un tren que sale desde Union Station y llega a Niagara Falls en menos de dos horas. ¿Has estado en las Cataratas del Niágara? ¿Cómo fue tu experiencia?

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San Francisco, tranvías y casas victorianas en el norte de California

En esta entrada, os proponemos un recorrido por San Francisco, una de las ciudades más fascinantes de los Estados Unidos. Situada al norte de California, es famosa por el icónico puente Golden Gate. Otras estampas de su cosmopolita imagen la componen los típicos tranvías y coloridas casas victorianas. Pero hay mucho que ver en San Francisco. Y también mucho que comer. Así que vamos a proponeros varias paradas coincidiendo con los lugares más turísticos. ¿Nos acompañais en este paseo? Qué ver en San Francisco 1. The Painted Ladies Uno de los lugares más fotografiados que ver en San Francisco. Esta hilera de casas victorianas de madera, pintadas en colores suaves, son famosas en todo el mundo. Son conocidas también como Postcard Row, por aparecer en cientos de postales, y fueron construidas finales del siglo XIX. Frente a ellas, el parque de Alamo Square (que da nombre al barrio), ideal para sentarse a contemplar el skyline o disfrutar de un pícnic. ¿Dónde comer cerca de The Painted Ladies? Con varios restaurantes en San Francisco, la especialidad de Souvla es el souvlaki. Ellos mismos asan la carne -pollo, cerdo o cordero- que sirve de relleno a unas esponjosas pitas. Te recomendamos que hagas un pedido para llevar y lo saborees en Alamo Square. ¡Ah, y de postre, el clásico yogur griego! 2. Union Square La zona más comercial que visitar en San Francisco es un enjambre de turistas, adictos a las compras y hoteles de cinco estrellas. Boutiques de lujo, tiendas de regalos, grandes almacenes (con Macy’s a la cabeza) y galerías de arte hacen de Union Square una de las plazas más animadas. ¿Dónde comer en Union Square? Un establecimiento imprescindible en la zona de Union Square es Lori´s Diner, en el número 500 de Sutter Street. Esta famosa barra abrió sus puertas por primera vez en 1986 y es muy popular por sus hamburguesas y desayunos. 3. Fisherman’s Wharf Otro de los rincones imprescindibles que ver en San Francisco es el Muelle 39 (Pier 39), situado en Fisherman’s Wharf. Allí, encontrarás muchísimas tiendas y atracciones como el Aquarium o el Cartoon Art Museum. Pero, si algo te sorprenderá, es la inmensa comunidad de leones marinos que vive en su aguas. Siempre concurrido, podréis contratar diferentes actividades -en segway, bicicleta o tuk-tuk– y tours en barco. ¿Dónde comer en Fisherman’s Wharf? En Fisherman’s Wharf podrás almorzar en puestos callejeros o algunos de los mejores restaurantes en San Francisco especializados en pescados y mariscos. Si no sabes qué elegir, te sugerimos The Franciscan Crab, con sus espectaculares vistas a Alcatraz. ¿Dos imprescindibles? Cangrejo y sopa de almejas o clam chowder. 