Turismo gastronómico

Japón en 30 bocados (más o menos) inolvidables más allá del sushi

Si hay algo que sorprenda en este país, además de la exquisita educación de sus habitantes y sus impolutas calles, es la comida japonesa. Si eres de los que piensa que los nipones se alimentan a base de sushi y tempura, te llevarás una sorpresa mayúscula. En las tres semanas que disfrutamos del Imperio del Sol Naciente, apenas repetimos ningún plato. Y, si lo hicimos, fue porque sabíamos que tardaremos tiempo en probar otro igual. De esta selección de 30 bocados de comida japonesa, apenas hay 5 que no hicieron disfrutar a nuestro paladar. El resto, para repetir una y mil veces. Juzga tú mismo. 1. Barbacoa japonesa o yakiniku El yakiniku es una de las opciones más sanas y económicas de comida japonesa. Cada uno se prepara carne y verdura al punto deseado y sin apenas grasa. Suele ir acompañada de un bol de sopa y otro de arroz y, dependiendo del corte de la carne, oscila entre 10 y 30 euros por persona. 2. Bento El take away para comer en Japón por excelencia. Imposible marcharse del país sin haberlo probado una o varias veces. Sobre todo, si haces trayectos en shinkansen, ya que es el bocado más habitual de lugareños y turistas. Dada la comodidad de su envase, resulta de lo más sencillo para comer mientras se viaja. Y existen decenas de puestos en las diferentes estaciones de tren a lo largo y ancho del país. En su interior: infinidad de propuestas a base de ternera, pollo o pescado, acompañados de diferentes guarniciones. ¿El precio? Desde 8 euros y, por lo general, con una bebida. 3. Carne de Kobe La indiscutible delicia de la comida japonesa es, sin duda, la carne de Kobe, que proviene de los bueyes de la prefectura de igual nombre. Conocidos por su cuidada alimentación, a base de los mejores granos y una cerveza diaria, así como masajes con sake templado, su ternura la hace única en el planeta. Aunque desde hace algún tiempo ya se exporta con cuentagotas, merece la pena rascarse el bolsillo y darse un homenaje que rondará los 150 euros por persona. Eso sí, busca el distintivo que acredita que es auténtica para que no te den gato por liebre. Y, si puedes, saboreála en la misma ciudad de Kobe. 4. Crepes japoneses Porque los nipones han sabido hacer muy suya esta casi fast food francesa. Y es sencillo encontrar puestos donde las preparan dulces y saladas en pocos minutos. Ideales para comer por la calle mientras se sigue haciendo turismo. 5. Desayuno japonés Si tienes oportunidad, no dejes de empezar el día como un auténtico lugareño. Aunque no es costumbre, algunos hoteles incluyen en el precio la primera comida japonesa del día. Por lo general, se compone de una sopa de miso, arroz y vegetales encurtidos. En nuestro caso, además, de un trozo de salmón al vapor y otro de tamagoyaki, tortilla de la que os hablamos un poco más abajo. 6. Edamame Uno de los snacks más tradicionales en la comida japonesa son estas vainas de soja hervidas y saladas que se sirven enteras. Con un alto contenido de proteínas vegetales, fibra, lípidos e hidratos de carbono, ayudan a reducir el colesterol malo y las enfermedades cardiovasculares. 7. Gyozas A estas alturas, casi todo el mundo ha probado alguna vez esta comida japonesa en un restaurante asiático. A nosotros, nos encantó hacerlo en un minúsculo local de Kobe, regentado por dos ancianas y acompañadas de una Asahi de litro. 8. Hamburguesas hawaianas de Kua ‘Aina Las preferidas de Barack Obama y presentes desde hace más de 35 años en Londres, Honolulú y Haleiwa. El menú de Kua ‘Aina ronda los 10 euros e incluye bebida y patatas fritas. El toque exótico y diferente lo aportan ingredientes como piña a la parrilla o aguacate. Pero, además, la calidad de la carne y el pan con semillas de amapola la convierten en una parada a tener en cuenta. 9. Hamburguesas de Mos Burger Habíamos leído bastante sobre esta cadena de hamburgueserías japonesas. Es la segunda más frecuentada después de McDonald’s, y no quisimos dejar de probarlas. Aunque presumen de prepararlas una vez recibido el pedido, más estilo slow food, veréis que su presentación no dista mucho de las de otras ‘grandes marcas’. Muy decepcionante esta comida japonesa, a unos 6 euros el menú con bebida y patatas fritas de Mos Burger. 10. Issen-yosyoku Un okonomiyaki al estilo de Kioto, con nada menos que doce ingredientes. Cebolleta, huevo, gambas secas, pasta de pescado, harina, atún seco, ternera, jengibre… Se prepara, sobre todo, para llevar y ha de comerse con palillos (bastante complicado, la verdad). 11. Helado de té matcha Aunque, por suerte, es fácil de encontrar en España, merece la pena disfrutar cucurucho en mano de una de las delicias dulces de la comida japonesa. Tampoco te pierdas el de sésamo negro o judías. 12. Kaiten zushi o kaiten sushi Una de las opciones más económicas entre la comida japonesa -alrededor de 10 euros por persona- y cuyo sistema no puede ser más sencillo. En una pantalla táctil van apareciendo fotos, precios y hasta calorías para que no haya ninguna duda de qué pedir y cuánto gastar. Tú eliges qué quieres y en unos minutos aparecerá camino de tu mesa. De vez en cuando, también verás pasar algún plato suelto, una especialidad concreta que puede cogerse sin previo aviso. Ni se te ocurra pensar que llevará horas dando vueltas y vueltas. Los platos tienen etiquetas con RFID (Identificador por Radiofrecuencia) que avisa a la cocina para retirar los que llevan en la cinta demasiado tiempo. Nigiris, makis, sashimis, tempuras, noodles y hasta ramen, todas las delicias que uno pueda imaginar. Además de postres, fruta y helados, que pueden pedirse también para llevar en un Kaiten zushi. 13. Kani guratan Una de las múltiples maneras de preparar el cangrejo es gratinado en su propia concha. Una comida japonesa de receta sencilla, pero muy sabrosa. Nosotros lo probamos en Hiroshima. 14. Katsudon Cuenco de arroz blanco cubierto con una chuleta de cerdo rebozada, huevo revuelto y diferentes condimentos.

