Author name: Marta Carnero

Adentrándonos en el mercado de Tsukiji en Tokio, templo del atún rojo

Durante nuestra estancia en Tokio, le suplicamos a nuestra amiga Mariko que nos acompañara al mercado de Tsukiji. Ella, antigua estudiante en Salamanca y hoy madre de dos infantes muy graciosos, suele realizar este papel de guía especializada con ilustres visitantes extranjeros. Ya que domina inglés y castellano casi a la perfección, algo raro entre las mujeres niponas. Nos avisó, cada vez que le preguntamos por el tema, que si no madrugábamos sería imposible acceder a este centro mundial del comercio de pescado para conocerlo en plena ebullición. Sus obligaciones familiares y nuestro cansancio acumulado fueron razones más que justificadas para llegar no tan pronto como hubiéramos deseado, a primera hora de la mañana. Pero no en plena noche, como recomiendan los expertos. Y es que las autoridades municipales se han puesto serias ante la avalancha matutina de curiosos occidentales que se agolpan a la entrada de Tsukiji para ver la subasta de atún. O has sacado tu preciada entrada de las poco más de cien que hay disponibles antes de las 5 de la mañana o es casi imposible poner un pie en este descomunal complejo. Los más astutos consiguen acceder de puntillas haciendo buenas migas con algún amable tendero. Pero, si no madrugas, mejor ni lo intentes. Cuando llegamos, a esa hora en la que en cualquier plaza de abastos española se desayuna, la lonja más importante del mundo comenzaba a recogerse. Gracias a la inestimable ayuda de Mariko pudimos acceder por la vía rápida a los pocos puestos que todavía quedaban abiertos. Así, sin más prolegómenos, nosotros preguntábamos, ella traducía y los cansados comerciantes respondían a nuestras dudas. El rastro de sangre fresca que todo lo impregnaba nos dio una idea de la cantidad de toneladas de atún que entran y salen a diario del mercado de Tsukiji. También hay sitio para la sabrosa carne de ballena, puestos especializados en el peligroso pez globo, escondidas piezas de tiburón, todo tipo de moluscos y más de 450 variedades marinas que impresionan a gente de secano como yo. En algún sitio escuché que en sus gigantescas instalaciones se comercializa el 30 por ciento de la pesca diaria que engulle nuestro planeta. Ejemplo elocuente de la masiva explotación que sufren mares y océanos. Traslado del mercado de Tsukiji Hielo, madera, acero, cuchillos, sierras, redes, anzuelos, montacargas y un sinfín de artilugios en una especie de coreografía japonesa dan vida al mercado de Tsukiji. Heredero de tradiciones que se remontan al siglo XVI y que desde 1923 abre sus puertas en el anillo central de Tokio. Concretamente, en el 5-2-1 de Chuo-ku o cogiendo la línea Oedo para usuarios del metro. Si estás dudando en realizar esta visita no te lo pienses mucho porque todo apunta a que estas naves serán trasladadas a la isla de Toyosu, dentro del plan urbanístico previsto con motivo de los Juegos Olímpicos de 2020 que se celebrarán en la capital de Japón. Desayunar en los aledaños del mercado de Tsukiji, imprescindible En las calles aledañas al mercado de Tsukiji hay puestos de comida, barras para desayunar buen sushi y pequeñas tiendas que venden todo tipo de utensilios que harían las delicias de cualquier profesional de la cocina. Además de comida preparada o delicatessen como setas matsutake, las más caras del mundo a 130 euros el kilo. Nosotros hicimos un desayuno tardío en Tsukiji Sushi Sen, que cuenta con otra sucursal en Ginza. Y disfrutamos de los platos más frescos preparados al momento delante de nosotros por manos expertas. Tsukiji cerró definitivamente sus puertas el 6 de octubre de 2018, trasladándose a su nueva ubicación en el mercado de Toyosu. El nuevo mercado de Toyosu abrió sus puertas el 11 de octubre de 2018.

