Author name: Marta Carnero

Ruta para comer los mejores ‘pintxos’ en San Sebastián

San Sebastián es una de nuestra ciudades favoritas no solo de España, sino del mundo. Somos unos enamorados del País Vasco, lugar al que nos escapamos siempre que podemos. Algo que nunca puede faltar en nuestro viaje es una ruta de pinchos en San Sebastián. Son tantos y tan buenos que cuesta decidirse, pero aquí os dejamos una selección de nuestros 10 favoritos para ‘ir de potes’. Los 10 mejores bares de pintxos de Donosti 1. Bar Goiz Argi (Fermín Calbetón, 4) Comenzamos en la Parte Vieja con un clásico de los pinchos en San Sebastián. En Goiz Argi probamos su especialidad, las brochetas, en este caso, de gambas, que sirven con una vinagreta deliciosa. 2. Bar Sport (Fermín Calbetón, 10) Unos metros más adelante, en la misma calle de Fermín Calbetón se encuentra Sport, donde la estrella es el pintxo de foie a la plancha. Si no te va mucho esta delicatessen que se deshace en la boca, la crep de txangurro y el chipirón a la plancha también son deliciosos. 3. Borda Berri (Fermín Calbetón, 12) En Borda Berri probamos el gran descubrimiento de esta ruta de pintxos en San Sebastián, callos de bacalao al pil pil. Por si no lo sabías, esta parte del pescado también se utiliza y el resultado es una auténtica maravilla. También nos gustó en el mismo local su propia versión del kebab, costilla especiada y confitada al horno. 4. Bar Ganbara (San Jeronimo, 21) Una experiencia de más de 25 años hacen de Ganbara uno de los mejores restaurantes de la Parte Vieja de San Sebastián. En su tentadora barra, gildas, ensaladilla rusa, setas con foie, tartaletas de txangurro o boletus con huevo. Un clásico que nunca falla para ir de pinchos en Donosti. 5. Gandarias (31 de agosto, 23) No nos movemos de la Parte Vieja sin pasarnos antes por Gandarias. Brocheta de chuleta, risotto, foie a la plancha, brocheta de vieira, solomillo… ¡Se nos hace la boca agua con estos pinchos en San Sebastián! 6. La Cuchara de San Telmo (31 Agosto, 28 / Trasera de Santa Corda) Ya os habíamos contado en un anterior post nuestra visita a La Cuchara de San Telmo. Esta vez comimos estos dos pintxos: pulpo de roca con hojas de berza asada y oreja de cerdo. 7. El Tamboril, (Arrandegi, 2) El ‘bar de los gemelos’ es un clásico que nunca falla. Los ‘champis’ preparados al momento son imprescindibles en cualquier ruta de pintxos en San Sebastián que se precie. 8. Bar Txepetxa (Arrandegi, 5) Si eres fan de las anchoas, Bar Txepetxa es tu sitio para ir de pintxos en Donosti. Con crema de centollo, foie y compota de manzana, huevas de trucha, paté de oliva, arándanos, salmón… ¡Y hasta coco o papaya! Para que luego sigan que una simple anchoa no puede ser exótica. Un must en San Sebastián. 9. Bar Néstor (Arrandegi Kalea, 11) Este negocio familar presume de preparar la mejor tortilla de patatas de la ciudad, ¡y no le falta razón! Es tal su fama, que solo puede disfrutarse a las 13:00 y las 20:00. Néstor no acepta reservas telefónicas, únicamente en persona y una hora antes. Ten en cuenta que preparan dos tortillas al día y que de cada una salen 16 raciones. En su carta, además, gildas, ensalada de tomate, pimientos de Guernica y chuleta. Un menú de lo más vasco, vamos. Imprescindible en cualquier ruta de pinchos por San Sebastián. 10. Juantxo Taberna (Embeltran, 6) Aunque también encontrarás pintxos en su barra, la estrella de este pequeño local en la Parte Vieja de Donosti son los bocadillos. O mejor dicho, los bocatas. De lomo, queso y pimientos, tortilla de patatas, tortilla rellena, tortilla de bacalao, calamares, pechuga de pollo, filete de ternera, chistorra… Tan sencillos como sabrosos y preparados al momento. Juantxo es un clásico entre los donostiarras y la mejor manera de poner un delicioso punto y final a esta ruta de pinchos por San Sebastián. ¿Te ha entrado hambre con estos pintxos en San Sebastián? Seguro que tú conoces otros para chuparse los dedos. ¡Esperamos tus comentarios!

