Japón

Japón en 30 bocados (más o menos) inolvidables más allá del sushi

Si hay algo que sorprenda en este país, además de la exquisita educación de sus habitantes y sus impolutas calles, es la comida japonesa. Si eres de los que piensa que los nipones se alimentan a base de sushi y tempura, te llevarás una sorpresa mayúscula. En las tres semanas que disfrutamos del Imperio del Sol Naciente, apenas repetimos ningún plato. Y, si lo hicimos, fue porque sabíamos que tardaremos tiempo en probar otro igual. De esta selección de 30 bocados de comida japonesa, apenas hay 5 que no hicieron disfrutar a nuestro paladar. El resto, para repetir una y mil veces. Juzga tú mismo. 1. Barbacoa japonesa o yakiniku El yakiniku es una de las opciones más sanas y económicas de comida japonesa. Cada uno se prepara carne y verdura al punto deseado y sin apenas grasa. Suele ir acompañada de un bol de sopa y otro de arroz y, dependiendo del corte de la carne, oscila entre 10 y 30 euros por persona. 2. Bento El take away para comer en Japón por excelencia. Imposible marcharse del país sin haberlo probado una o varias veces. Sobre todo, si haces trayectos en shinkansen, ya que es el bocado más habitual de lugareños y turistas. Dada la comodidad de su envase, resulta de lo más sencillo para comer mientras se viaja. Y existen decenas de puestos en las diferentes estaciones de tren a lo largo y ancho del país. En su interior: infinidad de propuestas a base de ternera, pollo o pescado, acompañados de diferentes guarniciones. ¿El precio? Desde 8 euros y, por lo general, con una bebida. 3. Carne de Kobe La indiscutible delicia de la comida japonesa es, sin duda, la carne de Kobe, que proviene de los bueyes de la prefectura de igual nombre. Conocidos por su cuidada alimentación, a base de los mejores granos y una cerveza diaria, así como masajes con sake templado, su ternura la hace única en el planeta. Aunque desde hace algún tiempo ya se exporta con cuentagotas, merece la pena rascarse el bolsillo y darse un homenaje que rondará los 150 euros por persona. Eso sí, busca el distintivo que acredita que es auténtica para que no te den gato por liebre. Y, si puedes, saboreála en la misma ciudad de Kobe. 4. Crepes japoneses Porque los nipones han sabido hacer muy suya esta casi fast food francesa. Y es sencillo encontrar puestos donde las preparan dulces y saladas en pocos minutos. Ideales para comer por la calle mientras se sigue haciendo turismo. 5. Desayuno japonés Si tienes oportunidad, no dejes de empezar el día como un auténtico lugareño. Aunque no es costumbre, algunos hoteles incluyen en el precio la primera comida japonesa del día. Por lo general, se compone de una sopa de miso, arroz y vegetales encurtidos. En nuestro caso, además, de un trozo de salmón al vapor y otro de tamagoyaki, tortilla de la que os hablamos un poco más abajo. 6. Edamame Uno de los snacks más tradicionales en la comida japonesa son estas vainas de soja hervidas y saladas que se sirven enteras. Con un alto contenido de proteínas vegetales, fibra, lípidos e hidratos de carbono, ayudan a reducir el colesterol malo y las enfermedades cardiovasculares. 7. Gyozas A estas alturas, casi todo el mundo ha probado alguna vez esta comida japonesa en un restaurante asiático. A nosotros, nos encantó hacerlo en un minúsculo local de Kobe, regentado por dos ancianas y acompañadas de una Asahi de litro. 8. Hamburguesas hawaianas de Kua ‘Aina Las preferidas de Barack Obama y presentes desde hace más de 35 años en Londres, Honolulú y Haleiwa. El menú de Kua ‘Aina ronda los 10 euros e incluye bebida y patatas fritas. El toque exótico y diferente lo aportan ingredientes como piña a la parrilla o aguacate. Pero, además, la calidad de la carne y el pan con semillas de amapola la convierten en una parada a tener en cuenta. 9. Hamburguesas de Mos Burger Habíamos leído bastante sobre esta cadena de hamburgueserías japonesas. Es la segunda más frecuentada después de McDonald’s, y no quisimos dejar de probarlas. Aunque presumen de prepararlas una vez recibido el pedido, más estilo slow food, veréis que su presentación no dista mucho de las de otras ‘grandes marcas’. Muy decepcionante esta comida japonesa, a unos 6 euros el menú con bebida y patatas fritas de Mos Burger. 10. Issen-yosyoku Un okonomiyaki al estilo de Kioto, con nada menos que doce ingredientes. Cebolleta, huevo, gambas secas, pasta de pescado, harina, atún seco, ternera, jengibre… Se prepara, sobre todo, para llevar y ha de comerse con palillos (bastante complicado, la verdad). 11. Helado de té matcha Aunque, por suerte, es fácil de encontrar en España, merece la pena disfrutar cucurucho en mano de una de las delicias dulces de la comida japonesa. Tampoco te pierdas el de sésamo negro o judías. 12. Kaiten zushi o kaiten sushi Una de las opciones más económicas entre la comida japonesa -alrededor de 10 euros por persona- y cuyo sistema no puede ser más sencillo. En una pantalla táctil van apareciendo fotos, precios y hasta calorías para que no haya ninguna duda de qué pedir y cuánto gastar. Tú eliges qué quieres y en unos minutos aparecerá camino de tu mesa. De vez en cuando, también verás pasar algún plato suelto, una especialidad concreta que puede cogerse sin previo aviso. Ni se te ocurra pensar que llevará horas dando vueltas y vueltas. Los platos tienen etiquetas con RFID (Identificador por Radiofrecuencia) que avisa a la cocina para retirar los que llevan en la cinta demasiado tiempo. Nigiris, makis, sashimis, tempuras, noodles y hasta ramen, todas las delicias que uno pueda imaginar. Además de postres, fruta y helados, que pueden pedirse también para llevar en un Kaiten zushi. 13. Kani guratan Una de las múltiples maneras de preparar el cangrejo es gratinado en su propia concha. Una comida japonesa de receta sencilla, pero muy sabrosa. Nosotros lo probamos en Hiroshima. 14. Katsudon Cuenco de arroz blanco cubierto con una chuleta de cerdo rebozada, huevo revuelto y diferentes condimentos.

