Nombre del autor:Marta Carnero

‘L’Art de Vivre’, cocina creativa en la localidad belga de Spa

En nuestra visita a la ciudad termal de Spa, dentro del viaje Destino Bélgica, tuvimos la suerte de disfrutar de un inmejorable almuerzo en L’Art de Vivre. Situado en una de las principales avenidas de la ciudad (Avenue Reine Astrid, 53), se trata de un edificio de ladrillo rojo del siglo XIX con estética de New Orleans. Carta y 3 tipos de menús entre 55 y 75 euros En este elegante restaurante, cuyos chefs son Jean-François Douffet y Xavier Fisset, priman la calidad, el buen gusto y la pasión por el sabor.  Los platos, a cada cual más delicioso y elaborado. L’Art de Vivre ofrece varios menús: 3 pases por 55 euros; 4 pases, por 70, y 5 pases, por 75 euros. Nos reciben con un cóctel de la casa y este aperitivo, chupito de crema de champiñones, con alcachofa natural y jamón de pato. Nos sugieren tres tipos de pan para acompañar (y pedimos todos): blanco, de algas y de cereales. El primero que elegí en L’Art de Vivre fue este magnífico tartar de ternera con tapenade de semillas de cítricos y aceite de oliva negra. La mezcla de la carne con los cítricos le daba un sabor excepcional. Mi compañera de Vuelo Directo se decantó por una sopa fría de mariscos e hinojo marino, espuma de tomates y pimientos de L’Espelette con finas rebanadas al ajo, que lucía así de bien. Mi segunda elección fue un gallo a la parrilla sobre carpaccio de calabacín, piperrada con albahaca y puré de Roseval, coronado con jamón Pata Negra, fresco, jugoso y en su punto perfecto de cocción. Mirad qué presentación. VD prefirió un confit de pato, caviar de berenjenas y aceitunas, patatas y condimentos de temporada. Postres para el recuerdo en L’Art de Vivre El postre fue toda una sorpresa para una persona nada golosa como yo. Esta sopa de melón y frutos rojos al regaliz, crocanti de almendra y frutos del bosque era fresca y un pelín ácida, ideal para mí. Mis compañeros, todos, prefirieron un manjar blanco arábico, merengue con almendras, helado de vainilla al bourbon y mousse de chocolate, una bomba dulce, vamos. Aquí podéis ver a Susana, de Vuelo Directo y a Juan Antonio, de Somos Viajeros, en plena acción. ¡Que no se mueva nadie!

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Miconos, la isla con más marcha de Grecia y paraíso del turismo gay