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Qué hacer en Shirakawa-go, un paseo por la aldea histórica de Japón

Declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1995, la aldea histórica de Shirakawa-go fue, sin duda, el pueblo con más encanto de los que encontramos en el Lovers in Japan. Situada entre Takayama y Kanazawa, en plenos Alpes japoneses, El pueblo del río blanco -como se le conoce- es uno de esos lugares idílicos que rezuman paz y tranquilidad. Tras conocer grandes urbes como Tokio u Osaka, nos parecía imposible que existiera un Japón donde la población no supera los 700 habitantes. O donde las casas están construidas de madera y paja, con sus propios campos para cultivar arroz. Las viviendas típicas de Shirakawa-go Estas viviendas tan características de Shirakawa-go, de un estilo arquitectónico conocido como Gassho-zukuri o construcción con las palmas de las manos juntas, están rematadas con puntiagudos techos. Su fin es soportar las fuertes precipitaciones de nieve, muy abundantes en esta zona y que, como pudimos ver en diferentes fotografías, forman un paisaje de auténtico cuento. En nuestro caso, la visita a Shirakawa-go fue en septiembre, con un calor de justicia. Lo que hacía complicado pensar que en invierno las temperaturas puedan llegar a alcanzar muchos grados bajo cero. Tuvimos que hacer un par de paradas para refrescarnos con unas Asahi o un delicioso helado de té verde en alguna de las izakayas donde también es posible comer pero, sobre todo, relajarse. Dos de los detalles que hacen todavía más especial a este diminuto pueblo de la montaña son las regaderas que recorren sus calles -al igual que sucede en la localidad salmantina de Candelario-. Pobladas de enormes carpas, además de las pequeñas tiendas donde es posible comprar productos artesanales y todo tipo de souvenirs. Siguiendo con nuestro paseo, nos llamó la atención el puesto que una anciana tenía a la puerta de su casa para vender tomates de su propia huerta. En un recipiente lleno de agua fría flotaban decenas de ellos para escoger el que más que te apeteciera por 100 yenes. Por si no lo sabéis, la fruta y la verdura son bastante caras en Japón, ya que al haber pocos terrenos, se cotizan mucho. De ahí que el precio de una pieza fuese de alrededor de 1 euro. Ternera de Hida para almorzar Una de las especialidades de la zona de Shirakawa-go es la sublime ternera de Hida. Encontramos un pequeño local donde la vendían en forma de bollito relleno (bun) y empanada en rodajas, así que aprovechamos para almorzar. La verdad es que es tan sabrosa que puede resultar adictiva. Dos o tres horas son suficientes para conocer esta idílica villa japonesa a la que se accede por un puente colgante de piedra. Y en la que también es posible pernoctar en alguno de los típicos ryokanes. Habíamos leído que a las seis de la tarde las calles de Shirakawa-go estaban desiertas y era necesario caminar en compañía de una linterna debido a la escasa iluminación. Por lo que decidimos que el campamento base estuviera en Takayama, desde donde llegamos en autobús en unos sesenta minutos. El precio del billete de ida y vuelta es de unos 35 euros por persona. ¿Te ha gustado este paseo por Shirakawa-go? ¿Conoces los Alpes japoneses?

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‘Trattoria da Benvenuto’, la mejor comida en el centro de Florencia

Ubicado en el número 16 de la Via della Mosca, una tranquila calle a un par de minutos de la florentina Piazza della Signoria, la Trattoria da Benvenuto es un pequeño restaurante familiar especializado en comida toscana. En su carta ofrece un buen puñado de entrantes típicos de la zona, además de pescados, carnes a la parrilla y platos de pasta. Efectivamente no hay pizza, razón de más para elegirlo por encima de otros. Ya sabéis que en nuestro Azzurro Trip teníamos intención de probar la gastronomía italiana más desconocida, y lo conseguimos. Compartimos cuatro platos en una mesa desde la que se contemplaba el Palazzo Vecchio, el primero de los cuales fueron estas sardinas marinadas, parecidas a nuestros boquerones en vinagre, pero más suaves. Bruschetta primavera, con tomate natural y mozzarella, aunque al pan le faltaba un poco de jugosidad. Risotto negro de sepia, muy sabroso. Bresaola con queso Picorino di Grotta, excelente. Para beber, un tinto de la Toscana, embotellado especialmente para ellos. El precio de Trattoria da Benvenuto es bastante razonable para la zona en que se encuentra, unos 25 euros por persona, sin postre ni café. Se trata de un lugar muy céntrico e ideal para realizar una parada entre visita y visita de los lugares más turísticos de Florencia. Si os apetece pasta, en el menú de Trattoria da Benvenuto encontraréis algunas de las preparaciones más comunes y sabrosas de Italia: tortellini in Brodo, típico de Bolonia; spaghetti alle vongole, una deliciosa especialidad de Nápoles; pappardelle al coniglio o cappellacci al tartufo. Platos ideales para carnívoros en Trattoria da Benvenuto Otros platos que nos quedamos con ganas de probar fueron ossobuco alla fiorentina (guiso de jarrete de ternera en salsa de tomate), lombatina alla castellana (filete de ternera con champiñones, jamón y mozzarella), scaloppine al vino bianco (escalopines al vino blanco) o tagliata di manzo con rucola, aceto balsamico e parmigiano (ternera filteada con rúcula, aceto balsámico y parmesano). ¡Ah! Y los golosos, no os perdáis sus postres. Son todos caseros.