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30 fotos de Japón bastante curiosas para conocer mejor la cultura nipona

Los lectores habituales de este blog saben de nuestro interés por ilustrar cada entrada con las mejores instantáneas del álbum viajero. Quizá la ruta más fotografiada hasta el momento haya sido la que hicimos por el País del Sol Naciente. Y que ahora resumimos a través de 30 fotos de Japón bastante curiosas. La primera que os mostramos es la del interior de un taxi, con sus encajes de ganchillo siempre presentes. Delante, el callado conductor, impecable, atento a un GPS que parece un videojuego de Nintendo. En grandes urbes como Tokio, Kioto u Osaka es muy habitual toparse con grupos de adolescentes con el mismo uniforme escolar (camisa blanca y pantalón gris). Y casi siempre riendo, fotografiándose y saltando, como estos que vimos en la zona del ‘Skytree’ tokiota. La isla del antiguo imperio del Sol Naciente se levanta sobre tres grandes placas tectónicas (la Pacífica, la de Ojostk y la Filipina). Que se oprimen entre sí provocando una infinidad de terremotos con los que la población debe convivir, en algunos casos, con la mayor naturalidad. Una de las primeras conclusiones que extrajimos en este viaje a Japón fue que un alto porcentaje de sus ciudadanos vive para trabajar. Frente a nosotros, los españoles, que tratamos, en mayoría casi absoluta, de trabajar para vivir. Observando a estos dos operarios del Mercado de Tsukiji no sabríamos qué decir sobre la vida y el trabajo. ¿Vosotros? Una de las fotos más curiosas que encontramos. Las bombas atómicas lanzadas por Estados Unidos para dar por concluida la Segunda Guerra Mundial son consideradas por parte de la sociedad nipona como una respuesta desmedida al ataque lanzado sobre Pearl Harbour en el inicio de la contienda. En Hiroshima, ruinas, monumentos o el Museo de la Paz tratan de explicar todas estas cuestiones para que futuras generaciones no cometan los mismos errores. El viento en Japón es un factor a tener muy en cuenta a la hora de emprender viaje hacia estas latitudes. A las conocidas alertas de terremotos y tsunamis hay que añadir otras no menos peligrosas que avisan de tifones o huracanes. El clima nipón se caracteriza por períodos de ciclones y anticiclones que provocan fuertes vientos tanto en invierno como en verano. Los japoneses, en general, sienten curiosidad por muchas de las fiestas regionales que se celebran a lo largo y ancho de Europa. Nosotros pudimos comprobar en Kobe como cientos de ellos, jarra de cerveza en mano, celebraban con máximo entusiasmo su particular Oktoberfest, mezclando cánticos españoles con un gracioso baile germano. Ese acercamiento a otras costumbres que practica gran parte de la sociedad nipona hace que, camino del Mercado de Teramachi en Kioto, el turista ibérico haga un alto en la ruta obligatorio. ¿Churros en Japón? Pues sí, a casi 3 euros la unidad y servidos con todo tipo de salsas. Nos cautivó el minimalismo decorativo que se observa por todo Japón, este hecho, unido a la continua evocación a personajes de cómic en multitud de soportes publicitarios, da como resultado reclamos como el que fotografiamos en alguna calle repleta de tiendas. Sinceramente, os decimos que no imáginábamos que pudiéramos fotografiar a las míticas geishas que se esconden como fantasmas en el distrito de Gion (Kioto). Aunque las buscamos durante un par de horas, fue a la vuelta, casi sin darnos cuenta, cuando nos topamos de bruces con una de ellas, acompañada de una maiko. En el barrio anteriormente citado nos detuvimos a tomar un tentempié atraídos por lo singular de su acceso y por la historia del establecimiento, uno de los más concurridos por el público local. Curiosas también son muchas de las figuras que simbolizan la historia, el arte o la religión en Japón. Concretamente ésta, cercana al mercado matutino de Takayama en la montañosa región de Hida, provoca una amable sonrisa. La economía nipona es mundialmente conocida por el papel tan relevante que dentro de ella representa el mundo del motor. Coches, scooters y furgonetas de aire futurista circulan por las calles y las carreteras del país, como esta Volkswagen que os mostramos y que todavía no hemos visto circular por España. ¿Sabías que la palabra inglesa rickshaw es de origen japonés? En la zona antigua de Kioto es fácil alquilar uno de estos vehículos de dos enormes ruedas tirados por atléticos porteadores. La seguridad en Japón es uno de los principales atractivos para visitar este oasis de respeto, educación y civismo en un continente tan caótico como el asiático. Por ejemplo, nos sorprendió ver a muchos escolares menores de 10 maños moverse solos por toda la red de transporte público. Perfectamente equipados y totalmente confiados. Nos habían hablado del exquisito sabor que tiene el pez globo pero al ir a probarlo en Osaka decidimos dejarlo para una próxima ocasión. Primero, por su elevado precio. Y, segundo, porque sigue provocando alguna que otra muerte anual. Recordad que es el segundo vertebrado más venenoso del mundo después de la rana dorada. El negocio de las mascotas es uno de los más boyantes en Japón. Bien sea por la soledad en la que viven sus ciudadanos, bien por los gustos tan excéntricos que tienen algunos. Probablemente, el segmento enfocado al cuidado de perros sea el que más yenes genera. Sirva de ejemplo este carrito que empuja el dueño del can, con abrigo incluido. Por cierto, la instantánea fue captada en Shirakawa-go. Muchas de las actuales tendencias en customización de bicicletas tienen su origen en Japón. Los diferentes modelos que invaden calles y aceras tokiotas son un buen ejemplo. Una de las más bonitas es esta que vimos en la zona de tiendas cercana al cruce de Shibuya, sin candar por supuesto. A pesar de lo que indican algunas guías, no es fácil encontrar monjes por las calles de Japón. En medio del bullicio de Tokio tuvimos la suerte de ver a uno. Haciendo memoria podemos asegurar que fue de las pocas veces durante casi un mes de viaje que vimos a alguien pidiendo limosna. Aunque no estamos seguros si en este caso el cuenco sirve más bien para depositar algún tipo de ofrenda. Al terminar nuestra visita al Museo Nacional de Tokio no pudimos resistirnos y probamos una cerveza

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Adentrándonos en el mercado de Tsukiji en Tokio, templo del atún rojo

