Author name: Marta Carnero

‘Chez Léon’ o dónde comer los mejores mejillones con patatas fritas en Bruselas

Es el restaurante turístico por excelencia de Bruselas. Y, según aseguran, el más grande del país, con capacidad para 420 personas. Cualquiera diría que cuando Chez Léon nació en 1893 solo contaba con cinco mesas. Desde entonces ha pasado de generación en generación de la familia Vanlancker. Situado a un tiro de piedra de la Grand Place, resulta el lugar ideal para saborear el plato más típico de la gastronomía belga, mejillones con patatas fritas. O si no, cualquiera de las 120 recetas tradicionales que ofrecen en su carta: terrina de paté de conejo, guisado de pavo a la cerveza de frambuesa, ancas de rana al ajillo, calamares con salsa tártara, sopa de cebolla… Acompáñalo de una cerveza rubia de la casa –Léon Beer-, elaborada exclusivamente para ellos, y te sentirás en el mismo paraíso. A mediodía ofrece un interesante menú del día por 17,95 euros. Yo probé tomate relleno de camarones y mejillones rebozados, con sus correspondientes patatas fritas. Más abajo podéis ver la cazuela que se metió entre pecho y espalda mi compañero de viaje, Luis Xixerone. Todo estaba delicioso. Nuestro grupo decidió comer dentro del local porque fuera hacía mucho calor. Pero si lo prefieres puedes hacerlo en una de las mesas de la amplísima terraza de Chez Léon. Eso sí, prepárate para el enorme trajín de gente que camina por la calle. Chez Léon es gratis para menores de 12 años Muy pocas personas lo saben, pero en Chez Léon, los niños menores de 12 años, acompañados de un familiar, pueden comer gratis ‘a la carta’ (excepto menús de grupos). En 2014, sirvieron más de 16.000 comidas infantiles gratuitas. Y otro detalle que hace único a este restaurante en Bruselas: hay un aparcamiento para cochecitos. Además, todos los domingos a partir de las 18:00 horas, puedes comer todos los mejillones que quieras. Sí, como lees. Pide tu cocotte y decide cuándo parar. Cuando hayas acabado, no te olvides de hacer una visita a la famosa Jeanneke Pis, a la misma vuelta de la esquina, la versión femenina del Manneken Pis. Chez Léon abre todos los días ininterrumpidamente de 11:30 a 23:00, entre semana, y de 11:30 a 23:30, viernes y sábados.

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Tapear en Sevilla: 10 bares para saltarse la comida o la cena como un marqués

Tapear en Sevilla es una tradición muy española y, sobre todo, muy andaluza. La ciudad está plagada de bares, tascas y bodegas donde el tapeo puede sustituir la comida o la cena. Nosotros dedicamos un par de mañanas a ello y este es el resultado. 1. La Bodega de la Alfalfa. Alfalfa, 4 Abrió sus puertas en 1985 y se definen como un «templo sevillano de la manzanilla y los vinos de Sanlúcar y Jerez». La Bodega de la Alfalfa ofrece calidad y mucha variedad para tapear en Sevilla. Casi todos los pinchos pueden convertirse en una ración o media. Tienen platos del día fuera de carta. 2. Bar Manolo. Alfalfa, 3 Tasca de toda la vida con una agradable terraza para tapear en Sevilla y especialidad en serranitos, choco frito, boquerones adobados y solomillo al whisky. 3. El Rinconcillo, Gerina, 40 El bar más antiguo de la ciudad era conocido como ‘el refugio de las cuatro pés’ por ser su mejor clientela periodistas, poetas, policías y prostitutas. Fundado en 1670, en la amplia lista para tapear en Sevilla de El Rinconcillo no puedes dejar de probar espinacas con garbanzos sevillanas o croquetas caseras. 4. Bar Gonzalo. Calle de los Alemanes, 21 A la sombra de La Giralda se ubica Bar Gonzalo, local casi centenario para tapear en Sevilla que también es restaurante. En su barra, tapas de siempre como patatas alioli, salpicón de pulpo, ensaladilla rusa o anchoas del mismo San Toña (literal). Y otras más renovadas: sepia con salsa de yogur, atún a la plancha con cebolla caramelizada o langostinos en pasta fina. 5. Casa Vizcaíno. Calle de la Feria, 27 Una tasca con tanto encanto como serrín en el suelo (mucho). Frecuentada por lugareños y vecinos del barrio. Vermú de grifo, altramuces de cortesía y tapas de mejillones, mojama o bacalao. 6. Dúo Tapas. Calatrava, 10 Local de cocina en miniatura con una interesante carta de vinos y un buen puñado de propuestas para tapear en Sevilla en forma de pequeños bocados. Nosotros probamos tres que nos dejaron bastante fríos. 7. Bodeguita Blanco Cerrillo. José de Velilla, 1 Otro de los templos gastronómicos para tapear en Sevilla te seducirá con sus históricos boquerones en adobo, calamares fritos o pavía de pescada. 8. Casa Diego. Santa Cecilia, 29 En pleno Triana, Casa Diego presume de receta de caracoles desde 1963. También carne mechada, pringá o ensaladilla. No olvides una buena ración de pan para mojar en la salsa de uno de los platos estrella para tapear en Sevilla… 9. Casa Ricardo (antigua Casa Ovidio). Hernán Cortés, 2 ¿Alguien ha dicho croquetas? Sí. Se dice, se cuenta, se rumorea que en Casa Ricardo preparan las mejores para tapear en Sevilla. Delicada bechamel de textura casi líquida aderezada con taquitos de jamón… ¿Se te ha hecho la boca agua? 10. Bodeguita Romero. Harinas, 10 Si hay un plato típico para tapear en Sevilla ese el montadito de pringá . Y los de Bodeguita Romero son únicos. No dejes de probar sus papas aliñás, albóndigas de retinto o ensaladilla. ¡Para chuparse los dedos! Si te apetece terminar esta ruta para tapear en Sevilla con una copa bien preparada, pero estás cansado de los bares de siempre, prueba en el Mercado de Triana, donde encontrarás deliciosos combinados a un precio más que interesante. No están, ni mucho menos, todas las que son, pero hay que tener en cuenta que la capital andaluza es una ciudad muy grande y nos quedaron unas cuantas por probar. ¿Cuál nos recomiendas para tapear en Sevilla la próxima vez?