4. Little Italy Una de las zonas con más encanto que ver en San Francisco es, también, una de las más tranquilas. Para conocer a fondo Little Italy, lo mejor es comenzar en el cruce entre Broadway y la Avenida Columbus. Entre sus coloridos edificios, destacan cafeterías y heladerías en las que descansar durante unos minutos antes de seguir descubriendo la ciudad. ¿Dónde comer en Little Italy? No pierdas la oportunidad de saborear la auténtica cocina italiana en Little Italy. Pizza al horno de leña, antipasti, pastas frescas, helados… ¡Y buenos vinos del país alpino! Nosotros acertamos en Original U.S. Restaurant (414 Columbus Ave) y su horario ininterrumpido de 11 a 23. Fundado en 1890, es una institución en la ciudad. 5. Chinatown Después de Nueva York, el Chinatown de San Francisco acoge a la segunda comunidad china más grande de los Estados Unidos. En cuanto cruces la típica puerta de entrada, te esperan mercadillos de comida, tiendas de ropa, artesanía y recuerdos, restaurantes y farolillos por doquier. En Portsmouth Square se izó por primera vez la bandera estadounidense en 1846. Casi dos siglos después, es lugar de encuentro de muchos de sus vecinos, formando una estampa muy original que ver en San Francisco. Por cierto, ¿sabías que las primeras galletas de la fortuna fueron horneadas aquí y no en China? ¿Dónde comer en Chinatown San Francisco? Al igual que en Little Italy, encontrarás un buen puñado de restaurantes especializados en cocina oriental. Regentados por familias de emigrantes, son sinónimo de precios económicos y abundantes cantidades. Nuestra recomendación es Sam Wo, con más de 100 años de andadura y todo un símbolo en Chinatown. 6. Pirámide Transamerica El segundo rascacielos más alto que ver en San Francisco es uno de los iconos de esta ciudad de California. Aunque, actualmente, ya no es sede de la Transamerica Corporation, aún aparece su logo en el edificio. Diseñada por William Pereira, tiene 260 metros de altura. ¿Dónde tomar algo cerca de la Pirámide Transamerica? A tiro de piedra de Chinatown y Little Italy se encuentra Vesuvio Cafe (255 Columbus Avenue). Este bar histórico es el sitio perfecto para hacer un alto en el camino con una buena cerveza de grifo o un cóctel eco-friendly. Inaugurado en 1948, el edificio en el que se encuentra fue diseñado por el arquitecto italiano Italo Zanolini. Enfrente de Vesubio Café podrás, también, curiosear en City Lights Booksellers & Publishers, una de las librerías más míticas que visitar en San Francisco, especializada en artes, literatura del mundo y política progresista. 7. Japantown Japantown es el barrio japonés más grande y antiguo de la nación. Además de su calle principal, Post Street, merece la pena acercarse hasta el Japan Center, repleto de tiendas y restaurantes nipones. Llama la atención una impresionante pagoda de cinco pisos y treinta metros de alto, regalo de la ciudad de Osaka. Y la puerta de entrada a Japantown, similar a a la de un templo. Un barrio muy curioso que ver en San Francisco. ¿Dónde comer en Japantown? Corea no es Japón, pero una barbacoa coreana siempre es una buena idea. Beque BBQ Grill y su ‘barra libre’ de carne -que cocinas tú mismo- por 22 dólares/persona es una gran idea. 8. Lombard Street Situada entre Hyde y Leavenworth, Lombard Street es la calle más famosa de San Francisco. Aunque no es la más empinada