Durante nuestra estancia en Tokio, le suplicamos a nuestra amiga Mariko que nos acompañara al mercado de Tsukiji. Ella, antigua estudiante en Salamanca y hoy madre de dos infantes muy graciosos, suele realizar este papel de guía especializada con ilustres visitantes extranjeros. Ya que domina inglés y castellano casi a la perfección, algo raro entre las mujeres niponas. Nos avisó, cada vez que le preguntamos por el tema, que si no madrugábamos sería imposible acceder a este centro mundial del comercio de pescado para conocerlo en plena ebullición. Sus obligaciones familiares y nuestro cansancio acumulado fueron razones más que justificadas para llegar no tan pronto como hubiéramos deseado, a primera hora de la mañana. Pero no en plena noche, como recomiendan los expertos. Y es que las autoridades municipales se han puesto serias ante la avalancha matutina de curiosos occidentales que se agolpan a la entrada de Tsukiji para ver la subasta de atún. O has sacado tu preciada entrada de las poco más de cien que hay disponibles antes de las 5 de la mañana o es casi imposible poner un pie en este descomunal complejo. Los más astutos consiguen acceder de puntillas haciendo buenas migas con algún amable tendero. Pero, si no madrugas, mejor ni lo intentes. Cuando llegamos, a esa hora en la que en cualquier plaza de abastos española se desayuna, la lonja más importante del mundo comenzaba a recogerse. Gracias a la inestimable ayuda de Mariko pudimos acceder por la vía rápida a los pocos puestos que todavía quedaban abiertos. Así, sin más prolegómenos, nosotros preguntábamos, ella traducía y los cansados comerciantes respondían a nuestras dudas. El rastro de sangre fresca que todo lo impregnaba nos dio una idea de la cantidad de toneladas de atún que entran y salen a diario del mercado de Tsukiji. También hay sitio para la sabrosa carne de ballena, puestos especializados en el peligroso pez globo, escondidas piezas de tiburón, todo tipo de moluscos y más de 450 variedades marinas que impresionan a gente de secano como yo. En algún sitio escuché que en sus gigantescas instalaciones se comercializa el 30 por ciento de la pesca diaria que engulle nuestro planeta. Ejemplo elocuente de la masiva explotación que sufren mares y océanos. Traslado del mercado de Tsukiji Hielo, madera, acero, cuchillos, sierras, redes, anzuelos, montacargas y un sinfín de artilugios en una especie de coreografía japonesa dan vida al mercado de Tsukiji. Heredero de tradiciones que se remontan al siglo XVI y que desde 1923 abre sus puertas en el anillo central de Tokio. Concretamente, en el 5-2-1 de Chuo-ku o cogiendo la línea Oedo para usuarios del metro. Si estás dudando en realizar esta visita no te lo pienses mucho porque todo apunta a que estas naves serán trasladadas a la isla de Toyosu, dentro del plan urbanístico previsto con motivo de los Juegos Olímpicos de 2020 que se celebrarán en la capital de Japón. Desayunar en los aledaños del mercado de Tsukiji, imprescindible En las calles aledañas al mercado de Tsukiji hay puestos de comida, barras para desayunar buen sushi y pequeñas tiendas que venden todo tipo de utensilios que harían las delicias de cualquier profesional de la cocina. Además de comida preparada o delicatessen como setas matsutake, las más caras del mundo a 130 euros el kilo. Nosotros hicimos un desayuno tardío en Tsukiji Sushi Sen, que cuenta con otra sucursal en Ginza. Y disfrutamos de los platos más frescos preparados al momento delante de nosotros por manos expertas. Tsukiji cerró definitivamente sus puertas el 6 de octubre de 2018, trasladándose a su nueva ubicación en el mercado de Toyosu. El nuevo mercado de Toyosu abrió sus puertas el 11 de octubre de 2018.