Adentrándonos en el mercado de Tsukiji en Tokio, templo del atún rojo Read More »

Capitol Hill Hotel, dormir en el barrio más vibrante de Washington

Situado en el histórico barrio de Capitol Hill, del que toma su nombre, y a escasas calles del Capitolio, este hotel boutique de tres estrellas es ideal para una escapada de 3 o 4 días a la capital de Estados Unidos, Washington. Recientemente renovado, ofrece amplias y luminosas habitaciones decoradas en blanco, negro y rojo, equipadas con una pequeña cocina, además de desayuno continental gratuito. ¿El precio? Desde 140 euros, la noche. El desayuno del Capitol Hill Hotel deja bastante que desear. Además, se sirve en un comedor minúsculo para las 152 habitaciones de las que se compone. Se resume en: bagels, pan de molde, cereales, un tipo de queso, salami, huevos duros, mantequilla, mermelada, zumo de naranja y de manzana. Bien es cierto que la mayoría de hoteles de los Estados Unidos no lo incluyen en el precio pero, la escasez sumada a tener que esperar mesa un buen rato, hace que te den ganas de escaparte a la cafetería de la esquina. Un detalle que nos encantó fue la degustación de vinos gratuita que cada tarde llevan a cabo en el lobby. Durante una hora, puedes probar varios blancos y tintos de California en un ambiente de lo más relajado y confortable. Nos gustó del Capitol Hill Hotel – El agua con limón casi helada -para aplacar los calores de Washington en julio- y las infusiones y cafés de cortesía en el lobby. – Los amenities de L’Occitane en Provence. – La conexión wifi gratuita. – Que sea un hotel 100% libre de tabaco. – La degustación de vinos gratuita cada día, aunque fuera a la seis de la tarde. No nos gustó – El caos del desayuno. – El personal, no excesivamente simpático. – La puerta de la habitación hace mucho ruido al cerrarse y, si como nuestra maleducada vecina no la sujetas, se convierte en una pesadilla. Créditos fotografías © Capitol Hill Hotel

Capitol Hill Hotel, dormir en el barrio más vibrante de Washington Read More »

Un paseo por Chelsea Market, el mercado más ‘cool’ de Nueva York

Una visita a Chelsea Market es obligatoria para cualquier amante de los mercados como nosotros. Pero no solo de los tradicionales donde comprar carnes, pescados y verduras, sino de aquellos en los que la comida ya está preparada y es posible sentarse allí mismo para degustarla. Si en España estos espacios se pusieron de moda hace escasos años, con el madrileño de San Miguel a la cabeza, en ciudades como Nueva York existen desde hace décadas. Chelsea Market resulta un lugar curioso, perfecto para un corto descanso si estás por el barrio, uno de los más bonitos de la ciudad. La tienda que más llama la atención, de las más de 50 que componen Chelsea Market, es The Lobster Place, una de las pocas donde es posible encontrar productos frescos. En este caso, pescados y mariscos expuestos con suma delicadeza y perfectamente identificados por su zona de captura o características especiales. Los reyes del negocio son la langosta de Maine, que se puede adquirir ya cocida y en diferentes tamaños. Y el sushi, que venden preparado en pequeñas bandejas o puede comerse a la barra preparado al momento por expertas manos japonesas a la vista de los clientes. Pero como sucede en estos ‘templos’ gastronómicos, es posible encontrar casi todo tipo de comida en Chelsea Market. Desde italiana a tailandesa, pasando por mexicana o australiana, como la que ofrece Tuck Shop. Bocadillos vietnamitas en Chelsea Market Uno de los más exitosos es Num Pang, cuya especialidad son los bocadillos vietnamitas. Cuenta con la mayor puntuación de la revista Zagat para una bocadillería de la Gran Manzana. Y ofrece opciones tan exóticas como panceta glaseada a la cinco especias o gambas tigre al coco, que hacen que se formen largas colas a su puerta a la hora del almuerzo. No faltan tampoco tiendas gourmet en Chelsea Market. Con los mejores productos a precio de oro, como sales, especias, quesos, embutidos y hasta una curiosa cerveza artesana y ecológica que venden por galones. Dos datos llamativos sobre Chelsea Market: en el mismo edificio se encuentra la sede neoyorquina de YouTube, con ascensor de uso exclusivo. Es usada también como una gran sala de exposiciones temporales. Nosotros tuvimos la suerte de poder admirar la de Rock Paper Photo Art Show, con cuarenta instantáneas de algunos de los mejores músicos de todos los tiempos. Chelsea Market, en la Novena Avenida entre las calles 15 y 16, está abierto de 7 de la mañana a 9 de la noche, de lunes a sábado. Y de 8 de la mañana a 8 de la tarde, en domingo.