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Ocho visitas a ‘Cocinandos’ en ocho platos para recordar

Si sois lectores habituales de este blog y seguís nuestras redes sociales, conoceréis de sobra la debilidad que tenemos por Cocinandos. Este restaurante leonés está galardonado con una estrella Michelin. Y a sus mandos se encuentra la pareja formada por Yolanda León y Juanjo López. En este post, hemos querido recopilar los platos que más nos han gustado en las ocho visitas que llevamos hasta la fecha. Y por qué tantas, os preguntaréis. Muy sencillo: la relación calidad-precio, con un menú degustación por 55 euros (precio 2020), y la opción de maridaje, es incomparable en la Ciudad del Bernesga. Y, posiblemente, en toda Castilla y León. Pero, sin duda, el motivo principal es que allí, gracias a la hospitalidad de todo el equipo, nos sentimos como en casa. Nuestros platos preferidos en Cocinandos 1. Mini bollo chino de hongos al vapor En Cocinandos fueron unos visionarios elaborando los bollitos chinos al vapor que tan de moda se han puesto en la gastronomía española. Se sirve sobre una minúscula cesta de mimbre. Y los preparan de diferentes maneras, siendo el de hongos y el de Cecina de León los dos que hemos podido catar hasta ahora. Pero es un aperitivo tan sabroso y original que no nos importaría que estuviera presente en cada repertorio. 2. Bacalao con guiso de hongos y garbanzos de pico pardal con su jugo Lo probamos en nuestra primera comida en Cocinandos. Entonces, fue uno de los platos más aplaudidos por la increíble textura del pescado fresco. Ellos mismos lo ‘salan’ hasta dar con la intensidad deseada, sobre un fondo memorable. Perfecta combinación de técnica y equilibrio al que la ternura de los garbanzos leoneses, que se asimilan al pico de un pardal o gorrión, aporta un toque extra. 3. Tartar de tomate, bogavante y ajoblanco En esta ocasión, degustamos uno de los menús más redondos que recordamos. Un plato con una más que generosa ración de este preciado marisco por semejante precio es para tener en cuenta y, desde luego, no olvidar fácilmente. La frescura y dulzura del tomate, en perfecto contraste con el punto ácido del ajoblanco. Una creación ‘muy leonesa’, como explicaba Juanjo con su habitual sentido del humor. 4. Carpaccio de presa ibérica, boletus, almendras fritas y helado de mostaza Dentro de la interesante oferta de Buscasetas 2013, encontramos esta pequeña joya con cuatro sabores y texturas totalmente diferentes, pero que unidos conseguían un bocado brillante. La delicadeza de la carne y la potencia de las setas, junto al picante del helado y el toque de los frutos secos, resultó sublime. 5. Cochinillo asado con melocotón El cochinillo es otro de los fuertes del estrella Michelin leonés. La corteza, siempre crujiente, y la carne, jugosa y en su punto exacto. Este cochinillo asado con melocotón, su hueso, foie de pato y jugo de piñones es toda una obra de arte. 6. Cigala asada, tartar de quinoa, cecina, brevas y gazpachuelo Pura fusión peruano-cazurra para un excelente tartar de quinoa y Cecina de León que acompaña una cola de marisco apenas pasada por la plancha. Se adorna con un suavecísimo gazpachuelo para resaltar aún más el dulzor de unas sencillas brevas. Impecable. 7. Manzana dorada, avellanas y queso De todos los postres que hemos podido degustar, este fue uno de los que se grabó en nuestra retina por la belleza de la composición y la notoriedad de sabores del trío manzana reineta-bizcocho de avellanas-queso mascarpone, dibujado en el plato como si de un bodegón se tratara. 8. Bombones de queso de oveja con gelatina de tomate Es el detalle que, junto a unas gominolas de elaboración propia, siempre cierra el menú de Cocinandos. Se preparan rallando queso “con un rallador fino que antes humedecemos con un poco de leche y juntado con dados pequeños de una gominola que hemos hecho con jugo de tomate, pectina neutra y acido cítrico”. El queso utilizado, Pastor del Esla, de la zona de Valencia de Don Juan, es de leche curada de oveja. Siempre que los bombones llegan a la mesa, Juanjo me hace la misma pregunta con una gran sonrisa: «¿Por qué les haces foto si ya tienes la misma tropecientas veces?». Y yo pienso: «Porque la foto puede ser parecida, pero cada experiencia en Cocinandos forma parte de un recuerdo que, siempre, asociamos con la felicidad… y esos bombones ponen el broche final a cada una de esas experiencias felices».