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Kua ‘Aina, las hamburguesas preferidas de Obama

A veces, cuando los planes no salen como a Hannibal Smith le gustaría, hay que tomarse las cosas con calma, respirar profundamente e intentar sacar lo mejor de esa situación gracias a Kua ‘Aina. Algo parecido fue lo que nos pasó el último día de nuestra estancia en Japón. Habíamos decidido dejar para entonces la visita a la Tokyo Sky Tree. Así que cuando nos plantamos allí a eso del mediodía con la intención de comprar la entrada y vimos que el tiempo estimado de espera era de más de dos horas, nos dimos cuenta de que fue un error no haberlas reservado por Internet. O no haber acudido antes para contemplar las que dicen son más espectaculares vistas de la ciudad. Junto a la imponente torre, al menos vista desde su base, se levanta un centro comercial con numerosas tiendas y restaurantes. Su nombre es Tokyo Solamachi, repleto a la hora de la comida. Cuando parecía que no íbamos a poder llevar a cabo la visita y, encima, quedarnos con hambre apareció Kua ‘Aina. Aunque ¿comernos una hamburguesa en nuestro último día en el país nipón? No era lo que habíamos pensado, pero cualquiera de los otros establecimientos estaba lleno y parecía que no quedaba otra opción. Entramos un poco desconfiados, ya que nunca habíamos oído hablar de esta marca. Y, de repente, una fotografía de Barack Obama en la que parecía una sucursal captó nuestra atención. «Pues si Obama las ha probado habrá que darle una oportunidad», pensamos… ¿Qué es Kua ‘Aina? Una cadena hawaiana que lleva más de 40 años sirviendo hamburguesas y sándwiches de pollo marinado a la brasa. Y uno de los lugares favoritos en la isla de su hijo más famoso, el presidente de los Estados Unidos. Además de Tokio, están presentes en Londres, Honolulu y Haleiwa. La decoración del local está inspirada en Hawái. Suelos de madera, techos de bambú, ventiladores de aspa, palmeras, collares de flores y auténticas tablas de surf, todo de lo más tropical. Al igual que las camisas de sus empleados. ¿Qué comer en la hamburguesería preferida de Obama? Como no podía ser de otra manera, hamburguesas. Aunque los sándwiches y la generosa ración de tortitas con nata y sirope que se estaban metiendo entre pecho y espalda dos estudiantes también resultaban de lo más apetecibles. Probamos avocado burger -la favorita de Obama- y pineapple burger, ambas con cebolla a la parrilla, tomate y lechuga. La de aguacate llevaba además cheddar. Y, tal y como indican en las ‘instrucciones’, hay que espachurrarlo bien para que se impregne el resto de ingredientes. Ambas se sirven en pan con semillas de amapola y hay que decir que estaban deliciosas… El menú con bebida -de casi 1 litro- y patatas fritas cuesta alrededor de 1.500 yenes, algo más de 10 euros. Por lo que resulta una opción de lo más económica para comer en Tokio.