¿Pensando en una escapada a una de las islas más visitadas del mundo? Si no sabes qué ver en Miconos, sigue leyendo. Con menos de 10.000 habitantes, -de las más pequeñas entre las Cíclicas-, es también una de las más turísticas de Grecia. Su alocada vida nocturna, cita de turismo gay de alto nivel adquisitivo, la ha convertido en uno de los lugares de moda cada verano para miles de personas en busca de sol, playas -alguna nudista- y fiesta. También acoge a turistas despistadas como yo, que tuve la suerte de visitarla en mi periplo por este fascinante país hace años. Qué ver en Miconos 1. Calle Matogianni La calle Matogianni está considerada la más cara del Mar Egeo, y es el sitio que ver en Miconos si eres un amante de las compras. Arteria principal de la isla, en ella encontrarás ropa de grandes firmas, complementos y joyas, no aptas para todos los bolsillos. 2. Barrio de Castro Situado en la zona alta, fue en el barrio de Castro donde los venecianos construyeron un castillo del que apenas quedan restos. En su parte baja se encuentra la zona más pintoresca que ver en Miconos, la denominada Pequeña Venecia. 3. Pequeña Venecia Su verdadero nombre es Alefkandra, pero fue bautizada así porque, al igual que en Venecia, sus casas están construidas sobre el agua. Las viviendas que se asoman al mar (muchas reconvertidas en tabernas y bares de copas) son construcciones del siglo XVIII, cuando surgió en la isla la clase burguesa gracias al auge del comercio marítimo. Repleta de encanto mires donde mires, es imposible no enamorarse de la Pequeña Venecia. 4. Iglesia de Paraportiani Esta bella iglesia que ver en Miconos es una de las más antiguas de Grecia y, sin duda, la más importante y fotografiada de las más de 400 repartidas por la isla. Se encuentra en Castro y se terminó de construir en el siglo XVII. 5. Los molinos de Miconos Famosa por sus molinos -hace viento más de 200 días al año-, aún conserva siete de la veintena que hubo hasta principios del siglo pasado. Una de las estampas más típicas que ver en Miconos. Ideal para subir a tu perfil de Instagram. 6. Centro de Miconos Ciudad pintoresca donde las haya, su zona centro destaca por la belleza y magia de sus callejuelas estrechas y laberínticas. En ellas es muy sencillo perderse. Blancas casas de puertas azules, balcones decorados con cientos de coloridas flores y pavimento de losas oscuras componen una de las escenas más típicas que ver en Miconos. La proximidad de las viviendas -en algunas es posible tocar la de al lado con tan solo estirar el brazo-, es para protegerlas del viento y del calor. Y en una época no muy lejana, también de los piratas. 7. Puerto de Miconos En el puerto pequeño podrás fotografiar los barcos pesqueros de los lugareños, entremezclados con yates de lujo de famosos que cada verano se dan cita en la ‘isla de la fiesta’. Desde allí salen embarcaciones que pueden llevarte a Delos y otros diferentes puntos. En el puerto también se concentran algunos de los mejores restaurantes de la isla, con impresionantes vistas al mar. 8. Los pelícanos de Miconos El pelícano Petros era la mascota de la localidad hasta su fallecimiento en 1985. Tras vivir más de 30 años en Miconos, su muerte supuso tal impacto que se declaró luto oficial. Algún tiempo más tarde, Jackie Kennedy Onassis regaló a la población su segundo pelícano, de nombre Irene. Y años después, el zoo de Hamburgo donó otro ejemplar al que bautizaron Petrus, en honor al primero. Convertidos en todo un símbolo que ver en Miconos, es fácil que encuentres estas aves durante tus paseos, dispuestas a posar como si de modelos se tratase. A mí me dan pánico, así que siempre que los veía, corría hacia el lado contrario… 9. Kastro’s Restaurant Seguro que lo has visto cientos de veces en Instagram. Su increíble localización, casi al borde del mar, lo convierten en uno de los más cotizados. Aunque antiguamente era un bar de cócteles, hoy es un restaurante con precios inflados donde sentarse a ver la vida pasar. Algo que hacer en Miconos, sin lugar a dudas. Cómo llegar a Miconos desde Atenas El puerto -yo llegué en barco desde Atenas-, está bastante alejado. Hay que coger un autobús que hace diferentes paradas y cuesta un par de euros. Mi conductor no hablaba inglés y no me bajé en la correcta porque no sabía dónde quedaba mi alojamiento. Caminar por Miconos maleta en mano bajo un sol de justicia no es muy recomendable. A la vuelta cogí un taxi, que me costó unos 15 euros. Dónde dormir en Miconos Dormí en la Pensión Vouniotis (50 euros la habitación individual sin desayuno). El gran ‘pero’ es que se encuentra a 600 metros de la ciudad y para llegar no hay más remedio que caminar por carretera. Volver de noche fue toda una aventura, os lo aseguro. Como no había servicio de desayuno, lo hice en una típica cafetería, antes de tomar el ferri a Naxos. Plato con queso, jamón y tomate, café, bollería y zumo de naranja natural, 9 euros. Olvídate de viajar a Miconos si eres de la ‘Cofradía del puño cerrado’… ¿Qué comer en Miconos? Lejos de tostarme en una playa, copa en mano, para mí el verdadero placer en Miconos fue sentarme a cenar (eso sí, a las siete de la tarde) en una terraza contemplando el atardecer en el Mediterráneo y los barcos pesqueros. Tsaziki, pulpo a la brasa y musaca, regados con una jarra de Retsina, me hicieron sentir en el séptimo cielo. Pero hay muchas más delicias que comer en Grecia. ¿Te han gustado estos lugares que ver en Miconos? ¿Nos recomiendas otros para el futuro?

