Japón

Cómo usar el Japan Rail Pass o JR Pass para viajar en tren por Japón

¿Qué es el Japan Rail Pass? Es la mejor opción si tienes previsto visitar Japón por tu cuenta, es decir, sin un viaje organizado en el que te lleven y traigan. El Japan Rail Pass es un billete que te permitirá desplazarte en tren entre las ciudades más importantes. Así como en la línea Yamanote del metro de Tokio y los de Osaka y Kioto. ¿Dónde comprar el Japan Rail Pass? Únicamente se expende fuera de Japón, ya que no puede ser utilizado por los ciudadanos nipones, solo por turistas. Aunque puede comprarse online, si vives en una gran ciudad como Madrid o Barcelona, te recomendamos que busques una agencia donde lo emitan. Y ahorrarte así los gastos de envío, que pueden ser de cinco euros por persona o el doble si se trata de Canarias o Baleares. Consulta aquí la lista de distribuidores oficiales en España. Si decides comprarlo en su web, tienes que logarte. Después, te pedirán diferentes datos. Fechas de uso, aeropuerto de llegada, nombre o número de pasaporte. Puedes pagarlo con las principales tarjetas de crédito, como AMEX, Mastercard o VISA. ¿Dónde validarlo? Hay oficina repartidas por toda la isla. Y, cómo no, en los principales aeropuertos. Necesitarás presentar el resguardo que te hayan dado (como el que puedes ver en la primera foto), tu pasaporte y rellenar un pequeño formulario. Aquí puedes ver una lista de todas ellas. ¿Qué validez tiene el Japan Rail Pass? Puedes elegir entre 7, 14 o 21 días, dependiendo de la duración de tu viaje. Lo ideal es que te dure desde el primer al último día, ya que incluye los trayectos que unen las grandes ciudades con los aeropuertos. Billetes que, por tu cuenta, tendrían un coste bastante elevado. Tiene que validarse antes de tres meses desde la fecha de emisión. ¿Cómo utilizar el Japan Rail Pass? Tienes que presentarlo en la ventanilla de seguridad de la estación correspondiente, a la entrada y a la salida, así como para reservar billetes (también puedes hacerlo online). Si prefieres la aventura, puedes montarte en el tren sin reserva previa y sentarte en cualquiera de los asientos que no estén reservados. Precios del Japan Rail Pass en 2021 A continuación, puedes ver los precios para 2021. El precio infantil es para niños de 6 a 11 años, inclusive. La green es la denominada primera clase e incluye vagones solo para fumadores. Nosotros viajamos en la estándar y te podemos asegurar que es igual de cómoda. Clase estándar Green Class Si tienes alguna duda que no quede resuelta en este post, ¡pregúntanos sin problema!

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Kioto en 6 pistas gastronómicas para comerte la ciudad