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Comiendo en un kaiten zushi, una opción muy económica en Japón

Una de las sorpresas que nuestra amiga Mariko tenía preparadas durante el Lovers in Japan era conocer un kaiten zushi. Cuando me comentó que iríamos a un sitio donde la comida se cogía de una cinta giratoria, pensé que se trataría de uno de los restaurantes similares que hemos conocido en España. Donde ves pasar una y otra vez los mismos platos delante de ti y no pudo darme más pereza. Pero no, este kaiten zushi no tiene nada que ver con esa idea. ¿Cuál es la gran diferencia? Tú eliges qué quieres comer y en unos minutos lo verás recién preparado camino de tu mesa. Sushiro, en la bella ciudad de Fujisawa, muy cerca de Tokio, es un amplio local que encontramos casi vacío a la tardía hora que elegimos para comer -hacia las cinco de la tarde-. De hecho, ya vimos algunos lugareños que se disponían a cenar. El sistema no puede ser más sencillo: en una pantalla táctil van apareciendo fotos, precios y hasta calorías para que no haya ninguna duda de qué pedir y cuánto gastar. Tan fácil que un niño de cuatro años puede hacerlo sin el menor problema. El menú puede elegirse en japonés o inglés. A los pocos minutos, previo aviso con una aparatosa música de la que tanto gusta a los nipones, van apareciendo los platos solicitados. Reconocerás los tuyos porque van colocados sobre fuentes diferenciadas con un color concreto que se indica al terminar de hacer el pedido. De vez en cuando, también verás pasar algún plato suelto, es decir, que no se ha colocado sobre una fuente diferenciada con una pegatina de color. Se trata de alguna especialidad concreta que puede cogerse sin previo aviso. Ni se te ocurra pensar que llevará horas dando vueltas y vueltas. Los platos tienen etiquetas con RFID (Identificador por Radiofrecuencia) que avisa a la cocina para retirar el sushi que lleva en la cinta demasiado tiempo. Nigiris, makis, sashimi, tempura, noodles y hasta ramen. Todas las delicias japonesas que uno pueda imaginar, además de postres, fruta y helados, pueden pedirse también para llevar. En este tipo de local todo está pensado para que no haya necesidad de servicio, reduciendo así los costes de una manera considerable. En tu mesa encontrarás gari (jengibre encurtido), palillos, salsa de soja y wasabi. Además de servilletas y, cómo no, bolsas por si quieres llevarte a casa la comida sobrante. En los kaiten zushi, el agua es gratuita y también puedes prepararte tu propio té verde, ya que cada mesa dispone de un grifo dispensador de agua caliente. Tan solo tienes que hacer la mezcla. Nosotros, únicamente, vimos a nuestra camarera a la hora de pagar, cuando se acercó para comprobar el número de platos y entregarnos la cuenta. Los kaiten zushi -o kaiten sushi– son una de las opciones más baratas para comer en Japón, ya que la factura no subirá de 10 euros por persona y te aseguramos que la comida te saldrá por la orejas. ¿Por qué hay platos de dos colores? Aunque en otros locales parece ser que es para diferenciar los precios, en el nuestro era mucho más sencillo: los blancos no llevaban wasabi, y los amarillos, sí. ¿Has comido alguna vez en un kaiten sushi? ¿Te gustó la experiencia?

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Un paseo por Kobe, ciudad famosa por la mejor carne de Japón