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Camden Market, un paseo por el mercadillo más canalla de Londres

Más de diez millones de visitantes al año convierten a Camden Town en uno de los lugares más concurridos que ver en Londres. ¿Y qué ofrece para ser tan interesante? Una mezcla de ambiente punk, hippy, gótico y retro. Y el contraste de parejas que pasean con sus hijos, turistas ávidos de la foto más original o fans en busca de la casa donde fue encontrada muerta la reina del barrio y del soul, Amy Winehouse. Camden Town se divide en seis mercadillos: Stables, Lock, Canal, Buck Street, Main Street e Inverness Street. ¿Nos acompañas a descubrir Camden Market? Paraíso para amantes de la música, ropa y joyas de segunda mano, The Camden Market ofrece discos de ediciones limitadas, camisetas con divertidos eslóganes, pósters, viejas fotos, artículos de broma, libros, souvenirs, antigüedades, accesorios… También brinda la posibilidad de realizar actividades más glamurosas, veáse una ictioterapia (o pedicura con peces). O más liberales, como un tatuaje o la adquisición de bolsas con diferentes tipos de plantas (o drogas casi legales). Comida internacional en The Camden Market Pero si algo nos llamó la atención de The Camden Market fue el espectacular despliegue gastronómico que se extiende por sus calles. Decenas de puestos de comida de todas las nacionalidades imaginables. China, japonesa, tailandesa, mexicana, vietnamita, italiana, turca, india, marroquí, pakistaní… Pasando por el típico fish and chips, zumos, pasteles, golosinas, pizzas, hamburguesas, paellas, ¡y hasta churros! ¿Lo más original y solicitado? Comprar tu preferida y disfrutarla sentado en uno de los asientos de Lambrettas a modo de silla que decoran la zona. Qué no deber perderte en Camden Town –The Good Mixer, bar en Inverness Street. Lugar habitual de Graham Coxon, de Blur; Noel y Liam Gallagher, de Oasis; Pete Doherty, de Babyshambles, o la fallecida Amy Winehouse. –The Dublin Castle, pub irlandés donde han actuado grandes como Blur, Travis, o Madness. –Cyberdog, tienda de estética cyberpunk con dos plantas dedicadas a ropa y complementos psicodélicos. Música atronadora, DJ’s en directo y gogós calentando al personal. La mayoría de tiendas de The Camden Market abre todos los días de la semana de 10 de la mañana a 6 de la tarde. La forma más sencilla para llegar es en metro: paradas Camden Town Chalk Farm. Como a nosotros nos gusta más contemplar la ciudad, lo hicimos en autobús. Las líneas 24, 27, 29, 31, 134, 135, 168, 214, 253, 274 y C2 os acercarán hasta este original mercado, uno de nuestros favoritos junto a Borough Market.

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Santorini, la isla griega de los atardeceres más fotografiados