Su oferta gastronómica fue una de las que más llamó nuestra atención durante el Lovers in Japan. A cada paso encontramos restaurantes, pequeñas izakayas y locales de comida rápida en los que saciar nuestro apetito. A veces costaba decidirse y, salvo en una ocasión, acertamos de pleno en nuestra elecciones, si bien creemos que es muy difícil encontrar un sitio en el país nipón donde se coma mal. Aquí os dejamos seis propuestas de lo más suculentas para comer en Kioto. ¿Dónde comer en Kioto? 1. Issen-yosyoku Es un okonomiyaki al estilo de Kioto, con nada menos que doce ingredientes: cebolleta, huevo, gambas secas, pasta de pescado, harina, atún seco, ternera, jengibre… Se prepara, sobre todo, para llevar y ha de comerse con palillos (bastante complicado, la verdad). Nosotros lo degustamos en el propio local, bajo la atenta mirada de un puñado de inquietantes maniquíes vestidas con kimonos… 2. Mercado de Nishiki Un paseo por Nishiki es más que recomendable para cualquier amante de los mercados. No sólo existe la posibilidad de adquirir productos frescos de primera mano, encurtidos y pescados deshidratados, sino que cuenta con numerosos puestos donde comprar delicias para comer en Kioto mientras se prosigue la visita, como sticks de sashimi, brochetas de carne y verduras rebozadas, zumos de yuzu recién exprimido o los curiosos pinchos de pulpitos que véis debajo. 3. Ootoya Fue una decepción. Lo vendían como un lugar de moda entre jóvenes y ejecutivos de la zona, pero la comida de Ootoya no pudo ser más simplona e insípida o, quizás, no supimos elegir. Solo sé que puede que se trate del salmón más seco que haya comido en mi vida. 4. Comer en la estación de Kioto La estación y sus alrededores están plagados de restaurantes con todas las especialidades imaginables de comida japonesa, además de italiana y franquicias de fast food para comer en Kioto. Todos ellos disponen de menús y exponen sus platos al modo japonés con su correspondiente precio para que no haya lugar a dudas. Es una opción perfecta para un bocado rápido y económico antes o después de viajar en shinkansen. 5. Mimasu-ya Se encuentra situado en la calle más bonita de Kioto, donde nos cruzamos con varias geishas y maikos. En su carta, propuestas de lo más sugerentes que no superan los diez euros, como carpaccio de besugo con yuba y yuzu; huevas de bacalao picantes y a la parrilla o nama-fu y vieiras gratinadas con patata y puerro. Tiene comedor para no fumadores con unas bonitas vistas del río. 6. Isoya, yaki yasai para comer en Kioto Hemos dejado para el final nuestro favorito para comer en Kioto que, por desgracia, descubrimos la última de nuestras cuatro noches en la ciudad. Isoya es un pequeño local a escasos metros del Kyoto Royal Hotel & Spa, nuestro alojamiento. Su especialidad es el yaki yasai, una forma de cocinar los vegetales a la plancha. Las piezas, expuestas sobre la barra en cestas de paja y enormes fuentes, son recolectadas a diario en granjas de la zona y se preparan a la vista de los clientes. Algo tan sencillo como una cebolla o un tomate pueden convertirse en alta gastronomía si la materia prima es magnífica y se prepara con mimo. Ninguna de las raciones supera los cinco euros y los camareros son simpatiquísimos, por lo que está abarrotado. Un must. Y bien, ¿cuál de todos los platos ha llamado más tu atención? ¿Qué va a ser lo primero que pruebes cuando visites Kioto? ¡Cuenta!

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Takayama, remanso de paz y ternera de Hida en los Alpes japoneses