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Niza: playas, cultura y glamur en la capital de la Costa Azul

La séptima ciudad más habitada de Francia es uno de los centros turísticos de la bella Costa Azul. Apenas 30 kilómetros la separan de Italia, cuya influencia culinaria puede apreciarse en algunos de sus platos más típicos. Hoteles de lujo, balnearios, magníficas playas y una marchosa vida nocturna han hecho de ella un destino imprescindible para viajeros de alto nivel adquisitivo. Pero, no te preocupes, hay muchas cosas que ver en Niza sin dejar a cero la cuenta bancaria. Acompáñanos en este paseo. Qué ver en Niza 1. Paseo de los Ingleses Lo que a principios del siglo XIX era un camino de piedras con apenas dos metros de anchura, es hoy uno de los principales puntos que ver en Niza. El Promenade des Anglais separa la playa de los edificios de la bahía de los Ángeles y mide 7 kilómetros de longitud. Ideal para recorrer andando o en bicicleta (incluso, con patines) alberga algunos de los más lujosos hoteles de la Costa Azul, como Le Negresco o el Hyatt Regency Nice Palais De La Méditerranée. 2. Museo Matisse Dedicado al pintor francés Henri Matisse, reúne una de las colecciones más grandes del mundo. El Musée Matisse fue inaugurado en 1963 y está ubicado en la Villa des Arènes, en el barrio de Cimiez. Abre todos los días, excepto martes. De 10:00 a 17:00 entre el 1 de noviembre y el 1 de abril. Y de 10:00 a 18:00 del 2 de mayo al 31 de octubre. Uno de los lugares imprescindibles que visitar en Niza si eres un amante del arte. 3. Puerto de Niza o Port Lympia Construido en 1745, fue uno de los principales motores económicos de la ciudad gracias al transporte de mercancías. Al igual que su actividad turística y deportiva, una de las más productivas de la Costa Azul francesa. Pequeñas embarcaciones de pescadores locales contrastan con yates de lujo. Además de los enormes buques de pasajeros allí atracados, pues Niza es una de las paradas más típicas en los numerosos cruceros que recorren el Mediterráneo. Sin duda, un sitio mágico que ver en Niza. 4. Catedral de San Nicolás Este templo que visitar en Niza te transportará por unos instantes a Rusia. ¿Por qué? La catedral de San Nicolás es una iglesia ortodoxa rusa y está bajo la jurisdicción del Patriarca de Moscú. Localizada en el bulevar Tzarévitch, fue inaugurada en 1912. Puedes reservar una visita guiada a través de la dirección de correo electrónico que aparece en su web. 5. Mercado de las flores Cours Saleya El principal mercado que ver en Niza rezuma encanto por los cuatro costados. Se extiende a lo largo de la calle Cours Saleya, desde las 6 de la mañana hasta las 17:30 (domingos, solo hasta las 13:30). Además de flores, recuerdos y artesanía, es posible adquirir alimentos de todo tipo: quesos, embutidos, fruta fresca, dulces, frutos secos… ¡Una delicia para los sentidos! 6. Ciudad Vieja de Niza Difícil encontrar lugares que visitar en Niza con tanto encanto como la Ciudad Vieja. El corazón turístico de la urbe gala es punto de encuentro de los nizardos. Uno de sus enclaves más espectaculares, la Plaza Rosetti, está repleto de cafés y típicos restaurantes con terrazas donde sentarse a ver la vida pasar, copa de vino en mano. La de Rosetti está presidida por la catedral de Santa María y Santa Reparata, patrona de la ciudad. Restaurantes en Niza La cocina nizarda está muy influenciada por la cercanía de Italia, aunque es mayormente mediterránea. Se dice que los franceses llaman ‘cariñosamente’ caga-blea (caga acelga) a sus compatriotas, ya que uno de los platos típicos es la tortilla de acelgas. Nosotros no la probamos, pero sí estos restaurantes en Niza que bien valen una parada. Chez Rene Socca (2 Rue Miralheti) La socca es una de las especialidades culinarias para comer en Niza. Sus ingredientes principales son harina de garbanzos y aceite de oliva, y se prepara en forma de crep. Se come con las manos y, para acompañarla, nada mejor que un vino francés. Cada día se forman largas colas a las puertas de Chez Rene Socca, en la Ciudad Vieja. Se trata de un local que exhibe sus platos en grandes vitrinas. Tú eliges qué quieres y pagas después por todo lo que lleves. Lo habitual es difrutarlo en su terraza exterior. También sirven focaccias, sardinas rebozadas o calabacines rellenos. Y de postre, una suculenta tarta casera de manzanas. Les Distilleries Idéales (24 Rue de la Préfecture) Pocos bares que visitar en Niza con tanto encanto como Les Distilleries Idéales. Con casi 20 cervezas de barril, también ofrece cócteles y aperitivos. Frecuentado por lugareños, es perfecto para sentarse en su tranquila terraza. Pide un par de copas de vino, algo de charcuterie o quesos franceses y ¡disfruta! Chez Mémère (6 Rue Francis Gallo) Este negocio familiar ofrece el denominado ‘menú fórmula’. Consiste en un entrante y plato principal o principal y postre por menos de 20 euros. Su marmita de pescados (con salmonetes y mejillones) es para recordar. También dispone de otros menús, a base de tapas vegetarianas o degustación de noquis. Uno de los restaurantes en Niza con más encanto que puedas imaginar. ¿Cuál es el plato típico de Niza? La ensalada nizarda o salade niçoise No puedes marcharte sin probar el plato más popular de la zona. Esta fresca ensalada nizarda se compone de tomate, pimiento verde y rojo, alcaparras, huevo duro, aceitunas negras, aceite de oliva y albahaca. A menudo se sirve con atún y anchoas, dependiendo de dónde la pidas. Y sí, está claro que los franceses no han descubierto América con este plato, pero lo encontrarás en la mayoría de restaurantes de Niza. ¿Te ha gustado este paseo? ¿Nos recomiendas otros lugares que visitar en Niza? ¡Esperamos tus comentarios!