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Nápoles, mucho más que ‘pizza’ y ‘sfogliatella’ en el sur de Italia

La tercera ciudad más grande de Italia, por detrás de Roma y Milán, posee un carácter único. Amada y odiada a partes iguales, llena de vida, presume de imponentes monumentos, pintorescos rincones, historia a raudales y una excelente gastronomía con la pizza como buque insignia. Acompáñanos en este ordenado caos por los mejores lugares que ver en Nápoles. Qué visitar en Nápoles 1. Plaza del Plebiscito La mayor plaza que ver en Nápoles, con una superficie cercana a los 25.000 m², acoge algunos de los edificios históricos más importantes, como la imponente Basílica de San Francisco de Paula. En ella también podrás admirar tres palacios: Real, de la Prefectura y Salerno. 2. Spaccanapoli Se traduciría literalmente como ‘parte-Napóles’ porque antiguamente dividía el centro histórico en norte y sur. Para disfrutar una de las calles más importantes que ver en Nápoles es recomendable llevar contigo una pequeña lista de paradas: -Basílicas: Santa Clara y Santo Domingo Mayor. -Palacios: Pinelli, Petrucci, San Gennaro all’Olmo, Tufarelli, Mazziotti, di Sangro di Casacalenda… -Iglesias y capillas: Santa Maria del Presidio, Santa Maria Assunta dei Pignatelli, Sant’Agrippino a Forcella, Gesù Redentore y San Ludovico d’Angiò… En Spaccanapoli también merecen un alto en el camino la Casa Professa dei Padri Gesuiti y el Complejo de Santa Maria dello Splendore. 3. Galería Humberto I Construida entre 1887 y 1890, es una de las fotos más típicas que hacer en Nápoles. La Galería Humberto I es la más popular de Italia junto con la Galleria Vittorio Emanuele II de Milán. Aunque algunos de sus locales están cerrados actualmente, merece una visita por lo espectacular de su arquitectura. 4. Catedral de Nápoles Más conocida como Duomo, es el principal edificio religioso que visitar en Nápoles. La Catedral Metropolitana de Santa María de la Asunción fue edificada entre 1299 y 1314, y aunque no resulta especialmente llamativa por fuera, en su interior se ‘esconde’ la Capilla del Tesoro. De estilo barroco, en ella luce la estatua del santo patrón de la villa, San Jenaro. 5. Castel dell’Ovo El Castillo del Huevo debe su nombre a una vieja leyenda. Cuenta que Virgilio escondió un huevo mágico bajo sus cimientos y que, si este llegara a romperse, la ciudad sufriría una enorme catástrofe. Construido en 1128 junto a la costa, esta fortificación que ver en Nápoles ha servido como elemento defensivo, cárcel o residencia real. Actualmente, se utiliza como centro de eventos y exposiciones. 6. Castel Nuovo Conocido entre los lugareños como Maschio Angioino, este castillo medieval es otra de las atracciones que ver en Nápoles. Su exterior conserva cinco torreones unidos y está rodeado por un gran foso. En su interior puede contemplarse la Capella Palatina, pequeña iglesia que aún conserva algunos de sus frescos originales. 