¿Qué ver en Takayama? Con menos de 100.000 habitantes y ubicada en plenos Alpes Japoneses, se convirtió en un remanso de paz después de visitar algunas de las urbes más pobladas de Japón, como Tokio u Osaka. Tras un agradable viaje en tren desde esta última, hicimos una parada técnica en Nagoya para cambiar un ultramoderno shinkansen por el encantador Limited Express Wide View Hida. En él es posible girar los asientos hacia la ventanilla para poder contemplar los inolvidables paisajes que atraviesa durante su recorrido de 2 horas y media. Es entonce cuando llega a Takayama, ciudad que puede visitarse a pie y en 24 o 48 horas. Aquí te damos algunas ideas para aprovechar tu tiempo. Qué hacer en Takayama 1. Comprar fruta en Miyagawa Morning Market Es el lugar ideal que ver en Takayama para comenzar la jornada, ya que abre a diario de 6 a 12 de la mañana, de abril a octubre, y de 7 a 12 el resto del año. Verduras frescas, leche y otros productos de alimentación, artesanía local o recuerdos de la zona, a precios más que razonables. La mayoría de las tenderas, que suelen ser mujeres de granjeros, habla el dialecto de Hida, denominado ‘kakasa’. 2. Hacerse con un sarubobo Estos muñecos rojos con forma humana son tradicionales de la ciudad. Antiguamente eran elaborados por las abuelas como juguete para sus nietos y amuleto para el buen matrimonio de sus hijas. Ya que -dicen- sirve como protección contra cosas negativas, un hogar feliz con tu pareja, así como parir sin ningún tipo de problema. 3. Curiosear en una carnicería Son tan limpias y están tan ordenadas que desearás tener una cocina a mano para comprar unos buenos filetes y prepararlos para cenar. No debe de ser muy extraño que a los turistas nos llame la atención, ya que nos dejaron hacer fotos sin problema. 4. Visitar una fábrica de sake Fácilmente reconocibles por las bolas hechas de ramas de cedro que lucen en sus puertas, se cuentan por docenas. Ten cuidado con los horarios, ya que Takayama es una ciudad casi muerta a las cinco de la tarde, cuando cierran la mayoría de negocios. En muchas de ellas es posible realizar una cata, previa reserva.  5. Mostrar tus respetos en el Templo Hida Kokubun-Ji El templo más antiguo que ver en Takayama y uno de los más céntricos. En su interior puede contemplarse un árbol de la longevidad con más de 1.000 años. 6. Conocer una Casa Patrimonio Algunas, como la de la familia Yoshijima, son originarias del siglo XIX y las más antiguas que ver en Takayama. Están abiertas a los visitantes por algo más de 500 yenes. 7. Pasear por el centro histórico Tiendas, cafés, restaurantes… Y centenarias casas que han sido convertidas en museo y abiertas al público para dar una idea de cómo era la vida de sus habitantes hace siglos, hacen de esta parte que ver en Takayama un paseo agradable y muy, pero que muy tranquilo. 8. Ir de excursión a Shirakawa-go Declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1995, Shirakawa-go se encuentra situada entre Takayama y Kanazawa, a unos sesenta minutos en autobús de la primera. Sus características viviendas, de un estilo arquitectónico conocido como Gassho-zukuri, te transportarán a otra época.  ¿Dónde y qué comer en Takayama? Un buen puñado de restaurantes y pequeñas izakayas son las opciones para comer en Takayama. Ya os hemos advertido que tengáis cuidado con los horarios, ya que muchos están cerrados más tarde de las 9 de la noche. Nosotros, tras probar suerte en varios locales donde ya no nos atendieron, encontramos dos sitios magníficos. Ambos, con especialidad en ternera de Hida. Syusai (6 Chome-9-8 Hanasatomachi) En Syusai, probamos algunos platos con la misma carne y de lo más sorprendentes, como Hida beef grilled with miso on hoba leaf, ternera de Hida bañada en pasta de miso que se cocina lentamente sobre una hoja colocada encima de un pequeño calentador. O Hida beef ‘Ishi-yaki-Hitsu-Mabuchi’, ternera de Hida con arroz que se termina de cocinar en la propia mesa con sake caliente. Maruaki (6-8 Tenmanmachi) Lo encontramos por casualidad dando un paseo vespertino y nos llamó la atención que también fuese una tienda de carne. Viendo el aspecto que tenía la mercancía, no lo pensamos dos veces y cenamos allí la más deliciosa y tierna ternera de Hida que uno pueda imaginar. Cada mesa en Maruaki dispone de su propia barbacoa, por lo que es perfecto para darle el punto que uno quiera sin tener que preocuparse de si la dejan demasiado cruda o muy hecha. Nos animamos a regarla con un tinto de los Alpes japoneses (nada recomendable). ¿Dónde dormir en Takayama? Nosotros reservamos dos noches en el Washington Hotel Plaza, justo enfrente de la estación de JR Takayama. La nuestra era una habitación doble superior, bastante más amplia que las estándar (merece la pena). Disponen de conexión wifi y es un sitio limpio y correcto, sin más. El precio en solo alojamiento es de unos 120 euros por noche. Festival de Takayama Aunque no coincidió con nuestra visita, parece que tanto el de primavera como el de otoño están clasificados entre los tres más bonitos de Japón. Carrozas centenarias pasean por las calles de la ciudad ante la mirada de los miles de turistas que se acercan desde todos los rincones del país. ¿Te ha gustado este sabroso paseo? ¿Has tomado buena nota de todo lo que hay que hacer en Takayama?