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Hoi An, la ciudad más bonita de Vietnam y la magia de sus farolillos

Situada en la costa central de Vietnam, Hoi An es una de esas ciudades que te atrapa nada más pisarla. Con algo menos de 90.000 habitantes, fue durante muchos años el puerto más importante del país asiático. Aunque ha sufrido el auge de urbes cercanas, como Da Nang, la pesca sigue funcionando de forma tradicional y es su principal fuente de ingresos, junto al turismo. Hoi An consiguió evitar grandes daños durante la guerra, conservando una imagen única que la llena de encanto. Hay mucho que ver en Hoi An y esperamos que nos acompañes en este paseo repleto de belleza e historia. Qué ver en Hoi An Sin duda, este es un lugar para pasear sin prisas. Aprovecha las primeras horas del día o las últimas de la tarde, cuando las temperaturas son más suaves, cálzate unas cómodas zapatillas y déjate seducir por la ciudad más bonita de Vietnam. Hay mucho que hacer en Hoi An. Mercado central de Hoi An Uno de los lugares más bulliciosos que ver en Hoi An, donde se dan cita vendedores de carnes, pescados, frutas y verduras, además de compradores y turistas curiosos como nosotros. Una amalgama de olores y colores, ideal para adquirir algún producto típico de la zona, como su alabada artesanía. Templo Quang Cong Dedicado al general de igual nombre, histórico personaje famoso por su coraje, este templo de colorida fachada y entrada gratuita que ver en Hoi An es un verdadero espectáculo. Construido a mediados del siglo XVII, este remanso de paz invita a olvidarse del mundanal ruido. Ciudad Vieja de Hoi An Declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1999, la Ciudad Vieja de Hoi An rebosa encanto por los cuatro costados. Cientos de turistas pasean relajadamente entre tiendas de recuerdos, sastrerías, pequeñas joyerías artesanales, restaurantes con vistas al río Thu Bon y casas de madera que te transportan irremediablemente a siglos pasados. El puente cubierto japonés Construido en la década de los cincuenta, este puente-pagoda separaba la ciudad en dos partes: el barrio chino y el japonés. Su original estructura de madera incluye techo para refugiarse de sol y lluvia, y en su interior alberga un pequeño templo de entrada gratuita. Sin duda, una de las mejores fotos que hacer en Hoi An. Mercado nocturno de Hoi An Al caer la tarde, es el momento de pasear por la orilla del río y encaminarse al Mercado nocturno. Si hay un término para describir este sitio que ver en Hoi An, ese es, sin duda, ‘mágico’. Los callejones iluminados por miles de coloridos farolillos forman una imagen que se grabará en tu retina para siempre. Aprovecha para visitar alguna de sus tiendas y hacerte con un par de ellos. Te aseguramos que es un souvenir tan bonito como decorativo, y hará que recuerdes tu visita a Hoi An cada vez que lo mires. Otras compras típicas son bolsas de seda, cerámica, cajas de madera, máscaras tradicionales y, cómo no, el típico sombrero vietnamita. El nón lá es usado por los campesinos para protegerse del sol y la lluvia mientras trabajan en el campo. Sastrerías Las hay por decenas y en ellas es posible adquirir ropa a medida. Elige tu modelo de chaqueta, vestido o traje de cualquier marca internacional y en pocas horas lo tendrás listo por un precio bajísimo. Algunos de los vestidos que exponen a las puertas de sus establecimientos son dignos de la gala de los Oscar. Cómo llegar a Hoi An La mejor manera de llegar a Hoi An es en avión hasta el cercano aeropuerto de Da Nang. Los vuelos internos suelen tener precios de risa con la compañía vietnamita Jetstar Pacific Airlines. Desde allí podéis trasladaros a vuestro hotel en taxi o transporte privado (no dejéis de usar Grab, el Uber asiático) en unos 20 minutos. Muchos hoteles de Hoi An ofrecen la opción de shuttle desde y hasta el aeropuerto de Da Nang por unos 15 dólares por persona y trayecto. Dónde alojarse en Hoi An Hoi An TNT Villa Situado a 300 metros del Puente Cubierto Japonés y del Salón de Actos de la Congregación Chino Cantonesa, este hotel para alojarse en Hoi An nos sedujo por precio y servicios. Una de las cosas que más agradecerás si visitas Vietnam en temporada de calor será una piscina para darte un refrescante chapuzón antes o después de una jornada de turismo. Nosotros nos alojamos en una espaciosa junior suite por algo menos de 40 euros la noche, con desayuno incluido y una terraza de lo más pintona. Qué comer en Hoi An Rosas blancas de Hoi An Este delicada especialidad de Hoi An se asemeja a los pétalos de una rosa y esconde en su interior una gamba cocida que ha sido cubierta con papel de harina de arroz. Se sirve con ajo frito y se come con palillos. Cao lầu Elaborado con fideos, cerdo y verduras, el cao lầu es un plato regional que comer en Hoi An. Lo encontrarás en la carta de la mayoría de restaurantes. Pescado envuelto en hoja de banano Cada mañana podrás ver a los pescadores vendiendo mercancía en las calles cercanas al puerto. Aprovecha para degustarlo cocinado en una hoja de banano, acompañado de arroz y diferentes especias. La gastronomía vietnamita es, sencillamente, deliciosa. Además de estas sugerencias para comer en Hoi An, no dejes de hincarle el diente a una buena sopa phở (fideos de arroz en caldo de carne de ternera), gỏi cuốn (rollitos fríos de papel de arroz con carne de cerdo, gambas y hierbas) o su bocadillo más típico: bánh mì. ¿Has estado en esta preciosa ciudad vietnamita? ¿Nos recomiendas otras cosas que hacer en Hoi An?