7. Via San Gregorio Armeno ¿Quién no ha oído hablar de los famosos belenes de Nápoles? Localizada en pleno centro histórico, San Gregorio Armeno reune a los mejores artesanos en este curioso arte navideño. Las figuritas se exponen durante todo el año, junto a otras más modernas que representan a políticos, deportistas y otros famosos. 8. Quartieri Spagnoli A pesar de su mala fama en el pasado, el barrio español de Nápoles es un sitio bastante tranquilo (al menos, durante el día, cuando lo visitamos). Surgió en el siglo XVI con el objetivo de dar cobijo a los militares españoles destinados a controlar posibles revueltas. En él encontrarás algunas de las imágenes más típicas que ver en Nápoles: estrechas y empinadas calles, motoristas sin casco, ropa tendida entre edificios y altares en cada esquina. Muchos de ellos, dedicados a su ‘dios’: Maradona. 9. Via Partenope Una de las que calles más elegantes que visitar en Nápoles te brindará, además, impresionantes vistas del mar a lo largo de todo el paseo. En Via Partenope se ubican algunos de los hoteles más lujosos de la ciudad, como el Royal Continental o el Eurostars Hotel Excelsior. A lo largo del recorrido, nada mejor que una parada para reponer fuerzas en alguna de sus pizzerías o trattorias mientras contemplas el Mediterráneo y el Vesubio en primera línea. La gastronomía de Nápoles Ya seas de dulce o salado, la gastronomía napolitana es apta para todos los gustos. Y, también, para todos los bolsillos. Marcada por su situación geográfica, en ella abundan pescados y mariscos frescos, además de verduras y frutas. Y, por supuesto, pasta. La estrella es, sin duda, la pizza napolitana, elaborada siempre en horno de leña. Aunque encontrarás más variedades en algunas de las mejores pizzerías de Nápoles, los lugareños creen firmemente que solo hay dos tipos: margarita y marinera (no, no lleva ningún tipo de pescado y lo explicamos un poco más abajo). ¿Qué comer en Nápoles? Babà napolitano Este dulce, muy dulce, está presente en la mayoría de pastelerías y restaurantes de Nápoles. Encontrarás la versión clásica de la foto, además de otras con crema, chocolate, nata, fresas, limón, Nutella… Elaborado al horno, su ligera masa está bañada en limoncello, así que, mejor, no se lo deis a probar a los niños… La Pasticceria Capparelli, en Via Dei Tribunali, 327, es uno de los mejores sitios para probar el babà napolitano. Sfogliatella Otro de los dulces tradicionales que comer en Nápoles debe su nombre a la hojas de hojaldre (pasta sfoglia) utilizadas en su preparación. Aunque se suele rellenar con pasta de queso ricotta, otras variantes son mermelada, nata montada, crema de chocolate o chantillí. El origen de los sfogliatelle se remonta al siglo XVIII, cuando se creó en el Monasterio de Santa Rosa, en la Costa Amalfitana. Los de Sfogliate e Sfogliatelle, Via San Gregorio Armeno, 24, son para ponerles un altar. Spaghetti alle vongole Este delicioso plato de pasta que comer en Nápoles tiene almejas como ingrediente principal. Además, un sofrito de ajo y aceite de oliva, vino blanco y tomate natural. La sencillez más exquisita que uno pueda imaginar. Pizza frita napolitana Además de las pizzas que veréis a continuación, la variedad frita es típica para comer en Nápoles. Podría decirse que la pizza