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Qué hacer en Shirakawa-go, un paseo por la aldea histórica de Japón

Declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1995, la aldea histórica de Shirakawa-go fue, sin duda, el pueblo con más encanto de los que encontramos en el Lovers in Japan. Situada entre Takayama y Kanazawa, en plenos Alpes japoneses, El pueblo del río blanco -como se le conoce- es uno de esos lugares idílicos que rezuman paz y tranquilidad. Tras conocer grandes urbes como Tokio u Osaka, nos parecía imposible que existiera un Japón donde la población no supera los 700 habitantes. O donde las casas están construidas de madera y paja, con sus propios campos para cultivar arroz. Las viviendas típicas de Shirakawa-go Estas viviendas tan características de Shirakawa-go, de un estilo arquitectónico conocido como Gassho-zukuri o construcción con las palmas de las manos juntas, están rematadas con puntiagudos techos. Su fin es soportar las fuertes precipitaciones de nieve, muy abundantes en esta zona y que, como pudimos ver en diferentes fotografías, forman un paisaje de auténtico cuento. En nuestro caso, la visita a Shirakawa-go fue en septiembre, con un calor de justicia. Lo que hacía complicado pensar que en invierno las temperaturas puedan llegar a alcanzar muchos grados bajo cero. Tuvimos que hacer un par de paradas para refrescarnos con unas Asahi o un delicioso helado de té verde en alguna de las izakayas donde también es posible comer pero, sobre todo, relajarse. Dos de los detalles que hacen todavía más especial a este diminuto pueblo de la montaña son las regaderas que recorren sus calles -al igual que sucede en la localidad salmantina de Candelario-. Pobladas de enormes carpas, además de las pequeñas tiendas donde es posible comprar productos artesanales y todo tipo de souvenirs. Siguiendo con nuestro paseo, nos llamó la atención el puesto que una anciana tenía a la puerta de su casa para vender tomates de su propia huerta. En un recipiente lleno de agua fría flotaban decenas de ellos para escoger el que más que te apeteciera por 100 yenes. Por si no lo sabéis, la fruta y la verdura son bastante caras en Japón, ya que al haber pocos terrenos, se cotizan mucho. De ahí que el precio de una pieza fuese de alrededor de 1 euro. Ternera de Hida para almorzar Una de las especialidades de la zona de Shirakawa-go es la sublime ternera de Hida. Encontramos un pequeño local donde la vendían en forma de bollito relleno (bun) y empanada en rodajas, así que aprovechamos para almorzar. La verdad es que es tan sabrosa que puede resultar adictiva. Dos o tres horas son suficientes para conocer esta idílica villa japonesa a la que se accede por un puente colgante de piedra. Y en la que también es posible pernoctar en alguno de los típicos ryokanes. Habíamos leído que a las seis de la tarde las calles de Shirakawa-go estaban desiertas y era necesario caminar en compañía de una linterna debido a la escasa iluminación. Por lo que decidimos que el campamento base estuviera en Takayama, desde donde llegamos en autobús en unos sesenta minutos. El precio del billete de ida y vuelta es de unos 35 euros por persona. ¿Te ha gustado este paseo por Shirakawa-go? ¿Conoces los Alpes japoneses?

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Dormy Inn Premium Shibuya-jingumae, un hotel con ‘onsen’ en Tokio