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‘Casa Botín’, el restaurante más antiguo del mundo está en Madrid

¿Cuántos cochinillos se habrán asado en este horno? ¿Se llevaría alguno al buche don Benito? Son preguntas que me hago cada vez que entro en Casa Botín. La visita de familiares y amigos a la capital madrileña es siempre la excusa perfecta para darse un homenaje en este restaurante que figura en el Libro Guinness de los Récords como el más antiguo del mundo. Fundado en 1725 como posada con horno de leña por Jean Botin y su esposa, en el número 17 de la calle de Cuchilleros, pasó a manos de su sobrino (de ahí su nuevo nombre, Sobrino de Botín) al no tener aquellos descendencia. Cuenta la leyenda de este establecimiento que incluso un jovencísimo Francisco de Goya trabajó allí de friegaplatos hacia 1765. No sería hasta comienzos del siglo XX cuando el negocio pasaría a manos de la familia González, que actualmente lo regenta ya en tercera generación. ¿Don Benito? os habréis preguntado. Pues sí, don Benito Pérez Galdós, de cuya obra me declaro incondicional, menciona el Restaurante Botín en varias de sus novelas más reputadas: ‘Fortunata y Jacinta’: “Anoche cenó en la pastelería del Sobrino de Botín, en la calle de Cuchilleros”. ‘Misericordia’: «Celedonia, ponte tu falda nueva, que vas a casa de Botín. Te apuntaré en un papelito lo que quiero, para que no te equivoques». ‘Torquemada y San Pedro’: «En una y otra acera reconoció, como se reconocen caras familiares y en mucho tiempo no vistas, las tiendas que bien podrían llamarse históricas, madrileñas de pura raza (…) la célebre casa de comidas Sobrinos de Botín…». Las delicias de Casa Botín Pero vamos a la parte gastronómica, que seguro que es la que más os interesa. Son clásicos ya en nuestras comidas estos dos entrantes, que nos encantan, unas setas a la segoviana, con jamón, ajo y perejil picados. Y ensalada riojana, muy completa con lechuga, tomate, ventresca, alcachofas, pimientos asados, huevo cocido, trigueros y aceitunas. Como podéis imaginar por la foto del espectacular horno, que data de la fecha de inauguración, la especialidad de Casa Botín son los asados de cordero y cochinillo. Los tres paseantes -nos acompañó en esta ocasión el gran Nacho Carnero– elegimos cochinillo de segundo plato. Delicioso, con la piel tan crujiente que no quieres que se termine nunca… El postre fue, como otras veces, la tarta Botín, un suculento bizcocho con merengue y crema pastelera, que lejos de empalagar resulta inolvidable. Nada mejor que un excelente tinto para acompañar la carne. No nos hizo falta mirar la amplia carta de vinos. Ya lo habíamos pedido en anteriores ocasiones. Un Viña Ardanza Reserva Especial es siempre una apuesta segura y única. Continuaré yendo a Casa Botín siempre que haya una ocasión especial, y seguiré soñando que en algún momento, durante la comida o tras ella, paseando por los alrededores de la madrileña Plaza Mayor, mi mirada se cruzará con la de don Benito, y yo le haré una pequeña reverencia. Nacho, Jota y yo sabemos el porqué.

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Florencia, cuna de la arquitectura y el arte en Italia