Santorini fue otra de las paradas de nuestro periplo por Grecia. Tras la tranquila y apacible Naxos, encontramos una isla mucho más turística y cara -aunque no tanto como Miconos-. Pero con una belleza y singularidad únicas. Su capital, Thira, se asoma a un precipicio conocido como la Caldera, por la que navegan decenas de cruceros esperando para desembarcar a miles de pasajeros. Descubre, a continuación, qué ver en Santorini. Qué ver en Santorini Su paisaje lo constituyen las características y únicas casitas blancas. Resulta impresionante el contraste con la roca casi negra, iglesias ortodoxas de cúpula azul y lujosas joyerías delante de las que pasean los sufridos burros que comunican el puerto con la ciudad. Y que conviene contratar si no se quieren subir a pie los más de cien escalones que los unen (agotador). Playas de Santorini Otro de los grandes alicientes que ver en Santorini son sus playas. Aunque no somos muy aficionados a ellas, puedes coger un autobús que en pocos minutos te deja en la de Perissa, tercer pueblo más grande de la isla. Con arena negra y una enorme roca que surge del agua llamada Vouno Mesa. Hay un pequeño barco que une Perissa con Kamari, otra playa de arena blanda negra con cinco kilómetros de largo. Y famosa por la posibilidad de realizar todo tipo de deportes acuáticos. El trayecto, de unos 20 minutos, es ideal para admirar la belleza de la erosión del Mar Egeo sobre la piedra. El famoso atardecer de Oia Si hay algo que ver en Santorini es su atardecer, uno de los más famosos del mundo. Cada tarde, cientos de personas se reúnen en Oia, uno de los lugares más solicitados para contemplarlo. Acude con tiempo porque no dura más de 10 minutos y los mejores enclaves están muy, pero que muy solicitados. Restaurantes en Santorini, dónde comer La gastronomía de Santorini, como la de toda Grecia, es puramente mediterránea. Y abundante en pescado y marisco fresco. Además de platos populares como musaca, souvlaki, dolmades o gyros. Precisamente, fue allí donde probé el mejor gyros de todo el viaje, en un pequeño local llamado Obelix (de pollo y en pan de pita). Comimos en una encantadora taberna llamada Stani, romántica e ideal. La descubrí en mi primer viaje a Grecia. Y desde ella se divisa el volcán y la magnífica puesta de sol de Santorini. Los precios de uno de los restaurantes en Santorini más bonitos son bastante moderados. En su carta, especialidades griegas a cada cual más apetitosa, como mejillones o calamares rellenos. Otro de los restaurantes en Santorini con unas vistas de infarto es Niki. Ubicados en Agiou Mina, es el sitio ideal para saborear tzatziki, ensalada griega y musaca. No olvides regarlo con uno de los vinos que se producen en la propia Santorini. ¡Sorprendentes! Cómo llegar a Santorini La primera vez, fui en ferri desde Naxos y, después, cogí un autobús para subir a la ciudad. Salen del mismo puerto a los pocos minutos de la llegada de los barcos. Con Jota, volamos desde Naxos, en un vuelo directo con Ryanair. Dónde alojarse en Santorini El Plastiras Rooms, situado a 600 metros del centro de Fira, ofrece habitaciones con balcón privado, además de piscina y wifi gratuito. Los precios rondan los 60 euros por noche sin desayuno (por 6 euros puedes tomar uno tan suculento como el de la foto de abajo en muchos restaurantes en Santorini). Cuando regresé con Jota nos dimos el capricho de dormir en uno de los apartamentos con vistas al mar y La Caldera. Excursiones desde Santorini Una de las excursiones más recomendables en Santorini es la que incluye una visita al volcán, baño en los Hot Springs (una especie de barros calientes), Thirassia y Oia, para ver su famoso atardecer. ¿Has visitado alguna vez Grecia? ¿Te parece que Santorini es una isla repleta de belleza?

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9 pistas para disfrutar de la mejor gastronomía de Valencia