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Évora, ciudad medieval de calles empedradas en el corazón del Alentejo

Situada a 120 kilómetros de Lisboa, es una de las ciudades más bonitas de Portugal y la más popular de la zona del Alentejo. Desde antes de entrar en ella, a una considerable distancia, puede contemplarse el símbolo de la villa, su acueducto romano. Pero hay mucho que ver en Évora. Acompáñanos en este paseo. Qué ver en Évora 1. Acueducto de Água de Prata El Acueducto da agua da Prata es uno de los mejores conservados junto al de Segovia. Y, también, la primera parada de nuestras recomendaciones sobre qué ver en Évora. En este caso, su construcción en ladrillo recubierto con una capa de yeso le proporciona una gran finura. Además, se adentra durante varios centenares de metros en la ciudad. Algunas de las casas de la zona están construidas bajo los arcos del mismo, lo que ofrece una imagen única y pintoresca. 2. Templo romano de Évora La siguiente parada la realizamos en el templo romano de la villa, conocido como el Templo de Diana, y uno de los símbolos más fotografiados que ver en Évora. A pesar de que, actualmente, solo lo sostienen trece columnas que han sobrevivivo a los años y la erosión, merece la pena contemplarlo. Mi compañero de viaje, Jesús, da muchos más datos en su blog. 3. Catedral de Évora Otro de los monumentos más importantes que ver en Évora es su catedral, o Basílica Sé Catedral de Nossa Senhora da Assunção. Está emplazada en el centro histórico y a medio camino entre el gótico y el románico. Su fachada principal, cubierta con granito rosa, recuerda levemente a la de Salamanca, aunque sus dimensiones son menores. La entrada conjunta para verla junto al claustro cuesta 2.50 euros, 1.50 si se quiere visitar sola. 4. Calles de suelos empedrados Recorrer sus empinadas calles es una de las mejores cosas que hacer en Évora, una delicia para el paseante. Paredes blancas y suelos empedrados en un ambiente silencioso que en cierto modo consigue trasladarte a otra época. 5. Capilla de los Huesos, no apta para todos Uno de los puntos que ver en Évora que más llamó nuestra atención fue la Capilla de los Huesos, situada junto a la iglesia de San Francisco. Su característica principal es que sus paredes están construidas con huesos y cráneos humanos. Tal y como nos explicó nuestra guía, se debe a que en la última reconstrucción que se hizo en el templo tras el terremoto de Lisboa y su posterior incendio, se encontró un cementerio y al no saber qué hacer con los restos, se les ocurrió utilizarlos para revestir su interior. A la entrada de la misma puede leerse esta inscripción: Nós ossos que aqui estamos pelos vossos esperamos (Nosotros huesos que aquí estamos por los vuestros esperamos). Escalofriante. 6. Plaza de Giraldo Terminamos nuestra ruta sobre lugares de interés que ver en Évora en la Praça do Giraldo. En ella destaca su enorme fuente de mármol blanco, del siglo XVI, que durante muchos años aprovisionó de agua a los evorenses. Rinde homenaje a Geraldo Geraldes, personaje legendario de la historia de Portugal. Aquí se encuentra la Oficina de Turismo. 7. Café Arcada El Café Arcada es uno de los más antiguos de la ciudad, perfecto para comer un sándwich o comprar dulces típicos: pastéis de nata, bolas de berlim o exquisitas queiijadas. ¡Imposible resistirse! La industria del corcho en Évora Otro de los encantos añadidos que ver en Évora son las tiendas de recuerdos, de las que cabe destacar todo tipo de objetos realizados con corcho. Desde zapatos, bolsos, paraguas o sombreros hasta vinagreras o figuras para el belén navideño. De hecho, la producción de este material es uno de los motores económicos de la zona. ¿Conoces este bellísima localidad del Alentejo? ¿Nos recomiendas otras cosas que hacer en Évora?

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Mezquita de Córdoba, 10 datos curiosos por los que no perderse esta atracción

Es la atracción más visitada de la ciudad andaluza y una de las de mayor afluencia en España. Descubre 10 curiosidades sobre la Mezquita de Córdoba. 1. Durante un tiempo fue la segunda mezquita más grande del mundo, con una superficie de 23.400 metros cuadrados, por detrás de la Meca, hasta ser alcanzada por la Azul de Estambul (Turquía). 2. Se construyó entre 785 y 988 en cuatro fases, por petición de Abderramán I. 3. Primero fue visigótica, más tarde pasó a manos de los Omeya y, tras ser reconstruida, se convirtió en catedral después de la reconquista cristiana del siglo XIII. 4. En 2008 fue elegida la primera de «12 tesoros españoles» entre un total de 100 monumentos, seguida por las Cuevas de Altamira y la Giralda de Sevilla. 5. Cuenta con, nada menos, que 1.300 columnas de mármol, granito y jaspe, además de innumerables puertas y capillas, en una de las cuales se dice que están enterrados los restos del poeta Luis de Góngora. 6. En lugar de estar orientada hacia La Meca, como se presupone en cualquier mezquita musulmana, lo está hacia Damasco. 7. Es Patrimonio de la Humanidad desde 1984. 8. Prohíbe cualquier culto colectivo o rezo organizado no católico. 9. A escasos pasos de ella se puede saborear la que posiblemente sea la tortilla más grande del mundo, la que ofrece Casa Santos. 10. Está rodeada de bodegas y restaurantes donde degustar la mejor gastronomía y tapas cordobesas, como Bodegas Mezquita, con un original salmorejo dedicado al equipo de fútbol local. El precio de la entrada es de 11 euros (actualizado en 2021). Puedes consultar el horario de visitas aquí. Cómo visitar gratis la Mezquita de Córdoba La entrada a la Mezquita de Córdoba es gratis de lunes a sábado entre las 8:30 y las 9:30. Hay que acceder por la puerta del Perdón (donde la torre). Normas de visita No olvides que se trata de un lugar sagrado y has de seguir algunas normas: -Utiliza un tono de voz adecuado y guarda silencio si se está celebrando una eucaristía. -Descubre tu cabeza cuando entres. -Está prohibida la utilización de trípode o pie, así como la filmación y fotografiado de celebraciones litúrgicas.