El Hotel Dormy Inn Premium Shibuya-jingumae se encuentra a diez minutos a pie del cruce de Shibuya, en pleno centro de Tokio. Se trata de un establecimiento que abrió sus puertas en 2012, con 136 habitaciones funcionales que, como ocurre en casi todo el país, se quedan demasiado pequeñas para el turista occidental. El precio, desde 114 euros por noche con desayuno y acceso al onsen y la sauna. El baño está dividido en dos partes: zona de ducha y de aseo e incluye cepillos para el pelo entre sus amenities, algo habitual en los hoteles japoneses. Otra de las buenas costumbres en los alojamientos de Japón es que haya a disposición del cliente pijama y zapatillas, ahorrando así un pequeño espacio en la maleta. El desayuno ofrece dos opciones, que hay que reservar el día anterior. Puede ser japonés, con una pieza de pescado, sopa miso, arroz hervido y vegetales encurtidos. El occidental, por su parte, consiste en un riquísimo sándwich de beicon y huevo revuelto, además de patatas fritas, una pequeña ensalada de pasta y otra de frutas. También hay un bufet frío con ensaladas, bollería, fruta fresca, zumos, cereales y yogur natural, junto a otro caliente con sopa miso y arroz blanco en su correspondientes hervidores. Capítulo aparte del Dormy Inn Premium Shibuya-jingumae merece el onsen, ideal para relajarse tras un duro día de turismo por la capital nipona y al que se accede con un código que cambia diariamente. Al ser nuestra primera vez estábamos algo perdidos y ambos nos presentamos con los bañadores… Fue allí, Jota en el masculino, y yo en el femenino, donde otros huéspedes nos explicaron que debíamos entrar desnudos. La verdad es que los efectos de las aguas termales de origen volcánico sobre el cuerpo y la piel son más que recomendables. Si combinas este baño con otro en agua casi helada, el resultado es indescriptible. ¡Te quedas como nuevo! Nos gustó del Dormy Inn Premium Shibuya – La situación, a un paso del famoso cruce de Shibuya y, por tanto, de la zona de ocio y restaurantes. – El onsen, una auténtica maravilla. – La conexión wi-fi gratuita. – El desayuno, por su variedad. – El free shuttle a la estación de Shibuya. – Aunque no los probamos, ofrece noodles a sus clientes a la hora de la cena sin ningún cargo adicional. – Los pijamas, los más ‘chulos’ de todo el viaje. – Las bicicletas eléctricas, a disposición de los clientes en la misma puerta y sin coste. – El agua mineral -en el minibar- y el refresco de maíz, en el lobby, cortesía de la casa. No nos gustó – El pequeño tamaño de la habitación. – Que, como en casi todos los hoteles de Japón, haya que pagar al hacer el check-in. Además, este es a partir de las tres de la tarde.

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Dotonbori, un paseo por la calle más turística del barrio de Namba, en Osaka

Dotonbori es el nombre de la calle principal del barrio de Namba, en Osaka, una de las más transitadas de la ciudad y, sin duda, la que más vida desprende por el número de restaurantes, tiendas, pachinkos y karaokes que acoge. Además de la cantidad de turistas y visitantes que la frecuentan a cualquier hora del día y de la noche. Su historia se remonta a 1692, época en la que llegó a acoger hasta once teatros, inexistentes a fecha de hoy. Es el sitio ideal para acudir a disfrutar de la gastronomía japonesa y sus restaurantes temáticos: gyozas, makis, carne, pez globo, pescado, cangrejo… Uno de los símbolos indiscutibles de Dotonbori es la noria de la tienda Don Quijote, que se fotografía sin problema desde Ebisu-bashi. Se trata de una cadena especializada en descuentos donde puede encontrarse casi de todo, desde bolsos de segunda mano de marcas de lujo a tintes de pelo o estrambóticos disfraces para celebrar Halloween, así como alimentos y la mayoría de bebidas alcohólicas. Hay tiendas por todo Japón y merece una visita, al igual que otras especializadas en productos de belleza, droguería y farmacia, con auténticas rarezas. Nuestra primera noche en Osaka tuvimos la suerte de desvirtualizar a Flapy. Para quienes no le conozcáis, David Esteban es un madrileño que lleva ocho años afincado en Japón y escribe uno de los blogs más influyentes sobre la cultura nipona, sus gentes y curiosidades. Cena a base de kushikatsu Fue él quien eligió el sitio para cenar, un restaurante especializado en kushikatsu, unas deliciosas brochetas de vegetales, carne, pollo, queso o marisco empanadas, que resultan adictivas. Creo que probamos una de cada… Se sumergen en una especie de salsa agridulce, sólo una vez para no ‘contaminarla’ y añadiendo más sobre la brocheta, si se desea, con una hoja de col. Podéis ver el set completo más abajo. Barbacoa en Dotonbori Es complicado decantarse por un restaurante en Dotonbori, ya que hay uno a cada paso y todos resultan igual de apetecibles. A nosotros nos sedujo al día siguiente uno con barbacoas individuales. ¿Por qué? Porque la preparabas tú mismo y el aspecto de la carne era de lo más seductor. Ofrecen varios menús, todos ellos con una tiernísima ternera, desde 7 a 21 euros por persona. Los adictivos takoyaki Otra de las comidas más típicas de Osaka es el takoyaki, unas bolas de harina de maíz rellenas de trozos de pulpo y cubiertas con salsa especial, mayonesa japonesa, jengibre y atún seco en escamas. Es muy fácil encontrar puestos callejeros donde lo preparan delante de los clientes con palillos, mucho arte y paciencia (como podéis ver en el vídeo). Nosotros lo probamos en Shin Osaka y es más que recomendable. Además, lo sirven en recipientes especiales para degustar en la calle, en el shinkansen o llevar a casa. Pero, sin duda, cuando más encanto tiene Dotonbori es de noche. Si sois fans de los luminosos, como nosotros, os enamorará a primera vista y reconoceréis enseguida los famosos carteles de Glico y Asahi. No olvidéis haceros la típica foto con la pierna izquierda doblada. Y como algo curioso, daros un paseo hasta el final de la calle, cruzando la avenida, para ver de primera mano los denominados ‘hoteles del amor’ y su oferta de habitaciones por horas.