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Comer en Viena: pistas gastronómicas para devorar la ciudad

Viena es una ciudad fantástica para disfrutar de lo que denominamos ‘Turismo Gastronómico’. Básicamente consiste en exprimir al máximo la oferta cultural del destino y hacer de cada alto en el camino un descubrimiento culinario. En esta entrada, os proponemos un recorrido por la capital austriaca en función de un amplio abanico de establecimientos para probar lo mejor de su cocina y productos. Descubre dónde comer en Viena. 1. Café Mozart Una manera perfecta de empezar el día es hacerlo con un típico desayuno en el cinematográfico Café Mozart. Ubicado en el número 2 de Albertinaplatz, abre desde las 8 de la mañana. Y, entre otras vicisitudes históricas, fue escenario de una obra culmen del séptimo arte, El Tercer Hombre, protagonizada de Orson Wells. Dispone de una larguísima carta de cafés e infusiones que, acompañada de la mejor repostería local, hará las delicias del viajero. Imprescindible, el café vienés. Y, si quieres comer en Viena, también ofrece un menú de 11:30 a 15 horas. 2. Naschmarkt La segunda visita para comer en Viena, si no te pierdes entre las majestuosas avenidas vienesas, es Naschmarkt, uno de los mercados más concurridos. Frutas, verduras, carnes, pescados, mariscos, conservas, dulces, vinos y un sinfín de productos para degustar a mediodía entre variados puestos y amables tenderos. Situado en la calle Wienzeile, tiene una extensión cercana a los dos kilómetros. Y alcanza su punto álgido los sábados, cuando se une con el rastro o ‘Flohmarkt’. 3. Augustinerkeller Bitzinger Para comer en Viena ofrecemos 3 alternativas. La primera y más recomendable son los sótanos de un antiguo monasterio que hay en los bajos del Museo Albertina, concretamente en Augustinerkeller Bitzinger. En un ambiente de antigua taberna, ofrecen la famosa ternera empanada, Wiener Schnitzel. En grandes bandejas para compartir que se acompañan de patatas con jamón frito (tiroler gröstl) o de espárragos de la tierra (marchfeld). 4. Caffe Restaurant Resselpark La segunda opción para comer en Viena podría ser el Caffe Restaurant Resselpark, un tenderete levantado en la plaza del mismo nombre. Ideal para abrir boca con una reconfortante sopa de carne (rindsuppe). Continuar con las conocidas salchichas austriacas y cerrar la comanda con unas albóndigas de sémola de trigo (knödel). Si te toca un día despejado con algo de sol es mejor comer en la terraza del establecimiento para disfrutar de este rincón de Viena. 5. Bocadillo en el metro de Viena La tercera alternativa para comer en Viena resulta un poco descabellada dentro de esta selección. Pero el metro se convierte en una experiencia a tener en cuenta. La mayoría de las estaciones dispone de numerosos locales para resolver el almuerzo con un tentempié limpio, rico y barato. Ofrecen una amplia oferta de bocadillos, muy distinta en ingredientes a los nuestros en España. Combina panes exquisitos con verduras, quesos y ligeros fiambres. Puedes acompañar este aperitivo con un Red Bull, bebida nacional. 6. Pastelería Demel A media tarde, otra de las paradas imprescindibles es la Pastelería Demel, en el número 14 de Kohlmarkt. Solo su escaparate con lujosas réplicas de los Huevos de Fabergé invita a cruzar la puerta de este negocio centenario. Entre sus estanterías se puede encontrar una amplia variedad de dulces imperiales, recuerdo de aquella época de esplendor donde la repostería vienesa alcanzó cotas de fama internacional. 7. Cervecerías de Viena Irse de la capital de Austria sin probar alguna de sus fantásticas cervezas no tiene perdón. Son muchas las cervecerías que abundan a lo largo de sus calles. Por lo que apenas hay riesgo si uno se adentra en cualquiera de sus barras para pedirlas de barril o en botella, rubias o malteadas, frías o casi tibias, de burbujeo fino o algo amargas, negras o con pipas de calabaza. En fin, que debemos seguir con la ruta y tampoco es plan hacerla en zig zag. 8. Kaffee Alt Wien Para la cena os describiremos escenarios distintos. La atmósfera bohemia de Kaffee Alt Wien en la calle Bäckerstraße, mitad café, mitad comedor. Y punto de encuentro de estudiantes, músicos, pintores y turistas que, como nosotros, van buscando un plato de goulash. La referencia gastronómica para comer en Viena consiste en un estofado de carne con cebolla y pimentón. No hay mucho más dónde escoger, así que, no dudes en regarlo con unas copas de vino de la casa, austriaco suponemos. Mientras observas el ambiente tan distendido que te rodea. 