La cercanía en AVE desde Madrid, el sol que aseguran luce durante más de 300 días al año, y una excelente gastronomía que le ha dado merecida fama mundial, hacen que cada año, bien sea primavera u otoño, nos escapemos a la Ciudad del Túria durante unos días para cargar pilas. Pero, ¿dónde comer en Valencia? Hay cientos de restaurantes y es difícil decidirse solo por uno. Bien sea cocina de mercado, pescados, mariscos, sus famosos arroces, o por qué no, en forma de tapa, te enseñamos estos 9 restaurantes para comer en Valencia. Nuestros restaurantes en Valencia preferidos 1. Saiti Vicente Patiño, que atesora más de veinte años en la profesión, sigue en la cresta de la ola gracias a su propuesta de cocina de mercado basada en producto fresco elaborado sin complicaciones y un toque muy personal. Saiti ofrece solo la opción de comer menú, con cuatro diferentes, de 36, 55, 70 y 85 euros. 2. La Pepica Clásico donde los haya para comer en Valencia, La Pepica es uno de los restaurantes más antiguos de la capital y de España. Fundado en 1898, por sus instalaciones han desfilado todo tipo de celebridades, desde el ‘ex Rey’ -que se las sabe todas- hasta Hemingway, pasando por Ava Gadner u Orson Welles, todos ellos grandes enamorados de nuestro país. Extensa carta de arroces, pescados y mariscos, además de pequeñas joyas estacionales, como clóchinas, tellinas o almejas de Carril. Y, todo ello, en plena Playa de la Malvarrosa. 3. Ricard Camarena La pasada primavera regresé con Jota para saborear la cocina de este dos Estrellas Michelin, una experiencia completa para comer en Valencia donde dejarse llevar por los cinco sentidos. Producto, técnica y sabor en un espacio íntimo y tranquilo donde la mesa más cercana está lo suficientemente lejos como para sentirse el protagonista único y principal. La obra gastronómica de Ricard Camarena rezuma belleza y complejidad en platos sublimes como carpaccio de mero, perejil y mandarina o guisantes estofados, rúcula y sisho verde. 4. Vuelve Carolina El extremeño Quique Dacosta fue uno de los primeros en apostar por establecimientos de formato low cost con firma propia donde las tapas se salieran de lo corriente y se elaboran al momento con productos de excelente calidad. Vuelve Carolina fue el primero de ellos, al que siguió Mercat Bar y El Poblet, todos ellos para comer en Valencia. 5. Canalla Bistro El imperio de Ricard Camarena se ha expandido en poco tiempo con otros modelos de negocio más rentables para comer en Valencia que su espacio gastronómico y al que el público local se ha rendido sin ningún tipo de duda. Uno de ellos, en forma de bistró gamberro, se comunica con el restaurante estrellado a través de la cocina y, podemos asegurar, llena noche tras noche. Algunas de sus creaciones, como el sándwich de pastrami extilo ‘Kat’z’ o el bocata al vapor de cerdo Pekín, ya son clásicos en Canalla Bistró. 6. Duna Arroz, domingo y playa puede sonar a pesadilla para muchos. Pero cuando el escenario son las dunas de la playa de El Saler, sobre las que se asienta el restaurante homónimo, el plan resulta, sencillamente, mágico. Exquisitos arroces servidos en su propia paella y delicadas creaciones como tartar de mero con encurtidos o croquetas de bogavante, además de una completa carta de vinos, invitan a disfrutar de una jornada playera de lo más especial. Duna es el enclave perfecto para comer en Valencia. 7. Panorama En la Marina de Juan Carlos I se ubica el que, probablemente, sea el restaurante con mejores vistas para comer en Valencia. Además, Panorama cuenta con una terraza perfecta para aperitivos o copas y un comedor presidido por una enorme cristalera que parece adentrarse en el mar. Su propuesta resulta más que interesante, destacando arroces secos y melosos. Precios ajustados y servicio joven y moderno. 8. Central Bar Camarena alegra las barrigas de clientes y comerciantes del Mercado Central de Valencia. En la pizarra de Central Bar, sugerencias que varían diariamente y siguen la filosofía del ‘kilómetro 0’. La mayoría de productos se adquieren en los puestos del propio mercado, como gamba roja de Denia u ostras. Un buen puñado de originales bocadillos para comer en Valencia se dan la mano con tapas que hacen las delicias de guiris y lugareños, como croquetas de pollo rustido o patatas bravas, todo ello recién elaborado en una pequeña y bulliciosa cocina vista. 9. San Nicolás En el barrio del Carmen y muy cerca del Mercado Central, San Nicolás resiste los envites de la cocina moderna con la que se ha convertido en especialidad y seña de identidad de la casa, los pescados cocinados al papillote. O lo que es lo mismo, envueltos en papel vegetal y aderezados con zumo de limón y azafrán, para realzar su sabor final en el horno.  El nuestro era una selección de pez limón, fura, pargo y corvina. Y todas las verduritas que podéis ver en la foto: zanahoria, calabacín, berenjena, guisante, judía verde, pimiento y haba. Sencillamente, delicioso. Antes, nada mejor que una degustación de entrantes compuesta por anguila en canelón, pulpo a la gallega, tomate valenciano aliñado y pescado escabechado. ¿Te ha gustado esta selección de restaurantes para comer en Valencia? ¿Conoces algún otro que nos recomiendes para una próxima visita?