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Museo Memorial de la Paz de Hiroshima, un lugar para la reflexión en Japón

El Museo Memorial de la Paz de Hiroshima es uno de los más visitados de Japón. Con más de un millón de entradas vendidas anualmente e invitados tan ilustres a lo largo del tiempo como Teresa de Calcuta, Juan Pablo II, el Dalai Lama o Fidel Castro. Es parada obligatoria para conocer uno de los capítulos más terroríficos de la historia nipona y mundial. El que sucedió el 6 de agosto de 1945 con el lanzamiento de la primera bomba atómica. La bomba lanzada desde el Enola Gay Ese día, el bombardero Enola Gay -al que OMD dedicaba una de sus canciones más famosas-, lanzaba a Little Boy. Este detonaba matando instantáneamente a más de 70.000 personas. La mitad de las que fallecieron en los meses posteriores como consecuencia de diferentes enfermedades.  La explosión se sintió a más de 60 kilómetros de distancia. Y asoló todo lo que había en 13 kilómetros a la redonda, formando una bola de fuego de casi 250 metros que hizo que se alcanzaran temperaturas de más de 4.000 grados centígrados… La visita al Museo Memorial de la Paz de Hiroshima comienza en el edificio Este. Allí se explica por qué Estados Unidos diseñó la bomba atómica, en el denominado Proyecto Manhattan. Y los motivos que llevaron a elegir Japón como objetivo. ¿Y por qué Hiroshima? De las cuatro ciudades candidatas -junto a Nagasaki, Kokura y Niigata, todas ellas con un núcleo urbano de casi 5 kilómetros- esta era la única que no contaba con un campo aliado de prisioneros de guerra, evitando así bajas americanas. Recordemos que, tres días después, Nagasaki fue atacada de la misma manera, sumando 80.000 nuevas víctimas. Y el reloj se detuvo a las 8:15 de la mañana del 6 de agosto de 1945 Dos maquetas, una antes de la catástrofe, y otra tras la misma, son el mejor ejemplo de lo que ocurrió. Pero si hay un objeto que pone el vello de punta y corta momentáneamente la respiración es el reloj detenido a las 8:15 de la mañana del 6 de agosto de 1945, cuando la historia de Japón cambió para siempre. A lo largo de la exposición, son muchas las piezas que pueden verse. E, incluso, tocarse. Gracias a una audioguía, descubrimos que tienen una historia detrás. Muchas de ellas relacionadas con jóvenes estudiantes que se dirigían a la escuela cuando se produjo la explosión. Sus padres, que les buscaron desesperadamente durante días, apenas encontraron cenizas. Todas ellas son como un puñetazo en el estómago. Las mil grullas de papel de Sadako Una de la partes más emotivas de la visita tiene lugar al descubrir ‘las grullas de Sadako‘. Esta niña sufrió las consecuencias de la explosión con tan solo dos años. Nueve más tarde se le diagnosticó leucemia, la llamada «enfermedad de la bomba A». Su mejor amiga, Chizuko, le habló de una vieja leyenda sobre alguien que realizó mil grullas de papel (el denominado origami) y al que los dioses concedieron un deseo. Chizuko le regaló la primera grulla que había hecho con sus propias manos y le animó a que esa leyenda que ella le había contado dejara de serla. Sadako llegó a completar 644, pero no pudo terminar su cometido. Falleció el 25 de octubre de 1955, a los 12 años, tras 14 meses ingresada en el hospital. Sin poder pedir su deseo de paz y la curación de todas las víctimas. Tras su muerte, sus compañeros de clase completaron las mil grullas. Y, en el Parque de la Paz de Hiroshima, se construyo una estatua dedicada a ella y a todos los niños víctimas de la bomba atómica. ¿Su lema? «Este es nuestro grito, esta es nuestra plegaria: paz en el mundo». Precisamente, desde la tercera planta de este museo es desde donde puede tomarse una de las mejores fotos del Parque de la Paz. Donde es habitual ver decenas de nipones haciendo cola para mostrar sus respetos a las víctimas de este trágico suceso. La entrada al Museo Memorial de la Paz de Hiroshima cuesta 200 yenes -1,60 euros- (precio 2020). Pero te aconsejamos encarecidamente que alquiles también una audioguía -300 yenes- para no perder detalle de ninguno de los objetos expuestos.