9. Plachutta Otra apuesta entre los restaurantes en Viena es Plachutta, en el 38 de Wollzeile. Para degustar su famoso tafelspitz, conjunto de cazuelas que da forma a este buey con verduras. El ritual arranca al verter primero el consomé. Continúa untando tuétano sobre una rebanada de pan negro. Y se cierra colocando la carne en un plato para saborearla con patatas salteadas, verduras, salsa de cebollino y rábano picante. Todo un espectáculo que si no estás atento te cobrarán al final en forma de propina obligatoria. 10. Hotel Sacher Como broche final a esta jornada, nada mejor que probar la tarta Sacher. Y en el hotel de mismo nombre, muy cerca de la Kärntner Straße. Allí sirven desde finales de siglo XIX esta obra de arte del universo repostero. Se compune de dos partes de bizcocho de chocolate separadas por una capa de mermelada de albaricoque. La cobertura de chocolate negro coronada por una nube de nata hace de este bocado una excusa perfecta para viajar a Viena. Cerramos esta entrada con una mención especial a los puestos de comida rápida para comer en Viena. Perfectamente reconocibles, se pueden encontrar en casi cualquier esquina del centro. Junto a la Ópera por ejemplo. Son ideales para degustar ese último bocado si está todo cerrado o te quedaste con hambre momentos antes de alcanzar un merecido descanso. ¿Has estado en esta bella ciudad austriaca? ¿Nos recomiendas otros restaurantes imprescindibles para comer en Viena?

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Un paseo por Chelsea Market, el mercado más ‘cool’ de Nueva York

Una visita a Chelsea Market es obligatoria para cualquier amante de los mercados como nosotros. Pero no solo de los tradicionales donde comprar carnes, pescados y verduras, sino de aquellos en los que la comida ya está preparada y es posible sentarse allí mismo para degustarla. Si en España estos espacios se pusieron de moda hace escasos años, con el madrileño de San Miguel a la cabeza, en ciudades como Nueva York existen desde hace décadas. Chelsea Market resulta un lugar curioso, perfecto para un corto descanso si estás por el barrio, uno de los más bonitos de la ciudad. La tienda que más llama la atención, de las más de 50 que componen Chelsea Market, es The Lobster Place, una de las pocas donde es posible encontrar productos frescos. En este caso, pescados y mariscos expuestos con suma delicadeza y perfectamente identificados por su zona de captura o características especiales. Los reyes del negocio son la langosta de Maine, que se puede adquirir ya cocida y en diferentes tamaños. Y el sushi, que venden preparado en pequeñas bandejas o puede comerse a la barra preparado al momento por expertas manos japonesas a la vista de los clientes. Pero como sucede en estos ‘templos’ gastronómicos, es posible encontrar casi todo tipo de comida en Chelsea Market. Desde italiana a tailandesa, pasando por mexicana o australiana, como la que ofrece Tuck Shop. Bocadillos vietnamitas en Chelsea Market Uno de los más exitosos es Num Pang, cuya especialidad son los bocadillos vietnamitas. Cuenta con la mayor puntuación de la revista Zagat para una bocadillería de la Gran Manzana. Y ofrece opciones tan exóticas como panceta glaseada a la cinco especias o gambas tigre al coco, que hacen que se formen largas colas a su puerta a la hora del almuerzo. No faltan tampoco tiendas gourmet en Chelsea Market. Con los mejores productos a precio de oro, como sales, especias, quesos, embutidos y hasta una curiosa cerveza artesana y ecológica que venden por galones. Dos datos llamativos sobre Chelsea Market: en el mismo edificio se encuentra la sede neoyorquina de YouTube, con ascensor de uso exclusivo. Es usada también como una gran sala de exposiciones temporales. Nosotros tuvimos la suerte de poder admirar la de Rock Paper Photo Art Show, con cuarenta instantáneas de algunos de los mejores músicos de todos los tiempos. Chelsea Market, en la Novena Avenida entre las calles 15 y 16, está abierto de 7 de la mañana a 9 de la noche, de lunes a sábado. Y de 8 de la mañana a 8 de la tarde, en domingo.