Florencia está considerada una de las cunas mundiales del arte y la arquitectura. Su centro histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1982, y es una de las ciudades más bellas del Mediterráneo. Situada a escasa distancia de Roma en tren, tan solo una hora y media, es perfecta para conocer en un fin de semana o 72 horas, ya que puede recorrerse a pie con facilidad. Aquí te damos algunos tips sobre qué ver en Florencia y los precios de cada uno de ellos (actualizados en 2020) para que calcules tu presupuesto. Qué visitar en Florencia 1. Ponte Vecchio. Gratuito Su nombre significa Puente Viejo y es el puente construido totalmente en piedra más antiguo de Europa. Una orden expresa de Hitler hizo que no fuera destruido durante la Segunda Guerra Mundial y fue citado por Dante en su novela más famosa, La Divina Comedia. Otro lugar que ver en Florencia donde los enamorados han comenzado a dejar candados… 2. Puerta del Paraíso. Gratuita Obra del escultor y orfebre italiano Lorenzo Ghibert, se tardaron 27 años en construir y otros 27 en restaurar la Puerta del Paraíso. Sus descomunales dimensiones son 5,20 metros de altura, 3,10 de ancho y 11 centímetros de grosor, con un peso total de 8 toneladas, y representa cinco escenas del Antiguo Testamento. El original se exhibe dentro de una vitrina en el Museo dell’Opera del Duomo para evitar que la humedad vuelva a dañarla. Por 10 euros puede comprarse una entrada conjunta que incluye, además de dicho museo, catedral, cúpula, baptisterio, campanile y cripta. 3. Mercado Central. Gratuito Construido por Giuseppe Mengoni en el siglo XIX, es el mercado más importante que ver en Florencia y uno de los más antiguos de Europa. Situado frente a la Piazza del Mercato Centrale, entre la Vias dell’Ariento, Sant’Antonino y Panicale, el Mercado Central es cita ineludible para cualquier amante de la gastronomía. El lugar perfecto para comprar tomates secos, pasta, quesos o vinos de la Toscana. 4. Museo Casa de Dante. 8 euros Más que un museo sobre el autor y su genial obra, el Museo Casa de Dante traza un recorrido por la historia de la ciudad tomando como referencia las andanzas del escritor. Totalmente prescindible. 5. Un Bloody Mary con vistas. 8 euros No te quedes con las ganas y siéntate en algunas de las terrazas con vistas al Duomo. Aunque los precios a menudo resultan excesivos, piensa cuántas veces en la vida tendrás oportunidad de hacerlo. 6. Galleria degli Uffizi. 20 euros del 1 de marzo al 30 de octubre. 12 euros del 1 de noviembre al 28 de febrero. Una de las atracciones turísticas más importantes que ver en Florencia. En el interior de la Galleria degli Uffizi se encuentran algunas de las obras más antiguas y famosas del mundo, como el Nacimiento de Venus, de Boticelli. En temporada alta y fines de semana, las esperas para acceder pueden llegar a ser de varias horas, por lo que te aconsejamos reservar las entradas a través de su web. 7. El David de Miguel Ángel. 12 euros Con 5,17 metros de altura y casi 6 toneladas de peso, el David es una de las obras maestras del Renacimiento realizada por Miguel Ángel, uno de los artistas italianos más grandes de todos los tiempos. Para evitar más de una hora de espera, os aconsejamos comprar las entradas por Internet, lo que os dará acceso inmediato. Una vez allí también existe la posibilidad de contratar un fast ticket, por unos 25 euros, que os permitirá saltaros la cola. 8. Vistas desde el Duomo de Santa Maria del Fiore. 8 euros La catedral, consagrada a Santa María del Fiore, data del siglo XIV, y es famosa por su enorme cúpula, con 45 metros de diámetro y 100 de altura. Fue diseñada por Brunelleschi y desde sus terrazas panorámicas pueden contemplarse las vistas más espectaculares que ver en Florencia. 9. Palazzo Vecchio. 10 euros Sede del ayuntamiento y famoso por su alto campanario. Fue lugar elegido por Hannibal Lecter para deshacerse de una de sus víctimas en la -terriblemente mala- secuela de El silencio de los corderos. 10. Beber vino de la Toscana. Desde 15 euros la botella No hacerlo sería tan grave como no probar un buen tinto en La Rioja, ya que en la zona hay 29 Denominazioni di origine controllata (DOC) y 7 Denominazioni di origine controllata e garantita (DOCG). ¡Larga vida al vino de la Toscana! 11.  Ir de compras. Según el crédito de tu tarjeta Los italianos son apasionados por la moda, por lo que las grandes firmas mundiales están presentes en la Via dei Tornabuoni y sus alrededores. La capital también es famosa por sus joyas trabajadas a mano, como las que se exponen en los escaparates de las joyerías del Ponte Vecchio. ¿Cómo ahorrar en Florencia? La Firenze Card cuesta 85 euros (precio 2021) y permite la entrada durante 72 horas -con acceso preferente y sin esperar cola- a más de 50 museos y monumentos que ver en Florencia. Entre ellos se incluyen algunos de los que os hemos comentado anteriormente, como la Galleria degli Uffizi o la dell’Accademia. También es válida para todos los autobuses urbanos y tranvías. Puedes comprarla a través de este enlace y, con cada tarjeta, un menor de 18 años de cualquier país de la Unión Europea y perteneciente a la familia del adulto tiene acceso gratuito. ¿Dónde comer en Florencia? Los restaurantes y pequeñas trattorias se cuentan a decenas en la capital toscana, además de locales de pizza al taglio o paninis para un bocado rápido. Huye de los establecimientos más típicos y busca lugares apartados de la zona monumental, donde suele haber más encanto y mejores precios. Coco Lezzone A nosotros nos enamoró Coco Lezzone, 25-30 euros/persona, una taberna auténtica en pleno centro. Mesas corridas y manteles de cuadros en la que si tienes suerte puedes cenar al lado de alguno de los muchos famosos que han visitado el local y cuyas fotos decoran sus paredes. Trattoria da Benvenuto Está ubicada en el número 16 de la Via della Mosca, una tranquila calle a un par de minutos de la florentina Piazza della Signoria. La Trattoria da Benvenuto es un pequeño restaurante familiar especializado en comida toscana.