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Marsella, villa de pescadores en la Provenza francesa

Es la segunda ciudad más poblada de Francia, por detrás de París. Su privilegiada situación, a orillas del Mediterráneo, destaca entre sus grandes atractivos. Colorida y llena de vida, con buen clima gran parte del año, es una escapada más que recomendable para un fin de semana. Por ello, te proponemos las mejores cosas que hacer en Marsella. Qué ver en Marsella 1. Puerto Viejo de Marsella El Puerto Viejo, también llamado Vieux Port, es uno de los lugares con más encanto que ver en Marsella. Su frenética actividad contrasta con los turistas que pasean relajadamente por su orilla o descansan en alguna de las terrazas de restaurantes colindantes. Flanqueado por dos fuertes, el de Saint Nicolas y el de Saint Jean, desde él se admira una las mejores perspectivas de la Basílica de Notre-Dame de la Garde, erigida en lo alto de la colina. Como curiosidad, el ferri que cruza de un lado a otro los 206 metros del Vieux Port es la línea marítima comercial más pequeña del mundo. 2. Fort Saint-Jean El Fuerte de San Juan es otro de los monumentos que visitar en Marsella. Conectado con la antigua ciudad portuaria a través de una pasarela -parte del MuCEM- ofrece unas vistas inigualables del Puerto Viejo. Construida en 1660 por Luis XIV, esta torre de vigilancia era visible a 20 kilómetros, facilitando así la actividad de los barcos comerciales. A lo largo de su historia ha sido, además, prisión estatal y depósito de municiones durante la Segunda Guerra Mundial. 3. Catedral de Marsella o La Major Construida en estilo bizantino, es una de las iglesias más grandes de Francia. La Catedral de Sainte-Marie-Majeure presume de unas dimensiones similares a las de la Basílica de San Pedro de Roma, que permiten acoger a 3.000 personas. Uno de los iconos que ver en Marsella fue la única catedral construida en el país durante el siglo XIX. 4. Notre-Dame de la Garde Imponente. Ese sería el adjetivo para definir a la basílica de Notre-Dame de la Garde. Este monumento que visitar en Marsella está situado a una altitud de 150 metros. Aunque se puede llegar en autobús urbano, subir a pie no deja de tener su encanto, aunque te arrepientas a mitad de camino… Su campanario alcanza una altura de 41 metros. Y la estatua dorada de María que la corona mide 11,20 metros de largo, pesa cerca de diez mil kilos y necesita ser ‘bañada’ con 500 gramos de oro cada cuarto de siglo. Desde Notre-Dame de la Garde se divisan las vistas más impresionantes que ver en Marsella. 5. MuCEM Inaugurado en 2013, coincidiendo con la capitalidad europea de la ciudad, es el museo más importante que ver en Marsella. El Museo de las civilizaciones de Europa y del Mediterráneo se creó para el estudio y conservación del patrimonio antropológico europeo y mediterráneo. Con su iluminación nocturna resulta realmente espectacular. El precio de la entrada es de 11 euros. 6. Le Panier Conocido como ‘de los artistas’, es el barrio más antiguo que ver en Marsella. Y también uno de los más concurridos. Sus (muy) empinados callejones conservan una esencia única que recuerda a la época en que era mayoritariamente habitado por marineros y pescadores. El ‘pequeño Montmartre marsellés’ está repleto de tiendas de artesanía, encantadores bistrós y restaurantes con terraza. 7. La Corniche Kennedy Debe su nombre al entonces recién asesinado presidente de los Estados Unidos y da comienzo en la Playa de Les Catalans. Con 3 kilómetros de longitud, podrás admirar una panorámica única, con el Mediterráneo como protagonista central y las islas de Friuli como invitadas especiales. A lo largo de la Corniche Kennedy encontrarás varios establecimientos que ofrecen vistas (y precios) de escándalo, así como garitos de moda donde lucir palmito en alguna de sus tumbonas. 8. Parc Longchamp Uno de los parques más bellos que visitar en Marsella presume de ocho hectáreas de espacios verdes. Dentro de él, el Palais Longchamp luce esplendoroso mientras alberga los museos de Bellas Artes e Historia Natural. El Parque de Longchamp está catalogado por el Ministerio de Cultura francés como uno de los Jardines Notables del país. 9. Vallon des Auffes Hemos dejado para el final nuestro favorito. Para nosotros, el lugar más pintoresco que ver en Marsella. Algo alejado del centro y, por tanto, de las hordas de turistas, el Vallon des Auffes rezuma encanto por los cuatro costados. Intenta ir la mediodía para admirar las vistas y sentarte en la terraza de alguno de sus restaurantes tradicionales. Mientras, sueña con vivir en una de sus cabañas de colores con un pointu (barco típico) a la puerta, listo para salir a pescar. Restaurantes en Marsella Dependiendo de tu presupuesto, encontrarás restaurantes en Marsella de todo tipo. Desde comida rápida a pizzerías, pasando por acogedores bistrós o establecimientos de lujo. A la hora de la comida, aprovecha para buscar el plate du jour (plato del día) o los menús fórmula, que no suelen irse de precio. Como buena ciudad portuaria, la oferta de pescados y mariscos frescos es magnífica. Y recuerda que te encuentras en Francia, uno de los países donde mejor se come. Así que pasa de fast food y, si puedes, ráscate un poco el bolsillo. Les Pieds Sous La Table (63 rue Sainte) Lo encontramos por casualidad al lado del apartamento donde nos alojamos. Y acertamos de pleno. Ofrece dos menús: entrante+principal o principal+postre por 22 euros. O entrante+principal+postre por 26 euros. Las especialidades se muestran en una pizarra que la camarera enseña a los clientes. Echa un vistazo a las sugerentes propuestas: steak tartar, ensalada de ahumados, tartar de salmón, atún a la parrilla. Voilà! Pizzeria Chez Jeannot (129 rue du Vallon des Auffes) ¿Una pizzería para comer en Marsella? Cuando fuimos a Vallon des Auffes todas las terrazas estaban repletas. Así que nos animamos con este italiano-francés. Pizzeria Chez Jeannot es un bonito local para probar mejillones a la provenzal o auténticas pizzas (nunca fallan). El precio es de unos 20