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‘Casa Fermín’, un clásico entre los restaurantes de Oviedo

Bien es sabido que resulta casi imposible comer mal en Asturias. Si por algo se caracteriza esta zona del norte de España es por sus generosas raciones y menús del día que pueden consistir hasta en tres platos y postre. Si visitáis Oviedo y buscáis un restaurante especial, os recomendamos Casa Fermín. Uno de los mejores -si no el mejor- de la ciudad. El mejor producto de temporada Situado en el número 8 de la calle de San Francisco, a escasos pasos de la Plaza de la Escandalera, ofrece en su carta los mejores productos de temporada. Además de un menú degustación por 70 euros (precio 2020) que ‘quita el sentido’. Luis Alberto Martínez se encuentra tras los fogones de una cocina tradicional con sabias pinceladas de modernidad a la que acaba de unirse la cuarta generación con su hijo Guillermo. Al frente de la amplia sala, su mujer María Jesús pone la sonrisa y las recomendaciones oportunas para los comensales. El menú degustación de Casa Fermín Oviedo Dicho menú comienza con cuatro pequeños aperitivos en forma de taco de salmón ahumado con yogur, aceite de vainilla y germinados; caramelo de morcilla; croqueta cremosa de jamón y torto de maíz. Toda una declaración de intenciones para una apuesta de contrastes entre platos ligeros y frescos como la fotogénica sopa de tomate con helado de aceite de oliva. O vieiras marinadas con guacamole, fruta y vinagreta de frambuesa. Frente a una contundente pasta puntalette con callos de bacalao al pil pil o rosbif de presa ibérica con chutney de frutas. El steak tartar resulta un bocado de lo más sorprendente gracias a la incorporación de los helados de mostaza y jalapeños, que aportan ese toque picante que hace de este plato una verdadera delicia. Al igual que el exótico bonito con piña, sandía y su jugo tostado, que se presenta en forma de taco con un punto de cocción perfecto. Excelentes contrastes también en la parte de postres de Casa Fermín Oviedo con la amargura del chocolate y aceite frente a la dulzura de una tarta de pera con leche merengada para el recuerdo. La carta de vinos de Casa Fermín Oviedo se presenta en forma de libro. Pero con una pequeña selección de 2 páginas aparte, lo que facilita mucho la labor a la hora de decidirse. Buenas marcas de champán desde 35 euros y botellas de la mayoría de D.O. españolas. A nosotros se nos olvidó fotografiar el Guitián -Godello, cómo no- que nos acompañó en estos 14 platos. Si buscáis otros restaurantes en Oviedo, aquí os dejamos varias recomendaciones.

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Una boda en Carvoeiro, zona idílica de El Algarve (Portugal)