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Restaurante Tickets Barcelona, la imaginación de Albert Adrià

La informal y divertida propuesta de Albert Adrià en el barrio del Poble Sec está basada en tapas creativas en un entorno se asemeja a un circo. “La magia está en comer en pequeños bocados”, dice el cocinero catalán de cuyo proyecto, Restaurante Tickets Barcelona, os hablamos a continuación. ¿Cómo conseguir mesa en Restaurante Tickets Barcelona? La cita para cenar era a las siete y media de la tarde. Sí, un poco pronto para nosotros. Pero se trataba de la única hora libre para la que pudimos reservar una mesa tres meses antes en Restaurante Tickets Barcelona. ¿El truco? Apostarme frente al ordenador a las 00.00 varias noches seguidas hasta que hubo suerte. Habrá a quien le parezca ridículo, pero mereció la pena. Y es que el restaurante de los hermanos Albert y Ferrán Adrià se ha convertido en el sitio de moda en la Ciudad Condal. Como si de las atracciones de un circo se tratara, el local, cálido, colorido y luminoso, Restaurante Tickets Barcelona se divide en varias partes. El Garaje, La Estrella -donde se tira cerveza Estrella Damn elaborada con la receta original de 1876-, El Camarote de los Hermanos Marx, La Parrilla, La Dulce… De hecho, en la puerta nos recibe un portero con la típica chaquetilla de un animador circense. ¡Tomen asiento que el espectáculo va a comenzar! En nuestra mesa, que se nos quedaría un poco pequeña, nos espera una vajilla de Sargadelos, con su característico color azul cobalto. La carta está dividida en Snacks, Picoteo, Ibéricos Joselito, Ostras, Xuxis, Tapitas del mar y de la tierra, y Postres y Golosinas. Además de las ‘sugerencias de la semana’. Cuesta decidirse en Restaurante Tickets Barcelona entre más de cincuenta propuestas, a cada cual más apetitosa. No pueden faltar como aperitivo las olivas de Tickets, esferificaciones de gordal que explotan en la boca mezclando sabores de aceitunas, aceite de oliva, encurtidos… Sencillamente sublimes. El jamón de toro son delicadas láminas de ventresca de atún pintadas con grasa de jamón ibérico. Y rematadas con almendra picada, que se sirven acompañadas de bastones de pan. Se comen con las pinzas que os hemos enseñado más arriba. Se deshacen en la boca y resultan deliciosamente efímeras. Los mini airbags rellenos de queso manchego, con espuma de queso y laminas de panceta. Adornados con caviar de aceite de avellana, se presentan sobre un plato especial que tiene huequecitos cubiertos de escamas de sal para apoyarlos. Este bocado se trata de uno de los más típicos de la cocina de El Bulli, un pan crujiente que contiene ‘aire’ dentro, ya que en realidad está hueco. Seguimos con uno de los platos más espectaculares de la noche, tartar de tomate con láminas de pan, de rojo intenso y sabor a tomate de verdad. Que decides comer a cucharadas en vez de colocarlo sobre el finísimo pan que lo acompaña. El tomate se pica a cuchillo, como el típico steak tartar, y se aliña con alcaparras, mostaza, germinados y vino Sangre de Toro. Una de las recomendaciones de la semana era caballa macerada con guiso de senderuelas, que nos dejó un poco fríos. Los xuxis, pequeños y deliciosos bocados Es el turno de los xuxis, pequeños bocados completamente diferentes. Probamos los cinco que había en la carta: semillas de tomate y anchoa, salmón marinado con miel trufada y yogur, mollete de papada -la hamburguesa de Restaurante Tickets Barcelona, con un toque de mostaza y para devorar diez seguidas-, canapé de pollo a’last -que se sirve sobre una base de piel crujiente- y ravioli líquido de queso gaditano Payoyo, una joya que hay que meterse en la boca de una sola vez, ya que explota en ella dejando un inmenso sabor a este queso de oveja, considerado uno de los mejores de España. Nos quedaban todavía dos platos fuertes por probar. El primero de ellos era atadillos de calamar con vinagreta de su tinta, con sésamo y huevas de bacalao, una pequeña obra maestra que nos encantó. Las patatas confitadas en aceite de oliva con jugo de costilla de cerdo y jamón fue el único plato que nos dejó indiferentes. Aunque estaba rico, en especial por el toque gelatinoso de las patatas, nos recordó a una simple ración de lacón con grelos. Postres con mucha guasa en Restaurante Tickets Barcelona Pedimos una de las golosinas, cornete de mango con su sorbete y piel de lima. Como su propio nombre indica, el cucurucho está también hecho con esta fruta. Es, en realidad, una lámina de mango caramelizada y enrollada sobre sí misma hasta secarse. Lo mejor es que lo prepara el ‘chico de los helados’, que se planta delante de tu mesa con el carrito -previos sonidos de timbre por toda la sala para abrirse paso-. Y lo hace al momento, adornándolo con ralladura de lima recién hecha. Refrescante y divertido. A pesar de lo poco golosos que somos y de estar ya bastante llenos, pedimos una roca volcánica de chocolate blanco y sésamo negro. Nos recordó al carbón dulce que nos dejaban de niños los Reyes Magos. Presentado sobre un trozo de piedra, fue la guinda perfecta para esta pastel que nos estaba dando pena terminar. Acompañamos esta maravillosa cena con un par de botellas de Juvé y Camps, uno de nuestros favoritos. ¿En resumen? Creemos que Restaurante Tickets Barcelona es el nuevo concepto de la tapa en nuestro país. Olvídate de las típicas bravas y la tortilla de patatas de toda la vida. Ha nacido un nuevo concepto, ha nacido la tapa del siglo XXI. Y nos encanta… ¿A que ya estás deseando que lleguen las doce de la noche para reservar tu mesa?