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Parador de Plasencia, antiguo convento de Santo Domingo

No todos los días se tiene la oportunidad de dormir en un antiguo convento. Así que la boda de dos buenos amigos fue la excusa perfecta para conocer el Parador de Plasencia -tercero mejor valorado por los usuarios- que nos sorprendió mucho y bien. Además, la oferta hotelera de la localidad cacereña de Plasencia no es muy amplia (habíamos dormido anteriormente en el Alfonso VIII y deja mucho que desear). Fundado por los Zúñigas a mediados del siglo XV, es de estilo gótico en el interior y parte del exterior. Cuenta la historia que «Los dominicos adquirieron el convento cuando la duquesa de la ciudad, Leonor de Pimentel, se lo entregó junto a los lujosos elementos que hoy lo decoran, sustraídos del palacio de Mirabel». Llaman la atención su bellísimo claustro renacentista acristalado, una biblioteca con 2.800 volúmenes y el comedor con la techumbre de madera, utilizado antes como refectorio. Las habitaciones, algunas de las cuales conservan la arquitectura original, con vigas y muebles de madera, hacen retroceder a épocas pasadas. Están a un mundo de su establecimiento hermano en León. En especial, el baño, que en nuestro caso había sido reformado recientemente y dispone de una gran ventana que lo hace relucir. Además de comidas y cenas, en el comedor se sirve un desayuno bufet, menos espectacular que el de San Marcos. Pero con los mismos detalles que gustan, como la preparación de algunos platos calientes al instante, productos para celíacos o zumos naturales. La bodega del convento, una joya oculta en el Parador de Plasencia Capítulo aparte merece el bar, ubicado en las antiguas bodegas. Un espacio único para relajarse tomando una copa, con un ambiente mágico que invita a tumbarse en sus cómodas chaises longues, a la luz de cientos de velas. Disponen de una cuidada selección musical -que puede verse en una pequeña carta- con intérpretes de jazz instrumental y vocal. Un lugar para el recreo antes de retirarse a descansar.

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New York Pass, acceso gratuito a más de 100 atracciones