Un paseo por Chelsea Market, el mercado más ‘cool’ de Nueva York Read More »

‘Casa Fermín’, un clásico entre los restaurantes de Oviedo

Bien es sabido que resulta casi imposible comer mal en Asturias. Si por algo se caracteriza esta zona del norte de España es por sus generosas raciones y menús del día que pueden consistir hasta en tres platos y postre. Si visitáis Oviedo y buscáis un restaurante especial, os recomendamos Casa Fermín. Uno de los mejores -si no el mejor- de la ciudad. El mejor producto de temporada Situado en el número 8 de la calle de San Francisco, a escasos pasos de la Plaza de la Escandalera, ofrece en su carta los mejores productos de temporada. Además de un menú degustación por 70 euros (precio 2020) que ‘quita el sentido’. Luis Alberto Martínez se encuentra tras los fogones de una cocina tradicional con sabias pinceladas de modernidad a la que acaba de unirse la cuarta generación con su hijo Guillermo. Al frente de la amplia sala, su mujer María Jesús pone la sonrisa y las recomendaciones oportunas para los comensales. El menú degustación de Casa Fermín Oviedo Dicho menú comienza con cuatro pequeños aperitivos en forma de taco de salmón ahumado con yogur, aceite de vainilla y germinados; caramelo de morcilla; croqueta cremosa de jamón y torto de maíz. Toda una declaración de intenciones para una apuesta de contrastes entre platos ligeros y frescos como la fotogénica sopa de tomate con helado de aceite de oliva. O vieiras marinadas con guacamole, fruta y vinagreta de frambuesa. Frente a una contundente pasta puntalette con callos de bacalao al pil pil o rosbif de presa ibérica con chutney de frutas. El steak tartar resulta un bocado de lo más sorprendente gracias a la incorporación de los helados de mostaza y jalapeños, que aportan ese toque picante que hace de este plato una verdadera delicia. Al igual que el exótico bonito con piña, sandía y su jugo tostado, que se presenta en forma de taco con un punto de cocción perfecto. Excelentes contrastes también en la parte de postres de Casa Fermín Oviedo con la amargura del chocolate y aceite frente a la dulzura de una tarta de pera con leche merengada para el recuerdo. La carta de vinos de Casa Fermín Oviedo se presenta en forma de libro. Pero con una pequeña selección de 2 páginas aparte, lo que facilita mucho la labor a la hora de decidirse. Buenas marcas de champán desde 35 euros y botellas de la mayoría de D.O. españolas. A nosotros se nos olvidó fotografiar el Guitián -Godello, cómo no- que nos acompañó en estos 14 platos. Si buscáis otros restaurantes en Oviedo, aquí os dejamos varias recomendaciones.

‘Casa Fermín’, un clásico entre los restaurantes de Oviedo Read More »

Una boda en Carvoeiro, zona idílica de El Algarve (Portugal)