Dos vuelos con TAP (Madrid-Lisboa, Lisboa-Faro) y un trayecto en coche de una hora con chófer privado fueron necesarios para llegar hasta el lugar elegido por nuestros amigos Cheryl y Manuel para sellar su amor, el hotel Tivoli Carvoeiro. Especializados en bodas y banquetes, cuentan con servicio de wedding planner para hacer más sencillos todos los preparativos de ese inolvidable día. La ceremonia se oficia en un mirador con las impresionantes vistas que veis debajo. Tras la cual, se sirve un pequeño cóctel mientras el sol comienza a caer y los novios e invitados se hacen las fotos de rigor. El menú elegido para la cena consistió en…. Bueno, ya está bien de bodas y vamos a lo que nos interesa: el turismo gastronómico. Ya que no queda más remedio que realizar un viaje tan largo, lo mejor es aprovechar el tiempo al máximo posible. Y descubrir los encantos de una de las zonas más bonitas de Portugal, sin duda, la más turística. ¿Dónde y qué comer en El Algarve? Nosotros elegimos el restaurante O Barco, a pie de una de las principales playas de Carvoeiro. Nos habían comentado que preparaban muy bien el plato más típico del Algarve, la cataplana. Se trata de un guiso marinero, de mariscos, pescados o mixto -al que añaden carne de cerdo- que recibe el nombre del recipiente en el que se cocina. Una especie de fiambrera de acero inoxidable con asas laterales que se entrecierran para guardar todo el calor de la cocción. Al estar cerrada herméticamente, todos lo sabores y jugos se mezclan por lo que resulta una verdadera delicia. La acompañamos de una ensalada de pulpo y un vino blanco de la zona mientras disfrutábamos de la excelente vista. Las playas de Carvoeiro La mañana antes de la boda, nos acercamos a una de las más espectaculares playas de Carvoeiro, la de Vale Centeanes. Como somos más de secano, preferimos quedarnos en el chiringuito O Stop. Eso sí, acompañados de una botella de vinho verde a la que se unieron un par de bocadillos, algo más tarde. Aunque no es un restaurante al uso -no esperes grandes lujos- en su carta también ofrecen pescados frescos y cataplanas, además de snacks y sándwiches. ¿Lo mejor de O Stop? ¡Las espectaculares vistas! El hotel Tivoli Carvoeiro El Tivoli Carvoeiro es un cuatro estrellas donde el mayor protagonismo se lo lleva el entorno en el que se encuentra ubicado. Las anticuadas habitaciones y las instalaciones están necesitadas de una reforma urgente. El desayuno es escaso y poco variado y la conexión wifi es de pago y mala. Pero si no te queda más remedio que alojarte allí, elige una ‘habitación con vistas al mar’ para disfrutar de este bello espectáculo desde el balcón… *Al revisar este post, en 2020, hemos visto que las habitaciones han sido reformadas por completo. A la mañana siguiente de la boda, los recién casados nos sorprendieron con una barbacoa de despedida en la terraza. No faltaron una cataplana gigante y otras delicias de la gastronomía portuguesa. De sobra sabéis que en Portugal es muy difícil quedarse con hambre… En resumen, tres días fantásticos. Estamos deseando volver a esta zona de Portugal para disfrutar de la gran oferta de ocio y gastronomía que ofrece. Obrigada!

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‘El Alquimista Salamanca’, cocina de autor en la Ciudad del Tormes

Hace ya bastantes meses que nos reencontramos con El Alquimista, pero una comida familiar la pasada semana ha sido la excusa perfecta para escribir este nuevo post gastronómico sobre uno de los restaurantes con más futuro y presente de Salamanca. La pareja formada por César Niño y Sandra Martín -en la cocina y al frente de la sala, respectivamente- tiene una larga experiencia en el sector y un pasado común en Mugaritz. Además de haber sido los artífices del desaparecido TeVere, local pionero en la ciudad en la denominada ‘cocina en miniatura’. Los mejores platos Aunque El Alquimista Salamanca ha renovado su carta, la mayoría de platos de esta entrada siguen disponibles. Ya que se han convertido en clásicos que el público demanda, como la refrescante ensalada crujiente de queso de cabra, manzana Granny Smith y vinagreta de miel y mostaza, los delicados raviolis de buey de mar con curri de espinacas, hierbas aromáticas y polvo de cacahuete o los contundentes callos de ternera a la madrileña con taquitos de jamón y chorizo ibérico. El menú del Alquimista Salamanca Tres pescados y siete carnes son las propuestas potentes del menú de El Alquimista Salamanca. Donde los puntos fuertes son la ejecución y el producto, con guiños a la tierra salmantina en forma de lechazo charro, lenteja de La Armuña o patatas meneás. Raciones generosas y muy bien presentadas, como un original calamar a la plancha con bizcocho ligero de su tinta y crema de sopa de pan, manitas crujientes y melosas con langostino tigre o bola de cerdo ibérico, falsa morcilla de Hinojosa con calabaza y salsa de naranja. El momento dulce no se queda atrás y cumple con creces la expectativas de los más golosos. Como una inolvidable tarta de manzana al momento, que se sirve caliente para contrastar con el helado de vainilla de acompañamiento. O las sabrosísimas texturas de chocolate con aceite de oliva y sal, y una divertida piña a la piña con piña. La carta de vinos, donde abundan referencias clásicas, deja sitio a algunos de la zona y otras D.O. menos conocidas. Como las de Extremadura, Alicante o Mallorca. El servicio de El Alquimista, siempre amable, atiende con una sonrisa y buena disposición. El precio medio ronda los 25 euros por persona. Una de las mejores RCP de Salamanca. Los encontrarás en el número 6 de la Plaza de San Cristóbal.