Fundada en 1889 y localizada en la isla de Honshu, al sudoeste de Osaka, es la capital de la prefectura de Hyōgo. Y una de las ciudades que recorrimos durante el inolvidable Lovers in Japan, el pasado año. ¿Quieres descubrir qué ver en Kobe? Entonces, sigue leyendo. Cosmopolita y moderna donde las haya, ha sabido resurgir de sus cenizas tras el terremoto de 6,9 grados en la escala de Richter que la asoló en 1995. Y en el que fallecieron más de 5.000 personas, dejando a otras 300.000 sin hogar. Otro ejemplo más de la enorme capacidad de superación que tiene el pueblo nipón. Y del que ya solo asoma un pequeño recuerdo en el Parque Meriken, conservado tal y como quedó tras la catástrofe y junto al que se ha erigido un monumento en memoria de las víctimas. ¿Qué ver en Kobe? Kitano Es una de las principales atracciones turísticas que ver en Kobe. Accedimos a pie bajo un sol de justicia y tras subir varias y muy empinadas cuestas. Su privilegiada situación, en unas colinas frente al mar, hizo que fuera el lugar elegido por muchos extranjeros para instalar sus residencias a finales del siglo XIX y principios del XX. La mayoría de ellas en construcciones de tipo occidental que recuerdan mucho a las europeas. Muchas pueden visitarse actualmente y están clasificadas como Bien Cultural. Desde el templo sintoísta de Kitano, al que se llega a través de las escaleras que veis debajo, pueden contemplarse unas bellísimas vistas del skyline que ver en Kobe. Sannomiya El corazón de la ciudad, paraíso de las compras y de la marcha nocturna. Este barrio que ver en Kobe está repleto de tiendas de 100 y 300 yenes, boutiques, centros comerciales y restaurantes. Además de los típicos locales japoneses donde divertirse con señoritas disfrazadas de enfermeras, colegialas o policías… Nankin-machi Otro de los distritos más animados que ver en Kobe. También perfecto para los amantes de las compras. Y donde se encuentra el Chinatown de Kobe, con restaurantes y puestos de auténtica comida china para disfrutar en la propia calle. Puerto El segundo puerto comercial más grande de Japón es también un paseo marítimo muy transitado. Desde él se puede realizar un crucero por la bahía o subir a la torre Port Tower, que con sus 108 metros de altura ofrece las mejores vistas que ver en Kobe en 360 grados. Nosotros lo encontramos de lo más animado. Ese fin de semana se celebraba el Oktoberfest y cientos de japoneses -cerveza en mano-, disfrutaban de lo lindo. Si no lo creéis, mirad este vídeo que grabamos en medio del jolgorio. Suma Beach A tan solo 15 minutos de Kobe, podéis tumbaros tranquilamente en la arena blanca de Suma Beach. Se trata de una de las playas más populares de Japón. A finales de septiembre, había poco animación. Aunque el calor todavía apretaba y daban ganas de darse un buen baño. Parece ser que, en verano, los japoneses se pegan buenas fiestas frente al mar. Pero cuando nosotros la visitamos estaba de lo más tranquila. Es el sitio perfecto para contemplar desde la distancia el majestuoso puente de Akashi Kaikyo, puente en suspensión más alto, largo y costoso del mundo. ¿Dónde comer en Kobe? Mundialmente famosa por la carne de Kobe, visitar esta ciudad y no degustarla es imperdonable, a no ser que seas vegetariano. Merece la pena rascarse el bolsillo y disfrutar del placentero espectáculo que ofrecen los chefs de algunos restaurantes cocinándola con exquisito mimo. Nosotros elegimos Kobe Plaisir, con un estupendo menú degustación por unos 150 euros/persona. Y una variada carta de vinos extranjeros para acompañar la mejor carne del mundo. Pero hay muchas más delicias japonesas. E infinidad de restaurantes en Kobe. Algunos de ellos con muchísimo encanto, como el que encontramos de camino a nuestro hotel y que regentaban dos simpáticas ancianas. En una pequeña barra con capacidad para no más de seis personas, cenamos las que estamos seguros que son las mejores gyozas de Kobe. Única opción de su inexistente carta, acompañadas de una Asahi de litro. En Kitano también encontramos otro pequeño establecimiento cuya especialidad eran las crepes saladas. Por unos 10 euros, comimos una de ternera y otra de atún, además de un par de cervezas nacionales. Y en Suma, en la misma estación de tren, encontramos un pequeño puesto donde preparaban al momento diferentes delicias empanadas: ternera, pollo, pescado o verduras por 100 o 150 yenes. ¿Dónde dormir en Kobe? A tan solo una parada de metro de la estación de Shin Kobe, en pleno centro de la ciudad, se encuentra el hotel B Kobe. Su nombre representa el balance entre las bes de breakfast (desayuno) y de bed (cama), que deben ser bueno y confortable, respectivamente. ¿El precio? Desde 90 euros la noche en habitación doble superior en régimen de solo alojamiento. Fue una de las más amplias que reservamos a lo largo de nuestro viaje. ¿Te ha gustado este paseo? ¿Hay más lugares que ver en Kobe que nos recomiendes?