Dos vuelos con TAP (Madrid-Lisboa, Lisboa-Faro) y un trayecto en coche de una hora con chófer privado fueron necesarios para llegar hasta el lugar elegido por nuestros amigos Cheryl y Manuel para sellar su amor, el hotel Tivoli Carvoeiro. Especializados en bodas y banquetes, cuentan con servicio de wedding planner para hacer más sencillos todos los preparativos de ese inolvidable día. La ceremonia se oficia en un mirador con las impresionantes vistas que veis debajo. Tras la cual, se sirve un pequeño cóctel mientras el sol comienza a caer y los novios e invitados se hacen las fotos de rigor. El menú elegido para la cena consistió en…. Bueno, ya está bien de bodas y vamos a lo que nos interesa: el turismo gastronómico. Ya que no queda más remedio que realizar un viaje tan largo, lo mejor es aprovechar el tiempo al máximo posible. Y descubrir los encantos de una de las zonas más bonitas de Portugal, sin duda, la más turística. ¿Dónde y qué comer en El Algarve? Nosotros elegimos el restaurante O Barco, a pie de una de las principales playas de Carvoeiro. Nos habían comentado que preparaban muy bien el plato más típico del Algarve, la cataplana. Se trata de un guiso marinero, de mariscos, pescados o mixto -al que añaden carne de cerdo- que recibe el nombre del recipiente en el que se cocina. Una especie de fiambrera de acero inoxidable con asas laterales que se entrecierran para guardar todo el calor de la cocción. Al estar cerrada herméticamente, todos lo sabores y jugos se mezclan por lo que resulta una verdadera delicia. La acompañamos de una ensalada de pulpo y un vino blanco de la zona mientras disfrutábamos de la excelente vista. Las playas de Carvoeiro La mañana antes de la boda, nos acercamos a una de las más espectaculares playas de Carvoeiro, la de Vale Centeanes. Como somos más de secano, preferimos quedarnos en el chiringuito O Stop. Eso sí, acompañados de una botella de vinho verde a la que se unieron un par de bocadillos, algo más tarde. Aunque no es un restaurante al uso -no esperes grandes lujos- en su carta también ofrecen pescados frescos y cataplanas, además de snacks y sándwiches. ¿Lo mejor de O Stop? ¡Las espectaculares vistas! El hotel Tivoli Carvoeiro El Tivoli Carvoeiro es un cuatro estrellas donde el mayor protagonismo se lo lleva el entorno en el que se encuentra ubicado. Las anticuadas habitaciones y las instalaciones están necesitadas de una reforma urgente. El desayuno es escaso y poco variado y la conexión wifi es de pago y mala. Pero si no te queda más remedio que alojarte allí, elige una ‘habitación con vistas al mar’ para disfrutar de este bello espectáculo desde el balcón… *Al revisar este post, en 2020, hemos visto que las habitaciones han sido reformadas por completo. A la mañana siguiente de la boda, los recién casados nos sorprendieron con una barbacoa de despedida en la terraza. No faltaron una cataplana gigante y otras delicias de la gastronomía portuguesa. De sobra sabéis que en Portugal es muy difícil quedarse con hambre… En resumen, tres días fantásticos. Estamos deseando volver a esta zona de Portugal para disfrutar de la gran oferta de ocio y gastronomía que ofrece. Obrigada!

Una boda en Carvoeiro, zona idílica de El Algarve (Portugal) Read More »

‘El Alquimista Salamanca’, cocina de autor en la Ciudad del Tormes

Hace ya bastantes meses que nos reencontramos con El Alquimista, pero una comida familiar la pasada semana ha sido la excusa perfecta para escribir este nuevo post gastronómico sobre uno de los restaurantes con más futuro y presente de Salamanca. La pareja formada por César Niño y Sandra Martín -en la cocina y al frente de la sala, respectivamente- tiene una larga experiencia en el sector y un pasado común en Mugaritz. Además de haber sido los artífices del desaparecido TeVere, local pionero en la ciudad en la denominada ‘cocina en miniatura’. Los mejores platos Aunque El Alquimista Salamanca ha renovado su carta, la mayoría de platos de esta entrada siguen disponibles. Ya que se han convertido en clásicos que el público demanda, como la refrescante ensalada crujiente de queso de cabra, manzana Granny Smith y vinagreta de miel y mostaza, los delicados raviolis de buey de mar con curri de espinacas, hierbas aromáticas y polvo de cacahuete o los contundentes callos de ternera a la madrileña con taquitos de jamón y chorizo ibérico. El menú del Alquimista Salamanca Tres pescados y siete carnes son las propuestas potentes del menú de El Alquimista Salamanca. Donde los puntos fuertes son la ejecución y el producto, con guiños a la tierra salmantina en forma de lechazo charro, lenteja de La Armuña o patatas meneás. Raciones generosas y muy bien presentadas, como un original calamar a la plancha con bizcocho ligero de su tinta y crema de sopa de pan, manitas crujientes y melosas con langostino tigre o bola de cerdo ibérico, falsa morcilla de Hinojosa con calabaza y salsa de naranja. El momento dulce no se queda atrás y cumple con creces la expectativas de los más golosos. Como una inolvidable tarta de manzana al momento, que se sirve caliente para contrastar con el helado de vainilla de acompañamiento. O las sabrosísimas texturas de chocolate con aceite de oliva y sal, y una divertida piña a la piña con piña. La carta de vinos, donde abundan referencias clásicas, deja sitio a algunos de la zona y otras D.O. menos conocidas. Como las de Extremadura, Alicante o Mallorca. El servicio de El Alquimista, siempre amable, atiende con una sonrisa y buena disposición. El precio medio ronda los 25 euros por persona. Una de las mejores RCP de Salamanca. Los encontrarás en el número 6 de la Plaza de San Cristóbal.