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Cómo ir desde el aeropuerto de Lisboa al centro de la ciudad

El Aeropuerto Humberto Delgado, también llamado Aeropuerto de Lisboa o de Portela, es el mayor aeródromo de Portugal. Apenas siete kilómetros separan el aeropuerto de Lisboa del centro de la ciudad. Y la manera de llegar en transporte público no puede ser más sencilla en Aerobus, metro o taxi. Aerobus Aerobus ofrece un servicio de autobuses desde las siete de la mañana hasta las once de la noche por 6 euros -ida y vuelta para adultos-, y 3 euros en el caso de los niños (precios 2021). Con una frecuencia de veinte minutos realiza doce paradas hasta finalizar en Cais do Sodré. Así que dependiendo del tráfico es posible llegar a la Plaça del Rossio en apenas media hora. Los tíquets se venden en la misma fila de espera. Además, si llegas con la batería del móvil a punto de morir, en el Aerobus encontrarás cargadores USB. Fácil, cómodo y barato. Metro de Lisboa Inaugurada unas semanas después de nuestra visita, la estación de Metro Aeropuerto se ha convertido en la opción utilizada por la mayoría de los viajeros que eligen la capital lusa como destino. Se encuentra dentro de la línea roja (Linha Vermelha) y el billete sencillo cuesta 1,95 euros. Antes, tendrás que comprar una tarjeta 7 Colinas o Viva Viagem cuyo precio es de 50 céntimos. El trayecto dura una media hora y hay servicio cada 6-9 minutos. Puedes ver un plano del metro de Lisboa aquí. Taxi desde el aeropuerto de Lisboa al centro La cercanía de Portela al centro de la ciudad hace que, si sois 2 o más personas, merezca la pena coger un taxi. La carrera no debería ser superior a 15 o 18 euros. Todos utilizan taxímetro, y en fines de semana y festivos, además de servicios nocturnos, se recarga un 20% al viaje.

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Parador de Gredos (Ávila), el capricho del rey Alfonso XIII