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Omoide Yokocho, la encantadora calle de los yakitori de Tokio

Rocío Persson, una de las blogueras que mejor conoce Japón y su gastronomía, nos había recomendado una visita a Omoide Yokocho. También es conocido como Memory Lane o, más coloquialmente, calle de los yakitori o ‘callejón del pis’. Tranquilos, parece ser que, antiguamente, los hombres orinaban en la calle. Pero, en la actualidad, hay varios baños públicos que hacen que esa denominación vaya quedando en simple anécdota. Situado en el lado occidental de la estación de Shinjuku, se trata de una estrecha calle repleta de pequeños bares e izakayas (hay más de 60) donde degustar todo tipo de pinchitos y brochetas (yakitori). Nosotros nos plantamos allí sabiendo que iba a ser complicado hacernos entender, pero siempre aparece algún ‘ángel’ cuando menos lo esperas… Ninguno de los locales admite reservas, por lo que es aconsejable echar un vistazo desde fuera y ver cuál de ellos tiene mejor pinta. Nosotros nos fiamos por el que más clientes tenía, sentados a la barra y muy juntos unos de otros. Allí nos hicimos fuertes y empezaron las dudas, ya que la carta sólo estaba disponible en japonés. Casquería en forma de yakitori Al ver la cara que se nos debió de quedar, un par de oficinistas de afterwork nos preguntaron de dónde éramos y empezaron a traducir el nombre de los platos con Google Translate. De esa forma supimos que la mayoría de los pinchos eran de lo más ‘apetecible’: mollejas, hígado, corazón, intestino… A mí se me quitaron las ganas de cenar, pero he de reconocer que estaba tan a gusto que ni me importó. En otros restaurantes sí que había posibilidad de probar pollo o pescado. Pero no en el que habíamos elegido, así que tuve que conformarme con un plato de tomate y, eso sí, sake a discreción, ya que llenan los vasos a rebosar. Como nuestros dos nuevos amigos nipones vieron que apenas había probado bocado, se ofrecieron a acompañarnos al callejón colindante, donde poder degustar ‘comida normal’. Se trataba de una izakaya en la que, aconsejados por ellos, sí probamos platos como los que habíamos tomado a lo largo del Lovers in Japan, como estos sashimis tan frescos. Fue una noche tan surrealista que, cuando nos acordamos, todavía nos reímos. De la forma que menos esperas, puedes entablar una conversación con extraños y terminar la velada compartiendo tren de vuelta a casa, como nos ocurrió. De no haber sido por ellos, todavía estaríamos pensando qué cenar…

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The Prince Park Tower Tokyo, un hotel con vistas al monte Fuji

Siempre que viajamos intentamos alojarnos en buenos hoteles. Qué le vamos a hacer. ¡Nos gusta! Desde que vimos fotos de The Prince Park Tower Tokyo Hotel nos quedamos enamorados. Así que no lo pensamos dos veces para hacerlo nuestro lugar de descanso en la última etapa del Lovers in Japan. Las primeras noches elegimos el Dormy Inn Premium Shibuya-jingumae, con precio mucho más ajustado y desayuno incluido. Pero esta vez quisimos darnos un capricho y disfrutar de las excepcionales vistas que ofrece, además de otras comodidades. El baño del The Prince Park Tower Tokyo Hotel, por ejemplo, es uno de los más grandes que hemos tenido en nuestros viajes. Y, sin duda, el de mejor panorámica. Este hotel destaca también por estar especializado en bodas. Un paseo por sus plantas subterráneas es toda una aventura donde encontrar sastrerías, zapaterías, peluquerías, tiendas de complementos, joyerías… Tokio es una urbe enorme y, en caso de estar invitado a un enlace, no es necesario moverse de allí para estar preparado. Dispone también de una zona de ocio muy curiosa, con bolera, mesa de billar, dardos, sillones de masaje… Las vistas que ofrecen algunas habitaciones del The Prince Park Tower Tokyo Hotel no pueden ser mejores. Tanto de día como de noche, el skyline de la ciudad japonesa resulta fascinante, con la Torre de Tokio al frente, el parque de Shiba a sus pies y el Monte Fuji en la lejanía. ¿No os parece? Nos gustó – La conexión wifi gratuita. – La situación, a 2 minutos a pie de la estación de metro de Akabanebashi y a unos 12 del JR de Hamamatsucho. – El shuttle gratuito desde y hacia Hamamatsucho. – La enorme ducha y la bañera de hidromasaje. Perfecta para relajarse tras un día de turismo por Tokio con la visión de las luces nocturnas de la ciudad. – Las cortinas eléctricas. – Los amenities, que incluían sales de baño y crema hidratante facial. – Que, por fin, las toallas en Japón fueran de verdad y no del tamaño de un trapo de cocina. No nos gustó – Que la piscina fuera de pago… ¡Y menudo pago! Unos 12 euros por día. El precio de nuestra habitación, al tratarse de una esquinera con vistas, era de 160 euros por noche en solo alojamiento. Aunque es elevado, es uno de los cinco estrellas de Tokio más económicos, ya que algunos hoteles pueden alcanzar los 600 euros con facilidad.