‘El Alquimista Salamanca’, cocina de autor en la Ciudad del Tormes Read More »

Descubriendo la clase ‘business’ de Iberia con un ‘upgrade’ gratuito

Poco imaginaba Jota la sorpresa que le esperaba cuando dijeron su nombre por megafonía en el aeropuerto de Barajas. Como es bastante fatalista, pensó que algo iba mal con su billete, que su solicitud para entrar a Estados Unidos no se había cursado correctamente o que había algún problema con su equipaje. Así que, cuando se presentó pálido frente al mostrador de la puerta de embarque, no esperaba que fuera a escuchar las mágicas palabras pronunciadas por una de las empleadas de Iberia: ‘Va a volar usted en business’. Sí, iba a conocer la clase business de Iberia. Y sin tener que pagar dinero extra. He de reconocer que en ese momento me cayó un poco mal… Pensé en la suerte que tenía y que ya podía haber sido yo… Apenas unos segundos después, Jota le decía a la señorita que si podía elegir prefería que fuese yo quien pasara a ocupar su asiento. Pero no le hizo falta insistir ya que mi nombre fue pronunciado un instante después y la misma frase sonó a música celestial en mis oídos: ‘Va a volar usted en business’. Siempre había soñado con viajar en la clase business de Iberia, unas filas por delante de la clase turista. Pero el precio de los billetes, que puede hasta cuatriplicarse, me había echado para atrás como al resto de mortales mileuristas. Si el coste de nuestros dos pasajes a Boston era de algo más de 2.000 euros, en clase business ascendía a 5.413 euros. Bastante más del presupuesto fijado para las tres semanas de aventura que teníamos por delante. El tan temido overbooking fue el ‘culpable’ de que nos tocara esta lotería. También influyeron otros dos factores: ser de los primeros en hacer el check-in on line y ser titulares de la tarjeta Iberia Plus. Así nos lo explicó nuestra amable azafata, que ayudó a convertir el vuelo Madrid-Boston en una experiencia inolvidable. Desde el minuto uno, y como no podía ser de otra manera, uno se da cuenta de que volando en la clase business de Iberia todo son ventajas. El tamaño del asiento, espacio para las piernas y bultos extras, enchufes, revistas, almohada mullida, cálido edredón, neceser de cortesía, cava de bienvenida… ¡Hasta unos minutos de conexión wifi para escribir un tuit desde el aire! Otro de los aspectos que estaba deseando conocer era la oferta gastronómica. Desde hace algunos años, el menú de la clase business de Iberia está asesorado por cuatro de los cocineros más reputados de nuestro país: Toño Pérez, Paco Roncero, Dani García y Ramón Freixa, cada uno de ellos galardonado con dos Estrellas de la Guía Michelin. El nuestro estaba compuesto de una serie de entrantes: gazpacho con huevo (marca Alvalle, eso sí); ventresca de atún con tomate, cebolleta y vinagreta de balsámico al Pedro Ximénez; ensalada de endivias, berros y pera con queso azul y queso de cabra Viejo Maestro con uvas. El plato principal, a elegir entre tres -carne, pescado o una opción vegetariana-: guiso de pollo de corral con cebollitas, boletus y ciruelas; bacalao rebozado con salsa vizcaína, patata machacada y judías verdes o canelones de tomate, mozzarella y aceitunas con salsa bechamel. Cabe destacar la Bodega Business Plus, con un buen puñado de referencias españolas en blancos, tintos y rosados -Rioja, Ribera, Navarra, Rueda-, además de un brut reserva, vinos de aperitivo y otros cuantos dulces. Todos ellos comentados en la carta que se entrega junto al menú y con notas de cata de Custodio L. Zamarra, sumiller del restaurante Zalacaín. No hace falta apuntar que la opción de licores y destilados es totalmente libre durante todo el vuelo. A media tarde, por si alguien se ha quedado con hambre, sirven una pequeña merienda con pan caliente, embutidos ibéricos, queso manchego y tomate natural, además de fruta fresca. Si hemos de poner una pega a este vuelo a Boston es que, en vez de las ocho previstas, durara siete horas y veinte minutos, lo que nos ‘robó’ cuarenta de disfrutar del mejor trayecto de toda nuestra vida. Ahora solo queda soñar con que, algún día, vuelva a repetirse esta tremenda suerte. O, en su defecto, que nos toque la lotería para volar así el resto de nuestra vida viajera. ¡Muchas gracias por todo, Iberia!