Con motivo del TBM celebrado en Gredos, nos alojamos en su Parador, que puso en oferta algunas habitaciones para los blogueros asistentes. Tras la decepción que supuso la del leonés de San Marcos, esta nos pareció todo lo contrario: cama grande y confortable, muebles rústicos y cuidados y, lo más importante, baño nuevo y luminoso. Las instalaciones, decoradas con vigas de madera y cientos de detalles relacionados con la caza, son amplias y lustrosas. Destacando una terraza desde la que puede contemplarse la sierra de día y el cielo estrellado por la noche. También dispone de un gran salón con chimenea de ensueño donde disfrutar de una relajante copa. El desayuno es el tradicional de Paradores, aunque menos variado que el de Léon o Ávila: quesos, embutidos, cazuelitas, fiambres, fruta, bollería… Y la posibilidad de pedir platos calientes cocinados al momento, como huevos fritos o revueltos, además de un detalle que nos encanta, zumo de naranja natural. Pero si hay algo por lo que destaca el Parador de Gredos es por su apasionante historia, ya que se trata del primero y de la red. Resultado del capricho del rey Alfonso XIII, que lo mandó construir en 1926 para hacer de él su lugar de reposo tras las excursiones cinegéticas que realizaba por la zona. Años más tarde, José Antonio Primo de Rivera fundó aquí la Falange. Y en 1978, albergó a los siete ponentes responsables de redactar el proyecto definitivo de la Constitución Española, que se debatió en el bautizado como ‘Salón del Silencio’. Nos gustó – Las vistas y el entorno. – La paz y tranquilidad que se respiran. – Detalles como alfombrillas al pie de la cama. – La historia que desprende el Salón del Silencio. No nos gustó – La cafetería cierra a las 23.30, aun teniendo a un gran grupo de blogueros alojados en él. Además, el segundo día, cerraron el acceso al salón con chimenea. Imperdonable. – Los precios de la cafetería (12 euros un bocadillo de jamón y 11 un gin tonic). – La mala insonorización de las habitaciones ya que, al ser el suelo de madera, se oyen las pisadas de todo aquel que pasa delante de tu puerta. Gastronomía del Parador de Gredos Como no podía ser de otra manera, nos animamos a probar el restaurante del Parador de Gredos. Vaya por delante decir que la nuestra fue una cena ligera. A pesar de que su carta está plagada de propuestas de la zona, como judiones del Barco, migas del pastor o patatas revolconas, nos decidimos por platos sencillos. Pero muy apetecibles y excelentemente presentados.  Carpaccio de solomillo de ternera avileña con virutas de parmesano Huevos camperos rotos con habitas, cebolla confitada y pimientos del Piquillo Alcachofas naturales salteadas con ajo y cecina Y, de postre, los fríos más divertidos del Parador de Gredos, cuatro mini conos con helado de nube, chocolate, fresa y vainilla sobre bizcocho de chocolate con gominolas. ¿Te has alojado alguna vez en Paradores? ¿Te gustan tanto como a nosotros?

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De tapas por la calle Laurel, la más famosa para ir de pinchos en Logroño

La calle Laurel es la más famosa de Logroño, gastronómicamente hablando. Situada en el corazón de la capital riojana ofrece más de 50 establecimientos (algunos son restaurantes) en los que degustar un buen vino con D. O. C. y una tapa. Cada bar de ‘la Laurel’ tiene su especialidad: champiñones, tortilla, morunos, bravas, sepia… Era conocida antiguamente como la ‘Senda de los Elefantes‘. ¿Y quieres saber por qué? Tanto se bebía aquí que sus clientes se ponían trompa y salían a cuatro patas. Y es que lo habitual es tomar cinco o seis copas de rioja… Hasta que el cuerpo aguante. 1. Bar Ángel (calle Laurel, 12) Uno de los pinchos más famosos de la calle Laurel se remonta a 1960. Y es tan simple como delicioso: tres champiñones frescos sobre una rodaja de pan y coronados con una gamba. El remate lo pone una salsa de ajo cuya fórmula es tan secreta como la de la Coca-Cola. 2. Mesón del Abuelo (calle Laurel, 1) Su especialidad es sepia a la plancha con salsa casera. Pero otro de sus productos estrella es el bacalao, que presentan en tres elaboraciones distintas, a la riojana, rebozado con pimientos y confitado. 3. El Soldado de Tudelilla (calle San Agustín, 33) La tasca más antigua de la calle Laurel ha hecho de su oferta gastronómica todo un clásico. ¿Puede haber algo más apetecible que ensalada de tomate y huevos fritos? Desde luego que no. Y, por supuesto, prueba su especialidad: bocadillito de sardinas y guindillas. 4. Las Quejas (Albornoz, 8) Su pincho más popular tiene el mismo nombre que el local. Y es un bocatita de jamón, setas a la plancha y queso fundido, con esta buena pinta. 5. La Taberna del Tío Blas (calle Laurel, 1) Conocíamos este bar de tapas en Logroño antes de ir gracias a su amplia presencia en redes sociales. Nos sorprendió mucho la enorme pantalla que tienen dentro del local donde pueden verse sus tuits en tiempo real. La barra de pinchos es impresionante. Nosotros probamos una bola de carne y un bocadillín ‘La Taberna del Tío Blas’ (con sardinas y guindillas). ¿Un consejo? No te pierdas su granizado de Crianza (no te bastará solo con uno). 6. Bar Jubera (calle Laurel, 18) No podían faltar en esta selección de tapas en Logroño unas patatas bravas, clásico que nunca pasa de moda. El Bar Jubera, abierto desde 1980, presume de las mejores. 7. Blanco y Negro (Travesía del Laurel, 1) Fundado a finales del siglo XIX, este bar de tradición familiar ofrece entre otras especialidades el ‘Matrimonio’: anchoas en aceite (curada en vinagre y semi-curada), con pimiento verde frito en un bollito recién horneado. 8. Tío Agus Bar Lorenzo (Travesía de Laurel, 4) ¿Qué tal suena carne adobada con salsa secreta? Esa es la especiliadad de Tío Agus Bar Lorenzo. Se sirve en un esponjoso bollo de pan. ¡Ñam! 9. D. O. Laurel (calle Laurel, 4) En D. O. Laurel pedimos tortilla de patata evolucionada. Se presenta líquida en un vaso y hay que comerla en dos fases separadas hundiendo la cucharilla hasta el fondo. La textura es realmente buena, diferente de lo habitual. Puedes pedirla también con jamón, queso o chorizo. 10. Bar Soriano (Travesía de Laurel, 2) Si eres más tradicional, no te pierdas los ‘champis’ del Bar Soriano, rellenos con gambas. Son enormes y están deliciosos. ¡Un clásico en la calle Laurel! 11. Bar Páganos (calle Laurel, 22) Probamos también los pinchos morunos de Bar Páganos. Los preparan al momento en unas brasas con carbón vegetal. 12. Bar El Perchas (Travesía de Laurel, 3) ‘Desde 1955 preparando la orejita más famosa de La Laurel’. Ese es el lema de nuestra última recomendación para tapear en Logroño. ¿Oreja rebozada o picante? ¿Te ha gustado esta ruta para tapear en la calle Laurel de Logroño? ¿Hay otros pinchos que nos recomiendes? Es imposible probarlos todos, pero volveremos a La Rioja para seguir añadiendo sugerencias a este post.