Pocas ciudades ofrecen tantos museos y lugares de atractivo turístico como Nueva York. Este inolvidable viaje puede irse de presupuesto si no haces una buena previsión de los gastos en ocio. El New York Pass es, a priori, una buena alternativa para que la visita a la Gran Manzana no suponga dejarse un riñón. Su compra incluye el acceso a más de 100 atracciones de Nueva York. Entre ellas, las imprescindibles de Manhattan, como Empire State Building Observatory, mirador Top of the Rock, Estatua de la Libertad, Museo Solomon R. Guggenheim, 9/11 Museum, Metropolitan o MOMA. Algunas de ellas, además, sin esperar colas. También ofrece la posibilidad de disfrutar de un crucero por el río Hudson, un paseo en bicicleta por Central Park o una excursión auto-guiada por Grand Central Terminal. Pinacotecas menos conocidas, pero igual de interesantes, como el Museo del Barrio, el Museo de la Ciudad de Nueva York o el Museo Americano de Historia Natural también se incluyen en el New York Pass. La amplia lista figura en la detallada guía que se puede descargar al comprar la tarjeta. Existen diferentes precios dependiendo de los días que esté activa la misma, oscilando entre 134 dólares para un día y 339 dólares para 10. Precios New York Pass 2021 Recorridos en el bus turístico de Nueva York El New York Pass incluye recorridos en el Big Bus (autobús panorámico) con audio en castellano y wifi gratuito. Muy recomendable para recorrer la isla de cabo a rabo, incluyendo Brooklyn. Ofrece la posibilidad de ir hasta la atracción elegida, visitarla y volver a subir al vehículo para trasladarse a la siguiente. Con más de 25 paradas distribuidas por toda la metrópolis, descubrirás lugares icónicos como Times Square o Central Park sin tener que caminar de punta a punta. Cuenta con cuatro rutas: Downtown, Uptown, Harlem y Brooklyn. Otras ventajas del New York Pass Además de la entrada gratuita a más de 100 atraccciones, el New York Pass incluye ofertas en tiendas y restaurantes. Por ejemplo, al presentarlo en el Centro de Visitantes de Bloomingdale’s antes de realizar tus compras, recibirás un cupón de ahorro del 15% y un regalo. Estos grandes almacenes son famosos, entre otras cosas, por Rachel, de Friends. También, te brinda un 15% de descuento en algunos de los mejores tours en helicóptero de Nueva York. Los denominados Big Apple y NY, NY de Liberty Helicopters. Imagina que tu viaje a Nueva York termina, pero te quedan algunas horas todavía para usar tu pase. Has dejado tu alojamiento y te encuentras con el impedimento de qué hacer con tu maleta. ¡No te preocupes! Los titulares del New York Pass pueden obtener un 15% de descuento en Stasher, el espacio perfecto para almacenar equipaje o maletas mientras exploras la ciudad. Tan solo has de hacer tu reserva online aquí. ¿Dónde puedo comprarlo? Puede adquirirse online y recibirlo al momento en tu correo electrónico. Desde hace algunos años, existe una versión digital que puedes llevar en tu smartphone. ¿Cómo se activa el New York Pass? Se activa al usarlo en la primera atracción. Y ya empieza a funcionar de manera consecutiva. Es decir, si tiene validez de 1 día y lo usas por primera vez a las 11 de la mañana, será útil hasta las 11 de la mañana del día siguiente. ¿Has usado esta tarjeta alguna vez? ¿Hay algún comentario que quieras hacernos?

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Guinness Storehouse: 10 motivos para no perderse esta atracción de Dublín

¿Estás pensando en visitar Dublín y te preguntas si merece la pena reservar algo de tu tiempo para recorrer el Guinness Storehouse? Te damos 10 motivos que seguro te convencen. 1. Es, probablemente, el lugar del mundo donde mejor se tiran las pintas de Guinness. 2. Aprender el complejo sistema de elaboración de la cerveza irlandesa por excelencia. 3. El precio de la entrada incluye una degustación por persona en el Gravity Bar, situado en la séptima planta. Y desde el que se divisan las mejores vistas de Dublín. Puedes verlas en este vídeo. 4. Porque el edificio en que se encuentra el Guinness Storehouse, de siete pisos de altura, representa una gran pinta que, si estuviese llena, contendría 14,3 millones de unidades. 5. Degustar platos preparados con esta delicia líquida, como mejillones de Carlingford, crema de leche, eneldo y Guinness o estofado de ternera con este ‘zumo’ tan especial. 6. Tener la oportunidad de aprender a tirar la Guinness perfecta, que tiene su aquel, y obtener un certificado que lo acredite. 7. Admirar el contrato de arrendamiento de la fábrica de St. James’s Gate, que firmó el fundador Arthur Guinness por un plazo de 9.000 años y la irrisoria cantidad de 45 libras por año. 8. Contemplar la galería de la publicidad, con anuncios históricos y las típicas placas que decoran los pubs de medio planeta. 9. Su tienda, con merchandising exclusivo. No apta para fans empedernidos del tucán. 10. Porque está a un paso de la cárcel más famosa de Dublín, Kilmainham Gaol. ¿Cómo llegar? Andando desde el centro de Dublín puede llevar algo más de media hora. Pero el autobús 123, que sale de o’Connell Street, además del City Bus Sightseeing, te dejará en la misma puerta. ¿Cuánto cuesta la entrada al Guinness Storehouse? En taquilla, 16.50 euros (15.00 si la compras on line). Precios 2021.

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