Descubriendo la clase ‘business’ de Iberia con un ‘upgrade’ gratuito Read More »

Barceló Oviedo Cervantes, un cinco estrellas para dormir en Asturias

Ubicado en una antigua casa de principios del siglo XX, completamente restaurada y en pleno centro de la villa, el Hotel Barceló Oviedo Cervantes ha obtenido varios premios por su peculiar diseño. A 7 minutos de la estación de tren, 5 del Centro de Convenciones Princesa Letizia y apenas 200 metros del Teatro Campoamor, es perfecto para recorrer la ciudad sin necesidad de utilizar coche u otro transporte público. Así como para desplazarse a pie hasta la zona más canalla de la capital asturiana, la calle Gascona. La decoración del Barceló Oviedo Cervantes es una de las más modernas que hemos visto en un hotel. Con cortinillas metálicas que le dan un toque de lo más ‘ochentero’, así como muebles y lámparas muy vanguardistas, pero con gusto. El baño, dividido en zona de lavabos, aseo y gran ducha de hidromasaje, está abierto hacia la habitación. Aunque dada la amplitud del mismo no resulta incómodo. Además de carta de almohadas, ideal si eres un poco especial como yo a la hora de dormir, dispone de una pequeña selección de ambientadores para elegir a qué quieres que huela la estancia: té verde, frutos rojos o pomelo. El desayuno bufet del Barceló Oviedo Cervantes se sirve en el restaurante del propio hotel, La Galatea y resulta un poco justo. Aunque con la posibilidad de pedir platos calientes preparados al momento, como tortillas, revueltos o huevos fritos con jamón o chistorra. Aunque en su web aseguran que el zumo de naranja es natural, pudimos comprobar que no es cierto. Nos gustó – La conexión wifi gratuita. – Las tortillas recién preparadas del desayuno y su encantadora cocinera. No nos gustó – La vistas desde la habitación a un horroroso patio interior. – Que el zumo de naranja no fuera natural, al contrario de lo que indican en su web. – El check-in fue excesivamente largo, ya que te obligan a  rellenar un formulario sin mucho sentido. El precio de la habitación doble con desayuno ronda los 100 euros por noche. Y, si buscáis restaurantes en Oviedo, aquí os dejamos varias recomendaciones.

Barceló Oviedo Cervantes, un cinco estrellas para dormir en Asturias Read More »

Kua ‘Aina, las hamburguesas preferidas de Obama

A veces, cuando los planes no salen como a Hannibal Smith le gustaría, hay que tomarse las cosas con calma, respirar profundamente e intentar sacar lo mejor de esa situación gracias a Kua ‘Aina. Algo parecido fue lo que nos pasó el último día de nuestra estancia en Japón. Habíamos decidido dejar para entonces la visita a la Tokyo Sky Tree. Así que cuando nos plantamos allí a eso del mediodía con la intención de comprar la entrada y vimos que el tiempo estimado de espera era de más de dos horas, nos dimos cuenta de que fue un error no haberlas reservado por Internet. O no haber acudido antes para contemplar las que dicen son más espectaculares vistas de la ciudad. Junto a la imponente torre, al menos vista desde su base, se levanta un centro comercial con numerosas tiendas y restaurantes. Su nombre es Tokyo Solamachi, repleto a la hora de la comida. Cuando parecía que no íbamos a poder llevar a cabo la visita y, encima, quedarnos con hambre apareció Kua ‘Aina. Aunque ¿comernos una hamburguesa en nuestro último día en el país nipón? No era lo que habíamos pensado, pero cualquiera de los otros establecimientos estaba lleno y parecía que no quedaba otra opción. Entramos un poco desconfiados, ya que nunca habíamos oído hablar de esta marca. Y, de repente, una fotografía de Barack Obama en la que parecía una sucursal captó nuestra atención. «Pues si Obama las ha probado habrá que darle una oportunidad», pensamos… ¿Qué es Kua ‘Aina? Una cadena hawaiana que lleva más de 40 años sirviendo hamburguesas y sándwiches de pollo marinado a la brasa. Y uno de los lugares favoritos en la isla de su hijo más famoso, el presidente de los Estados Unidos. Además de Tokio, están presentes en Londres, Honolulu y Haleiwa. La decoración del local está inspirada en Hawái. Suelos de madera, techos de bambú, ventiladores de aspa, palmeras, collares de flores y auténticas tablas de surf, todo de lo más tropical. Al igual que las camisas de sus empleados. ¿Qué comer en la hamburguesería preferida de Obama? Como no podía ser de otra manera, hamburguesas. Aunque los sándwiches y la generosa ración de tortitas con nata y sirope que se estaban metiendo entre pecho y espalda dos estudiantes también resultaban de lo más apetecibles. Probamos avocado burger -la favorita de Obama- y pineapple burger, ambas con cebolla a la parrilla, tomate y lechuga. La de aguacate llevaba además cheddar. Y, tal y como indican en las ‘instrucciones’, hay que espachurrarlo bien para que se impregne el resto de ingredientes. Ambas se sirven en pan con semillas de amapola y hay que decir que estaban deliciosas… El menú con bebida -de casi 1 litro- y patatas fritas cuesta alrededor de 1.500 yenes, algo más de 10 euros. Por lo que resulta una opción de lo más económica para comer en Tokio.