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Un paseo por el Mercado Central de Florencia, auténtica esencia italiana

Construido por Giuseppe Mengoni en el siglo XIX, el Mercado Central de Florencia es el más importante de la ciudad. Y uno de los más antiguos de Europa. Situado frente a la Piazza del Mercato Centrale, entre la Vias dell’Ariento, Sant’Antonino y Panicale, a escasos metros del apartamento donde nos alojamos, es cita ineludible para cualquier amante de la gastronomía. Los mejores productos italianos Fácilmente reconocible por su estructura de hierro, el Mercado Central de Florencia es el lugar idóneo para comprar carnes, pescados, quesos, jamones, chacinas, miel, aceite de oliva, setas, vinos de la Toscana, chocolates, panes… Un paraíso de colores, sabores y tradición italiana. El chianti más exquisito convive con decenas de selectos acetos balsámicos y kilos de deliciosos tomates secos. Y lo hace a escasos metros de estómagos de vaca (poco agradables a la vista, pero ideales para preparar una de las especialidades de la zona, trippa alla fiorentina, que puedes degustar en un jugoso bocadillo en varios puestos a la salida del mercado). Y llamativas mezclas de especias para cocinar la mejor pasta alla rabiatta o diferentes tipos de pizza. Septiembre es la mejor época para encontrar uno de sus productos estrella, el funghi porcini (nuestro boletus edulis). Lo venden por doquier fresco y seco. Una auténtica delicia que le da un toque muy especial a muchos de los platos más representativos del país. Tras una minuciosa restauración, y siguiendo el modelo de otros mercados, el de Florencia ha ampliado su oferta gastronómica para saborear in situ. Pasta fresca, pizza, hamburguesas, sushi, dumplings o especialidades sicilianas son algunas delicias que encontrarás. El Mercado Central de Florencia abre de 7 a 14 de lunes a viernes. Y de 7 a 17, sábados. La zona de restauración se puede visitar todos los días desde las 10:00 hasta medianoche.

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Bolonia: 24 deliciosas horas en la capital de Emilia-Romaña