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Monsaraz, un coqueto y encantador pueblo del Alentejo portugués

Fue una de las más gratas sorpresas que tuvimos en el Amieira Trip. Este encantador pueblecito de casas blancas y estrechas calles peatonales -solo dos, la Rua Direita y la de Santiago– rezuma paz y tranquilidad entre cal y pizarra. Rodeada por una muralla medieval y baluartes levantados durante la guerra de 1640, cuenta con un castillo que fue mandado edificar por Alfonso III en el siglo XIII. Pero, a pesar de sus pequeñas dimensiones, hay mucho que ver en Monsaraz. Hasta 1167, estuvo bajo dominio musulmán. Y, tras ser repoblada, pasó a manos de los Caballeros templarios, hasta ser entregada en 1319 a la Orden de Cristo. Desde mediados del XIX forma parte del concejo de Reguengos de Monsaraz. A lo largo de su historia ha sufrido varios asaltos, como el de la artillería inglesa liderada por el Conde de Cambridge tras no recibir el dinero pactado con la Corona de Portugal y haber roto el compromiso de boda entre el lord británico y la hija del Rey. Al ser una de las poblaciones más antiguas del sur, le tocó desempeñar durante siglos un papel clave en el sistema defensivo contra la armada española. Tras entrar por la Porta da Vila y recorrer unos empinados metros de calzada nos encontramos con la rúa Direita. Desde ahí se abre una luminosa plaza que ver en Monsaraz, Plaça Velha, presidida por la Igreja Matriz. Consagrada a Nossa Señora da Lagoa, data de mediados del siglo XVI. Y fue construida por el maestro de pedrería Pero Gomes. Frente a ella se erige el Pelourinho, una picota del siglo XVIII coronada por una esfera del universo. En la misma plaza contemplamos la antigua iglesia, el hospital de la Misericordia, la capilla de San José y la Oficina de Turismo. El que fuera patio de armas de la fortaleza ha sido reconstruido. Y se utiliza como coso taurino al que acuden los forçados de la zona para su espectáculo, uno de los más famosos de Portugal. Todo el pueblo, a pesar de ser pequeño, da la sensación de ser una fortaleza desde la que podía divisarse con facilidad la llegada del enemigo. De ahí que las vistas desde varios de esos ‘miradores’ resulten espectaculares. Como las de la Torre de Menagem, desde el que en los días claros puede divisarse el Castillo de Mourao. Además del impresionante lago Alqueva, el mayor de agua dulce de Europa, y el valle del Alentejo. Azulejos y pinturas costumbristas, bordados, cestas, artículos de cuero y productos artesanales, como mieles, licores, dulces o patés, son algunos de los recuerdos típicos de Monsaraz. Una de mis compañeras de viaje, la gran Manena Munar y yo, nos enamoramos de las coloridas vajillas y cristalerías, una preciosidad. Hemos prometido volver para darnos el capricho y pasear de nuevo por sus calles para retroceder en el tiempo. Además de todas estas recomendaciones sobre qué ver en Monsaraz, no te marches sin disfrutar de la espectacular gastronomía de la zona.

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