Kua ‘Aina, las hamburguesas preferidas de Obama Read More »

‘Arrocería Duna’ y una tarde de domingo en El Saler (Valencia)

A tan solo media hora del centro de Valencia, y sin necesidad de coger coche, podemos disfrutar de una de las playas más bellas y cuidadas del Mediterráneo. Dicho arenal es el del Saler, y entre sus joyas esconde un restaurante de ensueño, Arrocería Duna. Ubicada en pleno Parque de la Albufera, El Saler -que en valenciano quiere decir ‘la salina’- hace referencia a la que fuera principal actividad económica de la zona hasta el siglo XX. La extracción de sal forma parte de su historia, más concretamente, las barracas donde actualmente se encuentra el pueblo y en las que ésta se almacenaba. Olvida el coche y desplázate en autobús El autobús número 190, o en su defecto cualquiera de color amarillo que pare en la Plaza Cánovas del Castillo, un poco después de la marquesina (está bastante mal señalizado), te dejará en el centro de El Saler. Llegarás cerca del embarcadero, desde el que puede cogerse algún barquito para hacer una pequeña excursión por el canal. Tras un agradable paseo de cerca de 20 minutos, se llega a la zona de playa. El día de nuestra visita, un domingo de mediados de abril y Semana Santa, con un esplendoroso sol, estaba repleto de lugareños que habían decidido pasar allí la jornada bien provistos de víveres, mesas y sillas de camping. El sitio es perfecto para alejarse del mundanal ruido, relajarse y disfrutar de la naturaleza. A nosotros nos pareció ideal si, además, viajas con niños o eres aficionado a la bicicleta, ya que apenas hay presencia de coches. En medio de este maravilloso y motivador paisaje se encuentra Arrocería Duna, uno de los restaurantes con mejores vistas en los que hemos estado. Casi a pie de playa, como podéis comprobar en la foto de abajo, y con ambiente chill out, el marco resulta incomparable para degustar un buen arroz. Más de 50 variedades de arroz Ofrece más de 50 variedades en su carta- o pescados frescos, así como un buen puñado de ‘platos de mercado’. Nosotros nos decantamos por un impresionante arroz negro meloso de sepionet y chipirones, junto a un delicado tartar de mero de playa con encurtidos. Lo regamos con una botella de Mestizaje, elaborado con uva autóctona Bobal, además de tempranillo, cabernet sauvignon, merlot y shiraz. Aunque hay que tener en cuenta que era domingo, el local estaba lleno y conviene reservar mesa. Sería una pena desplazarse hasta allí y no poder disfrutar de una encantadora comida rodeados de dunas y con vistas al Mediterráneo. Nos han dicho que de noche, bajo las estrellas y a la luz de las velas, es todavía más espectacular y romántico. Estamos deseando volver a Arrocería Duna. Si buscas otros restaurantes para comer en Valencia, puedes leer nuestras sugerencias. Y, para alojarte, nada mejor que el lujo de The Westin Valencia.

‘Arrocería Duna’ y una tarde de domingo en El Saler (Valencia) Read More »

Scroll to Top
Skip to content