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‘Kobe Plaisir’, probando la mejor carne del mundo en Japón

Situado en el mismo hotel que elegimos para pernoctar, The B Hotel, el restaurante Kobe Plaisir es, como su nombre indica, un placer donde disfrutar la carne más famosa y deliciosa del mundo, la carne de Kobe. Los bueyes de esta prefectura japonesa, además de por su sabor, son conocidos por su cuidada alimentación. La base de esta son los mejores granos, así como masajes con sake templado. Carne de granjas de Hyogo Los ingredientes con los que elaboran los menús de Kobe Plaisir son locales, pertenecientes a granjas de Hyogo. Es conocida como «la miniatura japonesa», ya que se sitúa frente al mar de Japón, el mar interior de Seto y el Pacífico. Este accidente geográfico propicia una tierra fértil con un clima abundante en sol. Tres maneras de cocinar la carne de Kobe En Kobe Plaisir existen tres formas de preparar la carne de Kobe: teppan-yaki (a la plancha), shabu-shabu (cocida en caldo dashi) o seiro-mushi, al vapor en cestas de bambú. Elegimos la primera porque era la más apetecible. Y porque la sala ofrecía la posibilidad de presenciar el espectáculo desde una barra en forma de ele para 10 comensales. Una de las ventajas de elegir el teppan-yaki es contemplar de primera mano el espectáculo que supone ver al chef cocinar la carne de Kobe y las verduras, con tanto mimo y cuidado que resulta hipnotizador, como se puede ver más abajo en el vídeo que grabamos. Para acompañar la carne de Kobe y los vegetales (calabaza, batata, seta, cebolla y berenjena) se sirven salsa ponzu y de tomate, sal negra del Himalaya y un dip de miso. Aunque ninguno son necesarios para resaltar el sabor de la carne. Hay que decidir cómo se prefiere el arroz: hervido o la plancha con los trozos menos ‘bonitos’ de la carne. No nos hizo falta más de un segundo para decidirnos por la segunda opción, que resulta deliciosa. El postre se sirve en una sala contigua al comedor, decorada en madera y muy acogedora. El nuestro consistió en una mousse de yuzu acompañado de fruta y helado de coco. La carta de vinos incluye variedades europeas, sudamericanas, sudafricanas y australianas, además de sake, nuestra bebida favorita durante el Lovers in Japan. Nos llamó la atención este chileno de uva Syrah que no superaba los 30 euros. El local suele llenarse, por lo que conviene reservar con antelación. Al mediodía ofrece un menú más corto, pero mucho más económico, por 23 euros, y ternera de Tajima. ¡Confiesa que te están entrando ganas de escaparte a Japón para probar la carne de Kobe! El menú, por alrededor de 150 euros/persona, es bastante completo e incluye tres aperitivos, sopa o consomé, ensalada, 150 gramos de carne de Kobe y postre.

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Museo Internacional del Manga, parada obligada para ‘frikis’ en Kioto

El Museo del Manga ocupa las instalaciones de una antigua escuela de primaria ubicada en el centro de Kioto, muy cerca de los Jardines Imperiales, desde 2006. Si no eres socio ni estudiante con acreditación, tendrás que pagar los 800 yenes que cuesta la entrada. Pero te aseguramos que merece la pena. Antes de nada, indicar que la palabra manga hace referencia tanto a las historietas de origen japonés como a una forma muy concreta de dibujar cómics. Esta seña de identidad nipona abarca desde series de dibujos animados hasta lo último en videojuegos, pasando por novelas de tinte erótico en muchos casos. Desde hace 30 años, la moda del manga se ha instalado con éxito en nuestra cultura occidental. Sirva de ejemplo una de las películas más taquilleras de Hollywood que lleva por título ‘Kill Bill’. Y que puso para siempre en nuestras mentes a Uma Thurman vestida de amarillo, catana en mano. A las órdenes de Quentin Tarantino, la actriz interpreta a La Novia en un guión que se inspira en el cómic Lady Snowblood, según pudimos comprobar en el ejemplar que consultamos. Miles de reproducciones, traducidas muchas de ellas a todo tipo de lenguas, y un ambiente muy friki son aspectos que se observan nada más entrar en el Museo del Manga. Las estanterías esconden rarezas y la mayoría de los éxitos editoriales, al alcance del visitante para coger, leer y devolver. Exposiciones temporales del Museo del Manga de Kioto Las exposiciones temporales son únicas en su género. Nuestra visita coincidió con una dedicada a la influencia del ballet francés en el surgimiento del manga y otra centrada en la obra de Tatsumi. Impresionantes ambas. Sus numerosas salas, la tienda y una agradable cafetería completan el Museo del Manga. Parada obligatoria si visitas Kioto y quieres adentrarte en una parte muy importante de la cultura japonesa. El museo cierra los miércoles y no puedes hacer fotos dentro, salvo en las zonas indicadas.

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