De camino al Gran Premio de San Marino de Moto GP pudimos aprovechar 24 horas en Bolonia. La bella ciudad del noroeste de Italia es capital de la región de Emilia-Romaña. De fácil manejo y cortas distancias, es un destino ideal para estudiantes con beca Erasmus, jóvenes con ganas de marcha o blogueros ligeros de equipaje, como nosotros. Descubre, a continuación, qué ver en Bolonia. Qué ver y hacer en Bolonia 1. Piazza Maggiore de Bologna (Plaza Mayor de Bolonia) Denominada “Piazza Grande” por los lugareños, conserva un aspecto casi idéntico al que tenía en el siglo XV. El centro neurálgico de la ciudad italiana alberga algunos de los edificios más importantes que ver en Bolonia: Basílica de San Petronio, Palacio del Rey Enzo, Palacio Comunal o Palacio del Podestà. Sentarse en la terraza de alguno de sus cafés es una verdadera delicia. 2. Basílica de San Petronio Dedicada al santo de igual nombre, la basílica de San Petronio es la iglesia más relevante que ver en Bolonia. Sus imponentes dimensiones (132 metros de largo, 60 de ancho y una cúpula de 45 metros) hacen de ella el quinto templo más grande del mundo. Aunque el inicio de su construcción se remonta a 1390, los trabajos se alargaron durante siglos. 3. Torres de los Asinelli y Garisenda A pesar de que en la antigüedad llegó a haber casi un centenar de torres, erigidas como símbolo de poder e instrumento defensivo, solo 21 siguen en pie en la actualidad. Las Torres de los Asinelli y Garisenda son dos de los símbolos que ver en Bolonia. 4. Los pórticos de Bolonia  Uno de los elementos arquitectónicos más característicos que ver en Bolonia, pues se extienden a lo largo de casi 40 kilómetros. Construidos para poder transitar tanto con sol como con lluvia, te acompañarán en la mayor parte de tus paseos. 5. Il Quadrilatero Uno de los lugares más bonitos que ver en Bolonia, en el centro histórico junto a la Plaza Mayor, es un entramado de estrechas calles empedradas repleto de encanto. El «Cuadrilátero» es una bulliciosa zona con tradición artesanal, mercantil y comercial que se remonta a la Edad Media. Muchas de sus tiendas se han transmitido de generación en generación y venden la misma categoría de productos, conservando arquitectura y mobiliario históricos. 6. Comprar productos típicos en Bolonia Si, como a nosotros, te gusta comprar productos locales, te perderás entre escaparates que exponen mortadelas, quesos, pasta, vinos italianos, panes, embutidos u olorosos encurtidos. Si facturas maleta, aprovecha para meter en ella una de las delicatessen más típicas de la zona de Emilia-Romaña: el cotizado aceto balsámico di Modena IGP. 7. Mercato delle Erbe Si también eres fan de los mercados, como nosotros, has de saber que el delle Erbe es el mercado cubierto más grande del centro histórico. Poco frecuentado por turistas, te encontrarás como pez en el agua entre verduras, frutas, quesos, vino y fiambres. Además, cuenta con pequeños puestos donde degustar las mejores delicias italianas. El Mercato delle Erbe, reabierto en 1949, es otro de los lugares imprescindibles que visitar en Bolonia. 8. Otros monumentos que ver en Bolonia La lista de monumentos que ver en Bolonia se puede hacer interminable. Otros edificios exuberantes son las antiguas sedes de Los Bancos o Los Notarios, Teatro Comunale, Pinacoteca Nacional o el Real Colegio de España. También, templos como la de Basílica de San Francisco (en la foto inferior), arcos, palazzos, villas, museos, colecciones, teatros… Y un sinfín de referencias que obligan al viajero a preparar con tiempo su ruta artística si no quiere acabar como Stendhal en la vecina Florencia. 9. Qué hacer en Bolonia si te gustan las compras No hace falta que lo digamos, pero las compras no suelen estar entre nuestros objetivos viajeros. A no ser que se nos rompan las botas, echemos en falta algo más de abrigo o nos ‘mole’ alguna gorra, camiseta o recuerdo similar. Sin embargo, pudimos comprobar que Bolonia es un paraíso para los adictos al consumo. Su artería central está plagada de tiendas especializadas en moda italiana, zapatos a medida, alta cosmética, cuero, joyas y otros complementos fáciles de encontrar y nada baratos a la hora de pagar. 10. Saborear la gastronomía de Bolonia En este apartado nos hemos sentido muy cómodos, ya que las 24 horas en Bolonia pueden arrancar en una de sus coquetas pastelerías a ritmo de cannolis y ristrettos (deliciosos). Continuar entre los puestos de carnes, pescados, frutas y verduras que se amontonan en los aledaños de la Piazza Maggiore (sorprendente). Recuperar fuerzas en osterias como dell’Orsa (imprescindible) y adentrarse en la Via Zamboni para beber en la calle o sentarse en alguna terraza. No os perdáis dos de los platos más típicos que comer en Bolonia: ragú a la boloñesa y tortellini in brodo. Este último os sorprenderá, ya que estamos acostumbrados a comer los tortellini con salsa y aquí se sirven en forma de sopa. Y, si eres goloso, aprovecha para hincarle el diente a algunos de los postres más típicos de Italia, como la panna cotta (zona del Piamonte) o los cannoli (Sicilia). Cómo llegar al centro de Bolonia desde el aeropuerto Aterrizamos en el Aeropuerto Marconi, una de las bases más importantes para compañías low cost en el sur de Europa. Está ubicado a unos 10 kilómetros del centro, donde llegamos sin mayores problemas en el Aerobus de la línea TPER por unos 6 euros. Si sois tres o cuatro personas, quizá os convenga hacer el trayecto en taxi por menos de 20 euros. Y empezar a disfrutar de todo lo que hay que ver en Bolonia.

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Dublin Pass, cómo ahorrar en tu viaje a la capital de Irlanda