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Kua ‘Aina, las hamburguesas preferidas de Obama

A veces, cuando los planes no salen como a Hannibal Smith le gustaría, hay que tomarse las cosas con calma, respirar profundamente e intentar sacar lo mejor de esa situación gracias a Kua ‘Aina. Algo parecido fue lo que nos pasó el último día de nuestra estancia en Japón. Habíamos decidido dejar para entonces la visita a la Tokyo Sky Tree. Así que cuando nos plantamos allí a eso del mediodía con la intención de comprar la entrada y vimos que el tiempo estimado de espera era de más de dos horas, nos dimos cuenta de que fue un error no haberlas reservado por Internet. O no haber acudido antes para contemplar las que dicen son más espectaculares vistas de la ciudad. Junto a la imponente torre, al menos vista desde su base, se levanta un centro comercial con numerosas tiendas y restaurantes. Su nombre es Tokyo Solamachi, repleto a la hora de la comida. Cuando parecía que no íbamos a poder llevar a cabo la visita y, encima, quedarnos con hambre apareció Kua ‘Aina. Aunque ¿comernos una hamburguesa en nuestro último día en el país nipón? No era lo que habíamos pensado, pero cualquiera de los otros establecimientos estaba lleno y parecía que no quedaba otra opción. Entramos un poco desconfiados, ya que nunca habíamos oído hablar de esta marca. Y, de repente, una fotografía de Barack Obama en la que parecía una sucursal captó nuestra atención. «Pues si Obama las ha probado habrá que darle una oportunidad», pensamos… ¿Qué es Kua ‘Aina? Una cadena hawaiana que lleva más de 40 años sirviendo hamburguesas y sándwiches de pollo marinado a la brasa. Y uno de los lugares favoritos en la isla de su hijo más famoso, el presidente de los Estados Unidos. Además de Tokio, están presentes en Londres, Honolulu y Haleiwa. La decoración del local está inspirada en Hawái. Suelos de madera, techos de bambú, ventiladores de aspa, palmeras, collares de flores y auténticas tablas de surf, todo de lo más tropical. Al igual que las camisas de sus empleados. ¿Qué comer en la hamburguesería preferida de Obama? Como no podía ser de otra manera, hamburguesas. Aunque los sándwiches y la generosa ración de tortitas con nata y sirope que se estaban metiendo entre pecho y espalda dos estudiantes también resultaban de lo más apetecibles. Probamos avocado burger -la favorita de Obama- y pineapple burger, ambas con cebolla a la parrilla, tomate y lechuga. La de aguacate llevaba además cheddar. Y, tal y como indican en las ‘instrucciones’, hay que espachurrarlo bien para que se impregne el resto de ingredientes. Ambas se sirven en pan con semillas de amapola y hay que decir que estaban deliciosas… El menú con bebida -de casi 1 litro- y patatas fritas cuesta alrededor de 1.500 yenes, algo más de 10 euros. Por lo que resulta una opción de lo más económica para comer en Tokio.

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‘Arrocería Duna’ y una tarde de domingo en El Saler (Valencia)

A tan solo media hora del centro de Valencia, y sin necesidad de coger coche, podemos disfrutar de una de las playas más bellas y cuidadas del Mediterráneo. Dicho arenal es el del Saler, y entre sus joyas esconde un restaurante de ensueño, Arrocería Duna. Ubicada en pleno Parque de la Albufera, El Saler -que en valenciano quiere decir ‘la salina’- hace referencia a la que fuera principal actividad económica de la zona hasta el siglo XX. La extracción de sal forma parte de su historia, más concretamente, las barracas donde actualmente se encuentra el pueblo y en las que ésta se almacenaba. Olvida el coche y desplázate en autobús El autobús número 190, o en su defecto cualquiera de color amarillo que pare en la Plaza Cánovas del Castillo, un poco después de la marquesina (está bastante mal señalizado), te dejará en el centro de El Saler. Llegarás cerca del embarcadero, desde el que puede cogerse algún barquito para hacer una pequeña excursión por el canal. Tras un agradable paseo de cerca de 20 minutos, se llega a la zona de playa. El día de nuestra visita, un domingo de mediados de abril y Semana Santa, con un esplendoroso sol, estaba repleto de lugareños que habían decidido pasar allí la jornada bien provistos de víveres, mesas y sillas de camping. El sitio es perfecto para alejarse del mundanal ruido, relajarse y disfrutar de la naturaleza. A nosotros nos pareció ideal si, además, viajas con niños o eres aficionado a la bicicleta, ya que apenas hay presencia de coches. En medio de este maravilloso y motivador paisaje se encuentra Arrocería Duna, uno de los restaurantes con mejores vistas en los que hemos estado. Casi a pie de playa, como podéis comprobar en la foto de abajo, y con ambiente chill out, el marco resulta incomparable para degustar un buen arroz. Más de 50 variedades de arroz Ofrece más de 50 variedades en su carta- o pescados frescos, así como un buen puñado de ‘platos de mercado’. Nosotros nos decantamos por un impresionante arroz negro meloso de sepionet y chipirones, junto a un delicado tartar de mero de playa con encurtidos. Lo regamos con una botella de Mestizaje, elaborado con uva autóctona Bobal, además de tempranillo, cabernet sauvignon, merlot y shiraz. Aunque hay que tener en cuenta que era domingo, el local estaba lleno y conviene reservar mesa. Sería una pena desplazarse hasta allí y no poder disfrutar de una encantadora comida rodeados de dunas y con vistas al Mediterráneo. Nos han dicho que de noche, bajo las estrellas y a la luz de las velas, es todavía más espectacular y romántico. Estamos deseando volver a Arrocería Duna. Si buscas otros restaurantes para comer en Valencia, puedes leer nuestras sugerencias. Y, para alojarte, nada mejor que el lujo de The Westin Valencia.