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Dormy Inn Premium Shibuya-jingumae, un hotel con ‘onsen’ en Tokio

El Hotel Dormy Inn Premium Shibuya-jingumae se encuentra a diez minutos a pie del cruce de Shibuya, en pleno centro de Tokio. Se trata de un establecimiento que abrió sus puertas en 2012, con 136 habitaciones funcionales que, como ocurre en casi todo el país, se quedan demasiado pequeñas para el turista occidental. El precio, desde 114 euros por noche con desayuno y acceso al onsen y la sauna. El baño está dividido en dos partes: zona de ducha y de aseo e incluye cepillos para el pelo entre sus amenities, algo habitual en los hoteles japoneses. Otra de las buenas costumbres en los alojamientos de Japón es que haya a disposición del cliente pijama y zapatillas, ahorrando así un pequeño espacio en la maleta. El desayuno ofrece dos opciones, que hay que reservar el día anterior. Puede ser japonés, con una pieza de pescado, sopa miso, arroz hervido y vegetales encurtidos. El occidental, por su parte, consiste en un riquísimo sándwich de beicon y huevo revuelto, además de patatas fritas, una pequeña ensalada de pasta y otra de frutas. También hay un bufet frío con ensaladas, bollería, fruta fresca, zumos, cereales y yogur natural, junto a otro caliente con sopa miso y arroz blanco en su correspondientes hervidores. Capítulo aparte del Dormy Inn Premium Shibuya-jingumae merece el onsen, ideal para relajarse tras un duro día de turismo por la capital nipona y al que se accede con un código que cambia diariamente. Al ser nuestra primera vez estábamos algo perdidos y ambos nos presentamos con los bañadores… Fue allí, Jota en el masculino, y yo en el femenino, donde otros huéspedes nos explicaron que debíamos entrar desnudos. La verdad es que los efectos de las aguas termales de origen volcánico sobre el cuerpo y la piel son más que recomendables. Si combinas este baño con otro en agua casi helada, el resultado es indescriptible. ¡Te quedas como nuevo! Nos gustó del Dormy Inn Premium Shibuya – La situación, a un paso del famoso cruce de Shibuya y, por tanto, de la zona de ocio y restaurantes. – El onsen, una auténtica maravilla. – La conexión wi-fi gratuita. – El desayuno, por su variedad. – El free shuttle a la estación de Shibuya. – Aunque no los probamos, ofrece noodles a sus clientes a la hora de la cena sin ningún cargo adicional. – Los pijamas, los más ‘chulos’ de todo el viaje. – Las bicicletas eléctricas, a disposición de los clientes en la misma puerta y sin coste. – El agua mineral -en el minibar- y el refresco de maíz, en el lobby, cortesía de la casa. No nos gustó – El pequeño tamaño de la habitación. – Que, como en casi todos los hoteles de Japón, haya que pagar al hacer el check-in. Además, este es a partir de las tres de la tarde.

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