Durante nuestro último viaje por Irlanda, pudimos disfrutar del Dublin Pass y todas sus ventajas. Esta tarjeta permite acceder a algunos de los monumentos y lugares más representativos de la ciudad. Así como obtener descuentos en diversas tiendas y restaurantes, además de los autocares turísticos que la recorren. 10 ventajas del Dublin Pass Aquí te damos diez motivos por los que comprar el Dublin Pass, si planeas viajar a la capital de Irlanda: 1. 15% de descuento en el servicio de transporte Aircoach desde el aeropuerto a las calles más céntricas, en autobuses con red wifi gratuita. 2. Visita guiada a Kilmainham Gaol, la impresionante prisión donde se rodó ‘En el nombre del padre’. 3. Entrada rápida, sin esperar colas, al Guinness Storehouse, donde podrás disfrutar de una pinta en el Gravity Bar, con las mejores vistas de Dublín. 4. Acceso a la Old Jameson Destilery, con degustación gratuita de una bebida y la posibilidad de participar en una cata de whiskies. 5. Catedral de San Patricio, que data de 1191 y es uno de los monumentos más visitados de Irlanda. 6. Museo de los Escritores, donde se exponen verdaderas joyas, como libros, cartas u objetos personales de James Joyce o Samuel Beckett. 7. Galería Nacional, con más de 2.500 pinturas y servicio gratuito de audioguías. 8. Chester Beatty Library, el mejor museo del país y uno de los más importantes del mundo por la exquisita colección de piezas de cuatro continentes que expone. 9. Dublinia, una recreación del Dublín medieval y vikingo que permite obtener una visión totalmente diferente de la ciudad. 10. James Joyce Center, ideal para los amantes de la obra del novelista más reconocido de la isla, con curiosos objetos que le pertenecieron. El placer de comer en Dublín Si, finalmente, te animas a visitar Dublín, te recomendamos que pruebes las mejores alitas de pollo que hemos comido nunca, en Elephant&Castle. Y no dejes de acudir un sábado al Temple Bar Food Market, en la zona de más marcha. Si buscas un pub auténtico, acércate a The Brazen Head, el más antiguo de Irlanda. Precios del Dublin Pass para 2021 Incluye una completa guía. Puedes recogerlo a tu llegada en las oficinas de The Dublin Pass (25 Suffolk Street y 14 Upper O’Connell Street). O recibirlo al instante en tu móvil gracias a su app.

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Así se elabora la cerveza lambic, típica de Bélgica desde hace cuatro siglos

Es la única fábrica de cerveza que todavía puede visitarse en Bruselas. Se trata de Cantillon, una empresa familiar con más de cien años de antigüedad, situada en el barrio de Anderlecht, especializada en cerveza lambic. Producen la nada despreciable cantidad de 900 hectolitros de cerveza al año. ¿Qué es la cerveza lambic? Con una tradición que se remonta a 400 años atrás, la cerveza lambic sigue siendo una gran desconocida. ¿Y qué la hace única? El hecho de que solo se elabore en Bélgica. Esto se debe a las levaduras y bacterias del valle del Senne, donde nació Bruselas. La Unesco considera las cervezas belgas Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. ¿Cómo se elabora la cerveza lambic? En esta caldera se mezclan 1.300 kilos de trigo y malta triturados con agua caliente, hasta que alcanza 72 grados de temperatura. Entonces, se produce la sacarificación (transformación del almidón de los granos en azúcares fermentables y dextrina). A continuación, se añade agua caliente para extraer los azúcares. El mosto obtenido se bombea hacia las cubas de cocción que veis aquí debajo. En ellas se mantienen en ebullición unos 10.000 litros entre tres y cuatro horas. Esto provoca una esterilización del líquido y una evaporación de 2.500 litros de agua. Antes de que empiece la ebullición se añade el lúpulo viejo (20 kilos de flores por cada 10.000 litros). 7.500 litros de mosto Esta inmensa tina de cobre rojo es la de enfriamiento, donde llegan los 7.500 litros de mosto tras la cocción y la separación del lúpulo. La temperatura ideal que debe alcanzarse se sitúa entre 18 y 20 grados. Esta operación se efectúa de noche y en la temporada fría del año (de finales de octubre a comienzos de abril). En la foto se pueden apreciar los postigos que hay en la sala y que se abren o cierran para incrementar o reducir la ventilación. Es el momento de trasvasar el mosto a las barricas (de roble o castaño). En unos días comienza la fermentación espontánea. Al principio es tan violenta que no se pueden cerrar los toneles so pena de explosión debido a la cantidad de CO2 que se produce durante 3 ó 4 jornadas. Cada barrica pierde entre 5 y 10 litros de líquido, como podéis ver en esta foto, antes de que empiece la fermentación lenta, que dura tres años. Ya no hay peligro de explosión y se cierran herméticamente los toneles. Ha nacido la cerveza lambic, que se embotella y embala unos metros más abajo. Degustación de cervezas en Cantillon En la visita a esta fábrica de cerveza en Bélgica no podía faltar la degustación. Probamos tres variedades, a cada cual más diferente: Lambic, Gueuze y Faro. Podéis observar que una de las cervezas es rosada. Es tradicional mezclar frutas regionales con ellas. Guindas, frambuesas y uvas son algunas de las más utilizadas. La mezcla es de 150 kilos de fruta por 500 litros de cerveza lambic. La maceración dura un mínimo de tres meses para que se pueda extraer el sabor, color y azúcar de la fruta. ¡Las tres estaban deliciosas! La visita a Cantillon solo puede reservarse a través de su página web. El precio es de 9,50 euros (siendo gratuita para menores de 14 años), dura 75 minutos e incluye una degustación.

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