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Comiendo en un kaiten zushi, una opción muy económica en Japón

Una de las sorpresas que nuestra amiga Mariko tenía preparadas durante el Lovers in Japan era conocer un kaiten zushi. Cuando me comentó que iríamos a un sitio donde la comida se cogía de una cinta giratoria, pensé que se trataría de uno de los restaurantes similares que hemos conocido en España. Donde ves pasar una y otra vez los mismos platos delante de ti y no pudo darme más pereza. Pero no, este kaiten zushi no tiene nada que ver con esa idea. ¿Cuál es la gran diferencia? Tú eliges qué quieres comer y en unos minutos lo verás recién preparado camino de tu mesa. Sushiro, en la bella ciudad de Fujisawa, muy cerca de Tokio, es un amplio local que encontramos casi vacío a la tardía hora que elegimos para comer -hacia las cinco de la tarde-. De hecho, ya vimos algunos lugareños que se disponían a cenar. El sistema no puede ser más sencillo: en una pantalla táctil van apareciendo fotos, precios y hasta calorías para que no haya ninguna duda de qué pedir y cuánto gastar. Tan fácil que un niño de cuatro años puede hacerlo sin el menor problema. El menú puede elegirse en japonés o inglés. A los pocos minutos, previo aviso con una aparatosa música de la que tanto gusta a los nipones, van apareciendo los platos solicitados. Reconocerás los tuyos porque van colocados sobre fuentes diferenciadas con un color concreto que se indica al terminar de hacer el pedido. De vez en cuando, también verás pasar algún plato suelto, es decir, que no se ha colocado sobre una fuente diferenciada con una pegatina de color. Se trata de alguna especialidad concreta que puede cogerse sin previo aviso. Ni se te ocurra pensar que llevará horas dando vueltas y vueltas. Los platos tienen etiquetas con RFID (Identificador por Radiofrecuencia) que avisa a la cocina para retirar el sushi que lleva en la cinta demasiado tiempo. Nigiris, makis, sashimi, tempura, noodles y hasta ramen. Todas las delicias japonesas que uno pueda imaginar, además de postres, fruta y helados, pueden pedirse también para llevar. En este tipo de local todo está pensado para que no haya necesidad de servicio, reduciendo así los costes de una manera considerable. En tu mesa encontrarás gari (jengibre encurtido), palillos, salsa de soja y wasabi. Además de servilletas y, cómo no, bolsas por si quieres llevarte a casa la comida sobrante. En los kaiten zushi, el agua es gratuita y también puedes prepararte tu propio té verde, ya que cada mesa dispone de un grifo dispensador de agua caliente. Tan solo tienes que hacer la mezcla. Nosotros, únicamente, vimos a nuestra camarera a la hora de pagar, cuando se acercó para comprobar el número de platos y entregarnos la cuenta. Los kaiten zushi -o kaiten sushi– son una de las opciones más baratas para comer en Japón, ya que la factura no subirá de 10 euros por persona y te aseguramos que la comida te saldrá por la orejas. ¿Por qué hay platos de dos colores? Aunque en otros locales parece ser que es para diferenciar los precios, en el nuestro era mucho más sencillo: los blancos no llevaban wasabi, y los amarillos, sí. ¿Has comido alguna vez en un kaiten sushi? ¿Te gustó la experiencia?

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