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Hotel Monterey Grasmere Osaka, dormir a 10 minutos de Dotonbori

Osaka fue, tras Tokio, la segunda parada de nuestro viaje por Japón. Nos habían recomendado que nos alojáramos cerca de la zona de Namba, y el Hotel Monterey Grasmere Osaka estaba bastante bien puntuado en la web donde siempre reservamos alojamiento. Ubicado a tan solo 10 minutos a pie de la calle Dotonbori, está comunicado con la estación de tren JR Namba. Cuenta con un museo de arte, habitaciones con wifi y 3 restaurantes para comer con vistas panorámicas a la ciudad: francés, japonés y tepanyaki. Habíamos leído que uno de los pluses del Monterey Grasmere Osaka eran las impresionantes vistas, así que elegimos una habitación que las tuviera, ya que la diferencia en el precio era de unos 15 euros por noche, algo más de 100 en solo alojamiento al tratarse de un día de diario, ya que el fin de semana esta tarifa puede llegar a duplicarse. Una de las características del Hotel Monterey Grasmere Osaka es que la recepción está ubicada en la planta 22 y, de ahí para arriba, las habitaciones. La nuestra estaba en la 27 y nos permitió disfrutar de una excelente visión de una urbe brumosa, pero fascinante. Pero si hay algo que resulta curioso en el Monterey Grasmere Osaka es que haya una capilla dentro de él, también en la planta 22. Muchos grandes hoteles japoneses están especializados en bodas, de ahí que en éste decidieran que los novios pudieran celebrar su gran día sin salir de sus instalaciones. Nos gustó del Hotel Monterey Grasmere Osaka – Las vistas de la ciudad desde la habitación y los restaurantes. – La ubicación, a 10 minutos a pie de Dotonbori, y que esté conectado subterráneamente con la estación de tren JR Namba. – La conexión wifi gratuita. – Algunos amenities que no habíamos visto antes, como pinzas para el pelo. No nos gustó – Que el precio no incluyera el desayuno. – Una vez más, el tamaño de las toallas de baño japonesas.

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The B Kobe Hotel, descanso en la meca de la mejor carne de Japón

The B Kobe Hotel está situado a tan solo una parada de metro de la estación de Shin Kobe, en pleno centro. Kobe es una de las ciudades más jóvenes en población de todo Japón y, por tanto, con mayor marcha nocturna. Su nombre representa el balance entre las bes de breakfast (desayuno) y de bed (cama), que deben ser bueno y confortable, respectivamente. ¿El precio? Desde 90 euros la noche en doble superior. Hay otro tipo de habitaciones más económicas, pero preferimos invertir un poco más ya que siguiendo el estándar nipón, la mayoría de ellas suelen tener un espacio de lo más reducido. Esta contaba con zona de trabajo y servicio de té. El baño, junto al de The Prince Park Tower Tokyo, es uno de los más amplios que encontramos durante nuestro viaje por Japón. Tiene una amplia ducha y deliciosos productos de la marca Shisheido. Entre sótano y vestíbulo, hay 13 establecimientos de diversa índole: hot yoga, restaurante italiano, gimnasio o peluquería. Allí se esconde Kobe Plaisir, donde tuvimos oportunidad de probar la cotizada carne de bueyes japoneses. Por 9 euros más (persona) puedes degustar un completo desayuno bufet en Alberta, el local italiano del sótano. Nos gustó de The B Kobe Hotel – La conexión wifi gratuita en la habitación. – El auto servicio de lavandería sin más coste que el detergente, muy útil si llevas ya unos cuantos días en Japón y necesitas lavar ropa. – Su ubicación, en mitad del meollo nocturno de la ciudad. – El gran tamaño de la habitación y del baño. – El café de cortesía en el lobby. – Los productos de baño de Shiseido. – Que en los bajos se ubicara el restaurante Kobe Plaisir. No nos gustó – Los pijamas parecían batas de enfermera, por poner un pero. – Que el check in sea a partir de las tres de la tarde y el check out hasta las once de la mañana. – El ridículo tamaño de las toallas de baño japonesas. Créditos fotografías © The B Kobe Hotel y Pasean2

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Okonomiyaki, el plato más popular de la cocina de Hiroshima

El okonomiyaki es el plato más popular de la cocina de Hiroshima. Nos habían recomendado encarecidamente probarlo y casi nos marchamos sin hacerlo. Por culpa de uno de los tifones que pasaron por Japón durante septiembre tuvimos que adelantar unas horas nuestra salida de la ciudad, ya que el servicio de shinkansen era bastante limitado. Decidimos comer en la estación de Hiroshima y la sorpresa llegó cuando subimos al primer piso. Ya que hay cerca de una decena de establecimientos donde puede degustarse esta especialidad. Que, para mayor encanto, preparan delante de los clientes en unas descomunales planchas. El okonomiyaki es una especie de pizza (muchos lo consideran la pizza japonesa) con una base de harina, ñame, agua y huevo. Se le añaden los ingredientes que elija el comensal: cerdo, calamares, pulpo, gambas, vieiras, mozzarella… Lleva también una juliana de repollo y, en nuestro caso, udon y noodles, respectivamente. Además de una lluvia de cebolleta, salsa especial, mayonesa japonesa y escamas de bonito seco, que le daban un toque delicioso. Su nombre viene a significar algo así como ‘lo que guste a lo plancha’. Es un plato contundente que nos costó terminar (y complicado de comer con palillos), que acompañamos con un par de vasos de sake frío. El precio del okonomiyaki no llega a los 10 euros por persona. Aquí podéis ver un vídeo para que admiréis lo complejo de su elaboración y el arte que hay que tener con las paletas. Existen dos tipos de okonomiyaki en función de su elaboración: –estilo de Osaka: todos los ingredientes se mezclan previamente con la masa y son cocinados después. –estilo Hiroshima: primero se cocina la tortilla y después se le añaden los diferentes ingredientes. Museo del okonomiyaki de Hiroshima Hiroshima es, sin duda, el mejor sitio para comer okonomiyaki. Y es fácil encontrar casi en cada esquina un restaurante o puesto donde lo preparen. Además, la ciudad nipona alberga un museo dedicado a esta variedad gastronómica. En el Wood Egg Okonomiyaki Museum los visitantes pueden aprender todos los secretos de su preparación y probar diferentes variedades.

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